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miércoles, julio 01, 2026

Maera

Casa Maera no es solo uno de nuestros restaurantes favoritos en Sevilla, sino un auténtico vivero de posts para mis redes sociales, porque allí se respira autenticidad. Como almorzar en el salón de una casa abierta al mundo, con comidas de cuchareo que te trasladan a lo mejor de nuestra infancia.

Salía Fran de un día de hospitales con su familia y buscamos un sitio para cenar donde fuese fácil aparcar. Así que nos fuimos a un sitio que nos gusta de Mairena del Aljarafe y allí que nos encontramos con Pepa  y Ramona, su madre, las dos almas de Casa Maera.

Mesa con mesa, estuvimos charlando mientras terminaban de cenar. 

Tras despedirnos de ellas y tras una comida exquisita, con el restaurante a punto de cerrar, pedimos la cuenta.

Os han invitado.

¿Se puede tener más clase?

Ciudades

Siempre escribiré de las ciudades que me enamoran, pero nunca despreciaré en público aquellas que no me gustan.

No sería yo, porque no veo necesidad.

Cuando alguien tiene la fortuna, como tengo yo, de tener cierta capacidad para transmitir a un público heterogéneo, lo mínimo que me tengo que exigir es no dañar gratuitamente. Quien habla de ciudades habla de profesiones, de aficiones, de hábitos.

Vivimos una época en la que se aplaude el comentario soez.

Ahí no me encontraréis, porque no sería yo.

lunes, junio 29, 2026

Amor mío

Amor mío.

Esa es la frase de cierre de Fran tras soltarme una de sus regañinas por haberme despistado en algo. Es lo que tiene convivir con alguien metódico en lo que tiene que ver con el orden y la limpieza.

¿No te has dado cuenta de cómo está el bombo de la ropa blanca? ¿No has visto el tiempo que llevan esos zapatos en esa esquina? ¿Hasta cuándo vas a tener tu mesa hasta arriba de paquetes?

Entonces yo le incito con una sonrisa a que termine la frase:

...amor mío.

domingo, junio 28, 2026

Rumanas

La primera impresión es decir ¡qué catetas!

Porque sorprende ver a una importante cantidad de mujeres rumanas con peinados cardados de colores rojizos que retrotraen a la época soviética.

Para alguien como yo, educado en la admiración de los cánones estéticos de la mujer occidental, esos pelucones me provocan rechazo. 

Sin embargo, pienso, ellas bien que se ocuparán de sentirse guapas. Tienen espejos y criterio.

El problema de los seres humanos es creer que los patrones en los que se crían son leyes universales.

Pitesti

Las semanas en que visito fábricas de mi empresa son agotadoras, porque todos los ojos me atraviesan y todas las explicaciones se dirigen a mí.

Hay momentos en los que la responsabilidad me desborda, por la importancia técnica o económica de lo que comparten conmigo, esperando mi criterio.

Es entonces cuando saco el niño curioso que hay en mí para sacudirme la presión, quitar dramatismo al asunto y disfrutar del trabajo: empiezo a preguntar yo, a tomar la manija, a rebuscar con inteligencia las claves de todo, a divertirme con lo que aprendo.

Ellos no saben que soy más efectivo cuando más infantil me vuelvo.

lunes, junio 22, 2026

Sabiduría

La sabiduría no tiene que ver solo con libros, que también, sino con observar la vida con atención.

Comíamos en un restaurante al que vamos menos de lo que nos gustaría y, entusiasmados con nuestros pescados, el camarero se acercó:

¿Cómo va la cosa? preguntó.

Mejor que bien ─le dijo Fran.

Entonces él susurró con toda la retranca de la guasa andaluza.

No decid nada nos guiñó el ojo, que entonces se enteran y os cobran más.

domingo, junio 21, 2026

Frankfurt

Si lees esto a las cinco, estoy paseando por Frankfurt.

Porque esta semana trabajo en Rumanía y, al no haber plazas en el vuelo directo de Sevilla a Bucarest, tomé uno con escala en Alemania, donde tengo una espera de 5 horas antes de embarcar en el definitivo.

Lo fácil es relajarse entre las grandes salas climatizadas del aeropuerto, encadenar un café con una cena ligera antes de salir, dejar pasar el tiempo.

Pero no sería yo.

Perderme el pasear a orillas del Main y volver a visitar ese centro reconstruido no es una opción.

Meditación

Cuando me hablan de meditación, tuerzo el gesto.

Porque mi parte más insana lo relaciona con modas pasajeras de puro esnobismo. Esa práctica de media hora en la que no pensar en nada.

Pero, ¿cómo se puede no pensar en nada? 

