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jueves, septiembre 11, 2025

Gesto

A mí antes un mal gesto me arruinaba el día.

Era suficiente una respuesta desagradable en la barra de un bar para tener el ánimo dislocado. Se me descomponían los planes inmediatos.

No era cuestión de que yo me amilanara, soy de enfrentar los malos modos sin titubeos, pero me producía un desasosiego descontrolado encontrarme con situaciones así.

Madurar también es aprender a no dejarse ensuciar por lo soez.

martes, septiembre 09, 2025

Estúpido

Cuando a alguien todo el mundo le parece estúpido hay muchas probabilidades de que el estúpido sea él. O ella.

La higiene mental también tiene mucho de trabajar los desafectos, de no convertir cada tropiezo en una batalla perdida, en esas estrategias susceptibles en las que se ven monstruos por todos lados.

Hay que trabajar, también, la disculpa. Que haya mucha gente que no vale un pimiento no implica que haya una conjura del ser humano contra nosotros.

Es muy sano saber distinguir el error de la maldad.

Amiens

Amiens era mi ciudad refugio.

A mitad de camino entre las fábricas de Renault del norte de Francia y el París donde yo vivía, echarme a un lado unos 30 kilómetros a la vuelta del trabajo era un escape necesario: me quitaba la presión del día laboral y evitaba las horas de más atasco de entrada a la capital.

Mis jefes me decían que el turismo había que dejarlo para el fin de semana y yo les sonreía.

No quería darles envidia con lo maravilloso que era pasear junto a esa inmensa catedral al caer la tarde y tomar un café, con mucha espuma, en un rincón casi vacío donde sacaba alguna novela de Amélie Nothomb y sentía a la vida mecerme, cómplice, en sus brazos.

Para sentir, ufano, que el tiempo me pertenecía.

sábado, septiembre 06, 2025

Gustar

A mí no me da igual lo que piensen de mí.

Caer bien a la gente pide un poco de entrega, pero a mí me compensa.

Lo sencillo sería pasar de todo y presumir de ello, pero en mi caso no funciona: no vivo en una esfera individual, comparto escenario con muchas personas que me importan.

Me gusta ser amable, escuchar, tener la sonrisa dispuesta, preocuparme por el otro, no molestar, echar una mano cuando puedo. Esa actitud hace que quienes me rodean me aprecien. Y a mí me gusta que me quieran. Me hace las cosas más fáciles, me siento más fuerte cuando me siento querido. Podría incluso decir que quien más gana soy yo, que esa forma de estar en el mundo es, hasta cierto punto, egoísta.

A quienes identifico como venenosos, en cambio, les ofrezco, con educación, mi actitud más seca.

El otro día alguien me agradeció que lo escuchara con calma. Fue un detalle pequeño, pero me recordó por qué no me duele reconocerlo: sí, me gusta que me quieran.

Para recibir afecto, hay que saber darlo.

jueves, septiembre 04, 2025

John

Del millón de cosas que me enamoran de Fran, una de las fundamentales es su carácter.

Es un hombre con carácter.

A veces, cuando su personalidad arrolladora llega a su punto máximo, me recuerda a John Wayne. Dice las cosas con tanta seguridad, tiene tal aplomo que no puedo sino reírme con él cuando su determinación lo desborda.

—Vale, vale... no te vengas arriba, Johncito.

Es llamarle así y se pincha el globo.

Risas

Las risas tontas son las que más se echan de menos cuando te vas haciendo mayor. Esas de dolerte la barriga por tonterías, la de salirte lágrimas y olvidar todo el peso de la vida.

Lo que pasa es que esas risas no se pueden inventar ni hay atajos para llegar a ellas. Vienen de momentos tontos en los que vuelve, de sopetón, el niño que nunca quisiste dejar de ser.

Estábamos cenando en un local con mucho ruido y la gente se giró. Yo no sabía quién era el que entraba, así que pregunté:

—Es un cantante muy famoso de Gijón —me dijo una chica.

Yo lo aclaré rápidamente a mis amigos, pero la chica me escuchó y vino a corregirme.

—¡De Gijón, no! —Entonces contorsionó, imitando a un rapero— ¡De hip-hop!

miércoles, septiembre 03, 2025

Ahogarse

Que de jovencito estuviera a punto de ahogarme junto al Faro de Trafalgar hace que, a día de hoy, le tenga un miedo atroz al agua. 

Ese día de verano de un sol abrasador nada hacía pensar que el agua me arrastrase como lo hizo hacia una zona de olas de la que no podía escapar.

Llegado al punto en que perdí el control de la respiración por el pánico, me hablé a mí mismo, con cariño:

—Borete, respira... Borete, tranquilo.

Sabía que si no hacía nada no podría salir de allí, así que me lancé hacia la ola más tremenda para que me sacara a revolcones de allí.

Da igual que el mar esté como un plato y que yo te sonría. Te estaré engañando, porque meterme en el mar desata todo mi terror de juventud.

martes, septiembre 02, 2025

Lector

Al que no es lector habitual lo único que le interesa de una novela es el desenlace. Los que somos adictos a la lectura sabemos que eso es lo de menos.

Es como quien va a un restaurante tan solo por rellenar el estómago, y le da igual el trato que le den, la presentación de los platos, la decoración del local, la carta de vinos o la sonoridad del sitio.

El sentido de la literatura es hacerte crecer como persona, abrirte espacios nuevos, llevarte a pensar en grande, viajar sin salir de casa.

Yo recuerdo novelas inolvidables y, sin embargo, no pongo en pie cómo acabaron.

Todos

El término 'todos' utilizado como argumento me produce urticaria.

"Todos los españoles de bien", que decía Rajoy. 

¿Quién puede arrogarse el atrevimiento de interpretar lo que quiere todo un pueblo?

Se usa tanto a la derecha como a la izquierda, ese argumentario pobre de querer englobar a una sociedad en un pensamiento único. Si hablamos en España, por ejemplo, no se me ocurre una sola cualidad, pensamiento o aseveración que pueda incluirnos a todos.

Afortunadamente.

Es mucho más sano decir 'hay gente que piensa así' y dejar de ser el ventrílocuo de un pueblo entero.

domingo, agosto 31, 2025

Mendonça

Tomé un taxi para pocos kilómetros en el Algarve y, en cuanto me senté, me enamoró la música que sonaba.

Tenía la oportunidad de preguntar si era una cantante brasileña o quedarme callado.

De haber estado en silencio, el tipo, un emigrante de Sao Paulo, no me habría contado que quien cantaba había tenido una vida dramática que trasvasaba a sus canciones.

—Hazle una foto a la pantalla del coche —insistió.

De no haberme interesado no habría escuchado la historia de Marilia Mendonça, ni la de Cassia Eller, otra cantante desgarradora. 

Si no hubiese preguntado no habría visto la emoción nostálgica en sus ojos a través del retrovisor.

Molestar

A Fran le molesta dormir con la puerta corredera del armario de la habitación abierta.

—Porfa, ciérrala.

Basta con que haya una mínima abertura, él la quiere cerrada.

Las noches en que duermo solo, al acostarme, miro el armario. Si no está perfectamente cerrado, me levanto a deslizar la puerta.

Si le molesta a él, me molesta a mí.


sábado, agosto 30, 2025

Mujeres

Dicen varios estudios científicos que es más difícil detectar los síntomas de insuficiencia cardíaca en una mujer que en un hombre. La razón es clara: siempre se ha estudiado el cuerpo masculino para la investigación.

Siempre el hombre como medida de todas las cosas, la mujer se ha acostumbrado a vivir a un mundo concebido desde la mirada de sesudos señores.

Apartadas durante siglos de los círculos de decisión, de las aulas, de la capacidad de voto, de la independencia necesaria, ahora más que nunca esperamos de ellas, de vosotras, que copáis laboratorios de investigación, universidades y hospitales, un mundo más femenino.

Falta nos hace.

viernes, agosto 29, 2025

Olores

Uno llega a una edad en la que es complejo motivarse con el día a día laboral, que te come una energía que querrías reservar para otras cosas.

En estos años en los que tengo tareas directivas más alejadas de las líneas de producción, voy de un lado a otro, me conecto a una conferencia, envío un informe, mantengo reuniones con mi equipo, atiendo a quien me solicita, realizo análisis sesudos sobre temas complejos, siempre buscando la rendija por la que divertirme.

No entiendo la motivación si no hay diversión por medio.

Ayer atravesé una zona de máquinas de la fábrica de Sevilla donde me hice hombre. Esos años en los que me curtí como ingeniero a base de no salir durante todo el día para garantizar la producción. Me llegó el olor concreto a aceites y taladrinas y me dije «yo aquí he sido feliz».

Prohibiciones

En cuestiones de salud lo ideal es que el médico no te prohíba nada, sino que te lo prohíbas tú.

Lo segundo es una victoria personal, lo primero una claudicación.

De ahí que esté bien escucharse, sin obsesiones, llevarse bien con la coraza que nos da la vida.

Viéndolo con ese cariño es natural que nos mimemos como quien cuida un regalo que, ley de vida, acaba doblándose por allí y resquebrajándose por acá.

