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sábado, julio 04, 2026

Amable

Ser amable es una actitud.

No es uno buena persona por serlo, pero ayuda.

Cuando se está íntimamente convencido de que es una cualidad intrínseca a uno mismo, se batirá contra cualquiera que quiera envenenarlo.

Porque tratar con respeto y consideración a los demás, amigos o desconocidos, es una filosofía de vida que, los que la practicamos, no dejaremos de cultivar.

No soy mejor persona por ser así, pero sé que así es como quiero ser.

miércoles, agosto 06, 2025

Felicidad

Siempre me ha apasionado el concepto de la felicidad, tan disperso y tan concreto al mismo tiempo. Todos sabemos a qué nos referimos al nombrar la palabra pero cada uno daría una definición diferente.

Escuchaba una charla de un profesor de filosofía en la que explicaba los resultados de un estudio en el que se listaban las cualidades que debe poseer una persona para sacar el máximo jugo a la felicidad. Terminada la conferencia, las apunté en el móvil para no olvidarlas, porque en su exposición ese catedrático utilizaba argumentos rotundos que me convencían.

Así, un individuo tendrá más oportunidades de ser feliz si es una persona optimista, agradecida, resiliente, decidida, deportista y amigable.

Cuando terminé de anotarlo todo me dije, ¿cuánto de ello se puede trabajar?

viernes, enero 24, 2025

Actualidad

Me duele que cada vez me duela menos la actualidad.

Que mis muchas esperanzas, de joven, en el ser humano, se desvanezcan cada tiempo un poquito, que los telediarios no dejen de ser un bucle que tiende a volver a lo más ruin en ciclos que estamos condenados a repetir.

Buceo en las páginas de los periódicos por encontrar la noticia que me diga que sí, que ese investigador, aquella escritora, este músico, aquel emprendedor, esa filósofa me han acercado, una vez más, al menos una vez más, a la utopía de creer que sí que es posible.

Que aún es posible.

viernes, diciembre 01, 2023

Filosofía

Pese a lo poco clerical que soy, cuando pienso en el bachillerato recuerdo al cura que nos enseñaba Filosofía. No impartía la asignatura, la enseñaba.

No podría escribir una lista del resto de profesores, sí recuerdo en cambio su semblante serio, la ironía seca, el pelo a medio teñir y su impaciencia con los perezosos.

—Sé que tu madre está mal —me dijo una mañana, tras sacarme al pasillo entre clase y clase, un aliento impagable para un chaval perdido que tenía en él un referente de poderío humanista—. Sé fuerte, Salvador.

Con él no hacía falta abrir el libro, casi ni tomar apuntes. Bastaba con escucharlo.

La Filosofía, la madre de todas las sabidurías, la ciencia que tiene su fortaleza en las preguntas, la única rama del conocimiento que no tiene respuestas.

Fue quizás desde entonces que establecí una distinción entre las personas que se interesan por el fondo del corazón. 

No hay mente brillante que me subyugue si no arrastra tras de sí una preocupación sincera por el alma humana.


domingo, abril 30, 2023

Raro

Cuando empecé el bachillerato comprendí que mi futuro era complejo.

En edades tan tempranas ya hay que tomar decisiones que marcan. ¿Ciencias o Letras?

Mi vida es un constante sentimiento de ser un intruso. Elegí Ciencias porque me gustaban las Matemáticas, la Física, porque mis amigos la elegían y por esa presión soterrada de desprecio a lo humanístico. 'Con lo buen estudiante que eres', me decían. Eso sí, no terminaban la frase...

Mi dilema era que, por encima de todo, disfrutaba con la Literatura, el Arte, la Lengua, la Filosofía. Ganaba concursos de relatos, leía como si me fuera la vida en ello. Así que decidí hacer Ciencias, manteniendo la asignatura de Literatura.

¡Se podía!

Lo que ocurrió es que sólo yo eligió esa opción.