Lo que ocurre es que yo estoy llegando, de forma orgánica, a ese punto de desconectar por pura necesidad. Necesidad de silencio, de no atropellarme con cosas por hacer, de pasar de todo, de quererme limpio, de saberme vivo, de encontrarme en calma.

Entonces entiendo que tal vez no es una moda, sino una bendición.

Chanel

En cuanto lo recuerdo, tomo el móvil para interesarme por eso que no se me debería haber olvidado.

Y me comen los demonios, porque uno no tendría que olvidar interesarse por aquello que emociona a la gente que quiere: un trabajo, un proyecto, una prueba médica, una cita amorosa.

El que recibe mi mensaje lo agradece, de corazón, y quizás no se haya dado cuenta de lo que he tardado en enviarlo.

Mejor tarde que nunca.

Leer

Mira, Fran, lo que me ha escrito Raquel.

Entonces él coge el móvil, se pone las gafas y lee el mensaje con un ligerísimo mover de labios.

Él lee, con ese recitar inconsciente, y yo muero interpretando las palabras en su boca.

¿Qué miras? ─protesta.

A ti.

Inconcluso

Hay una fuente de ansiedad interna, al menos en mi caso, que relaciono con las preguntas no hechas.

Ese desayuno en el que revives escenas de la noche anterior y, de golpe, aparece ese interrogante que tenía en mente y no llegué a compartir. Conversaciones que me llegaron al corazón en las que perdí la oportunidad de profundizar en eso que me despista. Momentos en los que no quise interrumpir y la pregunta quedó en el limbo de lo que ya es tarde para aclarar.

Le doy un sorbo al café y me digo 'vaya tela, qué lento estuve'.

El caso es que la olla a presión de mi cabeza se relaja cuando se deshacen las cadenas de esas palabras no dichas.

Aprender a convivir con aquello que no supe decir es también una forma de crecer.

jueves, junio 18, 2026

Perro

Iba a cruzar hacia la Plaza del Duque y vi que en una esquina un perro cotilla observaba fijamente a una mujer. Hasta que su dueño tiró de su correa y le hizo seguir su paseo matutino.

Me sorprendió la escena porque la miraba a los ojos.

Con esa imagen rondando la cabeza, entré en El Corte Inglés, de donde salía una señora con un caniche en el bolso, que clavó sus ojos en los míos.

De pronto me di cuenta que llevo media vida sin apreciar que los perros buscan los ojos de los humanos.

¿Dónde estaba yo?

Tánger

Recordaba el último día de trabajo en Tánger cargando con el maletín por esa fábrica inmensa bajo el sol africano, así que esta vez hice como mi compañero Miguel Ángel y salí de Sevilla con una mochila.

Así, una vez allí, nos desplazaríamos de una nave a otra sin tener que ir pidiendo despachos donde dejar las cosas, porque todo lo tendríamos en las espaldas.

Hay veces que puede más la apariencia que la comodidad.

Madrugamos muchísimo para tomar rumbo a Tarifa. Recogí con mi coche a Miguel Ángel en la puerta de su casa.

No me lo puedo creer le dije.

¡Llevaba un maletín!


martes, junio 16, 2026

Ojiplático

No es admiración, en ningún caso, pero sí una suerte de abducción la que me produce ver a determinados compañeros meterse tan de lleno en temas técnicos que pareciera que les fuese la vida en ello.

¿Es eso bueno para él? ¿Es bueno para le empresa?

Siempre me he preguntado si a una compañía le interesa tener empleados adictos al trabajo, esos que no saben hablar de otra cosa y que te dicen que no hay mejor momento para ellos que el que dedican a su profesión.

Soy de la teoría, interesada, de que cuanto más vida interior y exterior tengamos, más frescos llegamos a nuestra empresa y más productivos somos. 


Versiones

Hay personas que se quedan con una versión obsoleta de ti.

Estancados en pasados que fueron, en esencia, felices, piensan que el Salva de hoy es el mismo caótico personaje que iba por la vida con el corazón en carne viva.

Cuesta creer que quienes fueron importantes para nosotros hayan podido cambiar tanto de piel.

No es que hoy me quieran menos, es que ya no soy aquel a quien querían.

Fernando

Cenaba el martes con un compañero de trabajo con el que, hasta hace año y medio, charlaba a diario, llevábamos codo a codo ciertos proyectos, compartíamos asiento en el AVE cada semana, nos dábamos paseos en Valladolid al terminar de currar.

Nos llevábamos todo lo bien que se pueden llevar dos personas civilizadas que se caen bien.

Sin embargo, fue cambiar yo de función y deshacer el lazo. Sin mayor drama. Nos unía un interés común, que era el trabajo, y lo supimos hacer bien.

Ser civilizado es también saber que hay amistades que no se rompen, simplemente terminan su cometido.

