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domingo, marzo 15, 2026

Beneficios

Cuando una empresa española presenta un balance anual de beneficios multimillonarios lo primero que hago es alegrarme y lo segundo es preguntarme ¿es sano?

Porque si esta compañía pongamos, por ejemplo, que se dedica a la venta de productos de alimentación y limpieza, artículos de primera necesidad, cada año gana miles de millones de euros, pienso dos cosas: está muy bien gestionada y, me resulta evidente, los precios están inflados. 

¿Alguien duda de que tienen un acuerdo tácito para no hacerse daño entre ellas?

Ocurre lo mismo con la banca, las eléctricas, las petroleras... 

Esos beneficios galácticos van a la cartera de unos pocos, ¿es eso sano?

¿Puede existir beneficio ilimitado en sectores donde el cliente no tiene alternativa real?

No soy ningún bolivariano ni revolucionario comunista, sino una persona con sensibilidad social. ¿No debería el ser humano, a nivel transnacional, establecer unas reglas que permitan revertir hacia la ciudadanía una parte de esos ingentes beneficios que no vienen sino del consumidor?

Cuando las ganancias pasen de lo rentable a la usura tiene que haber un retorno hacia lo público.

Es obsceno que nos hablen de miles de millones de euros de beneficios y que, además, protesten cuando se les dice que hay que mejorar el salario mínimo o disminuir la jornada laboral.

Es buena gestión, sí. Y es avaricia.

martes, marzo 14, 2023

Streetxo

La última vez que estuvimos en Londres nos encantó ese local, así que decidimos que nos pegaríamos un buen homenaje el día en el que volvimos.

Apenas tenían un hueco en la barra del restaurante y allí nos acomodamos, con el cosquilleo que produce el volver a sitios en los que has sido feliz.

Nos atendió una chica muy maja, que volvió a explicarnos, como entonces, las reglas del menú. Era divertido ver cómo cocinaban, justo al otro lado de la barra, cocineros disfrazados con camisas de fuerza.

—¿No es mucha comida? —Pregunté, a lo que la joven me respondió con una negativa rotunda.

Cuando ya íbamos por el tercer plato no podíamos más y quedaban otros tres, que quisimos anular y no pudimos.

No es mejor profesional quien consigue hacer mucha caja una noche, sino el que te anima a volver una y otra vez a tu local.

A nosotros nos perdieron para siempre.

viernes, octubre 08, 2021

Offshore

Cada vez que explotan escándalos de multimillonarios que esconden sus fortunas en paraísos fiscales creo un poco menos en el ser humano.

Personas que tienen su vida más que resuelta y, sin embargo, quieren guardar sus tesoros bajo tierra, sin el mínimo sentido empático hacia la sociedad en la que viven.

No es cuestión de pedirles caridad, sino un mínimo sentido ético de la existencia. Por mucho avión privado en el que vayan y urbanizaciones privadas en las que residan, no son ninguna raza inmune al devenir del resto de los mortales. Usan aeropuertos y autopistas que no son suyos, viven en países que no les pertenecen, conviven con una sociedad que les es ajena. 

Porque no pagan nada, no tienen derecho a nada.

Son los apestados de nuestro tiempo, los avariciosos compulsivos, los que se jactan de vivir en el lujo sin aportar nada al sistema del que disfrutan.

Son ricos a reventar y escoria humana. Indignos de admiración.

martes, octubre 13, 2020

Oportunidad

Por querer ayudar a un negocio familiar, recién empezado a trabajar con veintitantos años, me vi prácticamente en la ruina de un día para otro. No supe calcular los riesgos y los bancos me dieron un revolcón.

Mi futuro era prometedor, pero el presente se me hizo desolador. Acababa de comprarme una casa y los préstamos no me dejaban respirar.

Acudí a cuatro amigos que me querían. Sabía quién tenía posibilidad de ayudarme y quién no. Les expuse mi situación y les dije que cualquier respuesta por su parte la entendería.

A Bárbara, Montse e Ignacio les faltó tiempo para dejarme una importante cantidad de dinero. El cuarto, no importa su nombre, me dijo que no.

En menos de un año había reorganizado mi vida y a mis tres amigos les devolví, con una invitación a cena incluida y de forma individual, el dinero que me dejaron. 

El cuarto, durante largo tiempo, cinco, diez, quince años después, cada vez que salía de copas conmigo, y bebía de más, acababa con la misma cantinela.

—¡Qué me gustaría haberte dejado ese dinero el día que acudiste a mí!

Yo le echaba la mano por encima del hombro.

—Esa oportunidad, amigo mío, la perdiste para siempre.

jueves, diciembre 25, 2014

Frugal

Es un adjetivo poco escuchado en el habla diaria, pero de enorme actualidad gracias a la crisis.

