Posicionarse ante las opciones que nos da la tecnología también nos define.
WhatsApp, por ejemplo, te ofrece formas muy distintas de comunicación: mensajes escritos o de audio, mensajes personales o en grupo, reenvíos de aquellos que te llegan, grupos para comunicarse.
Uno usa lo que le apetece.
Hay quienes acostumbran a enviar mensajes genéricos por no escribirlo varias veces. El que lo recibe lo acaba sabiendo.
'Oye, Salva, no me contestaste'.
'¿A qué?'
Porque acabas por no leer a quien piensa en ti como un borrego más.