Lo que sí es cierto es que nuestro cuerpo, con el tiempo, gana en delicadeza. Y va requiriendo ternura.

martes, agosto 26, 2025

Pérgamo

Ya llegamos a Berlín sabiendo que no podríamos visitar una de sus joyas: el museo de Pérgamo.

En período de rehabilitación, que comenzó en 2023, no está previsto que se reinaugure por completo hasta 2037. Así que mi amiga Mariángeles y yo estuvimos bromeando acerca de cómo estaríamos de salud para volver a Berlín por esa fecha, en el caso de que estuviésemos vivos.

Sorprende que un estado como el alemán, tan eficiente en apariencia, necesite 14 años para renovar un museo tan necesario para comprender el pasado de la humanidad. Priva a una generación de jóvenes la oportunidad de integrarlo en su bagaje cultural. 

Tal vez sea un problema muy europeo, buscar la perfección en lugar del pragmatismo.

Yo hacía la reflexión en voz alta mientras paseábamos por los alrededores.

—Si este museo estuviese en China, te lo tendrían remodelado para el viernes.

lunes, agosto 25, 2025

Coimbra

Llegué a un restaurante de Coimbra gracias al consejo de un amigo.

El hecho de ir solo hace que te fijes más en los detalles y allí era fácil perderse, en un local empapelado, literalmente, con mensajes escritos en servilletas.

A mí lado había una pareja de japoneses. Ella ponía cara de susto con cada plato, él, pletórico, señalaba todos los que veía pasar para decir: "ese también lo quiero probar".

No hay dudas de que ese hombre entendía la vida como lo que es. Hay que probar, hay que intentarlo, hay que lanzarse.

No le auguré mucho futuro juntos a los dos.

viernes, agosto 22, 2025

Playa

Me horrorizan las playas llenas de gente, lo que hace que las visite poco o que, cuando lo hago, me pegue caminatas kilométricas por encontrar un hueco en el que pueda oír el sonido del mar y no se me meta en la cabeza las charlas de las toallas que me rodean.

Menos mal que la gente es perezosa por naturaleza y clava la sombrilla en cuanto ven un hueco.

Yo me he reconciliado con el mar a un par de días de acabar las vacaciones. He conseguido una ruta, que no contaré ni bajo tortura, para encontrarme a cien metros de cualquier ser humano viviente. Es tal el placer entonces, del roce con la arena, del arrullo de las olas, del sol tremendo sobre mi cabeza, que tardo en ser consciente de lo placentero de ese privilegio.

¡Que viva la pereza de los demás!

Objetivo

Uno tiene que ser consciente de lo que quiere ser, aunque nunca lo consiga.

Ocurre al escribir una novela. Uno debe tener claro qué quiere contar, dónde quiere llegar, qué quiere transmitir. Luego los personajes, si están bien perfilados, toman alma y vida propia, te toman de la mano y te llevan por caminos insospechados. Una historia es más grande cuanto más han ganado la partida los protagonistas al autor.

Vivir es igual. Es importante saber qué sí y qué no, para trazar un camino coherente. 

Luego vendrá el azar a destrozarlo todo, pero que nos destroce con la sonrisa de quienes vivían convencidos.

Peros

Un ejercicio exigente a la hora de escribir es evitar los peros.

A la hora de hablar, incluso.

Es una coletilla recurrente y facilona, la de matizar a partir de esa conjunción. Es una forma burda de pinchar el globo: exponer algo y reventarlo con un pero.

Nuestras vidas también las construimos así, poco valientes, siempre amparadas por aquello que justifica el que no hagamos las cosas como querríamos hacerlas.

–Iría contigo con los ojos cerrados...

Siempre hay un pero.

Individuo

Es lícito criticar a Rusia o Israel por las masacres cometidas. No es justo criticar a un ruso o a un israelí por serlo, porque nadie elige dónde nace ni qué barrabasadas se cometerán en su nombre.

Cuando miramos a la persona individual hay que pronunciarse en función de sus actos, concretos, por su palabra y su posicionamiento en el mundo.

No son pocas las gentes que han sufrido en sus carnes por tener el pasaporte que tenían.

Vista la evolución humana hacia los infiernos, liderada por ineptos, un día la ultraderecha, mucho me temo, gobernará nuestro país. No permitiré que nadie me llame fascista, bastante tendré con plantarles cara.

miércoles, agosto 20, 2025

Esfuerzo

Cuando una va paseando por la playa y se cruza con un corredor de rostro fatigado, a menudo se pregunta si tiene sentido ese sufrimiento.

Es más cómodo el paseo, sí. Incluso ver el paseo de los demás con una caña en la mano desde un chiringuito.

Todas las opciones son válidas. Faltaría más.

Sin embargo, el del chiringuito se pierde la sensación de logro que supone apagar el cronómetro tras la carrera y sentir la tarea cumplida, esa ducha reparadora del final que te recoloca el cuerpo en tu sitio y, sí, esa cervecita de recompensa por haberlo conseguido un día más.

Admiro a quien se esfuerza.

martes, agosto 19, 2025

Vietnam

El maravilloso día que pasamos en Leipzig lo rematamos con una cena en un restaurante vietnamita.

Si delicioso estaba lo que pidió Fran, más sabroso aun estaba mi plato, con una mezcla de sabores ácidos, dulces y picantes que nos volvieron locos.

El caso es que ese no era el sitio al que queríamos ir, pero el restaurante deseado estaba completo, lo que nos hizo reflexionar el porqué de tanto negocio vietnamita en una ciudad alemana de tamaño medio.

La clave estaba en la historia. La Alemania comunista necesitó trabajadores para su industria y tiró de relaciones diplomáticas, de ahí que vinieran decenas de miles de obreros desde el norte de Vietnam.

Una vez derribado el muro, gran parte de esa industria desapareció por falta de competitividad en el nuevo mundo capitalista. Sin embargo, los asiáticos se reinventaron. Crearon una organización gastronómica en Leipzig y se hicieron fuerte en toda esa zona a base de explotar las delicias de su cocina.

Me encantan estas historias reales que desmontan las milongas fatalistas de quienes ven en el diferente a un invasor.

Vascos

La primera persona vasca que yo conocí, dejando de lado a mi abuela, fue una mujer dulce, de sonrisa permanente, casada con un andaluz seco y mal encarado.

Era un matrimonio amigo de mis padres con cuya familia tuvimos trato todos los largos veranos de nuestra infancia.

Eran esos tiempos negros para Euskadi, en los que cuando decían que alguien era de allí la gente pensaba dónde guardaría la pistola.

Ni la vasca era como las pintaban, ni su marido tenía ningún salero.

Cuando uno nace con un mínimo de ojos abiertos se da cuenta que el criterio sobre las cosas se establece a partir de la experimentación y no de los clichés venenosos con los que de siempre se ha educado a los pueblos.

Es más sencillo cerrar los ojos y que te digan a quién hay que maldecir.

Faro

Recogíamos a un amigo que venía a visitarnos al Algarve y, entrando en Faro, me topé con varios carteles electorales de Chega, el partido hermano de Vox en Portugal.

«Tornar Faro grande outra vez» (Hacer Faro grande de nuevo). Un eslógan al más puro estilo trumpista para las inminentes elecciones municipales.

Al llegar a casa me puse a investigar el pasado de Faro. El reciente y el lejano. No más allá de 1900 apenas era una pequeña ciudad pesquera y agrícola de 10.000 habitantes. A día de hoy roza los 70.000, tiene un aeropuerto internacional con una enorme actividad, una universidad puntera en ciencias marinas, biomedicina, quíimica, artes y comunicación. Su tasa de paro no llega al 5%.

¿Tiene problemas? Seguro. Muchos están relacionados con la gestión de su principal fuente de ingresos, el turismo, que aboca a condiciones difíciles para encontrar vivienda. Sorprende, por otro lado, la cantidad de inmigrantes de origen indio en sus calles, pero son personas que te sirven el café, recogen la basura, ponen los ladrillos de las nuevas construcciones, a pleno sol. Con un nivel de paro al 5%, el Algarve no se podría sostener sin la mano de obra extranjera.

Con todo este panorama, la ultraderecha aboga por un Faro «grande otra vez». ¿A qué juegan? Tal vez quienes los voten lo hagan pensando en cómo de felices eran de pequeños, cuando la vida les abría sus puertas. Votan con las tripas. Les da igual que su voto vaya a un partido racista que quitará recursos a la sanidad pública, que reducirá impuestos a los ricos, que quitará derechos adquiridos, que hará la vida imposible a los inmigrantes.

El voto del amargado de empatía cero hacia su sociedad. Si a mí me va mal, que reviente el sistema.

No hay nada más grave que cuando el pueblo humilde vota contra el pueblo. 

Vengo de un Berlín que tardó décadas en sanar las heridas de políticos que prometieron grandeza sustentada sobre la raza y el odio al extranjero.

lunes, agosto 18, 2025

Siglas

En mi empresa utilizamos tantas siglas y acrónimos que es fácil perderse: CSC, GMF, RCQP, DPU...

Cada una indica, a través de sus iniciales, términos en inglés o francés que hacen referencia a indicadores que miden la calidad, la fiabilidad o cualquier otra característica de nuestros productos o nuestras líneas de producción.

