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martes, enero 13, 2026

Mierda

No es justo decir que el mundo es una mierda si no te has esforzado un poco en poner de tu parte para cambiarlo.

Con el tiempo y las circunstancias, no hay más que ver el panorama actual, puede llegar el desasosiego, claro que sí.

En cambio hay personas que ya nacen cabreadas, que critican a todos por igual, que consideran que no hay quien se salve. Son esos amargados los que votan a partidos cuyo principal objetivo no es otro que cargarse todo, que nos vayamos a freír espárragos, que si a mí me va mal, tú te vas a fastidiar también.

Claro que tenemos poder.

martes, agosto 19, 2025

Faro

Recogíamos a un amigo que venía a visitarnos al Algarve y, entrando en Faro, me topé con varios carteles electorales de Chega, el partido hermano de Vox en Portugal.

«Tornar Faro grande outra vez» (Hacer Faro grande de nuevo). Un eslógan al más puro estilo trumpista para las inminentes elecciones municipales.

Al llegar a casa me puse a investigar el pasado de Faro. El reciente y el lejano. No más allá de 1900 apenas era una pequeña ciudad pesquera y agrícola de 10.000 habitantes. A día de hoy roza los 70.000, tiene un aeropuerto internacional con una enorme actividad, una universidad puntera en ciencias marinas, biomedicina, quíimica, artes y comunicación. Su tasa de paro no llega al 5%.

¿Tiene problemas? Seguro. Muchos están relacionados con la gestión de su principal fuente de ingresos, el turismo, que aboca a condiciones difíciles para encontrar vivienda. Sorprende, por otro lado, la cantidad de inmigrantes de origen indio en sus calles, pero son personas que te sirven el café, recogen la basura, ponen los ladrillos de las nuevas construcciones, a pleno sol. Con un nivel de paro al 5%, el Algarve no se podría sostener sin la mano de obra extranjera.

Con todo este panorama, la ultraderecha aboga por un Faro «grande otra vez». ¿A qué juegan? Tal vez quienes los voten lo hagan pensando en cómo de felices eran de pequeños, cuando la vida les abría sus puertas. Votan con las tripas. Les da igual que su voto vaya a un partido racista que quitará recursos a la sanidad pública, que reducirá impuestos a los ricos, que quitará derechos adquiridos, que hará la vida imposible a los inmigrantes.

El voto del amargado de empatía cero hacia su sociedad. Si a mí me va mal, que reviente el sistema.

No hay nada más grave que cuando el pueblo humilde vota contra el pueblo. 

Vengo de un Berlín que tardó décadas en sanar las heridas de políticos que prometieron grandeza sustentada sobre la raza y el odio al extranjero.

miércoles, julio 12, 2023

Helio

Mi amigo Helio hace perfumes.

Tiene su laboratorio en casa y se pasa las horas combinando esencias hasta dar con la fragancia soñada. Cuando te lo explica, se le iluminan los ojos de forma infantil y comienza a hablarte de moléculas, tiempos de reposo, tendencias nasales, aceites esenciales.

Mi amigo Helio es psicólogo, pero le pirran los perfumes.

Hace un mes hizo uno en exclusiva para mí y me dijo que lo dejara tres semanas en la oscuridad. Hoy lo estreno y ya no quiero que se me acabe.

¿Hay algo más bonito que alimentar toda tu vida una pasión?

Ojalá todo el mundo supiera encontrar el laboratorio para elaborar sus sueños, habría menos amargados suspirando por que todo vaya a peor.

martes, julio 04, 2023

Tanatorio

Más que una papeleria parece un tanatorio.

—Buenos días —grité, ayer, al entrar.

Silencio total. Ni el jefe, que está en el mostrador de la entrada, ni los empleados, por los pasillos. Avanzo hasta el fondo, a la zona de copistería.

—Hola, vengo a imprimir unos documentos.

—¿Ha enviado el archivo?

—No.

Me entran ganas de decir que resulta gratis responder al 'hola' con otro 'hola', pero me lo tengo que tragar porque necesito esos papeles y la impresora de casa la tengo estropeada.

Situada en un lugar privilegiado del centro de la ciudad, con esa luz de Andalucía que se adivina por las ventanas y el olor siempre agradable a tinta y papel, allí pareciera que cumplen una condena.

Salgo con mis papeles y lanzo un 

—Hasta luego.

Nadie responde.

Cuando algo así ocurre en una empresa, el problema es del jefe. Si todos tienen cara de cuerno, si nadie responde a los saludos, si todos van con la mirada gacha, es una cuestión de dirección.

En cuanto salí, me lancé de cabeza a El Corte Inglés a comprarme una impresora. 

Ya habrá tiempo para tanatorios.

lunes, febrero 27, 2023

5

Hay un cinco por ciento de impresentables en este mundo.

Es mi teoría.

Cuando tuve un equipo de trabajo de 60 personas, eran tres los que siempre daban por saco; en pandillas de quince o veinte amigos, estaba el mamarracho que malmetía entre todos; si me invitan a un club de lectura, aparecen uno o dos que van allí a reventar la fiesta.

Son muy pocos, pero hacen un ruido muy desagradable, que se te mete en la cabeza y no te deja disfrutar de la gente válida que tienes alrededor.

Yo a todo trato de sacarle punta y pienso, a veces, que son útiles para crecer uno como persona, porque esta gente insufrible puede sacar lo peor de ti, sí, pero también te está retando a que rebusques tus mejores armas para conseguir sortear la amargura que desprenden con la estrategia más elegante de todas, cuando de luchar se trata. Hacer que no existan. Borrarlos del mapa sin que ellos se den cuenta de que conseguiste apagar su ruido sin despreciarlos. Mirar hacia ellos y no verlos. Escucharlos maldecir y sacar media sonrisa. 

