x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

domingo, junio 21, 2026

Frankfurt

Si lees esto a las cinco, estoy paseando por Frankfurt.

Porque esta semana trabajo en Rumanía y, al no haber plazas en el vuelo directo de Sevilla a Bucarest, tomé uno con escala en Alemania, donde tengo una espera de 5 horas antes de embarcar en el definitivo.

Lo fácil es relajarse entre las grandes salas climatizadas del aeropuerto, encadenar un café con una cena ligera antes de salir, dejar pasar el tiempo.

Pero no sería yo.

Perderme el pasear a orillas del Main y volver a visitar ese centro reconstruido no es una opción.

Meditación

Cuando me hablan de meditación, tuerzo el gesto.

Porque mi parte más insana lo relaciona con modas pasajeras de puro esnobismo. Esa práctica de media hora en la que no pensar en nada.

Pero, ¿cómo se puede no pensar en nada? 

Lo que ocurre es que yo estoy llegando, de forma orgánica, a ese punto de desconectar por pura necesidad. Necesidad de silencio, de no atropellarme con cosas por hacer, de pasar de todo, de quererme limpio, de saberme vivo, de encontrarme en calma.

Entonces entiendo que tal vez no es una moda, sino una bendición.

Chanel

En cuanto lo recuerdo, tomo el móvil para interesarme por eso que no se me debería haber olvidado.

Y me comen los demonios, porque uno no tendría que olvidar interesarse por aquello que emociona a la gente que quiere: un trabajo, un proyecto, una prueba médica, una cita amorosa.

El que recibe mi mensaje lo agradece, de corazón, y quizás no se haya dado cuenta de lo que he tardado en enviarlo.

Mejor tarde que nunca.

Leer

Mira, Fran, lo que me ha escrito Raquel.

Entonces él coge el móvil, se pone las gafas y lee el mensaje con un ligerísimo mover de labios.

Él lee, con ese recitar inconsciente, y yo muero interpretando las palabras en su boca.

¿Qué miras? ─protesta.

A ti.

Inconcluso

Hay una fuente de ansiedad interna, al menos en mi caso, que relaciono con las preguntas no hechas.

Ese desayuno en el que revives escenas de la noche anterior y, de golpe, aparece ese interrogante que tenía en mente y no llegué a compartir. Conversaciones que me llegaron al corazón en las que perdí la oportunidad de profundizar en eso que me despista. Momentos en los que no quise interrumpir y la pregunta quedó en el limbo de lo que ya es tarde para aclarar.

Le doy un sorbo al café y me digo 'vaya tela, qué lento estuve'.

El caso es que la olla a presión de mi cabeza se relaja cuando se deshacen las cadenas de esas palabras no dichas.

Aprender a convivir con aquello que no supe decir es también una forma de crecer.

jueves, junio 18, 2026

Perro

Iba a cruzar hacia la Plaza del Duque y vi que en una esquina un perro cotilla observaba fijamente a una mujer. Hasta que su dueño tiró de su correa y le hizo seguir su paseo matutino.

Me sorprendió la escena porque la miraba a los ojos.

Con esa imagen rondando la cabeza, entré en El Corte Inglés, de donde salía una señora con un caniche en el bolso, que clavó sus ojos en los míos.

De pronto me di cuenta que llevo media vida sin apreciar que los perros buscan los ojos de los humanos.

¿Dónde estaba yo?

Tánger

Recordaba el último día de trabajo en Tánger cargando con el maletín por esa fábrica inmensa bajo el sol africano, así que esta vez hice como mi compañero Miguel Ángel y salí de Sevilla con una mochila.

Así, una vez allí, nos desplazaríamos de una nave a otra sin tener que ir pidiendo despachos donde dejar las cosas, porque todo lo tendríamos en las espaldas.

Hay veces que puede más la apariencia que la comodidad.

Madrugamos muchísimo para tomar rumbo a Tarifa. Recogí con mi coche a Miguel Ángel en la puerta de su casa.

No me lo puedo creer le dije.

