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salvador-navarro.com

miércoles, octubre 28, 2026

Tren

'Borete, ¿dónde estás?' —me preguntaba mi hermana Mónica.

Era temprano, y me extrañó.

'¿No has visto lo de los trenes?'

Otra vez. Otra vez el horror. De nuevo las familias rotas. De nuevo un tren hacia el Sur.

Yo hago todas las semanas ese trayecto. Casi siempre en AVE, algunas otras en Iryo. Como si estuviera cogiendo papeletas.

Cenando anoche pensé lo afortunados que somos todos los demás.

Estar vivos. Tan simple.

martes, octubre 27, 2026

Ejercicios

Hay posturas que no sé si son buenas o malas, pero me encantan.

Hablo de gimnasia.

Colocarse en la cama bocarriba con la cabeza fuera y dejarla caer. Tumbarse en el suelo y colocar las piernas en uve sobre la pared. Apoyar los codos en la ducha y dejar que se resbalen con el jabón hasta abrir la espalda.

Las integré porque decían que eran buenas, pero me vienen mejor para la cabeza que para el esqueleto.

Hay reuniones de trabajo en las que me pondría del revés.

Vigan

Hay libros que te retuercen.

Que quieres sí o sí retomar, que se te caen de las manos y te despiertan, que remueven un mecanismo dentro de ti que no sabías que existía.

No son abundantes, hay que buscarlos.

Yo estoy en uno de ellos y la travesía es fascinante. De hecho, me gusta tanto que lo he metido en mi nueva novela, aquella en la que por fin mi querida Reyes va a ser protagonista.

Pablo, el librero, el niño del beso, le regala el libro y ella, poco lectora, se descubre en él.

No dejéis de leerlo. Nada se opone a la noche. Delphine de Vigan.

Loulé

Puede hacer veinte años de ese viernes.

Ellos me esperaban en la estación de servicio de Loulé, en mitad del Algarve. Tenían aparcada su furgoneta en la parte trasera de la gasolinera, y paseaban al perro, ya no recuerdo su nombre. 

Yo llegué, nos abrazamos, y seguimos camino hacia nuestra casa de Armaçao. Tanto ella como él, jóvenes, desprendían la felicidad de quienes se creen infinitos.

Todo era bello en ellos dos.

Ese parking tras la estación está sobre un montículo que se aprecia desde la autopista. He podido pasar doscientas veces desde ese día y no hay una sola vez que no lamente lo efímero de su amor.

sábado, octubre 24, 2026

Subvención

—Si quieren la subvención, que quiten al negro —le indicó el consejero al jefe de servicio—. Total, para lo que pinta, bien podría ser blanco.

—Así lo haré.

—Y lo de la mujer maltratada sobra —añadió—. Qué ganas de poner al espectador de mala leche.

—Pero es la protagonista...

—Son lentejas. Si quieren que les financiemos, que ese matrimonio ventile las cosas de puertas adentro.

—Ok.

—Y el hijo homosexual fuera. —Desafiante, lo miró a los ojos—. Que tengan tres hijos en vez de cuatro. No aporta nada a la trama.

—Señor, ese papel es clave en la escena principal.

—Que elijan bien entonces. O echan al maricón o esa película no se graba en Castilla y León.

Guapos

—Parece tu amiga Mercedes —comenté nada más entrar al restaurante.

Entonces Fran se dirigió a ella. Era Mercedes.

Tras presentarnos a sus amigos, nos fuimos a nuestra mesa a cenar. Un buen rato después, ella vino a despedirse.

—Comentan que qué estampa tan bonita hacéis los dos. Les parecéis entrañables.

Qué bien sientan los piropos que no se esperan.

Palermo

El año pasado celebramos una dulce Nochevieja en Palermo.

Nos hicimos con una botella de prosecco para celebrar, con las uvas que trajimos de España, y cuando quisimos seguir bebiendo apenas había un par de Schweppes de limón en la nevera.

—Qué cosa más rica —le dije a Fran.

Muchos meses después, tuve un flash en las estanterías del Carrefour.

—¡La hay sin azúcar!

Así que compramos unas cuantas latas, una forma baratísima de viajar, de nuevo, a Palermo.

Susto

Fran se mueve como un ratoncito por la casa.

