jueves, abril 09, 2026
Tragedia
Envidia
Tribu
—¿Tendrían sitio para dos?
—Solo nos queda esa mesa ahí fuera.
Fran me miró y yo negué con la cabeza.
—Hace frío —me disculpé—. Mejor otro día.
Nos giramos.
—¡Esperen! Tengo una mesa de ocho reservada para hace media hora.
Acabamos cenando en el interior de la sala con una mesa enorme vacía en un restaurante diminuto.
Ese sábado por la noche, a ninguno de los ocho se les ocurrió disculparse.
Trajes
—En el salón de esa casa le cortábamos un traje a todo el mundo.
Yo no entendí la frase, pero me imaginé a sus amigos colocando prendas una encima de otra para arreglar dobladillos, reducir mangas, ajustar cuellos.
—Y ahora me arrepiento de haber participado en esa cacería —se lamentaba.
—¿Cortabais trajes? —pregunté, perdido con su tono compungido.
Me miró extrañado.
—Salva, es una forma de decir que no dejábamos títere con cabeza.
—Ah.
sábado, abril 04, 2026
Prisas
Cuando era joven tenía prisa por contar de mí, porque tenía necesidad de ser querido.
A cada individuo que se me cruzaba en el camino rápidamente le quería demostrar que yo era una persona interesante, sin darme cuenta de que cuanto más lo hacía menos se fijaban en mí.
En el hermoso mundo de mi presente, aun encuentro quienes actúan con ese ingenuo espíritu adolescente de querer hablar de cuánto bueno encierran dentro de ellos.
No hay que tener prisa, sino escuchar. Es la mejor forma de demostrar que, de verdad, eres una persona que vale.
1000 palabras
El error de la creación artística es pensar que viene sola.
Eso solo le ocurre a cuatro genios.
Alumbrar una novela, por ejemplo, exige de método y disciplina. La sensibilidad, la imaginación y el oficio de escribir se dan por obligatorios.
Cuando me lanzo a construir una historia me marco como meta diaria las mil palabras. Mil. Puede tronar o ser un día plano, que las escribiré. Las musas vendrán, porque ya todos los personajes están trazados en mi cabeza. Hay meses previos de introspección y meses futuros de corrección, pero cuando se escribe, se escribe.
Es un proceso precioso, porque te embarcas en el mundo de gente que no existe y con la que muchos lectores se van a sentir interpelados.
Gente inventada a la que insuflas vida.
viernes, abril 03, 2026
Brasileña
Hay un restaurante en el Algarve, de pescado, luces y cristaleras, donde te sirven unas ensaladas deliciosas.
Una chica brasileña nos atiende desde hace años con un trato exquisito, lo que hace que poco a poco hayamos ido sabiendo más los unos de los otros.
Hasta que un día nos preguntó por dónde teníamos nuestro piso en la zona.
—Menos mal, allí no tenéis muchos indios cerca.
Una emigrante criticando a otros emigrantes.
Tan ridículo.
A mí se me viene abajo una persona, del todo, cuando se muestra racista.
Moral
Tengo en mi equipo a compañeros brillantes que no paran de protestar.
Solucionan, saben de dónde tirar, proponen y, sin embargo, ven todo negro.
—Lo estás haciendo bien —les repito.
—Pero no sirve para nada, Salva.
Personas curtidas a las que debo recordarles cada día la parte luminosa que hay en ellas. Esa que sí hace cambiar las cosas.
Tuve una jefa que un día me dijo:
—Salva, lo que más aprecio de ti es que siempre dices que lo vamos a conseguir.
Intruso
Cuando quedamos a celebrar cenas de postín con amigos aún se asoma a la mesa el niño que hay en mí.
Esas charlas largas, los brindis con copas grandes, los cruces de mirada los veo desde mi planeta de espectador.
No es que renuncie a ser mayor, es que sé verme con los ojos de quien observaba escenas similares en tiempos de ingenuidad.
A veces, muchas, mis amigos no saben que están cenando con un intruso.
jueves, abril 02, 2026
Irrepetible
Pertenecemos a la época de la humanidad más explosiva de las que jamás hayan existido.
Siempre ha habido progresos, retrocesos, cambios, pero nunca tanto y tan deprisa: estamos viviendo la ciencia-ficción de los años 70.
Todo lo imaginable parece hacerse realidad, cada invento supera al siguiente: los teléfonos fijos son dinosaurios olvidados, los discos de vinilo reliquias de las que presumir y la inteligencia artificial ya empieza a hacernos dudar de por cuánto tiempo gobernaremos el mundo.
Cuanto más avanzamos da la sensación de que menos somos el centro de nuestras vidas.
Es hermoso. Es aterrador.
Marabunta
Hay situaciones reales que se convierten en sueños y quedan allí instaladas para reaparecer cuando menos las esperas.
Estábamos rodeando Central Station, en Manhattan. Hubo un momento en el que había tal cantidad de gente caminando hacia todos lados que perdí pie: descubrí una grieta por la que se asomaba un dios juguetón. ¡Nadie sabía dónde iba! Sus criaturas se le habían ido de las manos. Íbamos como ositos de Duralex en todas las direcciones.
