La salida del armario, como decisión clave en la vida de un homosexual, no es solo reposicionarse como persona sino que provoca un movimiento de placas tectónicas a tu alrededor.
Yo tengo clara la frontera, porque mi mundo afectivo cambió radicalmente a partir de ese momento.
Supe quién me quería de verdad.
En cambio, para determinados amigos, hubo un fraternal antes y un casi nada después.
Seguramente de forma no consciente, pero dejé de ser para ellos el amigo útil que siempre estaba ahí. Les costó admitir que yo acababa de crecer como persona, que ya tenía un universo de emociones al descubierto, que, de pronto, yo también era importante por mí mismo.
Que buscaba el amor.
Solo tengo que echar la vista atrás y ver quiénes están hoy en mí.
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