¡Llevaba un maletín!


martes, junio 16, 2026

Ojiplático

No es admiración, en ningún caso, pero sí una suerte de abducción la que me produce ver a determinados compañeros meterse tan de lleno en temas técnicos que pareciera que les fuese la vida en ello.

¿Es eso bueno para él? ¿Es bueno para le empresa?

Siempre me he preguntado si a una compañía le interesa tener empleados adictos al trabajo, esos que no saben hablar de otra cosa y que te dicen que no hay mejor momento para ellos que el que dedican a su profesión.

Soy de la teoría, interesada, de que cuanto más vida interior y exterior tengamos, más frescos llegamos a nuestra empresa y más productivos somos. 


Versiones

Hay personas que se quedan con una versión obsoleta de ti.

Estancados en pasados que fueron, en esencia, felices, piensan que el Salva de hoy es el mismo caótico personaje que iba por la vida con el corazón en carne viva.

Cuesta creer que quienes fueron importantes para nosotros hayan podido cambiar tanto de piel.

No es que hoy me quieran menos, es que ya no soy aquel a quien querían.

Fernando

Cenaba el martes con un compañero de trabajo con el que, hasta hace año y medio, charlaba a diario, llevábamos codo a codo ciertos proyectos, compartíamos asiento en el AVE cada semana, nos dábamos paseos en Valladolid al terminar de currar.

Nos llevábamos todo lo bien que se pueden llevar dos personas civilizadas que se caen bien.

Sin embargo, fue cambiar yo de función y deshacer el lazo. Sin mayor drama. Nos unía un interés común, que era el trabajo, y lo supimos hacer bien.

Ser civilizado es también saber que hay amistades que no se rompen, simplemente terminan su cometido.

Si nos vemos, nos abrazamos.

sábado, junio 13, 2026

Clics

Los dos pensamos al mismo tiempo: ¡David!

Paseábamos este pasado sábado por el mercado de antigüedades de Villarreal de Santo Antonio y nos topamos con un vendedor de clics de Famóbil de todas las vestimentas posibles. Raquel y yo lo vimos y al unísono lanzamos el nombre de mi hermano.

No vi nunca un niño más fácil, y barato, para jugar en solitario.

Tenía un bombo grande de los antiguos del detergente Colón lleno hasta arriba de esos muñequitos. A él le daba igual que estuvieran vestidos de supermán, de romano o de marinero. A todos los distribuía en la alfombra para ponerlos a jugar al fútbol. 

A su bola, en su mundo, sin molestar a nadie. Como siempre.

Temas

Hay cosas más importantes de las que hablar.

Es una frase que me repele y es habitual entre los comentadores de noticias.

¿Por qué no se va a poder hablar de la artesanía hecha con plástico en un pueblo de Burundi?

Si algo se nos ha concedido en esta vida es muchísimo tiempo para pensar, ojos abiertos para observar y orejas para escuchar. Todo pensamiento es digno de ser expresado, toda propuesta merece un mínimo de atención.

Alguien quiere contar algo. Nadie es quien para sacar la regla universal con la que medir la importancia de las cosas.

viernes, junio 12, 2026

Adeli

Si me quedo con alguien es con Adeli. 

Su emoción al hablar de mi forma de contar historias durante la presentación de mi última novela hace unos días fue el momentazo de ese rato imborrable que me regalaron aquellos que me apoyan.

Hablábamos de la dificultad de definir el género de mi narrativa, si psicológica, si urbana... cuando ella pidió el micro.

-Yo la definiría como humana.

Entonces se le cortó la voz y me di cuenta, una vez más, de lo bonito que es escribir.

Supermercado

Es gracioso identificar a una persona por su carro de la compra.

Les ves cajas y cajas de magnums de chocolate con almendras y, el mismo tiempo, botellas enormes de bebidas cero azúcar. O aquellos que tienen una columna de tortillas congeladas. O quienes parecen vivir solo de comer tomate. El maniático de todo tipo de botes de champú, el obsesionado por lo ecológico, el enganchado a las cápsulas de café.