Yo era el bicho raro. El que decidió no hacer la confirmación en un colegio de curas, el que destrozó los horarios pidiendo Literatura en Ciencias.

Al llegar esas clases yo tenía que cambiar de aula. Me iba con los de Letras. Era como entrar en casa. Sus preocupaciones eran las mías, nos prestábamos libros, analizábamos el futuro. Yo me sentía más de allí.

Mis propias decisiones, las de un joven desnortado, me llevaron a estudiar Ingeniería, lo que me ha posibilitado una vida laboral exitosa y una estabilidad en lo económico.

Sin embargo, al volver del trabajo, no leo revistas de automóviles ni veo programas de televisión sobre avances tecnológicos.

Cuando llego a casa me dedico, rodeado de libros, a escribir textos tan inocentes como éste, para decirme a mí mismo que nunca me traicioné.

jueves, abril 13, 2023

Humanista

Está mal vista la reflexión profunda. El pensamiento humanista. Preguntarnos a nosotros mismos qué somos, por qué hemos llegado hasta aquí, qué tenemos, con qué contamos, dónde queremos ir.

Da pereza la gente así, nos decimos, la que se come la cabeza con inquietudes transcendentales.

Asustan.

Tal vez porque quienes así actúan nos ponen frente al espejo de nuestra superficialidad.

'Ya está Salva comiéndome la cabeza', pensarás.

Sí. Ya estoy aquí de nuevo. El Salva que disfruta con cuestiones que no llevan a ningún lado. 

Es más fácil desviarse a la sencillez de asomarse a Instagram para ver vídeos de gatos. 

Nos da miedo pensar, apagar la luz, hacer balance, poner la música flojita, quitarla incluso.

Da miedo quedarse solo, a oscuras, sin nadie más que uno mismo. Repasar qué es lo que no me gusta de mí, qué es lo que no cambiaría por nada del mundo. Buscar al chaval que fui, al ingeniero en el que me convertí, al viajero impertérrito, al escritor intruso, al filósofo frustrado, al hermano, al hijo, al amante, al amigo que soy, que fui, que seré.

Vamos corriendo, espantando moscas, pensando comidas, planeando compras, haciendo cuentas. Buscamos distraer la mente, que no nos ataquen los monstruos. ¡Pon la tele! No queremos admitir que existen, nos tapamos los oídos por dentro, cerramos los ojos de dentro, de ese interior al que no puedes acceder más que tú.

Por evitar los monstruos, no nos asomamos a la grandeza de lo que somos, ni practicamos la gimnasia de mirarnos lentamente, con cariño, para decirnos lo bien que lo hemos hecho hasta llegar a ser la persona que somos.

Por no querer ver nuestros monstruos, perdemos la oportunidad de disfrutar del ángel que hay en nosotros.

miércoles, enero 18, 2023

Trascender

Tengo tendencia a juntarme con gente que conozca el significado del verbo trascender, y lo practique.

Que sepan encontrar, al mirar el mar, mucho más que una inmensidad de agua. Que puedan sentir, al visitar una catedral, los siglos de cada piedra. Que puedan percibir, al leer una novela, cómo el escritor vivió esos momentos de creación.

Por la vida se puede pasar, y tanto que sí, con las gafas de cerca siempre puestas. Tal vez, diría, que se es más feliz. Limitarse a ver lentejas donde hay lentejas y disfrutar de una canción por el simple gustirrinín de mover los pies.

A mí, en cambio, me gusta tirarlas al suelo y explorar cada significado, los orígenes de las cosas, las personas que hay detrás, el porqué de nuestro presente, seguir el hilo de mi imaginación para emocionarme con cosas nimias en apariencia.

La vida es más fácil sin pensarla, al calorcito de lo que siempre ha sido así, pero cuando rascas, aunque se te rompan las uñas, descubres la ventaja que tenemos de haber nacido con tantas capacidades inmateriales como tenemos los humanos.

miércoles, noviembre 02, 2022

Textos

Una de las tácticas para escribir mi texto de cada tarde viene marcada por la disciplina.