Alguien de mi equipo de trabajo me preguntaba no hace mucho por su significado, al oírlo y visualizarlo en presentaciones estratégicas de empresa, donde adquiere un contenido especial: 'hacer lo máximo con la mínima inversión', lo que vendría a ser sinónimo de: 'exprime tus neuronas para encontrar soluciones sencillas a problemas complejos'.

Esta nochebuena mi hermano David ha vuelto, como en el célebre anuncio, a casa. Como cada año, por cierto.

Aunque vive cerca, en la costa de Cádiz, y solemos visitarlo durante el año, especialmente cuando hace buen tiempo, la única ocasión del año en que nos vemos toda la familia al completo es en la cena de ayer.

Con David me pasa algo muy agradable: cada vez me da más alegría verlo. Ha sido un chaval complejo, el cuarto y último hermano, que ha vivido de forma atropellada durante mucho tiempo, convirtiéndose en el ejemplo concreto de superación cuando la vida te abofetea y tú te haces cómplice de tu propia destrucción.

Él es feliz en su casa de madera, con sus paseos por la playa con el viejo Bronco, las clases de futbito a los niños del Palmar, su yoga en Conil, los paseos en bici, su trabajo en un bar de primera línea de playa y su eterna risa inconfundible.

Es de estas personas con las que no tendrías ninguna conexión si no fuese tu hermano, pero por la que lo darías todo, de las que no esperas nada y, sin darte cuenta, un día te das cuenta de que tienes mucho que aprender de ella, de su simplicidad, la fortaleza y la capacidad para vivir feliz de forma austera.

Hace unos días leía en un diario que comer poco te hace ganar años de vida. Imagino que podría hacerse una analogía con el no poseer. No querer tener, sino sentir. Ése es mi hermano.

No diga frugal, ¡diga David!

domingo, marzo 24, 2013

Alaya

Tiene un aire de Matahari andaluza, soberbia, impasible, altiva, la juez Alaya.

Es imposible conocer el detalle de las informaciones que maneja pero, en cualquier caso, es de agradecer su trabajo de investigación de un caso tan grave, gravísimo, como es el de los ERE fraudulentos gestionados por la Junta de Andalucía.

Es difícil no avergonzarse como andaluz de todo lo que está saliendo a la luz, sin que sea necesario buscar argumentos que lo magnifiquen a partir de las circunstancias actuales de crisis extrema que padece nuestra sociedad.

En todo este entuerto, sin embargo, echo en falta una asunción de responsabilidades por parte del Presidente de la Junta: Griñán.

Me da igual que lo conociera o no, pero en cualquier caso debería dimitir y pedir disculpas.

Si no era consciente de que se desviaron 140 millones de euros de las arcas del gobierno andaluz hacia entidades inexistentes, a través de intermediarios que se lucraban a manos llenas, inventando expedientes que no existían, remunerando a trabajadores que nunca lo fueron, entonces no cabe más que decir que era, y es, un incompetente.

Si, por el contrario, habían llegado a sus manos informes en que se denunciaba todo lo que estaba ocurriendo su actitud es de complicidad con el delincuente.

Por inútil o cómplice, debe marcharse.

No podemos permitir que se nos siga gobernando dando por supuesto que somos tontos.

Adelante, juez Alaya. Hasta el final.


martes, marzo 05, 2013

Dación

Nuestro sistema económico resulta a veces necesariamente incomprensible si se intenta mirar con ojos limpios.

Si cuando un banco te concede un préstamo hipotecario lo hace utilizando como garantía el valor del inmueble quiere decir que se está asegurando de que, en caso de impago, tendrá una propiedad que vale, cuanto menos, el importe que concedió al cliente.

Llegados al caso del impago, independientemente de las causas humanas que haya detrás, debería cancelarse toda relación entre cliente y entidad a partir del embargo de la vivienda que vale, al menos, tanto como el préstamo concedido.

¿Qué hace que además se le cobre al desahuciado un capital que le condena de por vida?

Si una de las razones es el hecho de que la vivienda no vale lo que la deuda entre banco y deudor, entonces es que se infló el valor de la misma para aumentar artificialmente el crédito (y las ganancias consiguientes). Habría, por tanto, mala fe por parte del binomio banco-tasador.

Si la razón es que la banca no previó el derrumbe de los precios entonces estamos admitiendo que el único riesgo cae siempre de la parte del más débil, testigo mudo de la avaricia de directivos insaciables en sus bonus.

Nos explican los más sabios doctores de la economía que saldar la deuda con la entrega (léase desalojo) del inmueble implicaría un quebranto para la entidad bancaria.