Ves su carro e imaginas sus noches siempre iguales de pizza y coca-cola frente a la tele, o sus horas entre cacerolas concibiendo salsas buenas.

Lo simpático es cuando te han pillado espiándole las compras y, de pronto, se sienten desnudos frente a ti, que crees tener el carro perfecto de persona civilizada.

domingo, junio 07, 2026

Verde

Los verdes no me interesan.

Esa fue la frase que me desenganchó hace años de mi compromiso emocional con el trabajo. Desde entonces trabajo con la misma intensidad, pero con menos ilusión.

Llegado a un punto de alta dirección, se me exigían, como no podía ser de otra manera, solucionar los indicadores de mi perímetro que estuvieran en rojo.

Organicé grupos, inventé dinámicas, construí estrategias para conseguirlo.

Pero hubo un jefe que, durante años, solo supo decirme que los rojos, una vez convertidos en verdes, ya no le interesaban.

No cabía el agradecimiento, solo el quiero más.

Siempre más.

Cuando el factor humano se deja a un lado, muchos nos bajamos del tren.

Simulamos estar.

Pero no estamos.


sábado, junio 06, 2026

Canarias

Qué alegría de Canarias.

De amabilidad, de buen trato, de simpatía.

Sí, es una región turística; lo sé, hemos tratado sobre todo con personal de hostelería; claro, que han sido apenas cuatro noches.

Pero siempre es así. 

Ni un solo mal gesto.

Estamos muy viajados para saber que esta calidez personal no es fácil de encontrar.


jueves, junio 04, 2026

Mequinenza

Hay lugares que ocupan un espacio inamovible de tu memoria y que solo necesitan un clic, normalmente el olor, para mostrarse.

Yo no sé qué combinación de aromas, seguro que mucho de hierba, algo de humedad, quizás bosque, probablemente polen de primavera, hacen que, de golpe, estando en cualquier paisaje perdido, me encuentre en Mequinenza. Un pueblecito zaragozano donde de jovencillo participaba en los campeonatos de España de remo.

No me ocurre a menudo, ni siquiera cada año, es un ataque desprevenido, quizás no solo el olor.

Es el clic y me veo en Mequinenza, con esas patillas escuálidas y un zumo de pera en la mano.

Atún

Salí con idea de comprar unos filetes empanados congelados de un ultramarinos y me atreví a meterme en la pescadería. Me apetecía pegarme un homenaje tras el éxito de la presentación de mi novela del día anterior.

Sin tener muy claras las cantidades me interesé por el atún, tras ver cómo se manejaban con un trozo enorme, rojo bermellón, recién llegado del mar.

Es tarantelo me explicó.

Tiene buena pinta le dije. Deme dos filetes me animé.

¿Para qué los quiere?

Para comer le respondí, despistado.

¿Para qué otra cosa los iba a querer?, pensé.

Un ataque de risa generalizado inundó la pescadería.

Ya luego me explicaron que era una forma de hablar.

Para la plancha, para un sashimi, para guisarlo…

Ahá ─admití─. Para la plancha, por favor.

jueves, mayo 28, 2026

Perdones

Me topo con una mujer al girar una esquina y le pido perdón.

Me excuso por encima de la media porque tengo integrado un resorte, que no sé de dónde viene, que me hace disculparme incluso cuando quien tiene que hacerlo es el de enfrente.

Cuando me ocurre pienso: mejor así que al contrario.

Comodín

Soy el perfecto comodín de los amigos que se quieren ir a dormir, en esas noches que se alargan y ya tienes la boca tonta de tanto vino.

No tienen más que mirarme para sugerirme que lance la frase. Yo la cojo al vuelo:

—Me largo.

Porque siempre soy el más dormilón, el primero que sueña con la cama, la excusa perfecta para que ellos puedan decir:

Ah, pues ya que Salva se va...

Aboretando

Escucho, observo y disfruto de Fran cada día. Sé de sus manías, sus posicionamientos, su particular manera de pronunciar la ese, su forma de desdoblar las camisetas lanzándolas al aire.