Cuando un tema se me pasa por la cabeza, en cualquier lugar y a cualquier hora, me escribo un mensaje a mí mismo. A veces son cuestiones nimias fruto de la observación, otras son miedos anclados difíciles de descifrar, en ocasiones son recuerdos de juventud que quiero retener para evitar que queden perdidos en mi desmemoria.

La disciplina no está ahí, sino en hacer que ese granito germine, en no permitir que esa idea, por simple que sea, se evapore hacia ningún lado. 

Le doy vueltas por aquí o por allí, le busco la vena cómica, o le añado un toque filosófico, o lo personalizo con mi experiencia vital, o lo tomo como una tarea descriptiva. Pero debe salir un texto. Siempre. No hay granito que no germine para compartirlo con vosotros.

Hay días en los que mi propuesta no llega al corazón, cuando más espero de mi relato; otras, a veces, me sorprenden por la emoción con la que las recibís.

Este ejercicio diario, que respeto desde hace años, es mi mejor escuela como escritor y sois vosotros los que me ayudáis a comprender cuáles son mis puntos fuertes, aquéllos que debo trabajar más y los caminos que me quedan por recorrer.

jueves, septiembre 15, 2022

Descartes

De jóvenes estudiantes nos hacía gracia esa frase categórica que nos enseñaban en clase de Filosofía.

Pienso, luego existo.

Son tres palabras y dentro hay todo un mundo de verdades. No sólo por todo lo que conlleva en sí la frase, sino por el consuelo que implica. Podremos dudar de todo, pero no de nosotros mismos. Estamos aquí. Existimos.

Hay una película de Jim Carrey que me dejó muy tocado, 'El show de Truman'. Hacían vivir a un hombre en una realidad inventada y él, inocente, creyó que todo era verdad. Su trabajo, su familia, sus amigos.

A mí me ocurre a veces que vuelo con la imaginación, hasta pensar si todo lo que me rodea no es sino ficción, un sueño más en el que me han metido y del que no sé cómo salir, porque no sé que estoy ahí dentro.

Hay días, pocos, en que me gustaría que así fuera y yo pudiera levantar el telón. Que todo fuera un decorado y yo pudiera asomarme para gritar:

¡Sacadme de aquí!

domingo, agosto 21, 2022

Radio

No sé cuántas sorpresas nos deparará el futuro, pero espero que no acabe con la radio.

Reconozco que sólo la escucho al conducir, pero llevo tantos kilómetros encima que atesoro historias inolvidables en mi memoria radiofónica, en un cóctel, el coche y la radio, que me produce grandes dosis de felicidad.

Atravesar la Mancha, con ese horizonte inabarcable, mientras te acompaña una tertulia sobre el cine americano de los años setenta, o recorrerte la cornisa cantábrica entregado a una entrevista con un filósofo alemán. Placeres insuperables.

No sé la de carcajadas que he echado, solo, en mi coche. Ni cuánta emoción he sentido con historias personales. 

En la radio, tan básica, no estás más que tú y quien te habla, nada empaña esa relación, nada la distrae. No hay otra que tú a la escucha de lo que te quieren contar, en un juego en el que aceptas que eres solo receptor. Escuchar, qué verbo más grande. Tomar el coche para un camino largo y darte igual el destino.

lunes, enero 11, 2021

Filosofía

Al mejor profesor que he tenido le llamaban 'El Simio'.

La adolescencia es muy cruel.

Se llamaba Julio, era sacerdote, se llevaba mal con el tinte y su voz era tremendamente grave.

Recuerdo con veneración sus clases de Filosofía en COU. Sí. Filosofía. Nos llevaba donde quería, sin prisas, no era necesario tomar apuntes, sino escucharlo. Platón, Kant, Descartes. Toda la sabiduría estaba ahí.

