—Si quieren la subvención, que quiten al negro —le indicó el consejero al jefe de servicio—. Total, para lo que pinta, bien podría ser blanco.
—Así lo haré.
—Y lo de la mujer maltratada sobra —añadió—. Qué ganas de poner al espectador de mala leche.
—Pero es la protagonista...
—Son lentejas. Si quieren que les financiemos, que ese matrimonio ventile las cosas de puertas adentro.
—Ok.
—Y el hijo homosexual fuera. —Desafiante, lo miró a los ojos—. Que tengan tres hijos en vez de cuatro. No aporta nada a la trama.
—Señor, ese papel es clave en la escena principal.
—Que elijan bien entonces. O echan al maricón o esa película no se graba en Castilla y León.