lunes, junio 09, 2025
Tito
sábado, enero 18, 2025
Trump
Ya tenemos a un delincuente en la Casa Blanca, elegido por una amplia mayoría de estadounidenses.
Un defraudador fiscal, machista, xenófobo, imperialista, negacionista, involucionista.
Ya está aquí.
El pueblo ha decidido que lo gobierne un multimillonario sin escrúpulos y así nos irá.
La historia universal del hombre está plagada de capítulos como el que hoy se inicia, donde triunfa lo soez, lo violento, la brutalidad, el desprecio al otro, la ética de la no ética, la negación de la empatía.
Llegan momentos duros para los que queremos creer en un devenir luminoso para el planeta.
A nosotros quizás no nos dé tiempo a sufrir las consecuencias de este enorme paso atrás, pero las generaciones venideras nos maldecirán.
viernes, octubre 27, 2023
Casoplones
sábado, abril 08, 2023
Crisis
Los tacos tienen tal fuerza, que mejor decirlos en tu propio idioma.
Mi amigo Miguel nos había recomendado tomar una copa en el Marie's Crisis de Nueva York, tras alguna de nuestras cenas por Manhattan.
Así que allí nos plantamos mi hermana Raquel, Fran y yo, tras disfrutar en un mexicano fabuloso de comida muy picante y música a todo trapo que triunfaba en el subsuelo de la ciudad.
Mientras Fran se acercaba al baño, nos pedimos dos gintónics. El bar era famoso porque los cantantes de Broadway solían ir allí tras las actuaciones para cantar alrededor del piano.
Saqué la tarjeta para pagar y el camarero, un señor bien mayor con cara de malas pulgas, nos gritó:
—Cash!!!
Le expliqué que no teníamos dinero en metálico y él, en un gesto que no había visto en mi vida, le quitó la copa de las manos a Raquel y la vació en el fregadero.
Fue tal mi indignación que grité, cabreadísimo, lo primero que se me vino a la cabeza.
—Fuck you!
Ese hombre se encendió como la cabeza de una cerilla y levantó la parte móvil de la barra para salir. Mi hermana y yo nos miramos y decidimos salir corriendo. Fran bajaba del baño y nos alertó. El hombre venía detrás con las manos en alto para agredirnos.
Tuvieron que separarnos, no sé cómo salimos de allí.
Ya en la calle, vimos un cajero justo en la puerta del bar. Con lo fácil que hubiera sido decírnoslo a la hora de pagar. 'No admito tarjetas, pero podéis sacar dinero justo a dos metros de la entrada'.
Cuando me cabreo mucho, digo para mis adentros, 'fuck you', y se monta la de dios en mi cabeza.
viernes, agosto 27, 2021
Sargento
lunes, mayo 24, 2021
Teléfono
domingo, enero 17, 2021
Vespa
lunes, diciembre 17, 2018
Laura
Encender la tele para escuchar en qué lugar de la sierra de Huelva encontraron el cuerpo de Laura no apetece. Entran ganas de taparse entre cojines con un buen libro, no pensar en esa sonrisa cortada de golpe por un monstruo. Ni imaginar los momentos de terror previos, ni escuchar los detalles que vendrán, ni asistir al llanto de una familia rota.
No es agradable verse en el espejo de lo más miserable del ser humano ni asumir que haya gente así. No apetece.
Con cada Laura muerta morimos un poco todos. Y no apetece verlo tan claro. Ver cómo de repugnante puede llegar a ser el vecino, cómo de dura puede ser la vida. No apetece pensar qué podría haber sido de esa joven entusiasta hace unas semanas por una plaza en un instituto. No entran ganas de ponerse en la piel de ese pueblo destrozado de Zamora.
No apetece.
El cuerpo pide no encender la tele, no aceptar que nos han matado un poco más, que somos un poco menos inocentes, un poco menos buenos, un poco más desengañados de lo que podríamos llegar a ser y nunca seremos.
sábado, agosto 05, 2017
Cash
Acabábamos de cenar en La Esquina, un mexicano de carta corta y música altísima instalado en un subterráneo al que hay que acceder por la cocina, en el Soho.
Fuimos a tomar una copa a un bar de música en directo. Habíamos dejado a Iván en la casa, Fran fue al baño y pedimos 2 gintónics y una tónica para Raquel.
-40 dólares -me pidió el que parecía ser propietario de ese pequeño antro.
Le pasé mi tarjeta y la rechazó.
-¡Cash! -nos dijo de malos modos.
-I don't have cash.
Le quitó de un manotazo a mi hermana la tónica que empezaba a beber y tiró los dos gintónics al fregadero con toda la mala hostia imaginable. Nos quedamos de piedra.
-¡Me cago en tu puta madre! -le dije-. Fuck you! -insistí, imitando al peor cine americano.
A esto llegó Fran y se encontró el pastel. Fuimos a la salida con un cabreo de mil demonios.
-¡Bore, cuidado! -gritó mi hermana.
El dueño había salido de la barra y se encaró conmigo. Nos dijimos lo más grande cada uno en nuestro idioma.
Qué miedo da el ser violento que todos llevamos dentro.