Si nos vemos, nos abrazamos.

sábado, junio 13, 2026

Clics

Los dos pensamos al mismo tiempo: ¡David!

Paseábamos este pasado sábado por el mercado de antigüedades de Villarreal de Santo Antonio y nos topamos con un vendedor de clics de Famóbil de todas las vestimentas posibles. Raquel y yo lo vimos y al unísono lanzamos el nombre de mi hermano.

No vi nunca un niño más fácil, y barato, para jugar en solitario.

Tenía un bombo grande de los antiguos del detergente Colón lleno hasta arriba de esos muñequitos. A él le daba igual que estuvieran vestidos de supermán, de romano o de marinero. A todos los distribuía en la alfombra para ponerlos a jugar al fútbol. 

A su bola, en su mundo, sin molestar a nadie. Como siempre.

Temas

Hay cosas más importantes de las que hablar.

Es una frase que me repele y es habitual entre los comentadores de noticias.

¿Por qué no se va a poder hablar de la artesanía hecha con plástico en un pueblo de Burundi?

Si algo se nos ha concedido en esta vida es muchísimo tiempo para pensar, ojos abiertos para observar y orejas para escuchar. Todo pensamiento es digno de ser expresado, toda propuesta merece un mínimo de atención.

Alguien quiere contar algo. Nadie es quien para sacar la regla universal con la que medir la importancia de las cosas.

viernes, junio 12, 2026

Adeli

Si me quedo con alguien es con Adeli. 

Su emoción al hablar de mi forma de contar historias durante la presentación de mi última novela hace unos días fue el momentazo de ese rato imborrable que me regalaron aquellos que me apoyan.

Hablábamos de la dificultad de definir el género de mi narrativa, si psicológica, si urbana... cuando ella pidió el micro.

-Yo la definiría como humana.

Entonces se le cortó la voz y me di cuenta, una vez más, de lo bonito que es escribir.

Supermercado

Es gracioso identificar a una persona por su carro de la compra.

Les ves cajas y cajas de magnums de chocolate con almendras y, el mismo tiempo, botellas enormes de bebidas cero azúcar. O aquellos que tienen una columna de tortillas congeladas. O quienes parecen vivir solo de comer tomate. El maniático de todo tipo de botes de champú, el obsesionado por lo ecológico, el enganchado a las cápsulas de café.

Ves su carro e imaginas sus noches siempre iguales de pizza y coca-cola frente a la tele, o sus horas entre cacerolas concibiendo salsas buenas.

Lo simpático es cuando te han pillado espiándole las compras y, de pronto, se sienten desnudos frente a ti, que crees tener el carro perfecto de persona civilizada.

domingo, junio 07, 2026

Verde

Los verdes no me interesan.

Esa fue la frase que me desenganchó hace años de mi compromiso emocional con el trabajo. Desde entonces trabajo con la misma intensidad, pero con menos ilusión.

Llegado a un punto de alta dirección, se me exigían, como no podía ser de otra manera, solucionar los indicadores de mi perímetro que estuvieran en rojo.

Organicé grupos, inventé dinámicas, construí estrategias para conseguirlo.

Pero hubo un jefe que, durante años, solo supo decirme que los rojos, una vez convertidos en verdes, ya no le interesaban.

No cabía el agradecimiento, solo el quiero más.

Siempre más.

Cuando el factor humano se deja a un lado, muchos nos bajamos del tren.

Simulamos estar.

Pero no estamos.


sábado, junio 06, 2026

Canarias

Qué alegría de Canarias.

De amabilidad, de buen trato, de simpatía.

Sí, es una región turística; lo sé, hemos tratado sobre todo con personal de hostelería; claro, que han sido apenas cuatro noches.

Pero siempre es así. 

Ni un solo mal gesto.

Estamos muy viajados para saber que esta calidez personal no es fácil de encontrar.


jueves, junio 04, 2026

Mequinenza

Hay lugares que ocupan un espacio inamovible de tu memoria y que solo necesitan un clic, normalmente el olor, para mostrarse.

Yo no sé qué combinación de aromas, seguro que mucho de hierba, algo de humedad, quizás bosque, probablemente polen de primavera, hacen que, de golpe, estando en cualquier paisaje perdido, me encuentre en Mequinenza. Un pueblecito zaragozano donde de jovencillo participaba en los campeonatos de España de remo.

No me ocurre a menudo, ni siquiera cada año, es un ataque desprevenido, quizás no solo el olor.

Es el clic y me veo en Mequinenza, con esas patillas escuálidas y un zumo de pera en la mano.

Atún

Salí con idea de comprar unos filetes empanados congelados de un ultramarinos y me atreví a meterme en la pescadería. Me apetecía pegarme un homenaje tras el éxito de la presentación de mi novela del día anterior.

