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lunes, junio 09, 2025

Tito

Un maravilloso uso de la inteligencia artificial es invitarla a viajar contigo, porque le preguntas qué es ese árbol de allí, quién construyó esto de aquí, o qué comida es esa que se están pimplando los de la mesa de al lado. Basta con adjuntar una foto.

En este viaje a Roma nos ha aclarado todo tipo de dudas que nos surgían sobre la marcha, llegando a momentos sublimes, como cuando rodeamos el arco de Tito en el Foro Romano.

Entonces nos contó la historia de ese monumento conmemorativo de la victoria de Roma sobre Judea en el primer siglo de nuestra era. Nos invitaba a ver uno de los relieves, en el que se observa cómo expolian Jerusalén y, de entre los tesoros, se llevan uno de sus grandiosos candelabros de siete brazos.

Dicen que los judíos evitan cruzar ese arco, por lo que supone de ultraje hacia sus ancestros.

Cuántos dolores de hoy no tienen que ver con masacres del pasado.

sábado, enero 18, 2025

Trump

Ya tenemos a un delincuente en la Casa Blanca, elegido por una amplia mayoría de estadounidenses.

Un defraudador fiscal, machista, xenófobo, imperialista, negacionista, involucionista.

Ya está aquí.

El pueblo ha decidido que lo gobierne un multimillonario sin escrúpulos y así nos irá.

La historia universal del hombre está plagada de capítulos como el que hoy se inicia, donde triunfa lo soez, lo violento, la brutalidad, el desprecio al otro, la ética de la no ética, la negación de la empatía.

Llegan momentos duros para los que queremos creer en un devenir luminoso para el planeta.

A nosotros quizás no nos dé tiempo a sufrir las consecuencias de este enorme paso atrás, pero las generaciones venideras nos maldecirán.

viernes, octubre 27, 2023

Casoplones

Cuando veo casoplones, siempre pienso en la inseguridad.

Será por tantas películas americanas de terror que transcurren en mansiones inmensas con jardín o por noticias de asaltos a chalets de futbolistas y cantantes, el caso es que el desasosiego podría con el bienestar si tuviera la fortuna, monetaria, de poder pagarme una casa así.

Uno nunca esté libre de sufrir la violencia de malnacidos, pero sí es cierto que la discreción atrae menos miradas ávidas de fastidiarle la vida a los demás.

Al recorrer la costa del Algarve o urbanizaciones pudientes de las afueras de Sevilla, me da por pensar en cómo babearán algunos ideando por dónde saltar la valla.

Desgraciadamente, el hombre es también así.

sábado, abril 08, 2023

Crisis

Los tacos tienen tal fuerza, que mejor decirlos en tu propio idioma.

Mi amigo Miguel nos había recomendado tomar una copa en el Marie's Crisis de Nueva York, tras alguna de nuestras cenas por Manhattan.

Así que allí nos plantamos mi hermana Raquel, Fran y yo, tras disfrutar en un mexicano fabuloso de comida muy picante y música a todo trapo que triunfaba en el subsuelo de la ciudad.

Mientras Fran se acercaba al baño, nos pedimos dos gintónics. El bar era famoso porque los cantantes de Broadway solían ir allí tras las actuaciones para cantar alrededor del piano. 

Saqué la tarjeta para pagar y el camarero, un señor bien mayor con cara de malas pulgas, nos gritó:

Cash!!!

Le expliqué que no teníamos dinero en metálico y él, en un gesto que no había visto en mi vida, le quitó la copa de las manos a Raquel y la vació en el fregadero.

Fue tal mi indignación que grité, cabreadísimo, lo primero que se me vino a la cabeza.

Fuck you!

Ese hombre se encendió como la cabeza de una cerilla y levantó la parte móvil de la barra para salir. Mi hermana y yo nos miramos y decidimos salir corriendo. Fran bajaba del baño y nos alertó. El hombre venía detrás con las manos en alto para agredirnos.

Tuvieron que separarnos, no sé cómo salimos de allí.

Ya en la calle, vimos un cajero justo en la puerta del bar. Con lo fácil que hubiera sido decírnoslo a la hora de pagar. 'No admito tarjetas, pero podéis sacar dinero justo a dos metros de la entrada'.

Cuando me cabreo mucho, digo para mis adentros, 'fuck you', y se monta la de dios en mi cabeza.

viernes, agosto 27, 2021

Sargento

Por no verme condicionado por las prórrogas, no me hice objetor cuando me tocó hacer la mili. Quería quitarme el 'muerto' de encima cuanto antes para empezar a trabajar.

Así que la empecé cuando terminé la carrera, desfasado respecto al resto de reclutas, a los que sacaba cinco o seis años.

El día de mi cumpleaños, en plena instrucción, esperaba como un tortolito más en la fila para entrar al comedor del cuartel. A voz en grito señalaron que empezaba nuestro turno y el sargento que había a mi lado me soltó un palmetazo en la coronilla, sin venir a cuento, para que me diese prisa.

Ha sido el momento en que más cerca he estado de perder los papeles y devolver el guantazo.

Si yo recuerdo como el momento de mayor vejación personal en mi vida ese tortazo de una persona que se servía de su jerarquía para hacer de las suyas, no quiero imaginar lo que podrá sentir una mujer a la que, contra su voluntad, un hombre la somete, la reduce y la viola.

