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martes, enero 20, 2026

Muertos

Lo fácil en esta vida es echar balones fuera.

Es que me dijeron...

Con lo atractiva que resulta una persona asertiva que reconoce sus torpezas.

Sí, metí la pata.

Es una ley que me impongo: no poner excusas en los demás para justificar una decisión mal tomada, aunque haya quien me llevase por el camino equivocado. 

miércoles, diciembre 07, 2022

Encuentro

Cuando te encuentras a alguien que hace tiempo que no ves, no le hables del color de la última colcha que te has comprado.

Es de torpes.

Si a esa persona le tienes una pizca de cariño, haz por lanzar preguntas grandes, que abarquen su mundo, que le permita decirte cómo le trata la vida, que sirvan para volver a trazar un puente entre los dos, tal vez hasta que un largo tiempo después volváis a establecer esos pilares de quita y pon en un encuentro futuro.

A mí no me gusta la gente torpe, me da pereza, aquélla que no sabe entender cuándo corresponde hablar de cada cosa, que te explica como ha zurcido un calcetín cuando ni siquiera te acuerdas de su nombre.

Pedo

Volvíamos a casa en coche, de recogida.

Al llegar a la estrechísima calle Bailén tuvimos que frenar. Una pandilla de maduritos ocupaba la calle sin atender a las luces de nuestro coche, que les aparecían por detrás. Sin aspavientos ni bocinazos, esperamos con calma a que se echasen a un lado, aunque pronto nos dimos cuenta de que llevaban una buena cogorza encima. 

De buena apariencia, entendimos que habían empalmado una comida de navidad con unas copas de media tarde, así que nos relajamos para disfrutar de las caídas y tropezones, de cómo una agarraba a otro y éste se apoyaba en la pared.

Al conseguir, por fin, avanzar, nos dimos cuenta de que era gente conocida. Gente cercana con la que alguna vez hemos estado de copas. Yo bajé la ventanilla y los saludé.

Vaya pedo que lleváis les dije, con mi conocida inocencia, y a ellos se les cambió la cara.

Cerré la ventanilla y Fran me criticó.

Cómo se te ocurre decirles eso. Se han quedado cortados.

—Pero si ya nos habían visto —protesté—. ¿Qué les iba a decir? ¿Qué bonita está la noche...?

Hacer que miras para otro lado es peor que mirar de frente.

lunes, febrero 14, 2022

Pragmatismo

El pragmatismo es una cualidad que no sé calificar en una escala de cero a diez.

Es una posición que implica pies en el suelo y yo soy de tenerlos volando, es una actitud que busca ir en línea recta y yo a veces me pierdo en mis laberintos, es una disposición a resolver entuertos, a actuar de frente, a hablar claro, a evitar excusas que yo a veces no soy capaz de ejercitar.

La contradicción en mí es que soy tremendamente pragmático en una lucha continua con mi forma de sentir.

Es muy raro que en mí se eternice nada porque no me lo quiero permitir. Vivo en mi mundo, pero no dejo tareas de lado; huyo de compromisos que no me aportan, pero cuando los adquiero los remato; quiero soltar mochilas, pero las que tengo no las arrincono en el trastero.

Ser pragmático no es poético, pero ayuda a alisar el terreno para escribir poesía.

miércoles, diciembre 23, 2020

Fran

Vivo con una persona asertiva.

Hay veces que la mejor forma de entender un adjetivo complejo es tener a tu lado a quien posee esa cualidad, sobre todo cuando ésta es positiva.

Fran es luz sin escondites. Habla claro sin molestar. Usa la sonrisa con la naturalidad de quien no la necesita para comunicarse. Sabe decir que no sin ofender y cuando aporta un juicio sobre algo de ti tienes la seguridad de que no hay estrategias.

Vivir con alguien así es una constante lección de vida, porque no hay dobleces ni pelusas bajo la alfombra. Es sanísimo compartir cada día con alguien que mira a los ojos sin guardarse nada.

Me gusta observarlo manejarse en sociedad, solucionar conflictos, organizar eventos, proponer aventuras, susurrarme palabras de amor. Es puro bienestar personal el que me aporta su voz al hablar por teléfono con los amigos, sus carcajadas al charlar con su madre, su presencia a mi lado aunque esté lejos de mí.

Soy un afortunado al compartir mi vida con quien me enseña, cada día, a crecer como persona. Sin discursos ni consejos, sino al mostrarme en pequeñas cosas, con naturalidad, que hay que actuar sin complejos.

Un día encontré una joya y esa joya se fijó en mí.

lunes, junio 11, 2018

Claridad

Si desgajamos la asertividad en ingredientes, uno de ellos es el hablar claro. Está también la empatía, la educación, el tacto, la escucha.

Aprecio enormemente a la gente asertiva, tal vez porque deba aprender mucho de ella, y especialmente a aquélla que se expresa sin contemporizar, que no da vueltas en redondo para no decir lo que su interlocutor no llega a interpretar.

Hace mucho más daño andar con rodeos que mirar a los ojos y decir lo que uno siente acerca del otro. Sin necesidad de aleccionar ni mostrarse en posesiones de la verdad que no existen.

Son numerosos los recuerdos, más frecuentes cuanto más joven era, en que perdí oportunidades de expresarme de frente acerca de mis posicionamientos interiores respecto a gente que fue importante para mí. Cuando estas certidumbres internas no enganchan con tus gestos, tus acciones, las miradas hacia aquél que enfrentas, todo se pudre, empezando por la confianza.

Es mucho más parecido a la Vida el quitar filtros que ésta no tiene. La vida es salvaje, transgresora, no tiene piedades, te reta, es directa, no tiene estrategias, impone, golpea, maravilla y no avisa, te revolea, es azarosa, contundente, no tiene reglas, te enamora, te chulea, se ríe de tus proyectos, no se casa con nadie, te da cancha y te ningunea. Somos más vivos cuanto mejor nos mimetizamos con ella para ofrecerle a la gente que queremos el espejo en que ellos se reflejan sin que nos escondamos a la sombra, ni nos pongamos de costado, ni empañemos el cristal de las verdades propias que necesitan encontrar en nosotros. 

Siempre pincelada por el amor, a mí me gusta ver en quien me quiere la imagen que tienen de mí, no la que piensan que yo quiero ver.