Siempre atareado, cuando levanto la cabeza del libro o del ordenador, aparece en un rincón diferente.

Ocurre que yo retengo la última posición, como en el juego del escondite inglés, así que si mi cerebro lo dejó en el sofá, allí lo tengo sentado aunque esté en el dormitorio.

—¿Qué estás haciendo de comer? —le pregunto al entrar en el baño.

—¡Puchero! —me grita desde la cocina.

—¡Qué rico!

Entonces salgo de la ducha y, de pronto, me lo encuentro sentado en la cama.

—¡¡¡Aaaaahhhh!!!

Mi grito de terror le hace pegar un salto.

—¡Ya te vale! —protesta.

—Fran, no te muevas desde el último sitio del que me hables.

domingo, octubre 18, 2026

Política

Pese a lo que diga mi querida Sandra, todo está impregnado de política.

No posicionarse es una actitud fácil, pero el mundo está ahí, nuestra sociedad, las necesidades, los derechos. Nosotros. Somos producto de aquello que hacen quienes elegimos. Mirar para otro lado puede resultar moderno, incluso simpático, pero revela falta de corazón.

Me preocupa mi país. Mucho.

Me aterra ir para atrás. Que mi libro de familia con Fran se vuelva papel mojado.

Tiempo

Los sueños son más sanos cuanto menos cuestan en euros.

No es que sea insano soñar con un cochazo o un viaje a Australia, pero es más liberador que las metas sean más del ser que del tener. Que las posesiones futuras se midan en tiempo.

Tiempo para leer.

Es en eso en lo primero que pienso cuando oteo esa jubilación que nunca llega: tener el control de mi vida para organizar mis días. No depender de los ritmos que marcan otros.

Intentaré manejarme para hacer lo que me gusta y para hacerlo bien. Incluso aburrirme (aprendiendo japonés).

Normandía

Cuando iba a trabajar a Normandía me gustaba aparcar en pueblos de tres casas y una iglesia.

Por entonces vivía en París, en pleno cogollo del Barrio Latino, donde todo era excesivo. Así que programaba mis viajes a la fábrica de Cleón con tiempo para parar en el camino. Salirme de la autopista antes de tiempo y recorrer varios kilómetros por pleno campo, entre árboles frondosos que flanqueaban los caminos hacia pueblecitos fantasma en los que se veía alguna luz.

Miraba la hora y aparcaba allí. Dejaba el coche al lado del único café del pueblo y paseaba bien abrigado.

Me atraía ver cómo la naturaleza se metía dentro de las casas, y no al revés.

No sabría vivir en sitios que me gustan tanto. 

sábado, octubre 17, 2026

Burgos

Me llevaba el taxista a la fábrica burgalesa que iba a visitar.

—Aquí tenemos grandes industrias.

—Lo sé —le contesté, y le enumeré un buen número de compañías implantadas en esa tierra.

Entonces el hombre, en un ataque de patriotismo, se vino arriba:

—Lo que no entiendo es que en los anuncios salga «L'Oréal París», cuando L'Oréal es de Burgos.

—Ajá —dije, por no meterme en berenjenales a dos minutos de llegar a mi destino.

La empresa francesa tiene centros de producción en cuatro continentes, pero el taxista burgalés solo veía el mundo desde su coche.

Inventarse

La vida es inventarse a diario.

No porque no nos quede otra, más bien porque nos va todo en ello; saber encontrar la melodía de cada día es imprescindible para sentirnos bien en nuestra propia piel.

Basar la felicidad en la repetición inconsciente termina por achicarnos, porque cuando siempre es la misma manzana al mediodía y el paseo hasta el desavío antes de la cena, acabamos por no distinguir un martes de un jueves.

Hay que mirar y copiar lo bonito en los demás, leer y experimentar con lo leído, caminar por sitios que nos sorprendan. No comprarnos siempre la misma ropa.

Que en el tiempo fugaz que pasamos por aquí sepamos cuándo fue la época de los zumos de manzana al despertar.

Crisis

La paradoja del escritor es el contraste diario entre la pereza por retomar la novela y la euforia tras haberlo hecho.

Cambiarse de traje cada día para meterse en situaciones psicológicas complejas, como las que habitan mis novelas, supone un desgaste enriquecedor.