No hay posible perdón con quien abusa de su fuerza para someter a otra persona.

lunes, mayo 24, 2021

Teléfono

El teléfono sonó insistente en mi despacho parisino. Por la pantalla podía ver de quién se trataba, alguien a quien debía entregar una documentación que aún no tenía preparada. Decidí dejar que sonara para llamarle poco más tarde con el trabajo hecho.

De pronto, alguien se metió en mi sitio, tomó el teléfono, lo descolgó y lo colgó.

Aunque pueda sonar infantil, lo recuerdo como una de las mayores agresiones a mi intimidad.

Ni siquiera se dignó a decir nada. Al señor le molestaba el sonido de la llamada y se permitió actuar así.

La rabia que me entró por dentro no la supe administrar bien y me la tragué, aunque más de una vez me entraron ganas de hacer lo mismo con él. Esperar a que sonara su teléfono, meterme en su despacho, cogerlo y colgarlo.

En esas situaciones, o se actúa en el momento o ya no hay nada que hacer. Ese compañero, amargado y amargante, se jubiló al poco tiempo. No le dirigí desde entonces la palabra. Ni un bonjour, ni un bonsoir. Ante él me sentía un animal herido.

Ahora, con veinte años más, tengo todo un arsenal de recursos para afrontar, con elegancia, una situación igual. Pero quizás, en el día de hoy, nadie se permitiría hacerme algo así.

Son los demonios en la tierra, que creemos inútiles, los que nos hacen aprender.

domingo, enero 17, 2021

Vespa

Esta semana contaba a un amigo mi próxima novela y me decía:

Esas cosas no pasan.

La ficción sirve para contar aquello que creemos que no pasa y nos reconforta descubrir.

Nada es tan raro.

Por amor, afortunadamente, se siguen perdiendo los papeles. Por dinero se hacen barbaridades. En soledad es posible estar muy cerca del negro absoluto. El miedo nos puede volver del revés y no sabemos hasta dónde nos llevaría la violencia si la enfrentásemos. 

Yo tenía una amiga que se montaba en mi vespa y me hacía dar vueltas en torno al bloque donde vivía el chico que le gustaba, para hacerse la encontradiza por si le daba por salir del portal.

Unas cuantas vueltas más, que seguro que sale a desayunar.

Yo mismo he espiado a quien amaba, durante horas, muerto de celos, cuando era un chaval.

He conocido corromperse por dinero a personas que eran modelos para mí.

Amigos cercanos me han narrado perversiones sexuales que me han dejado de piedra.

He descubierto carcajadas escondidas en mí en historias desquiciadas.

Nada es tan raro.

Las novelas construyen mundos inexistentes a partir de realidades inconexas que hay que saber coser.

lunes, diciembre 17, 2018

Laura

Queda apenas media hora para que comience el telediario y no apetece. Apetece poner música, olvidar el mundo, plantearse qué cenar y qué próximo libro leer.

Encender la tele para escuchar en qué lugar de la sierra de Huelva encontraron el cuerpo de Laura no apetece. Entran ganas de taparse entre cojines con un buen libro, no pensar en esa sonrisa cortada de golpe por un monstruo. Ni imaginar los momentos de terror previos, ni escuchar los detalles que vendrán, ni asistir al llanto de una familia rota.

No es agradable verse en el espejo de lo más miserable del ser humano ni asumir que haya gente así. No apetece.

Con cada Laura muerta morimos un poco todos. Y no apetece verlo tan claro. Ver cómo de repugnante puede llegar a ser el vecino, cómo de dura puede ser la vida. No apetece pensar qué podría haber sido de esa joven entusiasta hace unas semanas por una plaza en un instituto. No entran ganas de ponerse en la piel de ese pueblo destrozado de Zamora.

No apetece.

El cuerpo pide no encender la tele, no aceptar que nos han matado un poco más, que somos un poco menos inocentes, un poco menos buenos, un poco más desengañados de lo que podríamos llegar a ser y nunca seremos.

sábado, agosto 05, 2017

Cash

Acabábamos de cenar en La Esquina, un mexicano de carta corta y música altísima instalado en un subterráneo al que hay que acceder por la cocina, en el Soho.

Fuimos a tomar una copa a un bar de música en directo. Habíamos dejado a Iván en la casa, Fran fue al baño y pedimos 2 gintónics y una tónica para Raquel.

-40 dólares -me pidió el que parecía ser propietario de ese pequeño antro.

Le pasé mi tarjeta y la rechazó.

-¡Cash! -nos dijo de malos modos.

-I don't have cash.

Le quitó de un manotazo a mi hermana la tónica que empezaba a beber y tiró los dos gintónics al fregadero con toda la mala hostia imaginable. Nos quedamos de piedra.

-¡Me cago en tu puta madre! -le dije-. Fuck you! -insistí, imitando al peor cine americano.

A esto llegó Fran y se encontró el pastel. Fuimos a la salida con un cabreo de mil demonios.

-¡Bore, cuidado! -gritó mi hermana.

El dueño había salido de la barra y se encaró conmigo. Nos dijimos lo más grande cada uno en nuestro idioma.

Qué miedo da el ser violento que todos llevamos dentro.