Yo, ingeniero de formación, no valoro ninguna otra materia tanto como la Filosofía.

Ahí está el meollo de nuestra existencia. ¿De qué sirve construir puentes si no sabemos dónde queremos ir? 

La Filosofía es la base de todo conocimiento. Despreciarla es despreciar la historia del hombre y el significado de lo que somos. Es la única ciencia que apoya su valor en las preguntas, no en las respuestas. Tras cada avance tecnológico hay una cuestión ética que resolver, tras cada conflicto político, detrás de todo drama personal, en cualquiera de los descubrimientos científicos.

Toda carrera universitaria o profesional debería llevar asociada un temario filosófico en el que se plantee a lo largo de todo el recorrido de esos estudios cómo ellos están imbuidos de un sentido ético.

Cada vez más apartada de los currículos escolares, yo me rebelo contra esa tendencia omnipresente de desprestigiar la apertura de mente que nos proporciona el preguntarnos ¿por qué?

lunes, agosto 20, 2018

Tanizaki

En un esperadísimo vuelo a Tokio he caído en las redes de Junichiro Tanizaki. Leído en dos horas su ensayo 'El elogio de la sombra', he sentido picos del placer que sólo da la lectura, el silencio y la reflexión.

Un intelectual es aquél que sabe abrir tu capacidad de raciocinio a territorios desconocidos por ti sin por ello hacerse incomprensibles.

Escrito en 1933, intuyo que de un tirón y sin esquemas previos, Tanizaki se plantea en voz alta qué habría sido de Japón de no haberse cruzado con un Occidente al que considera más avanzado y ambicioso. ¿Cómo habrían ellos inventado la luz? ¿Qué medios de transporte habrían ideado? ¿Qué cine? ¿Qué fotografía?

En pasajes preciosos donde explicita el éxtasis que puede suponer para un japonés oír el agua hirviendo previo a la ceremonia del té o el disfrute del primer sorbo a una sopa de miso en un cuenco negro lacado con ribetes dorados, nos plantea cómo seríamos cada uno sin habernos cruzado con los otros, cuánto hay de nosotros mismos en lo que somos, con las licencias que da la literatura para fantasear sociedades y vidas que no existirán, que ya no pueden existir, salvo en nuestra cabeza.

lunes, febrero 12, 2018

Absurdo

La gran confesión que nos ocultamos los humanos es la asunción sin excusas de que la vida es un absurdo, pero no sólo no lo admitimos, por nuestro bien, eso sí, sino que jugamos a disimular que no lo sabemos, actuando como si todo tuviera sentido y la naturaleza se rigiese por leyes justas.

Esa inmensa mentira nos hace fuertes, porque si el hombre hubiese consentido caer en la trampa de la verdad que mueve al mundo, donde entramos sin ser consultados y nacemos condenados a muerte, la tierra sería un manicomio descabellado de batallas cruzadas.

Adentrarse en la eternidad, comprender nuestro lugar en el mundo, asumir las soledades de cada uno es demasiado reto para seres tan pequeños y fugaces a los que se nos exige, nosotros mismos como tribu, un respeto a normas que intuimos venidas de otras esferas compuestas de verdades universales que, sin embargo, hemos creado entre todos a base de tropezarnos.

Tal vez el culmen del engaño, bendito culmen, sea el amor. Verle sentido a este teatro de obligaciones autoimpuestas gracias a la solidaridad con el otro que no eres tú, y entender que ese esfuerzo por hacer sentir especial a esa persona es de por sí la más hermosa de las locuras.

El mayor consuelo para el hombre no lo dio ningún Dios, sino un filósofo, que nos hizo comprender que en medio de todo este sinsentido hay una verdad irrefutable: somos una realidad única cada uno de nosotros, porque tenemos la capacidad de pensar nuestra existencia.