Sí, todo es contradictorio: escapar del carrusel de Instagram, levantarse del sofá, apretar los dientes y disfrutar del traqueteo de un viaje al centro mismo de tu universo.

Hay gente que me espera allí.

lunes, octubre 12, 2026

Tablet

Pedimos leyes que no dejen a los chavales acceder a las redes sociales, pero a esos mismos niños los hemos educado dándoles una tablet para que nos dejen cenar tranquilos.

Los hemos educado en manejar un teclado antes que a coger un lápiz, para luego escandalizarnos que se pasen horas pegados al móvil.

Hemos impedido que salgan al patio a dar patadas a un balón y ahora ponemos el grito en el cielo.

¿Quién nos educa a nosotros?

Teletrabajo

Sigo sintiéndome un intruso los días en que teletrabajo, porque no son míos esos olores mañaneros de cocidos a fuego lento que suben por el patio, ni el quejido repetitivo de las viejas lavadoras, ni el olor a lejía de la escalera.

Esa luz que lo ilumina todo y de la que necesito refugiarme para no volar de allí donde ando maniatado.

Esa casa, incómoda, que me mira raro.

Una gustosa pérdida de libertad en territorio amigo.


Palomas

Cuando observo con atención a las palomas, entristezco.

No tengo más que abrir la ventana del salón para asomarme, de forma anónima, a su mundo: se han apropiado del tejado del convento sin vida que domino desde lo alto.

Me fijo en una, la de los dos puntos negros, y la sigo mientras me tomo el café, como un Rodríguez de la Fuente urbano. Compruebo entonces cómo llega la más barrigona y la expulsa de su rincón, para volar hasta la espadaña de la iglesia de Santa Clara. Allí donde el sol no la deja en paz. Baja entonces al borde del muro donde se asoma un naranjo, hasta que otras, grises, se le colocan al lado a bailarle danzas que ella no quiere soportar. Vuela hacia donde yo. Por momentos me mira.

Yo la invitaría a café.

Hoteles

He debido dormir en centenares de hoteles diferentes.

Porque soy viajero y porque el trabajo me ha regalado durante treinta años ese placer extraño de desaparecer de donde siempre.

Desde hace décadas me repito, cada vez que en la recepción me comunican el número de mi habitación: tengo que apuntarlo. Decir: '229 Oporto', '713 Tánger', '451 Nueva York' y anotarlos en un Excel.

Construirme el castillo con banderitas de los países, como una casa de la rue del Percebe a la que acudir cuando piense en Tokio o en Berlín.

Dejar una traza para el Salva viejecito que un día disfrutará de pasearse por los pasillos de las habitaciones donde voló.

Frontera

La salida del armario, como decisión clave en la vida de un homosexual, no es solo reposicionarse como persona sino que provoca un movimiento de placas tectónicas a tu alrededor.

Yo tengo clara la frontera, porque mi mundo afectivo cambió radicalmente a partir de ese momento. 

Supe quién me quería de verdad.

En cambio, para determinados amigos, hubo un fraternal antes y un casi nada después.

Seguramente de forma no consciente, pero dejé de ser para ellos el amigo útil que siempre estaba ahí. Les costó admitir que yo acababa de crecer como persona, que ya tenía un universo de emociones al descubierto, que, de pronto, yo también era importante por mí mismo.

Que buscaba el amor.

Solo tengo que echar la vista atrás y ver quiénes están hoy en mí.

Whatsapp

Posicionarse ante las opciones que nos da la tecnología también nos define.

WhatsApp, por ejemplo, te ofrece formas muy distintas de comunicación: mensajes escritos o de audio, mensajes personales o en grupo, reenvíos de aquellos que te llegan, grupos para comunicarse.

Uno usa lo que le apetece. 

Hay quienes acostumbran a enviar mensajes genéricos por no escribirlo varias veces. El que lo recibe lo acaba sabiendo.

'Oye, Salva, no me contestaste'.

'¿A qué?'

Porque acabas por no leer a quien piensa en ti como un borrego más.

domingo, octubre 11, 2026

La vespa de Bárbara

Se montaba en mi vespa y dábamos vueltas alrededor del bloque del niño que le gustaba, cuando ella calculaba que podría salir de su casa, para provocar un cruce 'encontradizo'.