Se vuelven pequeñitos y pierden sus estúpidos poderes.

martes, diciembre 20, 2022

Colgar

Cuando pienso en el mal humor se me viene a la cabeza un señor que trabajaba a mi lado en París hace veinte años. Hacía recuento de todas las referencias de piezas que iban desapareciendo para Renault, por lo que la cantinela de números cantados en francés se llegaba a hacer insoportable, con una voz aguda, desagradable, agresiva. Una persona realmente amargada con su trabajo.

La cantinela de sus frases siempre iguales se me metía en la cabeza para no salir. 

Una mañana recibí una llamada de alguien con quien no quería hablar, no recuerdo quién era ni por qué, pero decidí no responder y que sonara los tonos que hiciera falta.

En ese momento, el hombre de la retahíla inagotable y voz chillona se acercó a mi mesa, tomó mi teléfono y lo colgó. Con brusquedad.

A mí me subió una rabia incontrolable por la garganta, pero no hice nada. Ese hombre malhumorado volvió a su silla y yo me quedé paralizado, enfurecido, violentado.

Al día siguiente vine con mil discursos acerca de la falta de educación que había supuesto su gesto, pero no llegué a hablar nunca con él de ese episodio.

Se quedó para siempre esa impotencia en mí, insana y perturbadora.

domingo, septiembre 04, 2022

Amargado

Cuando alguien me insiste en que está amargado, y no me lo dice una vez, sino trescientas, que todo le va mal, que su vida es un desastre, yo le doy la razón.

—No querría verme en tu piel —le digo.

Es algo que choca, porque lo que el otro espera es compasión. Escuchar que no, que es muy válido, que seguro que la vida le va a sonreír, que todo es cuestión de tiempo.

Cuando le dices que tiene razón, que es una persona realmente amargada, la reacción suele ser positiva, porque le sacas de su bucle de pena para defenderse.

—¿Tan mal me ves? —Te preguntará, con cara de mosqueo.

No soy partidario de dar combustible al que se quiere quemar, sino ponerle delante un espejo grande en el que vea que está a punto de arder.

Cuando alguien te dice 'qué tonto soy', lo último espera escuchar es:

—Sí, eres tonto.

sábado, diciembre 18, 2021

Hostelería

Yo no podría trabajar en la hostelería nada más que por no aguantar a tanto amargado.

A sabiendas de que la mayoría de la gente sale a tomar una tapa por pasar un buen rato, hay unos pocos, siempre, que rozan la falta de respeto al camarero, recepcionista o empleado de turno.

A mí me da vergüenza ajena la falta de tacto de aquéllos que aún creen en los tiempos de la servidumbre, que no saben mirar a los ojos a quien te atiende ni se preocupan por mostrarse agradables en el trato.

Es cierto que amor con amor se paga. Se suele pagar. Que hay determinados profesionales de una brillantez tan extrema que incluso el aguafiestas se las tiene que ver para ponerles una pega o hacerles un mal gesto.

Pero también hay que respetar a quien no es un dechado de simpatía, al que tiene el día malo, a quien no llega a todos sitios, al que es normalito en todo.

Trabajan para hacernos más amables nuestros tiempos de liberación. Sólo por eso, deberíamos tratarlos con toda la delicadeza que se merecen.

miércoles, junio 09, 2021

Ofendiditos

Ocurra lo que ocurra siempre hay un grupo de personas que se sienten ofendidas.

Es entendible frente a los problemas del día a día, pero llama la atención cuando se trata de buenas noticias, sea un avance científico, una mejora en la economía, un acuerdo entre países o una amistad recuperada.

A todo le encuentran una pega, con la particularidad de que también la pondrían si ocurriese todo lo contrario. Con esta gente, siempre te coge el toro.

Yo trato de evitarlos, pero hay veces que están demasiado cerca y les tengo cariño.

Hay un método para identificarlos. Cada vez que les propongas algo, le hagas una pregunta o incluso lances una reflexión al aire, ellos siempre dicen:

—No.

Primero va el no, y luego ya piensan el argumento para defenderlo.

Son los ofendiditos.

domingo, marzo 29, 2020

Enterados

En momentos de crisis, y vivimos una de proporciones bíblicas, se muestra el verdadero rostro de las personas. En su mayor parte, reacciones que se definen con adjetivos solidarios, humanos, de compasión, de fuerza, de espíritu de equipo. Pero también salen de sus cavernas los amargados que se relamen con los paisajes de color negro, con el agravante de que un individuo gris hace más ruido que veinte soles.

Son ellos los enterados, los que sabían todo lo que iba a pasar, los que acusan, los delatores. Son, están entre nosotros, los que critican una acción y la contraria, aquéllos que vieron en sus bolas mágicas mascarse la tragedia, pero se lo callaron. Los que escupen sin preguntar, los que amenazan sin interesarse por nada que no sea su propia verdad, construida de prepotencia y asco.

Cuando los que no podemos hacer mucho más que quedarnos en casa observamos la bravura con que todos los que tratan de salvar vidas se comportan, no veo mejor actitud que la de alabar los esfuerzos y aplaudir cada noche. No se nos pide más. No es momento de disparar a las pantorrillas de quienes tienen la responsabilidad de sacarnos de ésta.

Tenemos la suerte de vivir en un estado democrático donde, cuando las aguas vuelvan a su cauce, cada cual tendrá la oportunidad de ser juzgado.