lunes, marzo 09, 2026
Perfección
domingo, marzo 08, 2026
Iraníes
A los defensores de las brutalidades cometidas en Gaza e Irán se les llena la boca defendiendo las causas feministas y LGTB de esos países como argumento principal para defender que se los masacre.
Deberían empezar por defenderlo en su propio país.
¿Quién es tan inocente para creer que Trump está devastando Irán para liberar a sus mujeres?
¿Quién, en su sano juicio, duda de que no lo haría de no ser por las cantidades ingentes de petróleo que atesora en su suelo?
Yo estuve trabajando en Teherán y vi esa realidad infame del trato a la mujer. Un país gobernado por una teocracia intolerante que no respeta los derechos de su pueblo. Y no es buscando la destrucción total, como se jacta el payaso americano, como se busca el bien de un país.
De esas bombas saldrá más odio aún. Más destrucción.
Hay medidas mucho más eficaces para hacer cambiar el destino de un pueblo sometido: condicionar la compra de bienes materiales a que se respeten derechos básicos sería un buen principio. El persa es un pueblo viejo, que entendería bien que para vender caviar o petróleo tendría que reorganizar su mundo.
Medidas que tienen que ver con las leyes y la palabra. Pero debemos querer utilizarlas.
Y ni siquiera la vieja Europa ha querido hacerlo. Puede más la codicia. Por eso, casi todos, miran para otro lado.
Leo
Cuando yo era un jovencito en la veintena muy metido en el armario, tras escribirme durante meses con un chico boliviano que me enviaba cartas preciosas desde el otro lado del Atlántico, reuní todos mis ahorros para viajar a verlo.
El encuentro no fue lo esperado porque no hubo química, pero sí un profundo respeto entre los dos. Allí pasé dos semanas maravillosas recorriendo un país que quedó para siempre en mi corazón.
Poco después él me devolvió la visita a Sevilla, cargada del mismo cariño. De eso hace media vida.
En todo este tiempo hubo contacto esporádico gracias a que nos reencontramos por las redes sociales. Entonces supe que se había ido a vivir a Barcelona, que había adoptado a una niña, que triunfaba con su carrera de arquitecto.
Hace unos días me envió un mensaje:
—Tengo el corazón hecho pedacitos, Salva.
Esta noche seremos dos señores maduros los que nos encontremos, treinta años después, en un restaurante en Madrid.
Hay abrazos que no pueden esperar.
Flor
jueves, marzo 05, 2026
Carmen
"Salva, vente a Valencia", me animó Carmen Estellés hace unos días.
Allí se reunía con dos amigas, Jone y Ana, que llegaban desde Bilbao y Zaragoza para visitarla.
Vi que esos días estaba en Valladolid, que este viernes tenía el estreno de la obra de mi querida Carmen Tamayo, que no me cuadraban las fechas y me disculpé, dolido por no tener la libertad de unirme a ellas.
El jueves me envió fotos desde la plaza de la Catedral.
Se conocieron a través de mis textos de cada tarde, de comentarlos.
¿Quién me dice que no merece la pena este abrirme en canal diario?
Solo por esa foto, por la amistad entre ellas tres, ya todo tiene sentido.
sábado, febrero 28, 2026
Viernes
Todos los viernes me hago la misma pregunta al comenzar a cenar: ¿merece la pena tanta ansiedad?
Entonces me siento frente a Fran en alguno de nuestros lugares favoritos, descargo durante quince minutos la carga emocional de la semana de trabajo y termino con un brindis con las pulsaciones más controladas.
La vida es muchas veces algo distinto de lo que un día soñé, pero el balance al terminar la cena de los viernes es que, quizás, no me equivoqué del todo.
Cuando tocaba tomar las grandes decisiones, era joven e inexperto. No imaginaba lo que supondría vivir.
Ramires
Los sábados que estamos en el Algarve nos gusta ir a comer al Ramires, en Gaia.
Es un establecimiento inmenso con un trasiego enorme en el que no hay carta: se come pollo. Puedes pedir una ensalada, un vino o unas aceitunas, pero ahí se va a lo que se va.