Cuánto se sufría por amor en esos años de juventud.

Eran tiempos en los que uno pensaba que haría de cómplice un millón de veces si hiciese falta, sin atisbar que la vida va calmándolo todo, enfriando relaciones, dando importancia a otras cosas.

Hace años que no veo a la niña de la vespa, pero no dudaría en llevarla de nuevo allí donde me pidiera. 

sábado, octubre 10, 2026

Uve

Cuando Fran y yo nos vemos desde lejos lanzamos los brazos al aire en forma de uve, aunque hayamos estado juntos una hora antes.

A veces, si hay alguien en nuestro campo visual, la persona se queda patidifusa al ver ese gesto de brazos levantados. '¿Será a mí?'

Yo le llevo ocho años a Fran, así que cuando yo hacía la Primera Comunión él debía estar en el carrito con el chupete. El otro día, viendo unas fotos mías de ese día, en las que salgo delgadísimo y con gafas de culo de vaso, él me decía:

—Yo te hubiera levantado los brazos desde el carrito.

jueves, octubre 08, 2026

Miedo

El hombre es, a menudo, su mejor enemigo.

El que es capaz de caer de nuevo en trampas que no le escaldaron, el olvidadizo con pasados que dan vergüenza, el renegador del sufrimiento de los otros.

Es una especie que alimenta numerosas criaturas que se regocijan en la desventura de todos como solución a sus mediocridades.

Seres especialistas en desear lo peor para aquel a quien la vida le sonríe como método para alimentar su amargura.

Estamos rodeados de quienes nos quieren muertos antes que felices.

No podrán con nosotros. Somos más.

miércoles, octubre 07, 2026

Meses

Hay cenas entre amigos que acaban derivando en la ficción.

Que si has leído lo último de Uclés, que si viste la de Sorogoyen, que no os perdáis ese estreno del Lope de Vega, que si os encantará esa serie de Movistar plus.

—¿Tenemos Movistar plus, Fran?

—Sí —me miró, acostumbrado a que yo nunca sepa en qué mundo vivo—. ¿Cuántos episodios tiene esa serie? —preguntó.

—Solo cinco —respondió Santi—. Es muy cortita.

—Eso son cinco meses para nosotros —afirmó Fran, experto en caer rendido cada noche en el sofá.


Gustar

Nunca fui guapo, pero gustaba.

Era un adolescente curioso que lo leía todo, se apuntaba a un bombardeo y decía siempre que sí.

Pronto descubrí que eso era atractivo, que las chicas se me acercaban en los bares y que acabábamos besándonos cuando el alcohol me daba fuerzas para disimular.

Quería que me quisieran. Quería querer.

Ese jovencito fue ralentizando las salidas cuando sabía que aparecerían Lena, o Socorro, o Maribel. Para evitar que me pidieran un beso, hablaba menos, escuchaba más. Empezó a darme pánico que se fijaran en mí. Terror.

Aprendí a borrarme.

No había llegado a los veinte años y ya me recluía los fines de semana en la casa familiar.

—¿Hoy tampoco sales, Borete? —me preguntaba mi padre, sin imaginar los destrozos que me arrasaban por dentro.

—Tengo que estudiar, papá.

Ávido de un beso no clandestino de alguien como yo, un día inesperado, diez años después, con toda la amargura de una juventud dedicada a construir al ingeniero perfecto, encontré la fuerza para dar una patada enfurecida al armario. 

Lo destrocé. Sí. 

Pero uno no sale indemne, porque a esas alturas ya me había destruido demasiadas veces para evitar mostrarme.

Media vida después aún tengo terrores nocturnos acerca de ese niño que se obligó a no gustar.

lunes, octubre 05, 2026

Ascensión

En esas mañanas vaporosas de domingo en las que me sumerjo en artículos periodísticos a los que me resulta difícil entregarme el resto de la semana, aterricé en la isla de Ascensión.

Un islote británico en mitad de la nada, casi tan lejos de África como de América.

Hace doscientos años era un gran pedrusco desértico a vista de pájaro. Hoy un vergel. 

Y de eso trataba la historia, de que la mano del hombre también puede hacer mucho bien, de que podemos revertir lo árido en fértil. De que hay esperanza.