En décimas de segundo me recompuse y seguí mi camino para escapar.
Sé que estuve allí. ¿Lo estuve?
Sena
El tiempo que estuve trabajando en Francia, con treinta y pocos años, fue uno de los períodos en que más dudas tuve sobre mi capacidad como ingeniero. Me encomendaban proyectos diversos que implicaban tratar con gentes desconocidas para conseguir unos objetivos complicados.
Viviendo solo en el centro de París, había tardes en las que me escapaba al gimnasio desfondado por la presión.
Ocurrió que llegó el día, tras cuatro años, de volver a Sevilla.
─Salvador, no hagas planes para mañana al mediodía ─me comunicaron la última semana de trabajo.
Jefazos que controlaban Renault a nivel mundial me invitaron a comer, ¡a mí!, en un barco-restaurante sobre el Sena. Conociendo mi espíritu literario, me regalaron libros sobre literatura francesa y me entregaron una placa de reconocimiento por mi labor.
Esa comida podría no haber ocurrido, pero los libros están ahí, en casa, bien colocados, para recordarme que sí sucedió.
martes, marzo 31, 2026
Memoria
Fontanero
viernes, marzo 27, 2026
Soria
Para ver Soria hay que ir a Soria.
No pilla camino de ningún lado.
Esta semana he ido por trabajo y confirmé que me embelesa, con el encanto propio de lo sencillo.
A mí, sevillano, me enamoran los enclaves machadianos. Me identifico con esa tristeza andaluza que el genio proyectó en ellas. Ciudades de piedra lejanas a las paredes de cal blanca de su infancia. Tanto que me cuesta distinguir, cuando ya no son más que recuerdo, si aquel portón era de Baeza, si ese instituto era de Segovia, si los paseos bajos árboles sin hojas eran de Soria.
Cada cierto tiempo vuelvo para reencontrarme con la verdad de cada una de ellas.
Este miércoles bajé hasta el Duero por donde imaginé que bajaba él, paseé sus orillas con su caminar pausado, agarrado a su abrigo en noches invernales, aguantando el viento que yo aguanté.
Asomado a su río, al caer la noche, sin que nadie nos viera, le dejé mis ojos por un buen rato.
jueves, marzo 26, 2026
Anónimo
Cuando uno pasea con espíritu anónimo, sin mirar para adentro, se da cuenta de cuántos mundos hay en este.
Personas que cavilan sus entripados con caras serias, parejas que hablan entre sí, niños que se parten de risa delante de un balón, ancianos que te ven pasar con la melancolía de sus mejores años.
Hacer ese ejercicio es una forma de derretirse: ¡miles de millones de personas con sus cuitas!
Nos comunicamos poco: desconocidos que se cruzan con desconocidos.
Por eso me gusta defender esta ventana, donde nos hablamos pese a no habernos mirado a los ojos.
Saber del extraño es sentirse menos solo.
Berlín
domingo, marzo 22, 2026
Gracias
sábado, marzo 21, 2026
Papel
Alhóndiga
Casera
Izquierda
¡Hala!
Siempre que puedo, que es siempre, me acerco a las visitas guiadas de las siete de la tarde del museo de arte contemporáneo de Valladolid.
Yo me planto allí a que me cuenten lo que me quieran contar sobre la exposición temporal que haya en esos días.
Esta semana tocó descubrir, con mucha emoción, la obra del sensibilísimo Xisco Mensua.
El guía, no dejéis de acudir a esos recorridos gratuitos, nos hablaba de los encuentros con escolares de Primaria.
─Sean de colegios públicos o privados, del centro de Valladolid o de Cabezón, los niños más pequeños siempre sueltan la misma expresión al entrar en una de estas salas.
Los cinco visitantes preguntamos cuál.
─Todos se quedan paralizados y dicen: ¡Hala!
Cuenta cómo entonces se acercan con extrema curiosidad a analizar colores, figuras, a girar las cabezas, a imaginar historias.
─En cambio, cuando vienen los mayores, en muchos casos sus expresiones son muy distintas: 'vaya mamarrachada de cuadro' o 'eso lo hago yo con los pies'.
Yo soy bastante de Primaria.
domingo, marzo 15, 2026
Fáciles
Beneficios
Cuando una empresa española presenta un balance anual de beneficios multimillonarios lo primero que hago es alegrarme y lo segundo es preguntarme ¿es sano?
Porque si esta compañía pongamos, por ejemplo, que se dedica a la venta de productos de alimentación y limpieza, artículos de primera necesidad, cada año gana miles de millones de euros, pienso dos cosas: está muy bien gestionada y, me resulta evidente, los precios están inflados.
¿Alguien duda de que tienen un acuerdo tácito para no hacerse daño entre ellas?
Ocurre lo mismo con la banca, las eléctricas, las petroleras...
Esos beneficios galácticos van a la cartera de unos pocos, ¿es eso sano?
¿Puede existir beneficio ilimitado en sectores donde el cliente no tiene alternativa real?