Como soy perro viejo, cuando los jóvenes ingenieros, llegados como pavos reales, empiezan a sentirse más importantes de lo debido, acelerados por demostrar lo buenos que son, me gusta ponerlos a prueba. Aprovecho una de las miles de llamadas que me hacen para introducirles términos que no existen. Les digo si están al tanto que la HRTL está bajando o que la PRTV está subiendo.

Ellos asienten por no reconocer que no tienen ni idea de lo que les estoy hablando y entonces me doy cuenta de su verdadera naturaleza. Venderían a su padre antes de reconocer que están perdidos.

Al que me para y me dice, 'Salva, no me entero de nada', a ese ya lo quiero en mi equipo.

sábado, agosto 16, 2025

Impacto

Desde que llegué de Berlín no dejo de ver documentales para entender cómo el hombre puede ser tan cruel.

Tan retorcido.

Veo uno tras otro reportajes sobre la Segunda Guerra Mundial, la caída del muro, el holocausto nazi o el Tratado de Versalles para buscar algo de una luz que no me termina de llegar.

Lo más complejo es pensar que no somos nadie para criticar otros tiempos mientras permitimos, todos, la tremenda barbaridad que está ocurriendo en Gaza.

No hay perdón para Hitler, nunca. Tampoco para Netanyahu. La historia lo juzgará, nos juzgará, con severidad.

domingo, agosto 10, 2025

Yonqui

El tipo, muy colgado, justo frente a mí, me gritaba, malhumorado, mientras me tomaba un café junto al Spree.

Que el hombre no tuviera cuerpo ni para ponerse en pie, de la cogorza que tenía, y que yo estuviera acompañado por Fran, Mariángeles y Martín, hizo que aguantara el chaparrón sin inmutarme.

Yo apuraba mi magdalena de chocolate antes de empezar nuestra ruta vespertina por Berlín. El hombre volvía a la carga, con los ojos inyectados, en un alemán casi militar. ¿Qué me estaría diciendo?

Cuando las palabras no se entienden, no se nos puede herir.

Niños

Berlín no es una ciudad para niños.

De hecho, de no arrastrar toda la carga emocional que los adultos identificamos en cada rincón, sería una ciudad más. 

Sí, tiene rincones preciosos, pero muchos menos que otras ciudades europeas de su tamaño. Aunque la reconstrucción ha sido brutal y el nuevo urbanismo te muestra una arquitectura innovadora, la guerra la destrozó. 

Para un crío el museo judío que visitamos ayer sería un peñazo, o el Checkpoimt Charlie una casetilla enana en medio de dos calles.

Lo tremendo de Berlín es lo que no se ve.

viernes, agosto 08, 2025

Amanecer

Qué pronto amanece en Berlín.

Al menos, qué rápido lo hace en estos días veraniegos en los que tengo el sueño cambiado de caminar durante horas sin rumbo para reconectar con lo mejor de mí.

Son las cinco de la mañana y ya entra una rendija de luz por entre las cortinas negrísimas de una ciudad hecha de ventanas enormes que ansían una luz que se ofrece escasa.

Qué bonito es buscarse, salir de lo previsto, caminar por el placer de hacerlo. Entre amigos. 

Ahora sé que quedaré dormido, que buscaré el pie de Fran con el mío para contagiarme de su sueño. Tenemos cita en la catedral católica a las 9h.

Qué pronto amanece en Berlín.

jueves, agosto 07, 2025

Redes

Las redes sociales son cada vez más un escaparate del que se ha autoexcluido la gente anónima.

Así venía a titularse un artículo de prensa que me hizo reflexionar.

Lo que empezó, hace quince años, como una oportunidad para el pueblo llano para compartir su día a día, se habría ido convirtiendo en un tablero de juego donde todo está acaparado por grandes empresas, influencers y creadores digitales a los que la gente se dedica a observar.

Cada vez menos participación activa y más observación pasiva.

No hay publicaciones inocentes, todas te quieren llevar a algún lado o venderte algo.

Decía el reportaje que todo se ha pervertido, en un razonamiento pesimista acerca del ser humano: 'todo lo que nace limpio acaba por ensuciarlo'.

Yo sigo en mis trece con las redes desde hace años, abriéndome en canal y relacionándome con personas que vibran en mi misma onda. Sí, mi objetivo último es contar historias, mi ilusión máxima es evolucionar como escritor. Sí, quiero que mis novelas lleguen a ti.

¿Hasta qué punto entro en esa mercantilización que se critica?

Berlín

Como joven curioso que siempre fui, con 22 años cogí un tren y me planté, con mi mochila y un saco de dormir, en un Berlín que acababa de tirar su muro.

¡Había tanta gente! ¡Tanta emoción!

No conseguimos plaza en ningún camping y acabamos durmiendo al raso frente a la Puerta de Brandemburgo, hasta que al amanecer un grupo de policías nos invitó, amablemente, a desaparecer de allí.

Yo atravesaba de un lado a otro por las rendijas abiertas, comparando los dos mundos recién reencontrados, mientras me cruzaba con alemanes del Este, distinguibles por sus indumentarias, caminando con televisores bajo el brazo desde el otro lado de la frontera reventada.

Media vida después vuelve a Berlín aquel joven curioso de entonces, ya hecho un señor con hotel donde dormir, a disfrutar de lo conseguido desde esos tiempos de ensueño.

miércoles, agosto 06, 2025

Felicidad

Siempre me ha apasionado el concepto de la felicidad, tan disperso y tan concreto al mismo tiempo. Todos sabemos a qué nos referimos al nombrar la palabra pero cada uno daría una definición diferente.

Escuchaba una charla de un profesor de filosofía en la que explicaba los resultados de un estudio en el que se listaban las cualidades que debe poseer una persona para sacar el máximo jugo a la felicidad. Terminada la conferencia, las apunté en el móvil para no olvidarlas, porque en su exposición ese catedrático utilizaba argumentos rotundos que me convencían.

Así, un individuo tendrá más oportunidades de ser feliz si es una persona optimista, agradecida, resiliente, decidida, deportista y amigable.

Cuando terminé de anotarlo todo me dije, ¿cuánto de ello se puede trabajar?

Renovables

El mensaje negacionista respecto al cambio climático de Trump y sus secuaces va calando en la sociedad como una medusa que retuerce los conceptos más básicos del sentido común.

No se trata de gente analfabeta, sino de personas con estudios que acaban por comprar que la tierra es plana, que siempre ha habido olas de calor y que las energías renovables son peores que la quema de carbón y el tubo de escape de los coches.

Da igual que la ciencia haya demostrado de forma unánime el efecto nocivo de los gases de efecto invernadero, que han provocado una subida exponencial de la curva de temperaturas medias en el planeta.

De pronto veo gente a la que aprecio compartir textos en redes sociales en los que alimentan teorías de la conspiración y me digo ¿merece la pena explicarles el infierno que seremos si no cambiamos el rumbo?

Viajar

Una de las claves para disfrutar de un viaje es deshacerse de los imprescindibles.

Lo único imprescindible es disfrutar.

Si se deja de ver el interior de una catedral, la sala de un museo o el jardín más famoso del lugar no hay que montar ninguna tragedia. Ya se verá en otra ocasión. O no.

Conocer un lugar no consiste en ir tachando los monumentos de una lista del supermercado, sino palpar el ambiente cotidiano, perderse entre sus gentes, andar sin rumbo para sorprenderte con esa esquina al girarla.

Se viaja para bajar el cortisol, no para subirlo.

Té

Nos ofrecieron un té de cortesía tras el primer almuerzo en Estambul y a mi hermana y a mí nos encantó.

—¿De qué es?

—De manzana —nos sonrió.

Así que el día que visitamos el bazar de las especias, se nos iban los ojos en la zona de las infusiones. Ya por fin nos decidimos y entré en una de las tiendas.

—¿Eso es té? —pregunté, extrañado, al llenarme una bolsa de polvo blanco.

—Sí, quiere que le prepare uno para comprobarlo.

Le dije que no, que confiaba en ella, pero salí de allí pensando que llevaba medio kilo de cocaína. Así que nos llevamos el resto del viaje pensando como meter la bolsa en el avión sin levantar sospechas en el control de pasaportes. Raquel se ofreció a llevarlo y yo, desde Múnich, me interesé en cuanto aterrizaron ella e Iván en el aeropuerto de Sevilla.

—¿Qué tal la mercancía?

—¡A salvo!

domingo, agosto 03, 2025

Estambul

En Estambul, más que en ningún otra ciudad que conozca, se cumple el dicho de que hay que alejarse de la zona turística para conocer el alma de la ciudad. 

Gracias a mis compañeros turcos, conseguimos montar una ruta llena de paseos por lugares que los guiris no conocemos, porque dentro de los paseos habituales no somos para ellos sino una máquina de expender dinero.

La atmósfera en torno al turismo está maleada y es algo ya tan orgánico que será difícil de regenerar.

Las entradas a museos, mezquitas, palacios y monumentos rozan y traspasan el límite de la decencia, en una política cortoplacista de ahogar a la gallina de los huevos de oro. 50 euros Topkapi, Dolmabahçe. 30 euros visitar las Cisternas o Santa Sofía, con recorridos limitados llenos de vallas que no puedes traspasar... Aquello por lo que no preguntas el precio en los restaurantes, como el agua o el pan, se convierten en artículos de lujo en la factura.