Lo más llamativo de ese restaurante, abierto desde 1964, es que dentro de su numeroso personal los que han sido elevados a categoría de encargados son mayoritariamente de origen indio.
A eso le llamo yo integración. Gente que viene a currar y, además, lo hace bien, mejor que la media.
Interés
Tengo la amarga virtud de prestar nula atención a lo que no me interesa.
Y es amarga porque no me conviene: no me gustan los coches y me dedico a fabricarlos.
Así que tengo que tirar de Fran cuando me preguntan por el último modelo de Renault.
—He pensado comprarme un Mégane, Salva ¿qué acabado me aconsejas? —me preguntan por WhatsApp.
Entonces miro a Fran.
—Dile que el híbrido, acabado Techno.
Yo transmito el mensaje.
—Gracias, Salva —me responden—. Eres un crack.
Y yo vuelvo a mis libros.
822
Inservible
Cuando las cenas en casa son de postín, y siempre hay excusa para que lo sean, Fran monta una mesa espectacular.
Y si la noche se tercia, planta el barnacle en el centro: una concha fosilizada de muchos agujeros que compró, una noche fría, en Cambados.
Un precioso objeto inútil de azules y blancos.
Tener cosas que no sirven para nada es entenderlo todo.
Papa
Hay días en que te miras en el baño de un bar y te dices:
—Vaya cara de torta de aceite que se me está poniendo.
El rostro va configurándose con los mandamientos dictados por la genética y antes que después saldrá una aplicación de inteligencia artificial que te mostrará una foto hiperrealista para decirte:
—Ese viejo serás tú.
Entonces, antes de volver al bar, le guiño el ojo al espejo.
Teléfono
Condenados
Tele
jueves, febrero 26, 2026
Uuuuuuu
Teníamos un amigo en el País Vasco del que me acuerdo cada vez que lo imito.
Fueron tantos años de amistad que se me pegó un tic sonoro que él utilizaba cuando nos enfrentábamos a alguna situación esperpéntica, de estas en las que una persona te cuenta una milonga.
Entonces él soltaba un 'uuuuuuuuuu' bajito, agudo y casi infinito.
Gentes tan incoherentes que me obligan a soltar ese ruido, como el de una olla a presión muy caliente, para evitar que explote:
—Uuuuuuuuuuuuuu...
Fran me escucha y se muere de la risa.
miércoles, febrero 25, 2026
Pichet
martes, febrero 24, 2026
Calabacines
—Deme un calabacín, por favor.
Soy de ir a la frutería y pedir así la verdura, porque no tengo integrado cuánto es medio kilo de nada. Y lo que yo quería era un calabacín.
—Tres filetes empanados —pido en la carnicería.
—Te pongo cuatro, que son muy pequeños.
—Vale.
La mujer se sonrió con mi respuesta.
—Soy fácil —le aclaré.
—No cambies nunca —me dijo—. Así le haces la vida más agradable a los demás y te sientes mejor contigo mismo.
Espero que estén buenos, porque ya solo quiero filetes de esa carnicería.
lunes, febrero 23, 2026
Gemelo
Fran tiene la teoría de que mi hermana Mónica y yo somos gemelos, pese a que entre ella y yo nació Raquel.
—Es igual, tú te quedaste esperando en la barriga de tu madre.
Todo lo que ve en Mónica, lo ve en mí: su constancia, su capacidad de aislarse, su torpeza para cocinar, su forma de menear la cabeza para decir que no.
Es tanto así que a los cuatro hermanos nos nombra así: la gemela (Mónica), la hermana de los gemelos (Raquel), el gemelo (yo) y el hermano de los gemelos (David).
Cuando actúo como lo haría ella, me grita:
—¡¡¡Gemelo!!!
Y es cierto que yo, a veces, antes de que él diga nada, me digo:
—Sí, gemelo.
domingo, febrero 22, 2026
Tráfico
Conducir mucho en carretera también da lecciones de vida.
Sin ir a los casos extremos de accidentes que quedan grabados para siempre en la memoria, hay determinados comportamientos que te hacen reflexionar sobre el alma humana.
Y hay uno especialmente delicado: el comportamiento de los mosquitas muertas.
