Dábamos un paseo por el centro de Sevilla cuando un extranjero rubio de unos cincuenta años se nos acercó con el móvil y nos mostró el nombre de un bar irlandés, hablándonos con sonidos onomatopéyicos, como si fuéramos monos.
Le indiqué, en inglés, que se encontraba cerca de allí, así que le acompañamos deshaciendo nuestro camino para mostrarle dónde.
—Es ese edificio rojo de allí —le señaló Fran.
El tipo se fue hacia allá sin dirigirnos la mirada.
—You're welcome —le dije.
Pero ni se coscó.
Así que grité todo lo fuerte que pude.
—You are welcome!!!
Entonces sí, se giró, avergonzado, y subió el pulgar hacia arriba.
¿En qué hogar se han educado determinadas criaturas?