Sin tener muy claras las cantidades me interesé por el atún, tras ver cómo se manejaban con un trozo enorme, rojo bermellón, recién llegado del mar.

Es tarantelo me explicó.

Tiene buena pinta le dije. Deme dos filetes me animé.

¿Para qué los quiere?

Para comer le respondí, despistado.

¿Para qué otra cosa los iba a querer?, pensé.

Un ataque de risa generalizado inundó la pescadería.

Ya luego me explicaron que era una forma de hablar.

Para la plancha, para un sashimi, para guisarlo…

Ahá ─admití─. Para la plancha, por favor.

jueves, mayo 28, 2026

Perdones

Me topo con una mujer al girar una esquina y le pido perdón.

Me excuso por encima de la media porque tengo integrado un resorte, que no sé de dónde viene, que me hace disculparme incluso cuando quien tiene que hacerlo es el de enfrente.

Cuando me ocurre pienso: mejor así que al contrario.

Comodín

Soy el perfecto comodín de los amigos que se quieren ir a dormir, en esas noches que se alargan y ya tienes la boca tonta de tanto vino.

No tienen más que mirarme para sugerirme que lance la frase. Yo la cojo al vuelo:

—Me largo.

Porque siempre soy el más dormilón, el primero que sueña con la cama, la excusa perfecta para que ellos puedan decir:

Ah, pues ya que Salva se va...

Aboretando

Escucho, observo y disfruto de Fran cada día. Sé de sus manías, sus posicionamientos, su particular manera de pronunciar la ese, su forma de desdoblar las camisetas lanzándolas al aire.

Pero, de vez en cuando, roba cosas que hay en mí. Una expresión, un gesto, un suspiro.

Te estás aboretando le digo.

Y él me sonríe con la sonrisa suya.

La mía es menos bonita.

Voz

Cada vez que grabo un vídeo promocional de mis novelas la primera reacción es borrarlo en cuanto oigo mi voz.

¿Yo hablo así?

Como si viviéramos en una tinaja, estamos acostumbrados a escucharnos desde el interior.

Si así es con la escucha, cuánto no lo será con todo lo demás que no se oye: los entripados, las manías, la forma de sonreír, los andares.

Desde aquí dentro se ve todo distinto.

Puntual

Me gusta la gente que llega siempre antes.

Se me vienen varias a la cabeza, esas personas que tú sabes que van a estar allí cuando llegues. Que por muy rápido que vayas, te va a ganar.

No sé qué interpretación dar a esa forma de comportarse, pero todas las interpretaciones son buenas, porque entremezclan generosidad, amor, educación y empatía, no sé en qué grado ni cómo es la receta.

Son de fiar.

miércoles, mayo 27, 2026

Tonta

Hay gente que es tonta, y eso tiene poco arreglo.

Con determinadas carencias, uno puede trabajar para suplirlas. Todo empieza por saberse analizar, aceptar la mirada de quien te quiere, tener espíritu de superación. ¡Claro que se puede cambiar!

Lo que ocurre es que aquel que es tonto, en el sentido más rotundo del término, nunca tendrá capacidad de ver su insoportable manera de ser.

Hay veces que me cruzo con conocidos antiguos que se alejaron de mi vida y pienso en la posibilidad de que ya no sean como entonces.

Me sobra medio minuto de conversación para confirmar por qué me alejé de allí.

domingo, mayo 24, 2026

Planes

Lo bueno que tiene hacer planes con amigos es que todo conduce a la felicidad: si se cumple, porque se cumple, pero si se anula, por la ganancia de ese tiempo para ti.

Porque no provocar nada para celebrar debilita las ganas de futuro, así que construimos viajes, cenas, encuentros que nos hacen mucho bien.

Si el plan se rompe, en cambio, te encuentras con un tiempo para ti que ya habías amortizado.

Todo viene bien.

Whatsapp

Hay grupos de Whatsapp que son una condena.

Alguien te llevó a un sitio donde descubres que te sientes mal y no te apetece tener que comentar por qué. 

Si das una explicación para salir o si lo haces a la francesa, de las dos formas quedas mal, así que te dedicas a contemplar cómo los demás se manejan en territorio hostil.

Porque no quieres hacer daño.

Yo inventaría una puerta invisible que te permitiera escapar con tu foto colgada y una alarma sonora conectada por si alguien pregunta si sigues por ahí.

Alarma

Sigo sintiendo un placer infantil al despertarme por un mal sueño y descubrir que aún me quedan horas por dormir.

Ese tiempo de soledad regalado en el que todo se concentra en mí para dejarme caer sin prisa en el túnel del dormir, sin combatir.

Echarme a un lado, observar a Fran y decirme que aún está por llegar lo mejor.