Yo me veía allí. En Ascensión. Escribiendo historias que ocurrirían muy lejos de allí.

Ya tiene su estantería en la biblioteca de mis sueños.

Bola

Que 'La bola negra' me pareció algo sublime no implica que no respete a quien no le gustó.

Lo que sí me cuesta aceptar es ese afán de protagonismo de aquellos que quieren su minuto de gloria despotricando contra esta película: soporífera, interpretaciones impostadas, música terrible, guion deslavazado, pastiche homosexual, panfleto izquierdista, dirección anárquica. Todo en un mismo mensaje. Sí, he leído comentarios así. Y, en el caso que más me enfureció, venía de una persona del mundo de la cultura, que debería valorar, al menos, el oficio de crear.

¿Nada salvas de una película con esa enorme carga de emoción?

Es este un país de poner cero estrellas con rencor. Con cólera incluso. 

Esa extraña satisfacción contemporánea de destrozar.

La autora de aquella reseña presumía incluso de haber ido al baño en mitad de una de las escenas más hermosas.

Al baño se va antes de que se apaguen las luces.

No dejéis de verla. No va de bandos ni de guerras: va de amar.

Que falta nos hace.

domingo, octubre 04, 2026

Tuerto

En un bar de Vejer hay un hombre amabilísimo con un ojo complicado.

No sé si es un problema de bizquera, o de falta de visión o de pura deformación, pero es difícil mantenerle la mirada.

La gente así suele potenciar todo lo bonito que hay en ellas para combatir ese lugar complicado en el que todos se concentran.

─Yo muero con este hombre ─le dije a Fran.

─Eso se llama empatía, Salvador.

Me encanta cuando me dice Salvador.

viernes, octubre 02, 2026

Dinero

Yo estaba en la cola del súper y la gente se impacientaba.

─¿Tan caro es este batido? ─preguntó la chica.

Empezó a hacer malabares y a quitar cosas de la bolsa, pero seguían sin salirle las cuentas. Pidió que le retuvieran un momento la compra mientras buscaba en el móvil una tarjeta que a lo mejor no tenía. Salió un momento del local. Ya no volvió.

Entonces el cajero me miró a mí y me soltó:

─Si no tiene dinero, ¿para qué viene?

Buscó mi complicidad y encontró mi mirada más severa.

jueves, octubre 01, 2026

Impostor

Siempre que vamos a Córdoba cenamos en ese lugar. No hacerlo es como no visitar la ciudad.

Este miércoles, tras meses sin ir, allí volvimos.

Pero, en una local precioso donde siempre había novedades culinarias, faltaba de todo.

Buscamos con la mirada a nuestros camareros favoritos, pero no reconocíamos a ninguno.

Eran, eso sí, simpáticos. Nos miraban y sonreían. Solo estábamos Fran y yo en aquella sala siempre concurrida.

Entonces lo solté:

─¿Serán impostores?

Perro

Nos preguntaron al principio de la jornada formativa por nuestro animal favorito. 

No solo eso, teníamos que destacar tres cualidades en ellos que apreciásemos.

Poco fan de los animales como soy, elegí el perro.

─¿Por qué? ─me preguntó el profesor. 

─Por su nobleza, por su inocencia y por su capacidad para quedarse dormido en cualquier sitio.

─Pero eso último no es algo positivo.

─¿Quién le ha dicho a usted que no?

miércoles, septiembre 30, 2026

Ruin

Leer mucho y ser ruin es propio de estafadores cuya principal víctima son ellos mismos.

Cuando uno dedica una parte importante de su tiempo a navegar por los pensamientos de otros, lo mínimo que puede autoexigirse es crecer como persona, encontrar claves más precisas para entender al ser humano, una paleta más amplia de colores para pintar el universo.

Una persona culta tiene menos coartadas para ser mala.

A quien no ha conocido mundo, se le pueden perdonar necedades. Un analfabeto que no ha salido de su aldea puede temer al extranjero, como un bebé al ruido de un avión.

Pero quien ha tenido la oportunidad, y la suerte, de leer, de viajar, de ver buen cine, de estudiar historia, a esa persona, que puedes ser tú o yo, se le presupone un mínimo criterio para comprender el alma humana.

Lo malo es cuando se utiliza lo aprendido para tergiversar lo real: hace creíble la mentira.