martes, marzo 31, 2026
Memoria
Fontanero
viernes, marzo 27, 2026
Soria
Para ver Soria hay que ir a Soria.
No pilla camino de ningún lado.
Esta semana he ido por trabajo y confirmé que me embelesa, con el encanto propio de lo sencillo.
A mí, sevillano, me enamoran los enclaves machadianos. Me identifico con esa tristeza andaluza que el genio proyectó en ellas. Ciudades de piedra lejanas a las paredes de cal blanca de su infancia. Tanto que me cuesta distinguir, cuando ya no son más que recuerdo, si aquel portón era de Baeza, si ese instituto era de Segovia, si los paseos bajos árboles sin hojas eran de Soria.
Cada cierto tiempo vuelvo para reencontrarme con la verdad de cada una de ellas.
Este miércoles bajé hasta el Duero por donde imaginé que bajaba él, paseé sus orillas con su caminar pausado, agarrado a su abrigo en noches invernales, aguantando el viento que yo aguanté.
Asomado a su río, al caer la noche, sin que nadie nos viera, le dejé mis ojos por un buen rato.
jueves, marzo 26, 2026
Anónimo
Cuando uno pasea con espíritu anónimo, sin mirar para adentro, se da cuenta de cuántos mundos hay en este.
Personas que cavilan sus entripados con caras serias, parejas que hablan entre sí, niños que se parten de risa delante de un balón, ancianos que te ven pasar con la melancolía de sus mejores años.
Hacer ese ejercicio es una forma de derretirse: ¡miles de millones de personas con sus cuitas!
Nos comunicamos poco: desconocidos que se cruzan con desconocidos.
Por eso me gusta defender esta ventana, donde nos hablamos pese a no habernos mirado a los ojos.
Saber del extraño es sentirse menos solo.
Berlín
domingo, marzo 22, 2026
Gracias
sábado, marzo 21, 2026
Papel
Alhóndiga
Casera
Izquierda
¡Hala!
Siempre que puedo, que es siempre, me acerco a las visitas guiadas de las siete de la tarde del museo de arte contemporáneo de Valladolid.
Yo me planto allí a que me cuenten lo que me quieran contar sobre la exposición temporal que haya en esos días.
Esta semana tocó descubrir, con mucha emoción, la obra del sensibilísimo Xisco Mensua.
El guía, no dejéis de acudir a esos recorridos gratuitos, nos hablaba de los encuentros con escolares de Primaria.
─Sean de colegios públicos o privados, del centro de Valladolid o de Cabezón, los niños más pequeños siempre sueltan la misma expresión al entrar en una de estas salas.
Los cinco visitantes preguntamos cuál.
─Todos se quedan paralizados y dicen: ¡Hala!
Cuenta cómo entonces se acercan con extrema curiosidad a analizar colores, figuras, a girar las cabezas, a imaginar historias.
─En cambio, cuando vienen los mayores, en muchos casos sus expresiones son muy distintas: 'vaya mamarrachada de cuadro' o 'eso lo hago yo con los pies'.
Yo soy bastante de Primaria.
domingo, marzo 15, 2026
Fáciles
Beneficios
Cuando una empresa española presenta un balance anual de beneficios multimillonarios lo primero que hago es alegrarme y lo segundo es preguntarme ¿es sano?
Porque si esta compañía pongamos, por ejemplo, que se dedica a la venta de productos de alimentación y limpieza, artículos de primera necesidad, cada año gana miles de millones de euros, pienso dos cosas: está muy bien gestionada y, me resulta evidente, los precios están inflados.
¿Alguien duda de que tienen un acuerdo tácito para no hacerse daño entre ellas?
Ocurre lo mismo con la banca, las eléctricas, las petroleras...
Esos beneficios galácticos van a la cartera de unos pocos, ¿es eso sano?
¿Puede existir beneficio ilimitado en sectores donde el cliente no tiene alternativa real?
No soy ningún bolivariano ni revolucionario comunista, sino una persona con sensibilidad social. ¿No debería el ser humano, a nivel transnacional, establecer unas reglas que permitan revertir hacia la ciudadanía una parte de esos ingentes beneficios que no vienen sino del consumidor?
Cuando las ganancias pasen de lo rentable a la usura tiene que haber un retorno hacia lo público.
