lunes, febrero 02, 2026
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Motivación
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domingo, febrero 01, 2026
Tortilla
Cuando trabajo en Madrid, me gusta cenar en un gallego donde se come riquísimo.
Siempre voy con compañeros y repetimos menú: una ensalada de lechugas vivas y tortilla de Betanzos.
Esta pasada semana me vi obligado a ir solo, pero no quería renunciar al menú. La camarera, al retirarme la ensalada y acercarme la tortilla, me preguntó, con la bandeja en la mano:
—¿Quieres que te sirva media?
Vi el cielo abierto y se lo agradecí.
—Me vendrá bien, la ensalada era enorme y no me gusta cenar tanto.
Entonces ella la partió, dejando salir la yema cruda, antes de servírmela en el plato. Babeaba de solo verla.
—Aquí le dejo la otra media —la colocó sobre mi mesa—. Esa ya se la sirve usted.
Novela
viernes, enero 30, 2026
Cuchara
A Fran le gusta saborear los yogures con cuchara grande.
Entregárselo con una pequeña es una cierta forma de traición, porque es en esos detalles donde se concreta una relación de más de veinte años, en saber que la persona a la que quieres le gusta tomar así los yogures.
Dicen que una relación se rompe cuando empezamos a no ver al otro.
El día que me ponga una ensalada con tomates cherry, empezaré a temblar.
miércoles, enero 28, 2026
Soñar
Para mí es una victoria soñar bonito.
Porque tengo la suerte, mala o buena, de recordar con precisión los sueños.
Así, los días en los que me levanto tras un vuelo nocturno sobre Venecia ya comienzo con buen pie.
No sé cuánto hay de ciencia en la positividad de las historias que transcurren al otro lado de la almohada, lo que sí sé es que en mis peores períodos de estrés las pesadillas eran una noche sí y la otra también.
Así que cuando abro los ojos y recuerdo paseos infinitos en bicicleta por la luna, sé que no lo estaré haciendo del todo mal.
Alterado
Llevo dos encuentros con amigos —muy amigos— en los que he saltado como una fiera.
Por situaciones en las que puedo tener razón, pero con formas que me quitan toda la razón.
No sé qué virus nos han inoculado en estos tiempos que nos hacen estar tan viscerales: yo me niego a ser así.
Porque yo quiero transmitir calma, saber escuchar, tener paciencia, ser como siempre he presumido ser. Pero, de pronto, pierdo los papeles, levanto la voz más de la cuenta y me digo:
—Ese no soy yo.
Tengo que currármelo.
lunes, enero 26, 2026
Eternidad
Uber
—Lo que más me gusta de este trabajo es no tener jefe.
El conductor de Uber estaba suelto para hablar y yo aproveché.
—¿Vuestro salario va asociado al número de carreras que hacéis?
—No, cobramos una cantidad fija. Para que nos den un plus tenemos que echar muchísimas horas y no compensa.
Entonces comenzó a explicar el modo de funcionamiento.
—No podemos estar con el coche parado, siempre debemos estar moviéndonos —explicaba—. Si nos quedamos parados cinco minutos, porque haya un coche de la basura en la calle, nos llaman.
—¿Y si paras para ir al baño?
—Nos llaman para pedirnos explicaciones.
—Ahá...
A cualquier cosa le llama uno no tener jefe.
domingo, enero 25, 2026
Políptico
Llevaba años sin ver el Políptico y pude entrar por cuestión de minutos en la catedral de San Bavón.
—Si usted no tiene prisa —me dijo quien me vendió la entrada—, quédese hasta el final. Es el momento más bonito del día.
Apenas éramos cinco personas, una pareja de tortolitos japoneses, un matrimonio belga de avanzada edad y yo.
Cada tarde cerraban el retablo de Van Eyck como ceremonia final, cuando ya apenas entraba luz por las vidrieras en el viejo templo gantés.
Con toda la paciencia sanísima de una espera de media hora contemplando cada detalle, el ritual comenzó.
Con un mecanismo sencillo, empezó a cerrarse de forma automática el tablero mientras un viejo canónigo nos explicaba las pinturas, tan llenas de colores en el frontal, a las que iban tapando los tablones grises que imitaban a esculturas.
La historia de este políptico es la historia de los últimos siglos en Europa, de su espiritualidad, de los movimientos políticos que lo llevaron de un país a otro.
Tuve la suerte de llegar unos minutos antes de que cerrasen las puertas para sentir la emoción de una de las escenas más bellas.
Siempre hay tiempo para el recogimiento.
sábado, enero 24, 2026
Harricots
Esta semana he trabajado en una ciudad francesa horrorosa, y ya es difícil. Industrial, de cielo plomizo y hoteles de mala muerte, lo meritorio allí es sonreír.
No nombraré el sitio, porque no se cantan las miserias de nadie.
Dando la espalda a la frontera con Bélgica, elegí volar a Bruselas en lugar de a París para disminuir el trayecto y así aprovechar todo el tiempo libre que tuve para saborear la belleza del ladrillo rojo de las ciudades flamencas.
—Vaya rollo —me dijo Fran—, con las ganas que tenías de volver a Francia.
—Pero cené una 'bavette' de pollo con salsa de champiñones y 'harricots verts'.
Y eso le da sentido a todo.
miércoles, enero 21, 2026
Burbuja
martes, enero 20, 2026
Muertos
Lo fácil en esta vida es echar balones fuera.