Son esas personas que, a la búsqueda de su propia seguridad, ponen en peligro la de los demás. Conductores que van a 40 kilómetros por hora en carreteras que permiten ir a 90, lo que bloquea a quien va detrás y necesita llegar a su cita en un tiempo razonable. Obliga a la otra persona a maniobrar con una tensión innecesaria. No se mata el que entorpece, se mata el que acaba arriesgando.
La seguridad no es ir más lento, sino a la velocidad adecuada.
No es frenar al mundo, sino circular con él.
jueves, febrero 19, 2026
Agradable
Ser agradable no está de moda.
Soltar una barbaridad con la excusa de que ya no se puede hablar de nada es la nueva tendencia. Denigrar al diferente argumentando que tenemos la piel muy fina.
—Es que me gusta hablar claro —se vanaglorian algunos.
Se cuentan por multitudes quienes no son conscientes del valor del respeto hacia el otro.
¿Quién iba a decirnos que daríamos tantos pasos hacia atrás?
Educación
La verdadera educación se descubre en el anonimato, en cómo se comporta uno cuando nadie lo ve. Qué dejas tras de ti al salir del baño, al abandonar tu habitación de hotel, al pasear sin gente alrededor.
Educación no es solo actuar de forma correcta en público; es, sobre todo, manejarte con elegancia en privado.
martes, febrero 17, 2026
Agridulce
Aliñado
Tengo una compañera brasileña con la que trabajo a menudo.
Ella desde su fábrica de Curitiba, yo desde el lugar en el que ese día me toque estar. El caso es que nos llevamos muy bien, tenemos una visión similar de cómo orientar a los equipos y, sobre todo, de lo que no hay nunca que hacer.
Su español es perfecto, aunque de vez en cuando mete alguna palabra en portuñol.
Entre ellas está mi preferida, una que utiliza a menudo precisamente para constatar que estamos bien alineados.
—Estamos aliñados, Salva.
—Claro que sí. Siempre aliñados.
lunes, febrero 16, 2026
Rutina
En cuanto entro en días que se repiten, rompo la baraja.
Me asusta la comodidad de los días iguales, cuando sé que gran parte de la humanidad sueña con el calmado discurrir de escenas copiadas de un día para otro.
Si adquiero unos hábitos, los destrozo. Escribir siempre de seis a ocho, ver por castigo los programas que me gustan, cenar crema de calabacines los jueves, hacer la compra los lunes en el Carrefour. Si voy mucho al teatro, ya quiero cine; si paseo por el parque, ya busco el río.
Lo que no quiero es perder el abrazo de cada noche al dormir.
domingo, febrero 15, 2026
Empatía
viernes, febrero 13, 2026
Beticucho
Visión
En nuestras oficinas de Madrid hay menos salas de trabajo de las que necesitaríamos. Nos llevamos las horas creyendo que solucionamos el mundo con nuestras reuniones.
La teníamos reservada y, llegada la hora, seguían dentro. Así que tuvimos que abrir la puerta para recordarles que había gente esperando.
Cuando pasaron las dos horas de nuestra reserva, enredados en nuestros planes de acción para acabar con esto y rematar lo otro, vi a un hombre desde fuera del cristal haciendo gestos.
—Mira, Manuel, ese hombre te está saludando.
—No, Salva, está haciendo aspavientos para que desalojemos la sala.
Voyeurs
lunes, febrero 09, 2026
Carca
Ella
Vida
Tu vida depende de cómo te la cuentes: todo está en tu relato.
Puedes ser un triunfador a ojos de los demás que, a veces sin tú quererlo, tu propia mente puede devolverte una imagen cuarteada de ti, alimentada por complejos que te hacen engrandecer la parte gris que todos tenemos.
Tampoco es cuestión de endulzar tu día a día para hacerte creer el rey del mambo, los desequilibrios no se sostienen.
Yo lucho por valorar en su justa medida aquello que soy, los méritos que tengo, mis fortalezas para fomentarlas, mis flaquezas para currármelas, pero siempre desde una óptica benevolente conmigo mismo.
Somos nuestros mejores cómplices, no nos destrocemos por no haber llegado hasta allí.
(Allí no llega nadie).