Pero, de vez en cuando, roba cosas que hay en mí. Una expresión, un gesto, un suspiro.

Te estás aboretando le digo.

Y él me sonríe con la sonrisa suya.

La mía es menos bonita.

Voz

Cada vez que grabo un vídeo promocional de mis novelas la primera reacción es borrarlo en cuanto oigo mi voz.

¿Yo hablo así?

Como si viviéramos en una tinaja, estamos acostumbrados a escucharnos desde el interior.

Si así es con la escucha, cuánto no lo será con todo lo demás que no se oye: los entripados, las manías, la forma de sonreír, los andares.

Desde aquí dentro se ve todo distinto.

Puntual

Me gusta la gente que llega siempre antes.

Se me vienen varias a la cabeza, esas personas que tú sabes que van a estar allí cuando llegues. Que por muy rápido que vayas, te va a ganar.

No sé qué interpretación dar a esa forma de comportarse, pero todas las interpretaciones son buenas, porque entremezclan generosidad, amor, educación y empatía, no sé en qué grado ni cómo es la receta.

Son de fiar.

miércoles, mayo 27, 2026

Tonta

Hay gente que es tonta, y eso tiene poco arreglo.

Con determinadas carencias, uno puede trabajar para suplirlas. Todo empieza por saberse analizar, aceptar la mirada de quien te quiere, tener espíritu de superación. ¡Claro que se puede cambiar!

Lo que ocurre es que aquel que es tonto, en el sentido más rotundo del término, nunca tendrá capacidad de ver su insoportable manera de ser.

Hay veces que me cruzo con conocidos antiguos que se alejaron de mi vida y pienso en la posibilidad de que ya no sean como entonces.

Me sobra medio minuto de conversación para confirmar por qué me alejé de allí.

domingo, mayo 24, 2026

Planes

Lo bueno que tiene hacer planes con amigos es que todo conduce a la felicidad: si se cumple, porque se cumple, pero si se anula, por la ganancia de ese tiempo para ti.

Porque no provocar nada para celebrar debilita las ganas de futuro, así que construimos viajes, cenas, encuentros que nos hacen mucho bien.

Si el plan se rompe, en cambio, te encuentras con un tiempo para ti que ya habías amortizado.

Todo viene bien.

Whatsapp

Hay grupos de Whatsapp que son una condena.

Alguien te llevó a un sitio donde descubres que te sientes mal y no te apetece tener que comentar por qué. 

Si das una explicación para salir o si lo haces a la francesa, de las dos formas quedas mal, así que te dedicas a contemplar cómo los demás se manejan en territorio hostil.

Porque no quieres hacer daño.

Yo inventaría una puerta invisible que te permitiera escapar con tu foto colgada y una alarma sonora conectada por si alguien pregunta si sigues por ahí.

Alarma

Sigo sintiendo un placer infantil al despertarme por un mal sueño y descubrir que aún me quedan horas por dormir.

Ese tiempo de soledad regalado en el que todo se concentra en mí para dejarme caer sin prisa en el túnel del dormir, sin combatir.

Echarme a un lado, observar a Fran y decirme que aún está por llegar lo mejor.

sábado, mayo 23, 2026

Predecible

Miedo me da lo que pueda decir hoy.

Hay personas con las que trabajo que, siendo amables en el trato, carecen de una cualidad que marca la diferencia: la previsibilidad.

Trabajas con ellos un proyecto, acuerdas una serie de acciones y, cuando llega la hora de la verdad, delante de otros equipos, cambian de criterio.

Me ocurre menos en el plano personal, porque bien me cuidé de ir apartándome de gente que sea inconsistente.

Yo no quiero que la gente que me quiera tenga ninguna duda, cuando se trata de temas importantes, de por dónde voy a salir

Ducha

Yo me quedaría a vivir bajo una ducha, si no fuera porque no es nada ecológico gastar tantos recursos por capricho propio.

No hay pastilla contra el cortisol que lo iguale.

Desde hace unos años crece en mí un súbito interés por el nervio vago, ese que nos recorre de arriba abajo y al que, dicen, debemos tener bien cuidado.