—Es que me dijeron...
Con lo atractiva que resulta una persona asertiva que reconoce sus torpezas.
—Sí, metí la pata.
Es una ley que me impongo: no poner excusas en los demás para justificar una decisión mal tomada, aunque haya quien me llevase por el camino equivocado.
Huelva
Qué terrible puede presentarse la vida a veces.
Al mismo tiempo que entrábamos a Huelva desde el Algarve, con amigos onubenses, un tren que se dirigía a esa ciudad colisionaba con unos vagones que descarrilaban.
Toda tragedia duele, pero lo hace un poco más cuando toca a la tierra, a la gente cercana, a estaciones de trenes, paisajes y recorridos que uno está acostumbrado a hacer.
Qué pequeñito se vuelve el hombre cuando las certezas con las que vivimos se destrozan.
viernes, enero 16, 2026
Horror
jueves, enero 15, 2026
Marroquíes
—Qué encanto el chaval marroquí que me ha arreglado el pinchazo —me decía Fran el otro día.
—Como los dos que trabajan en el Carrefour Exprés de abajo de casa —le apoyé.
—Igual que el dueño del restaurante La Alcoba de abajo de casa.
—¿Y qué me dices de la camarera que se hinchó de llorar escuchando el desamor de Raúl?
En tiempos de destrucción del otro, Fran y yo somos muy fans del buen hacer de tantos marroquíes que vinieron a compartir la ciudad con nosotros.
Son de casa.
Mary Poppins
Cuando cuento que fuimos a ver Mary Poppins con mi tía Elo de muy pequeños, mis hermanas no se acuerdan.
Pero yo nos recuerdo cantando el supercalifragilístico cogidos de la mano por la calle Sierpes.
Seguro que a ellas, que cantaban conmigo, no les ocurrió.
A mí, sí.
Pequeñez
Romántica
martes, enero 13, 2026
Mierda
No es justo decir que el mundo es una mierda si no te has esforzado un poco en poner de tu parte para cambiarlo.
Con el tiempo y las circunstancias, no hay más que ver el panorama actual, puede llegar el desasosiego, claro que sí.
En cambio hay personas que ya nacen cabreadas, que critican a todos por igual, que consideran que no hay quien se salve. Son esos amargados los que votan a partidos cuyo principal objetivo no es otro que cargarse todo, que nos vayamos a freír espárragos, que si a mí me va mal, tú te vas a fastidiar también.
Claro que tenemos poder.
Thank you
En Italia es una derrota que te despidan con un thank you si te tomas una copa o un plato de pasta, porque significa que no has hecho lo suficiente por integrarte.
Lo práctico es responder en inglés a los saludos y pedir en ese idioma lo que te interesa tomar.
Pero Italia no es Eslovenia o Finlandia, donde no queda otra. Es un país tan cercano, en lo social y en lo lingüístico, que con lo mínimo que te esfuerces consigues empatía de quien te atiende.
domingo, enero 11, 2026
Memoria
Cuando un estímulo activa un recuerdo escondido en los pliegues de mi cerebro, me mando un WhatsApp a mí mismo.
Porque sé que mi memoria es frágil.
Es así cómo he construido gran parte de mis relatos que leéis cada tarde, en los que puedo compartir una anécdota de cuando era pequeño porque hubo un instante preciso en que ese clic se produjo y supe buscarle el cajón donde archivarlo.
La memoria es un fenómeno extraño, que se moldea con el tiempo. Podré contar lo que yo creo que viví, que no será sino lo que mi cerebro ha organizado, filtrado y moldeado con los años.
Escribir los textos diarios se convierte en una cuestión de gimnasia mental, que no tiene solo que ver con el narrar sino también con el retener esas chispas del ayer que me hagan tener el cerebro, y el alma, en forma.
Vivir sin memoria es vivir sin pasado. Es volver a caer.
sábado, enero 10, 2026
Moralidad
viernes, enero 09, 2026
Lepe
Ayer tarde, paseando por una gélida avenida de Torneo, un chaval que venía de frente me preguntó:
—¿Hablas árabe?
Le dije que no.
—Necesito ayuda.
Hubo tal educación en su manera de pedírmelo y tal dolor en su mirada, que le pregunté qué podía hacer por él.
—Tengo hambre.
Llamé a Fran y lo llevamos a un supermercado.
—Coge todo lo que necesites.
El joven, de diecinueve años, tan solo tomó un sándwich de atún y una botella de agua. Lo convencí de que cogiera un paquete de patatas. Nada más salir, engulló el bocadillo como si le fuera la vida en ello.
Nos explicó que era de Tetuán, que había llegado en los bajos de un camión y que llevaba dos días por Sevilla. Sin nada. Alguien le había robado la mochila en un albergue. Le ofrecí mi móvil para llamar a su madre, pero no recordaba el número. Me dijo que no sabía cómo ir a Lepe, donde conocía gente que le ayudaría a encontrar trabajo en el campo.
—Yo soy cocinero, pero tengo buena cabeza para aprender todo.
Fuimos paseando hasta la estación de autobuses, le sacamos el billete para Lepe, le dimos algo de efectivo y le escribí nuestros teléfonos. Se abrazó a nosotros dándonos besos en el cuello y repitiendo sin parar 'muchas gracias'.
Él no podía imaginar que los agradecidos éramos nosotros.