Una sensación continua de que te faltan al respeto.

La vieja Estambul no se merece eso. No puede permitirse que la muestren así, que mires hacia todos lados por ver dónde está el siguiente timo. Cuál es el siguiente limpiabotas que va a simular que se le cae el cepillo para hacerte caer en sus redes.

En cuanto nos metimos por las callejuelas de barrios escondidos descubrimos que otra ciudad es posible. Amable, relajada, acogedora.

Nos lo hemos pasado, como siempre, en grande. Pero tardaremos en volver. Algo se ha roto.

Caída

Lo que los alumnos occidentales estudiamos como la Caída de Constantinopla, ocurrida en 1453, cuando las tropas otomanas se hacen con la ciudad bizantina y acaban con siglos de predominio cristiano, para los alumnos turcos la lección histórica se llama la Conquista de Estambul.

El mismo hecho narrado con relatos contrapuestos.

Así es la historia del hombre.

Por eso es bueno viajar, leer, escuchar, reflexionar sobre las realidades que hemos heredado, tratando de obviar el lugar en el que hemos nacido para tener una visión objetiva de las cosas.

Nadie nunca tiene toda la verdad.

sábado, agosto 02, 2025

Taxi

Una de las claves de lo bien que nos lo estamos pasando en Estambul está en los taxis, que nos han llevado de una punta a otra de la ciudad a los cuatro en cuanto los hemos solicitado. 

Frente a los precios abusivos de todo lo que tenga que ver con el turismo, los Fiat Egea amarillos son el contrapunto, a pesar de la agresividad con la que conducen y de la muy mejorable limpieza de sus interiores.

Anoche felicitaba a un taxista joven que nos recogió en Sultanahmet.

—¡Qué limpio tienes el coche! -le solté. 

El tipo utilizó su traductor para agradecerme el comentario y decirme que normalmente lo lleva incluso más impecable. 

—¡Lo limpio a diario!

Le  había alegrado la noche.

Siempre nos quejamos de lo que nos chirría, con lo mucho que también se gana —ganamos todos— cuando ponemos en valor lo bueno.

martes, julio 29, 2025

Aceitunas

A Fran le pregunto '¿hay aceitunas?' y se le alegra la cara. Porque siempre está dispuesto a encontrarme las aceitunas, a sacarlas de la nevera, a coger el coche para comprarlas, a proponerme un paseo para buscarlas en el mercado.

Esas ganas de vivir se tienen o no se tienen, esa disposición a hacer feliz al ser amado no es fácil de encontrar.

A mí me lo pone difícil, porque es complicado superar su capacidad para convertir una cena en una fiesta del amor, pero me contagia.

No hay cosa que esté en mi mano que no haría por él, ni de las que no lo están.

300

Apenas estuvimos un rato, la música sonaba altísima, proyectaban un partido de béisbol y Pablo me explicaba las reglas.

Nos costó llegar a ese barecillo de Tokio, en pleno barrio de Ginza, y nos echó para atrás comprobar que dejaban fumar dentro, algo impensable hoy en día.

El caso es que nos pedimos un gintónic. Y dos. El caso es que escuchaba las explicaciones sobre el bateador y el que corría tras la pelota, sin entender ni angustiarme por no entender. Yo ejercía de periscopio asomado a las cabecillas de japonesitos que bailaban rock.

No sé por qué, de vez en cuando vuelvo al 300, ese pub japonés lleno de humo, y me recuerdo absolutamente feliz.

Tenemos todo el derecho del mundo a idealizar nuestro pasado. A agarrarnos a él. A manosearlo.

Lujo

Cuanto más grande es el grado de confort, más alto es el precipicio.

Paseábamos por los jardines de Yves Saint-Laurent en Marrakech, de una estética arrebatadora y lancé una reflexión al aire:

—Qué duro, para este hombre, ser mortal.

Llegados a un nivel de calidad de vida tan inmensa, teniendo cualquier lujo al alcance de la mano, meciéndose uno en la belleza de lo cotidiano, es mucho más terrorífico pensar en perderlo todo.

Poseer es condenarse.

Ogro

Llevo escribiendo desde pequeñito.

Guardo relatos de épocas lejanísimas que me hacen ver la atmósfera opresiva en la que yo me abría al mundo, donde el futuro se me ofrecía como un ogro que me achuchaba a dirigirme por un camino que los demás evitaban, que ni siquiera veían.

Ese ogro y esa atmósfera no eran de mi ciudad, llena de luz, ni de mi familia, llena de amor. Ese monstruo y ese camino estaban dentro de mí.

Conforme fui construyendo relatos, cuentos y novelas, las tramas, los traumas y los colores seguían a los paisajes que habitaban en mi cabeza.

Los que me habéis acompañado desde entonces podéis entender cuando digo que nada de lo que cuento me ha ocurrido, pero todo lo que narro es parte de mí.

Cada vez más sano, más maduro, cada vez el ogro más pequeñito. Ya casi un llavero en mi bolsillo que un día perderé.


Beso

Si tienes la oportunidad de besar y no besar, siempre besa.

Por mucho que creas conocer a esa persona por la que mueres, nunca tendrás la certeza de qué pasa en ese momento por su cabeza. Lo que sí es muy probable es que ese beso que tú eliges dar os hará más luminoso el día.

Llegarán los tiempos en que esa oportunidad estará lejos de darse y dolerán los besos que no diste.

domingo, julio 27, 2025

Marrakech

Marrakech siempre será una habitación luminosa en la que pasé horas leyendo sobre Estambul. 

Será también el bullicio de calles destartaladas de muros ocres y motos que te atropellan, y gente amable que te saluda con la mirada al pasar, y tajines de pollo, y de pescado, y de cordero. Sin embargo, recordaré esas tardes marroquíes con mi cabeza apoyada en la barriga de Fran, leyendo sobre Estambul. 

El calor implacable del verano nos obligó a disfrutar una ciudad intermitente, a la que nos asomábamos y de la que escapábamos a nuestro refugio, como se vuelve a una sombra fresca al mediodía, para seguir leyendo sobre Estambul. 

Sé que pasarán los años y vendrán imágenes de ese espacio mágico donde nos refugiamos, felices, mientras sonaban las llamadas del almuecín. Y me costará saber si ese lugar estaba en Marrakech o en Estambul.

Taxista

Nuestra entrada en Marrakech fue propia de una película de acción, con nuestra taxista tratando de llevarnos a las puertas mismas del riad entre calles estrechísimas llenas de comerciantes que apartaban sus mercancías para hacernos camino.

Todos señalaban con una sonrisa, incluso a cien metros de distancia, por dónde podía tirar, cuánto cuidado debía tener.

Escenas imposibles de imaginar en cualquier ciudad europea.

Así ha sido nuestro viaje a Marrakech, un paseo inolvidable por la hospitalidad humana.


viernes, julio 25, 2025

Arrugas

Habituados a mirarnos cada mañana al espejo, envejecemos con las arrugas de la gente a la que queremos, la que vemos de tanto en tanto.

Hablar con ellos no es solo escucharlos, sino observarlos. Integrar esa cana de más, aquel pliegue que antes no estaba, esa barriguilla que nunca existió.

Ver eso en ellos es asumir eso en ti.

Da vértigo sentir cómo el tiempo nos lleva por un viaje inesperado que nos transforma en alguien que nunca habíamos sido.

Vacaciones

Cuanto mayor se hace uno, con más ansia infantil se esperan las vacaciones.

¡Hoy es el día!

Por muy interesante que sea tu trabajo, siempre es una esclavitud estar sometido a horarios, resultados, plazos por cumplir. Incluso utilizando todas las armas de la automotivación existentes en el mercado.

Que sí, que soy un privilegiado; que sí, que llevo una buena vida; que sí, que trabajar ennoblece. (Que sí, que trabajar también cansa).

Pero llega el día de hoy y entran ganas de salir corriendo como un chaval a gritar la felicidad de ser libre por un tiempo.

jueves, julio 24, 2025

Autoestima

La disciplina es una cualidad de las personas con autoestima.

Por eso cuando nos proponemos algo hay que pensar en la segunda palabra, mucho más bonita, que en la primera, antipática con sonido militar.

Estoy convencido de ello.

Si tú te quieres, luchas por trabajarte una vida mejor. No importa en qué campo ni el nivel de dificultad.

Todo eso me hace pensar que las rutinas hay que trabajarlas desde el interior: el esfuerzo sin una motivación sana es agotador.

Yo he ido creciendo como persona al tiempo que iba creyendo en mí, soltando amarras de todo lo que me inmovilizaba, que tiene que ver mucho con los complejos —difíciles de superar a edades tempranas— y con las malas compañías, esas que dicen quererte pero que nunca creyeron en ti.

miércoles, julio 23, 2025

Mataleón

—He estado unos días ilocalizable porque me robaron el móvil —nos contaba el otro día un conocido, mientras tapeábamos—. Fue un moro, que me hizo un mataleón.

—¿Un mataleón? —pregunté, mosqueado ya por el comentario despectivo.

—Si, te pillan por detrás, te agarran por el cuello hasta hacer que pierdas la respiración, te dejan inconsciente en el suelo y te despluman.