Así que me pongo delante del espejo a tocarme una oreja en circulitos, a hacer gárgaras, a inspirar contando hasta diez, porque si ese nervio de nombre perezoso se lleva bien conmigo, yo entro en modo disfrutón.

jueves, mayo 21, 2026

Jone

Incluso me invitó al Guggenheim.

—Aquí no pagas tú —me soltó Jone.

Recorrí con ella y con Luisma las salas del museo en una tarde primaveral en que la luz lo invadía todo, mientras nos poníamos al día de tanto tiempo sin vernos.

Acabamos la tarde escuchando a un grupo de jazz tomando un refresco.

—¡Cómo ha cambiado Bilbao! —me decía.

Una delicia de ciudad y una delicia de pareja.

"Ayer hice trampa y te saqué una foto" —me escribía Jone el día después— "en purito afán de perpetuar en mi memoria escasita el regalito de vida que disfruté ayer".

Son las recompensas de escribir un post cada tarde, que me reciben ángeles allá donde voy.

lunes, mayo 18, 2026

Reloj

Dejar de llevar reloj se convirtió en una decisión hace media vida, no sé si por llevar los brazos desnudos o por querer liberar mi tiempo.

Con el tiempo el móvil tomó el mando: el control pasó de la muñeca al bolsillo.

Es lo que más valoro de los días festivos, el no saber qué hora es. Una suerte de retomar el dominio de uno mismo. Despertarse con la luz del sol y no con un bip-bip que nos rompe el sueño en dos.

Hay esclavitudes necesarias que tocan la moral.

Memoria

La felicidad se encuentra también en cajones de nuestra memoria, no hay que fiarlo todo al presente ni a los proyectos de futuro.

Muchos episodios de mi vida fueron inversiones de futuro bienestar emocional.

Cuántas felicidades actuales no existirían de haber rechazado trabajar en París con treinta años.

Y si con trece años no me hubiera federado en remo, si nunca hubiese llevado una de mis novelas al cine, si no escribiera historias en este post diario. 

¿Cuánta gente que me importa hoy no me habría perdido?

Por eso soy partidario de decir sí, porque si digo que no, estoy cerrando mi biblioteca de escenas a las que recurrir en el futuro.

Somos más completos cuanto más nos hemos puesto a prueba.

Si todos los días fueran iguales, la memoria tendería a convertirse en desierto.

domingo, mayo 17, 2026

Carrito

Celebrábamos el cumple de mi amigo Joaquín en un bar el sábado al mediodía y, de golpe, se planteó un problema complejo: A mi amiga Tere la niña se le había quedado dormida encima.

Yo vi el panorama y no atisbé solución. ¿Nos la turnábamos entre todos para tomarla en brazos?

Y ahora, ¿qué hacemos? pregunté.

Tranquilo, Salva, hemos traído un carrito.

Ahá.

Loncha

No me gusta desayunar siempre lo mismo, pero flipo cuando me hago un croissant con queso y jamón york.

A esas horas en las que el mundo no existe y no ha levantado el día, abro la nevera y disecciono el croissant.

Es entonces cuando llega el momento de la loncha de queso, que viene envuelta entre papeles del mismo color.

'¿Cuánta gente hoy en el mundo no se comerá ese papel sin darse cuenta?'

No hay desayuno de croissant mixto en que esa pregunta no ronde por mi cabeza.

Hasta el día en el que me lo coma yo.

Hay obsesiones peores.

Huelva

No conozco a nadie de Huelva que me caiga mal.

Es un juicio personalísimo de estadística pobre, pero es el que tengo.

Andábamos ayer almorzando con mi querida Elisa, onubense, y el cotilla novelista que hay en mí, escuchó en la mesa de atrás.

Es que los de Huelva son muy... agucé el oído, no sé son como muy... no encontraba la palabra la voz de mujer que tenía a mis espaldas.

Salva me preguntó Elisa, ¿quieres probar la paella?

Luego la pruebo...

¿Son muy qué?