No soy ningún bolivariano ni revolucionario comunista, sino una persona con sensibilidad social. ¿No debería el ser humano, a nivel transnacional, establecer unas reglas que permitan revertir hacia la ciudadanía una parte de esos ingentes beneficios que no vienen sino del consumidor?
Cuando las ganancias pasen de lo rentable a la usura tiene que haber un retorno hacia lo público.
Es obsceno que nos hablen de miles de millones de euros de beneficios y que, además, protesten cuando se les dice que hay que mejorar el salario mínimo o disminuir la jornada laboral.
Es buena gestión, sí. Y es avaricia.
Remo
Huyendo
Dormir
Se habla del placer del sexo y la comida, pero poco del disfrute del dormir bien.
Desde pequeño siempre ha sido una cualidad que me define. Sí, una cualidad, como puede serlo tener una dentadura perfecta o habilidad para hacer buenas paellas.
Yo sé dormir bien.
Puedo caer rendido donde sea a cualquier hora con solo proponérmelo. Y al despertar, empiezo, otra vez, un nuevo día.
Hay veces en las que Fran llega muerto del trabajo y tenemos alguna movida social comprometida. Entonces le insisto:
─Échate un rato.
─Pero si tenemos que salir en media hora.
─Inténtalo.
─¡Yo no soy tú!
sábado, marzo 14, 2026
Rosalía
Champú
Tras mi cena con Leo en Madrid, me di una ducha en el hotel para calmar el cuerpo.
Desprevenido, el olor del champú me llevó a México. Fue un electroshock sensorial.
Apagué la luz, volví a la ducha y me embadurné la cara de espuma para intentar encontrar dónde en México. Si fue también el champú del hotel donde estuve alojado cuatro meses, si lo fue el ambientador de la enorme habitación o de aquel restaurante cuadrado, en medio de la avenida principal de Torreón, donde solía comer arracheras.
El caso es que viajé en un instante allí donde, también, fui muy feliz.
martes, marzo 10, 2026
Dientes
lunes, marzo 09, 2026
Perfección
domingo, marzo 08, 2026
Iraníes
A los defensores de las brutalidades cometidas en Gaza e Irán se les llena la boca defendiendo las causas feministas y LGTB de esos países como argumento principal para defender que se los masacre.
Deberían empezar por defenderlo en su propio país.
¿Quién es tan inocente para creer que Trump está devastando Irán para liberar a sus mujeres?
¿Quién, en su sano juicio, duda de que no lo haría de no ser por las cantidades ingentes de petróleo que atesora en su suelo?
Yo estuve trabajando en Teherán y vi esa realidad infame del trato a la mujer. Un país gobernado por una teocracia intolerante que no respeta los derechos de su pueblo. Y no es buscando la destrucción total, como se jacta el payaso americano, como se busca el bien de un país.
De esas bombas saldrá más odio aún. Más destrucción.
Hay medidas mucho más eficaces para hacer cambiar el destino de un pueblo sometido: condicionar la compra de bienes materiales a que se respeten derechos básicos sería un buen principio. El persa es un pueblo viejo, que entendería bien que para vender caviar o petróleo tendría que reorganizar su mundo.
Medidas que tienen que ver con las leyes y la palabra. Pero debemos querer utilizarlas.
Y ni siquiera la vieja Europa ha querido hacerlo. Puede más la codicia. Por eso, casi todos, miran para otro lado.
Leo
Cuando yo era un jovencito en la veintena muy metido en el armario, tras escribirme durante meses con un chico boliviano que me enviaba cartas preciosas desde el otro lado del Atlántico, reuní todos mis ahorros para viajar a verlo.
El encuentro no fue lo esperado porque no hubo química, pero sí un profundo respeto entre los dos. Allí pasé dos semanas maravillosas recorriendo un país que quedó para siempre en mi corazón.
Poco después él me devolvió la visita a Sevilla, cargada del mismo cariño. De eso hace media vida.
En todo este tiempo hubo contacto esporádico gracias a que nos reencontramos por las redes sociales. Entonces supe que se había ido a vivir a Barcelona, que había adoptado a una niña, que triunfaba con su carrera de arquitecto.
Hace unos días me envió un mensaje:
—Tengo el corazón hecho pedacitos, Salva.
Esta noche seremos dos señores maduros los que nos encontremos, treinta años después, en un restaurante en Madrid.
Hay abrazos que no pueden esperar.
Flor
jueves, marzo 05, 2026
Carmen
"Salva, vente a Valencia", me animó Carmen Estellés hace unos días.
Allí se reunía con dos amigas, Jone y Ana, que llegaban desde Bilbao y Zaragoza para visitarla.
Vi que esos días estaba en Valladolid, que este viernes tenía el estreno de la obra de mi querida Carmen Tamayo, que no me cuadraban las fechas y me disculpé, dolido por no tener la libertad de unirme a ellas.
El jueves me envió fotos desde la plaza de la Catedral.
Se conocieron a través de mis textos de cada tarde, de comentarlos.
¿Quién me dice que no merece la pena este abrirme en canal diario?
Solo por esa foto, por la amistad entre ellas tres, ya todo tiene sentido.