—Y si te atacan por la espalda, ¿pudiste ver a quien te lo hizo?

—No, Salva. Caí redondo al suelo.

—Pero decías que fue un moro... —insistí.

—Es que son los moros los que hacen eso.

—Ya...

Peste

Salí aprisa de casa para hacerme con un aguacate para un plato que preparaba y me topé por la calle con un vecino que olía mal. Muy mal.

Un tipo majo que no conozco de nada y al que suelo ver por el barrio.

Ya de vuelta, con mi aguacate, me vino un enorme tufo a algo podrido justo en el mismo sitio donde ese vecino y yo nos cruzamos.

Si no llego a pasar por allí de vuelta me hubiera quedado con la idea de que ese hombre era un guarro. Seguramente él, que no volvería a pasar por ese trozo de la calle, creerá que yo lo soy.

Para opinar con criterio hay que darse más de una oportunidad.

domingo, julio 20, 2025

Herzegovina

Convivir conmigo es hacerlo con alguien que tiene un mundo interior muy amplio en el que se pierde a menudo.

Fran, que me quiere, respeta esos viajes a lo más profundo de mí en esas tardes tontas en que andamos por casa con una de sus listas de Spotify sonando en el salón. 

Cuando me quiere sacar de mi ensimismamiento me suele preguntar:

-¿Cuándo vuelves de Bosnia?

Entonces yo me teletransporto de nuevo a ese salón, donde se había quedado mi cuerpo.

Hay días, en cambio, en que me ve especialmente concentrado en mis cosas. Entonces no me pregunta por Bosnia, sino por Bosnia-Herzegovina.

Tolerar

Comparto muchas horas con un compañero de trabajo que me cae bien, pero con quien no tengo nada que ver.

Se empeña en hablarme de su vida privada, tal vez con la intención de que yo haga lo propio con la mía, pero no me apetece contarle a todo el mundo lo feliz que soy.

A base de repreguntas el otro día me sonsacó algo que ya sabía, pero quería oír de mis labios, tras insistirme en acompañarme a recoger mi coche al garaje.

—Ya tengo con quien ir —le dije.

Entones, ante sus ganas de saber más, le hablé de Fran.

—Yo soy muy tolerante con los homosexuales —me dijo, seguro que con su mejor intención. 

—A mí, te lo digo con todo mi cariño, me da igual lo tolerante que seas. No tengo necesidad de la validación de nadie. ¿Quién es nadie para tolerarme o no?

—Cierto. 

—Perdona mi brusquedad, pero no busco aprobaciones.

Salsas

No sé cómo a nadie se le ha ocurrido hasta ahora inventar la jeringuilla descubresalsas.

Tantas tonterías que se sacan al mercado sin que sirvan para nada y algo fundamental, como tomar una muestra del liquidito del fondo de una ensalada que te vuelve loco para encontrar su fórmula mágica. 

No sé cuántos ensayos hemos hecho para desentrañar la fórmula de algunos platos que nos encandilan de nuestros restaurantes favoritos, pero no hay manera.


sábado, julio 19, 2025

Rebuzno

En mi empresa usamos un sistema de mensajería tan práctico como devorador de nuestra atención. No pasan más de diez minutos seguidos sin que te salte una ventanita para romper en dos tu concentración.

El viernes de la semana pasada salí por piernas para disfrutar del fin de semana en el Algarve en cuanto terminó la jornada y saltó, justo tras irme, uno de esos mensajes instantáneos, que no vi.

En la notificación había un comentario más parecido a un rebuzno que a otra cosa, cargado de resentimiento y malas palabras, no contra mí sino contra el mundo, de una persona amargada y desagradable.

De haberlo visto en directo, le habría contestado, amablemente, pero con rotundidad.

El caso es que no lo vi hasta no abrir el ordenador el lunes por la mañana. Y ahí estaba el texto, ridículo, sudando inquina, patético. Asustado de no haber asustado a nadie.

Entonces pensé, "qué bien no haberlo visto". 

Qué bien haber dejado que el mensaje haya funcionado como un bumerán hacia el que lo emitió, oyendo el eco de su propio golpe, haciéndole ver lo esperpéntico de actuar con las tripas.

Muñecas

Hace casi un siglo se hizo un experimento en Estados Unidos que nos tendría que hacer meditar. Un ensayo que volvió a realizarse recientemente en Italia con los mismos resultados.

A un grupo numeroso de críos de raza negra se les daba a elegir entre una muñeca de su color u otra de raza blanca.

La gran mayoría escogía la segunda.

Ya con el juguete en sus manos, les preguntaban el porqué de su elección, a lo que, con palabras más o menos similares, respondían:

—Porque la blanca es mejor.

Esa es la sociedad que hemos creado. Esa es nuestra vergüenza.

viernes, julio 18, 2025

Isaac

Estábamos en el concierto de Kylie Minogue, cada uno a su bola con su baile, tras encontrarnos un montón de amigos de aquí y de allá. No imaginábamos que nos lo íbamos a pasar tan bien ni que conociéramos tantas canciones de la australiana. 

Come on baby, ¡do the Loco-Motion!

Esos ratos que borran de golpe estreses y sinsabores. 

Hubo un momento en que me crucé la mirada con Isaac y nos sonreímos. Fue una décima de segundo en la que nos dijimos sin decir nada lo mucho que nos queremos.

Qué fuerza da tener amigos buenos.

jueves, julio 17, 2025

Papá

Aprovechando que nos hacíamos unas fotos en la Plaza de España, le comenté a Mariángeles lo mucho que me voy pareciendo a mi padre conforme cumplo años.

—Me observo en los vídeos de la presentación de mi novela y lo veo a él.

Ella no me quitó la razón.

—Pues no puedes tener mejor referente, Salva, porque tu padre era todo un señor.

Me alegró la noche.

domingo, julio 13, 2025

Salvia

Preocupada por mi nivel de ansiedad en el trabajo, mi hermana Mónica me regaló un bote de aceite de salvia.

—Inhala un poco cuando te encuentres muy estresado.

Así que tengo mi pequeño tarro en la mesa de trabajo, del que tiro cada vez que un pelmazo empieza a dar por saco con peticiones extemporáneas. 

No sé hasta qué punto es efectivo. Lo cierto es que me sienta bien, tal vez por el hecho de hacer una pausa, respirar hondo y sentir ese aroma, entre Vicks VapoRub y romero, que relaciono con la tranquilidad mental.

Lo que ocurre es que lo he integrado de forma tan mecánica en mi día a día que hay veces en que olvido que tengo la cámara encendida cuando me acerco el bote a la nariz.

Aduana

—Parecen marineros —comenté.

Tras llegar de Marruecos, el olor a sal y gasóleo envolvía la aduana en Tarifa, donde nos sorprendía el uniforme de los policías que controlaban el pasaporte en la garita de cristal.

Ya en mi turno, al entregar mi documentación, comprobé que eran oficiales rumanos los que estaban al mando del control de fronteras. El escudo del país y su nombre en el uniforme lo confirmaban. 

Me devolvió los papeles con un 'gracias' mecánico y salí del puerto con la alegría de pensar que un futuro de concordia aún es posible.

Impunidad

Tras recibir su visita sorpresa en la presentación de mi última novela, tuve la ocasión de disfrutar un café con María Emilia días después.

Viviendo entre Montevideo y Estocolmo, donde viven su hija y su nieta, viniendo cada cierto tiempo a Sevilla, donde murió su hijo, nos estuvo poniendo al día tras mucho tiempo sin tenerla por aquí.

Durante nuestra charla sacó varias veces a colación el término 'impunidad' referido a su edad.

—Estocolmo se ha vuelto una ciudad peligrosa, pero yo no siento miedo porque ¿quién va a querer hacer daño a una vieja?

Cuando le pregunté por cómo vivió la muerte de su querido Pepe Mújica volvió a utilizar el término para referirse a su libertad para defender las causas en las que cree:

—A estas alturas, ¿qué me importa si a nadie le molesta que yo sea tan radical?

María Emilia y la impunidad.

sábado, julio 12, 2025

Caracola

Llegaba a la sala de reuniones donde estaba citado en la fábrica de Tánger y un directivo marroquí se levantó a darme la bienvenida.

—¡Hola, caracola!

Yo le respondí con una sonrisa mientras su jefa, española, se excusaba.

—Eso te lo digo yo a ti de forma cariñosa —le explicaba, en francés—, pero no es para utilizarlo con desconocidos.

—Ya no somos desconocidos —medié, para quitar hierro al asunto.

Así ocurre en nuestros días, que la gente repite expresiones como cacatúas sin saber cómo ni por qué.

viernes, julio 11, 2025

Estrecho

Cruzaba esta semana el Estrecho de Gibraltar para ir a trabajar a Tánger y me quedaba hipnotizado con la inmensa mole de agua que se abría en el horizonte en una mañana de niebla.

¡Qué valor hay que tener para lanzarse a cruzarlo con una patera!

La corriente era fortísima.

A quien quiera que tenga el coraje de desafiar este mar para buscar una vida mejor yo lo querría para mí, como empleado, como jefe, como amigo, como ídolo.

Hay quien desprecia al que se juega la vida por salir de la miseria. Yo, en cambio, les haría un monumento. 