Es obsceno que nos hablen de miles de millones de euros de beneficios y que, además, protesten cuando se les dice que hay que mejorar el salario mínimo o disminuir la jornada laboral.
Es buena gestión, sí. Y es avaricia.
Remo
Huyendo
Dormir
Se habla del placer del sexo y la comida, pero poco del disfrute del dormir bien.
Desde pequeño siempre ha sido una cualidad que me define. Sí, una cualidad, como puede serlo tener una dentadura perfecta o habilidad para hacer buenas paellas.
Yo sé dormir bien.
Puedo caer rendido donde sea a cualquier hora con solo proponérmelo. Y al despertar, empiezo, otra vez, un nuevo día.
Hay veces en las que Fran llega muerto del trabajo y tenemos alguna movida social comprometida. Entonces le insisto:
─Échate un rato.
─Pero si tenemos que salir en media hora.
─Inténtalo.
─¡Yo no soy tú!
sábado, marzo 14, 2026
Rosalía
Champú
Tras mi cena con Leo en Madrid, me di una ducha en el hotel para calmar el cuerpo.
Desprevenido, el olor del champú me llevó a México. Fue un electroshock sensorial.
Apagué la luz, volví a la ducha y me embadurné la cara de espuma para intentar encontrar dónde en México. Si fue también el champú del hotel donde estuve alojado cuatro meses, si lo fue el ambientador de la enorme habitación o de aquel restaurante cuadrado, en medio de la avenida principal de Torreón, donde solía comer arracheras.
El caso es que viajé en un instante allí donde, también, fui muy feliz.
martes, marzo 10, 2026
Dientes
lunes, marzo 09, 2026
Perfección
domingo, marzo 08, 2026
Iraníes
A los defensores de las brutalidades cometidas en Gaza e Irán se les llena la boca defendiendo las causas feministas y LGTB de esos países como argumento principal para defender que se los masacre.
Deberían empezar por defenderlo en su propio país.
¿Quién es tan inocente para creer que Trump está devastando Irán para liberar a sus mujeres?
¿Quién, en su sano juicio, duda de que no lo haría de no ser por las cantidades ingentes de petróleo que atesora en su suelo?
Yo estuve trabajando en Teherán y vi esa realidad infame del trato a la mujer. Un país gobernado por una teocracia intolerante que no respeta los derechos de su pueblo. Y no es buscando la destrucción total, como se jacta el payaso americano, como se busca el bien de un país.
De esas bombas saldrá más odio aún. Más destrucción.
Hay medidas mucho más eficaces para hacer cambiar el destino de un pueblo sometido: condicionar la compra de bienes materiales a que se respeten derechos básicos sería un buen principio. El persa es un pueblo viejo, que entendería bien que para vender caviar o petróleo tendría que reorganizar su mundo.
Medidas que tienen que ver con las leyes y la palabra. Pero debemos querer utilizarlas.
Y ni siquiera la vieja Europa ha querido hacerlo. Puede más la codicia. Por eso, casi todos, miran para otro lado.
Leo
Cuando yo era un jovencito en la veintena muy metido en el armario, tras escribirme durante meses con un chico boliviano que me enviaba cartas preciosas desde el otro lado del Atlántico, reuní todos mis ahorros para viajar a verlo.
El encuentro no fue lo esperado porque no hubo química, pero sí un profundo respeto entre los dos. Allí pasé dos semanas maravillosas recorriendo un país que quedó para siempre en mi corazón.
Poco después él me devolvió la visita a Sevilla, cargada del mismo cariño. De eso hace media vida.
En todo este tiempo hubo contacto esporádico gracias a que nos reencontramos por las redes sociales. Entonces supe que se había ido a vivir a Barcelona, que había adoptado a una niña, que triunfaba con su carrera de arquitecto.
Hace unos días me envió un mensaje:
—Tengo el corazón hecho pedacitos, Salva.
Esta noche seremos dos señores maduros los que nos encontremos, treinta años después, en un restaurante en Madrid.
Hay abrazos que no pueden esperar.
Flor
jueves, marzo 05, 2026
Carmen
"Salva, vente a Valencia", me animó Carmen Estellés hace unos días.
Allí se reunía con dos amigas, Jone y Ana, que llegaban desde Bilbao y Zaragoza para visitarla.
Vi que esos días estaba en Valladolid, que este viernes tenía el estreno de la obra de mi querida Carmen Tamayo, que no me cuadraban las fechas y me disculpé, dolido por no tener la libertad de unirme a ellas.
