Gabriela es colombiana y cuida de tu madre, octogenaria. Le pagas en negro porque te ahorras el seguro y sus vacaciones.
Un día a Gabriela le duele muchísimo la cabeza y se acerca a Urgencias. Le hacen un TAC y le encuentran un tumor cerebral del tamaño de una pelota de golf.
Se limitan a darle una caja de Nolotil y la mandan a casa.
—Lo siento, mujer. Es todo lo que puedo hacer por ti —le dice el médico—. Prioridad nacional.
Ella llega muerta de miedo a tu casa.
—Qué disgusto, Gabriela. —Es lo máximo que te sale decirle, mientras te santiguas—. Tú no estás en condiciones de cuidar de mi madre —le aclaras—. ¿Tienes alguna amiga de por ahí que necesite trabajo?
La largas con mucha pena y sin indemnización, que para eso le pagas en negro.