Es imprescindible derrotar a las mafias que se lucran de la miseria y así poner fin a las muertes en la travesía. A quienes ya habéis llegado, muchos os queremos entre nosotros: sois un ejemplo de vida.


miércoles, julio 09, 2025

Violín

Aprender un lenguaje es también adquirir una cierta forma de pensar, e incluso de expresarse con gestos que no tienen que ver con la palabra.

El francés, cuando habla, se llena la boca de onomatopeyas. Es simpático escucharlos porque llenan sus explicaciones de 'toctocs', 'bumbums' y 'mimimimis'...

De entre sus gestualidades hay una que me encanta, que tiene que ver con retratar a una persona que te está contando una milonga. En esos casos dicen que está tocándose una sonata con el violín. Hacen que se lo colocan en el hombro y empiezan a mover la mano para hacer sonar sus cuerdas.

Como por aquí no se estila, hay veces que hago el gesto, muy sutil, y, del otro lado de la mesa, Fran, que me conoce, sonríe de complicidad.

Pan

Cuando el pan es bueno tarda más en tostarse.

Estamos educados en frases así, contundentes, que nos acercan a la realidad de los hechos cotidianos. Sin embargo, es la primera vez que la construimos desde nuestra experiencia.

Lo que no sabemos es si está sustentada en una realidad física, lo que sí es que los desayunos que nos pegamos en Portugal con pan de masa madre necesitan varios pasos por la tostadora.

Lo entrañable de todo esto es que hay personas de las que siempre me acuerdo cuando me ponen por delante un pescado a la brasa: "tómatelo rápido que la comida a la plancha se enfría rápido".

Quizás, en los desayunos, empieces a acordarte de mí.

Beso

Tenemos más tendencia a la protesta que a la celebración y hay veces, muchas, en que la queja viene de no haber sabido festejar en su momento lo que nos hacía disfrutar.

Yo recibo cada mañana un beso sonoro y muchos achuchones.

¡Cada mañana!

Fran se levanta siempre antes, sea día de trabajar o descansar. Aprovecha que yo estoy sin defensas para ponerme su cabeza en la barriga y acariciarme de la cabeza hasta los pies.

Yo hago como el que se molesta, pero moriría si dejara de ser así.

domingo, julio 06, 2025

Amigos

Hay gente con la que te cruzas cuando menos te lo esperas y te preguntas por qué dejasteis de veros. Entonces quedáis para poneros al día tras festejar el encuentro.

Apenas pasa una noche y llama para cambiar el día acordado para cenar. Dos días después te propone que mejor una comida que una cena. Empieza a reenviarte mensajes, porque se acuerda de ti, con memes y chistes que están en otra galaxia respecto a ti.

Llega el día de la comida y te planteas qué haces volviendo a ese lugar del que te fuiste.

Le comentas que te ha surgido un compromiso y os regaláis así una salida elegante con falsas promesas que no se cumplirán.

Hormigas

Cuando teletrabajo en casa tengo dos lugares donde instalarme, dependiendo del grado de concentración y el número de ordenadores que necesite.

Hace unos meses aparecieron hormigas en casa. No muchas pero las suficientes para hacerme la puñeta en la mesa de los ordenadores. En cuanto me descuidaba ya las sentía subiendo por mis piernas y salía en busca del insecticida. Así estuve algún tiempo hasta que, de un día para otro, desaparecieron.

A día de hoy, cada vez que me focalizo en una tarea en ese rincón, siento que me suben desde los tobillos.

Pero no hay hormigas.

sábado, julio 05, 2025

Rumana

Para dárselas de enteradillo uno tiene que saber muy bien el terreno que pisa.

Yo me creía buen conocedor de los distintos acentos del castellano, más que nada porque soy curioso y suelo preguntar de dónde es la persona a la que veo por vez primera. Así por el sonido que hace con 'tra-tre-tri...' identifico que es chileno, o por la sonoridad de la 'ese' me aseguro que es colombiano, del mismo modo que creo distinguir a un granadino de un cordobés o a un burgalés de alguien de Toledo.

El caso es que cenaba con dos compañeros rumanos en Valladolid y nos atendió una chica encantadora. Les pregunté a mis colegas si llegaban a percatarse por su acento que no era española. Ellos, con quienes hablo en francés, negaron con la cabeza.

-Es claramente argentina -les dije-. Tienen una entonación inconfundible.

Al terminar la cena, le pregunté a la chica de dónde era y ella me respondió:

-Soy rumana.

Yo me quedé de piedra cuando vi que empezaba a hablar con mis colegas en su lengua y, con la cabeza colorada por el sofoco, intenté distinguir de entre sus palabras si sonaba algo parecido a 'enteradilloscu'.

jueves, julio 03, 2025

Nervios

En apenas un rato presentaré mi undécima novela.

Desde aquellos años de la mili en que escribí la primera —llevando un cuaderno escondido a la garita del cuartel—, siempre he sentido el apoyo de quienes han creído en esa parte de mí que disfruta de un oficio tan inútil como imprescindible: contar historias.

El hecho de que me espere un salón de actos lleno para recibir a mi próxima criatura me produce una enorme emoción, aunque sea una emoción ganada a pulso —por todo lo que conlleva de trabajo, disciplina y convicción—.

Sin ti, que me lees y acompañas en cada página, esa satisfacción personal sería menos intensa y esa convicción, menos firme.

Soy despistado para casi todo, pero siempre llevo conmigo a quienes se alegran de mis éxitos.

Escribir historias inventadas que se hagan reales en el corazón de quien las lee es una tarea ardua que exige lo mejor de mí.

Días como el de hoy dan sentido a todo el esfuerzo.

Gracias por estar ahí. 


domingo, junio 29, 2025

Captura

Vivimos en la era del pantallazo.

Todo lo que se escribe en un dispositivo deja huella.

Cualquier conversación privada es susceptible de ser capturada y distribuida, lo que se convierte en la nueva inquisición. 

Puedes hacer un comentario sobre tu jefe o un compañero que, bien salpimentado y sacado de contexto, te puede llevar a la ruina.

Siempre habrá Trumps sin escrúpulos que tratarán de dejarte con el culo al aire a la mínima que te descuides.

La honorabilidad ya es argumento de ciencia ficción. 

Bloqueo

Leía en el canal de Instagram del Diario de Sevilla las noticias referidas al sábado del Orgullo en mi ciudad y no podía sustraerme del dolor que me provocaban los abundantes comentarios homófobos que las acompañaban.

Algunos de ellos no solo rozaban, sino que traspasaban el límite del delito de odio.

Reclamamos libertad y se nos llena la boca de ella, pero los medios de comunicación, si fueran nobles, también podrían utilizar esa libertad para bloquear a perfiles que no hacen sino saltarse cualquier límite ético. 

Ante comentarios ofensivos racistas, machistas, homófobos deberían actuar con contundencia y proceder al bloqueo inmediato. Aunque fuera por defender a sus lectores.

Tendrán miles de seguidores menos, pero un entorno de mayor calidad que les hará crecer a largo plazo.

Estamos alimentando una sociedad zafia que ensucia todo sin pagar por ello.

Si bloqueamos a la bestia, la bestia se lo pensará.

Lectura

Cuando olvido la novela que me traigo entre manos en casa al irme de viaje, me invade una cierta pesadumbre y hago por rebuscar donde sea, como quien se lanza a la nevera a por una onza de chocolate, por encontrar lectura.

A tal punto que casi me sirve la etiqueta del bote de champú del baño.

Es una necesidad física la de tomar entre mis manos una historia que me haga fantasear.

Pañales

Hay pensamientos que no se deben compartir, porque desnudan tus miserias.

Cenábamos en casa de unos amigos y una de las comensales nos puso al día de cómo sus hijos se iban haciendo adolescentes. Ahí vino la retahíla del egoísmo de esa edad, de su ensimismamiento, de cómo se quedan abducidos por los videojuegos y se llevan el día encerrados en su habitación.

—Yo me quedé con la pena de no tener una niña —lamentó.

De haber sabido lo que iba a responder, no le hubiera preguntado el porqué de ese lamento.

—Porque no voy a tener quien me cambie los pañales cuando sea una vieja.

Y hablaba del egoísmo de sus hijos.


viernes, junio 27, 2025

Discriminación

Anochecía y llegaba a casa con el coche.

Por Torneo caminaba, con prisa contenida, una chica negra. Me paré en el paso de cebra, aunque tenía tiempo de sobra para atravesarlo antes de que ella llegara, sorprendida por mi gesto.

Frenó su ritmo para permitirme avanzar, pero yo no quise. La invité con la mirada a que no se detuviese. Ella recompuso su bolso, volvió a mirarme y se lanzó a cruzar la calle.

Sí, no lo habría hecho con un hombre blanco. Este no necesita que le hagan saber que existe, porque ya vive con esa certeza.

Urgente

Trabajar en una multinacional es trabajar en la exigencia continua, lo que te hace crecer si la organización está bien dirigida.

Lo complicado es cuando todo es prioritario y el único criterio para parar el ritmo es el agotamiento del empleado. 

Un buen directivo no puede permitirse echar madera a la caldera mientras el fuego arda, sin preocuparse por el nivel de estrés de quien resiste las embestidas.

Cuando todo es urgente nada es urgente.