El jueves me envió fotos desde la plaza de la Catedral.
Se conocieron a través de mis textos de cada tarde, de comentarlos.
¿Quién me dice que no merece la pena este abrirme en canal diario?
Solo por esa foto, por la amistad entre ellas tres, ya todo tiene sentido.
sábado, febrero 28, 2026
Viernes
Todos los viernes me hago la misma pregunta al comenzar a cenar: ¿merece la pena tanta ansiedad?
Entonces me siento frente a Fran en alguno de nuestros lugares favoritos, descargo durante quince minutos la carga emocional de la semana de trabajo y termino con un brindis con las pulsaciones más controladas.
La vida es muchas veces algo distinto de lo que un día soñé, pero el balance al terminar la cena de los viernes es que, quizás, no me equivoqué del todo.
Cuando tocaba tomar las grandes decisiones, era joven e inexperto. No imaginaba lo que supondría vivir.
Ramires
Los sábados que estamos en el Algarve nos gusta ir a comer al Ramires, en Gaia.
Es un establecimiento inmenso con un trasiego enorme en el que no hay carta: se come pollo. Puedes pedir una ensalada, un vino o unas aceitunas, pero ahí se va a lo que se va.
Lo más llamativo de ese restaurante, abierto desde 1964, es que dentro de su numeroso personal los que han sido elevados a categoría de encargados son mayoritariamente de origen indio.
A eso le llamo yo integración. Gente que viene a currar y, además, lo hace bien, mejor que la media.
Interés
Tengo la amarga virtud de prestar nula atención a lo que no me interesa.
Y es amarga porque no me conviene: no me gustan los coches y me dedico a fabricarlos.
Así que tengo que tirar de Fran cuando me preguntan por el último modelo de Renault.
—He pensado comprarme un Mégane, Salva ¿qué acabado me aconsejas? —me preguntan por WhatsApp.
Entonces miro a Fran.
—Dile que el híbrido, acabado Techno.
Yo transmito el mensaje.
—Gracias, Salva —me responden—. Eres un crack.
Y yo vuelvo a mis libros.
822
Inservible
Cuando las cenas en casa son de postín, y siempre hay excusa para que lo sean, Fran monta una mesa espectacular.
Y si la noche se tercia, planta el barnacle en el centro: una concha fosilizada de muchos agujeros que compró, una noche fría, en Cambados.
Un precioso objeto inútil de azules y blancos.
Tener cosas que no sirven para nada es entenderlo todo.
Papa
Hay días en que te miras en el baño de un bar y te dices:
—Vaya cara de torta de aceite que se me está poniendo.
El rostro va configurándose con los mandamientos dictados por la genética y antes que después saldrá una aplicación de inteligencia artificial que te mostrará una foto hiperrealista para decirte:
—Ese viejo serás tú.
Entonces, antes de volver al bar, le guiño el ojo al espejo.
Teléfono
Condenados
Tele
jueves, febrero 26, 2026
Uuuuuuu
Teníamos un amigo en el País Vasco del que me acuerdo cada vez que lo imito.
Fueron tantos años de amistad que se me pegó un tic sonoro que él utilizaba cuando nos enfrentábamos a alguna situación esperpéntica, de estas en las que una persona te cuenta una milonga.
Entonces él soltaba un 'uuuuuuuuuu' bajito, agudo y casi infinito.
Gentes tan incoherentes que me obligan a soltar ese ruido, como el de una olla a presión muy caliente, para evitar que explote:
—Uuuuuuuuuuuuuu...
Fran me escucha y se muere de la risa.
miércoles, febrero 25, 2026
Pichet
martes, febrero 24, 2026
Calabacines
—Deme un calabacín, por favor.
Soy de ir a la frutería y pedir así la verdura, porque no tengo integrado cuánto es medio kilo de nada. Y lo que yo quería era un calabacín.
—Tres filetes empanados —pido en la carnicería.
—Te pongo cuatro, que son muy pequeños.
—Vale.
La mujer se sonrió con mi respuesta.
—Soy fácil —le aclaré.
—No cambies nunca —me dijo—. Así le haces la vida más agradable a los demás y te sientes mejor contigo mismo.
Espero que estén buenos, porque ya solo quiero filetes de esa carnicería.