Engine

El inglés es un lenguaje sin reglas claras de pronunciación o con tantas excepciones que las reglas se desvanecen.

Eso me hace atrancarme con algunas palabras, de las que siempre dudo. 

Una de ellas me ataca a menudo en el trabajo, porque mi empresa se dedica a hacer motores y, desgraciadamente, se usa más "engine" que "motor" cuando nos referimos a los coches. 

"Engine". Nadie lo dice bien. Cada cual promuncia la i de una manera y eso me hace dudar.

Entonces tarareo una canción preciosa de mi grupo británico favorito, Everything but the girl: "Meet me in the morning", una hermosísima canción de amor que reivindica el aquí y el ahora.

"I'll be down on the street with the engine running..."

Mientras los demás piensan en cómo solucionar un problema mecánico yo busco en la melodía el sonido perfecto del motor.

jueves, junio 26, 2025

Pedir

Antes de pedir ayuda hay que plantearse si es necesario molestar.

Eso vale tanto para que te traigan un yogur de la nevera como para que te avalen un crédito. Soy de los que piensa que no se debe abusar de la amistad, o de la familia, ni siquiera por tonterías.

—Pero si a él le encanta echarme un cable.

O no.

Mientras seas capaz de hacer el esfuerzo para conseguir algo, mejor no meter a nadie en tus movidas, porque cuando realmente necesites una mano quizás ya no la tengas.

Eso también es cuidar.

miércoles, junio 25, 2025

Actitud

La actitud y las ganas de vivir están unidas por algún lado y no sé cuál es la gallina y cuál el huevo.

En casa es difícil cenar sin todo un ritual, de velas, de platos elegidos, de manteles que combinan, de música suavita, de copas de cristal. 

Fran le echa ganas a las cosas, no entra en su mente el comer por tan solo alimentarse, sino que crea una atmósfera en que se celebra el estar vivos.

Si trato de imaginar cenas de puro tiramiento en el sofá y los vasos por el suelo, con el telediario a todo volumen y cada uno en un rincón me asustaría.

No es cuestión de estética, sino de cuidarnos sin palabras.

Está en nuestras manos hacer la vida bonita.

lunes, junio 23, 2025

Teherán

Yo he estado trabajando una semana en Teherán.

Es poco tiempo, pero suficiente para pasearme por sus calles, tener reuniones de trabajo, comer en sus restaurantes, hablar con defensores del régimen de los ayatolás y con algunos radicalmente contrarios al gobierno islámico.

Tiempo para arrodillarme en una mezquita chií y verlos rezar.

No es una urbe hermosa, pero tiene lugares preciosos. Era invierno y la nieve encumbraba unas montañas que se metían en la ciudad. Así, nevado, visité el suntuoso palacio de Golestán y sus salones de cristal.

Hoy están recibiendo bombas. Las lanzan contra un gobierno criminal, pero las reciben ellos: el que me regaló pistachos, aquel que me tomó de la mano para cruzar una avenida sin semáforos, quien se ofreció para acompañarme por el gran bazar, esa mujer que me habló, con temor, del futuro de sus niños.

Lo que hicieron de mí

Los humanos estamos entre los animales más vulnerables al nacer. Una vulnerabilidad que dura años hasta que muy poco a poco vamos aprendiendo a andar, a comunicarnos, a razonar.

Todo ese largo período al que llamamos infancia es un tiempo en el que absorbemos todo lo que nuestro entorno nos proyecta. Imitamos patrones, fijamos conductas, construimos nuestro propio código penal en base a lo que hemos visto y escuchado en casa.

Desprenderse de todo aquello que hemos adquirido de forma orgánica e involuntaria es mucho más difícil de conseguir de lo que podamos creer. Esa época de nuestra vida en la que nos hicimos personas puede determinar los rasgos principales de uno, sobre todo cuando las circunstancias fueran particularmente extremas.

El resto de nuestra existencia sí somos libres, creemos serlo, para desquitarnos o modular a esa persona que seremos.

Como bien decía Sartre, 'no soy lo que hicieron de mí, soy lo que hice con lo que hicieron de mí'.

Os presento mi nueva novela.

sábado, junio 21, 2025

Provocación

Cuando llegas a determinados 'círculos de poder' en el trabajo, las relaciones humanas se mueven más por estrategia que por compañerismo. Uno quiere asegurar su puesto actual y futuro, sin evitar los pisotones a quien sea necesario, siempre que no se queden grabadas las huellas de sus zapatos.

La mejor forma de pisotear comienza por la provocación, aprovechar una reunión de equipo para lanzar una andanada que te obligue a posicionarte.

—Salva —me decía un alto cargo en una mesa cargada de ellos—. Ya me gustaría tener los problemas que tú tienes.

La frase tenía bemoles. Daba más importancia a su trabajo o a sus problemas, buscaba empequeñecerme, me achuchaba a que yo explicase cuáles eran mis problemas. Ante un ataque así hay que ser elegante:

—No soy una persona a la que le guste quejarse.

jueves, junio 19, 2025

Perfumes

Soy hombre de perfumes. 

Afortunadamente mi nariz grande no sirve solo para tener una cara incómoda, sino que tengo la suerte de apreciar aromas y distinguirlos con facilidad.

Desde que tuve criterio propio para elegir mi ropa, decidí los olores que me acompañarían. Tanto así que hay marcas concretas que me llevan a períodos muy definidos de mi pasado.

Un día que llegué a nuestra casa del Algarve sin mi neceser en la maleta, tomé prestado el bote de Don Algodón de mi suegro. Un perfume básico, potente, nada sutil. De eso hará 20 años.

Desde entonces, cada vez que llegó al país vecino me echo unas gotas en el cogote de ese botecito azul que  nunca se acaba.

Entonces Fran se ríe cuando me abraza.

—Hueles a Portugal.

Ya no quiero romper el mito.

miércoles, junio 18, 2025

Primos

En la vida de aquellos que tenemos primos hay un espacio viscoso en el que estos personajes que fueron importantes en nuestro nacimiento a la vida desaparecieron.

El vínculo se mantuvo mientras fuimos dependientes de nuestros padres, quienes tenían en ellos una relación igual de carnal pero mucho más emocional que nosotros. ¡Eran los niños de sus hermanos!

Cuando empezamos a trazar nuestra independencia nos vamos desligando de quienes, como nuestros primos, no son nuestros amigos. Son gente a la que queremos, de la que vamos sabiendo cómo les va, a cuentagotas, a quienes deseamos lo mejor.

Es difícil saber establecer cuáles fueron los tiempos en que empezaron a desaparecer.

Madre

Ya soy diez años mayor de lo que mi madre nunca pudo ser.

Hablábamos el otro día de la aceptación biológica de la muerte de nuestros progenitores, pese al inmenso dolor. Llega un momento en que la vida se impone y al imponerse la vida lo hace la muerte de quienes atraviesan determinadas fronteras biológicas.

Sin embargo, los que hemos perdido a una madre tan joven hemos quedado en un limbo del que no terminamos nunca de escapar, como si alguien nos dijese ese día "toma aire profundo" y en ese instante nos hubieran puesto un corsé que impide abrir ya nunca los pulmones del todo.

Jóvenes

Me hablaba alguien de Recursos Humanos acerca de la dificultad de encontrar jóvenes que quieran trabajar los fines de semana en las líneas de producción.

—Ponen su tiempo libre por encima de las horas extras.

En la época en que yo comencé a trabajar el deseo soterrado de lunes a viernes de gran parte del personal consistía en soñar con que se montaran turnos de fabricación sábados y domingos.

Las nuevas generaciones lo tienen claro.

sábado, junio 14, 2025

Mail

—Odio a esa mujer —me decía sin pelos en la lengua una compañera de trabajo.

Le pedí que me argumentara ese sentimiento, y su respuesta estaba construida con todos los motivos sólidos que surgen cuando una organización consiente anidar entre sus miembros a personas indeseables.

—Son meses que llevo solicitándole ayuda para un tema de su perímetro y ni siquiera se digna a responderme. Cuando le hablo por los pasillos, me ignora.

—¿Quieres que interceda? —le ofrecí.

Entonces me explicó que, tras decenas de correos sin respuesta, le escribió con copia a su jefe.

—En menos de diez segundos recibí una respuesta amable de su parte. ¿No es triste, Salva?

Francisco

Pese al tórrido sol romano de las tres de la tarde y los espagueti alla matriciana recién disfrutados, decidimos acercarnos a visitar Santa María Maggiore.

Mucha gente, pero menos de la prevista, nos permitió llegar en rigurosa fila a la tumba de Francisco.

Apenas nos dejaban pararnos, pero el cuerpo me agradeció ese homenaje.

Entre tanta riqueza como el cristianismo ha acumulado en iglesias y obras de arte, allí estaba la piedra lisa sobre un hombre bueno, una flor y apenas su nombre como reclamo.

Franciscus.

Alevi

Trabajar en ambientes internacionales es una de las satisfacciones que proporciona mi empresa.

La semana pasada cenaba en Sevilla con dos compañeros turcos a los que aprecio de corazón. Siempre se acuerdan de mí.

La conversación derivó en las ramas religiosas de las que provienen sus familias: la suní, de quien se considera ateo, y la aleví, de quien defiende su fe.

Esta última me explicaba que esa corriente religiosa es la más aperturista dentro del amplio espectro musulmán. Que prioriza el pensamiento libre y la conexión íntima con lo sagrado.

Ella me miraba para darme pie a que yo le hablara de mi religión.

—Yo no tengo ninguna —le confesé, con la paz que proporciona saber que hay muchas formas de creer, incluso cuando no se cree.

viernes, junio 13, 2025

Enfermedad

No hay familia que se libre de la ruina que trae una enfermedad grave.

Cuando convivimos con alguien que la padece, conviene extremar el cuidado con lo que decimos y preguntamos.

Un comentario sin maldad puede convertirse en mil noches de insomnio para quien lo recibe. Más vale, entonces, no llenar el aire con opiniones inútiles por no saber sostener el silencio.

Si algo que sabemos no va a ayudar, ¿para qué decirlo?

A veces, la empatía también es saber callar.

lunes, junio 09, 2025

Ocio

La espontaneidad se ha vuelto una quimera cuando se trata de tener antojos.

Fran quiso darnos dos sorpresas en Roma, llevándonos a sitios tranquilos y recónditos donde tomar un café o una copa. En todos los casos nos dijeron que no, de manera que tuvimos que reorganizarnos para darnos una segunda oportunidad.

Uno tiene que saber a qué hora pasear por determinado lugar de la ciudad con ganas de sentarse a charlar. 

Hasta el ocio hay que programarlo.

Tito

Un maravilloso uso de la inteligencia artificial es invitarla a viajar contigo, porque le preguntas qué es ese árbol de allí, quién construyó esto de aquí, o qué comida es esa que se están pimplando los de la mesa de al lado. Basta con adjuntar una foto.

En este viaje a Roma nos ha aclarado todo tipo de dudas que nos surgían sobre la marcha, llegando a momentos sublimes, como cuando rodeamos el arco de Tito en el Foro Romano.

Entonces nos contó la historia de ese monumento conmemorativo de la victoria de Roma sobre Judea en el primer siglo de nuestra era. Nos invitaba a ver uno de los relieves, en el que se observa cómo expolian Jerusalén y, de entre los tesoros, se llevan uno de sus grandiosos candelabros de siete brazos.

Dicen que los judíos evitan cruzar ese arco, por lo que supone de ultraje hacia sus ancestros.

Cuántos dolores de hoy no tienen que ver con masacres del pasado.

Fechas

Ocurre que a menudo vienen a mi mente novelas que me ayudan a entender mi vida, porque cuando uno se hace lector no solo guarda recuerdos propios sino también los que otros inventaron para ti.

Leyendo la última novela de Millás recordé aquella deliciosa 'El desorden de tu nombre' que me transporta de inmediato a uno de esos trenes que tardaban ocho horas en llegar de Madrid a Sevilla, un compartimento estanco y un chavalito mexicano a quien destinaban a un centro de desintoxicación a Córdoba.

El 1984 de Orwell me lleva a tardes eternas tumbado en la arena leyendo con Mariló, en voz alta, cada uno un párrafo, cuando soñaba que el amor no tenía que ver con el sexo.

El psicoanalista de Katzenbach me hace viajar a la ciudad belga de Mons, en esos tiempos en los que viajaba solo por el mundo para explicar a mis compañeros cómo aplicar determinadas metodologías japonesas.

Un buen libro nunca se acaba al terminarlo.

Panteón

—Si esta va así al Panteón, cómo no irá en su casa —comentamos Raquel y yo al ver a una turista haciendo fotos bajó la impresionante cúpula de ese soberbio edificio mandado edificar por Agripa.

Recordaba una escena similar en la bellísima ciudad japonesa de Nara, cuando justo a mi lado un turista americano llevaba una toalla de baño entre la cabeza y la gorra, para quitarse el sudor.

"Hijo de tu madre, ¿no ves dónde estás?"

No entiendo que se pueda disfrutar de lo hermoso sin cuidar el propio aspecto.

Sí, todo el derecho a meterte en los soberbios jardines del Alcázar de Sevilla con un pijama roto y unas babuchas llenas de churretones, pero qué agresión innecesaria al resto de visitantes. 

jueves, junio 05, 2025

Miso

A mí la sopa miso me gusta solo cuando tomo sopa miso.

Fran, en cambio, quiere poner miso hasta en la sopa. Quedó pillado por un plato que probamos en Marbella. Una carne muy rica cocida en miso que a mí me pareció un crimen.

Desde entonces amenaza con cocinar el mismo plato. 

—Compraré una presa y la colocaré en el horno a baja temperatura durante mucho tiempo. Estará tan rica que no te coscarás de con qué la haré.

—Sí me daré cuenta —le digo—. En cuanto te vea trasteando durante horas en el horno sabré que el miso viene a por mí.

Convencer

Estar dispuesto a dejarse convencer no solo es una señal de humildad, también lo es de inteligencia.

Tener la mollera cerrada a que el otro te pueda dar argumentos más sólidos que los tuyos es una de las razones que nos está llevando a este ambiente irrespirable de confrontación.

No puede darnos igual lo que diga quien no piensa como nosotros. Puede que, incluso, en muchas ocasiones, tenga razón.

Para alcanzar ese punto, hace falta silencio, paciencia y respeto. 

Somos maestros en relatar nuestras heridas, pero torpes exploradores de las almas vecinas.

Bird

En el trabajo paso más tiempo hablando inglés y francés que español, lo que no solo no me fastidia sino que me anima a estar en continuo proceso de aprendizaje.

Ocurre, sin embargo, que los que lo hablamos entre nosotros somos turcos, brasileños, rumanos o portugueses, por lo que las pronunciaciones son bastante alejadas de los estándares británicos o americanos.

De entre todos, somos los españoles los que peor nos manejamos con los sonidos y tiene mucho que ver, pienso, con el sentido del ridículo.

Recuerdo que, de muy pequeño, le regalamos un juego a Iván para aprender inglés. Salían animales y él debía repetía los nombres para que el vídeo avanzara. Estuvimos un rato esperando a que el niño, casi un bebé, se lanzara.

Hubo un momento en que un pájaro le llamó la atención y gritó, con entonación perfecta, ¡bird!

Nos reímos tanto al escucharlo que no volvió a abrir la boca para decir nada en inglés.

lunes, junio 02, 2025

Amarillo

"Abandona a su marido por su entrenador personal".

Claro, quieres saber más. ¿De quién se trata? 

Ya no solo las redes sociales, incluso los periódicos serios están llenos de reclamos de ese tipo que te hacen picar. Y al pinchar, más basura. Más adictiva. Más vacía. Más viral.

"Si ves ahora su cara, te entrarán ganas de llorar".

Y vuelves a pinchar.

Atacan a tus tripas para sacar tu espíritu más perverso, más cotilla, más feo de ti.

¿Cuándo se planteará una legislación sobre la ética de las publicaciones en la red?

El día que nos demos cuenta que hemos creado una sociedad de idiotas, ¿quién será el valiente que admita que no hicimos nada?

Escaqueo

Desde pequeño, he tenido a mi lado un diablillo que me decía ‘hazte el enfermo’ cada vez que sonaba el despertador.

Esa tentación omnipresente de eludir obligaciones… a la que casi nunca le he hecho caso.

Sería que junto a ese pequeño demonio tenía un angelote bien gordo, que yo no veía, pero que me empujaba a ser lo que siempre he sido: un tipo tremendamente cumplidor.

Cada vez que acometo un proyecto, como la novela que estoy rematando, siempre aparece el satanás de cola roja para reírse de mí, "qué pesado, Bore, ¡otro libro más!", sin darse cuenta de que el rubiales con alas me tiene reventado de tanto apostar por mí.

Reválida

Recuerdo cuando en casa de mi abuela todos mis tíos hacían cábalas cuando nos preguntaban por el curso en el que estábamos y se ponían a hablar entre ellos de reválidas y bachilleratos que a mí me sonaban a batallitas.

Esta semana comienzan los exámenes de la PAU, que antes se llamaba EVAU y que corresponde a la Selectividad de nuestros tiempos. Algo que me ha tenido que explicar mi amiga Mariángeles este fin de semana en Portugal, para así no perderme.

Al no tener hijos, cuando mis amigos me hablan de los suyos y me dicen que están en 4º de la ESO o 2º de bachillerato, yo pongo cara de no saber de qué me hablan.

—¿Eso es como 1º de BUP?

Nunca nos explicaron lo rápido que nos convertiríamos en contadores de batallitas.

Fin de semana

Si te llevas toda la semana pensando en el finde, malo.

Es el mejor termómetro para saber si tu trabajo te sostiene o te desgasta.

Curramos tantas horas que no deberíamos permitirnos hacerlo a disgusto, lo que lleva a convertirnos en unos infelices. Cuando eso ocurre, hay que buscar todas las herramientas a nuestro alcance para cambiar el rumbo.

A veces la tarea se convierte en colosal: porque el ambiente está envenenado, porque las exigencias son desproporcionadas, porque la motivación ha desaparecido.

Entonces lo más importante es ponerse uno en primer lugar y montar una estrategia para conseguir un hilo del que tirar para volver a ilusionarte con aquello que un día te hizo sentir afortunado.