¿Por qué?

Si el valor por el que la ha tasado no corresponde con la realidad quiere decir que los precios están inflados y alguien está haciendo un negocio sucio, usura, a nuestra costa. Esto implicaría que la vivienda debiera colocarse en su valía real y, consecuentemente, se haría más asequible para el ciudadano, menos rentable para la banca.

La deducción simple que se obtiene de este razonamiento es que fueron las entidades financieras las que inflaron los precios para su único beneficio, dejando desprotegido al ciudadano corriente cuando descubre que el valor de su vivienda no cubre ni de lejos la deuda contraída.

Lo dicho, no es comprensible el sistema financiero en que estamos inmersos a no ser que se tome como base la desvergüenza de los que lo hicieron posible, miraron hacia otro lado o no supieron legislar.

La dación en pago es la única salida honesta para cubrir de dignidad el derecho a la compra de una vivienda.

Si la banca hubiera admitido que una caída de precios como consecuencia de la explosión de una burbuja inmobiliaria hubiese conllevado pérdidas, es decir, si la dación en pago hubiese sido una figura legal desde que esta sociedad se hizo adulta y democrática, entonces quizás no habrían jugado las entidades financieras a los cromos con los ciudadanos de este maltratado país y tendríamos un sistema político-económico menos corrupto.

domingo, mayo 13, 2012

Imperdonable

Es difícil de comprender que durante los últimos decenios fueran los partidos políticos que nos gobiernan localmente quienes decidieran poner a correligionarios suyos al frente de las cajas de ahorro, sin el currículum adecuado y con sueldos siderales por el simple mérito de militar en el PSOE, el PP, el PNV...

No hace mucho tiempo el Banco de Valencia, participado mayoritariamente por Bancaja, avalaba una fianza de tres millones de euros para que no entrase en prisión Jaume Matas, quien fuera presidente de Baleares y a quien se le imputan delitos muy graves.

Tres millones de euros, una cifra astronómica que no sabemos en base a qué patrimonio se concedió.

Bancaja y Caja Madrid, las dos cajas de ahorro principales que sostenían a Bankia, ahora nacionalizada, han tenido dirigentes nombrados a dedo por la cúpula del Partido Popular, éste que ahora se dedica a recortar en becas, servicios sociales y sanitarios, el que nos quiere dar cada día lecciones de ética desde el púlpito de la Moncloa.

No hay distingos. En esa mafia financiera intervinieron todos los partidos, colocando a los suyos en poltronas no merecidas para labrarse un patrimonio que cualquier mortal no consigue ni trabajando cincuenta vidas.

Es imperdonable, por tanto, que ahora vengamos los ciudadanos de a pie a pagar esos desmanes, esa época de lujo asiático en que se instalaron a base de inflar las tasaciones, de dar el 120% del valor de las viviendas en préstamos, a comprar con avaricia suelos y promociones con la única idea de enriquecerse más.

Hoy leía que el 98% de los préstamos concedidos por la también intervenida CAM eran directamente ligados al ladrillo.

¿Dónde estaba la supervisión de todo esto?, ¿cómo un país ha podido perder tanto esfuerzo ahorrador y de progreso en invertirlo en especulación?, ¿por qué los partidos políticos que nombraban no pedían explicaciones?

Sí, los ciudadanos tenemos mucha culpa por haber seguido ese sendero de la avaricia inmobiliaria, pero ¿hasta qué punto estábamos informados de los riesgos que el sistema corría?, ¿quién puede echarnos en cara no haber realizado auditorías que no nos corresponden?

Ahora pagará una generación entera los desmanes de políticos profesionales que se dedicaron a amasar fortunas en consejos de administración sin haber tenido la formación ni la ética que merecía el puesto. El agujero es enorme y allí irá a parar, a ese agujero, el esfuerzo de muchos jóvenes, allí se quedarán muchos de ellos sin poder pagarse estudios universitarios. Ese agujero va a llenar España de comedores sociales, de tratamientos médicos no realizables, de inmigrantes desprovistos de protección, de jubilados con pensiones pírricas.

Es sencillamente imperdonable, y quienes nos han llevado a esto no merecen un reproche, sino un castigo judicial acorde con la barbarie provocada.

domingo, marzo 04, 2012

Avaricia

Dicen que todos tenemos un precio; lo triste es que seguramente sea cierto.

En esta España en la que vivimos hemos padecido situaciones sonrojantes que han chocado con la ética más elemental desde siempre, pero sin duda la corrupción es aún una de las grandes vergüenzas, junto con la existencia de ETA, de nuestra joven democracia. No hay partido político, región o gobierno que se libre de esa mancha.

Aceptando el hecho inicialmente expuesto de que el hombre es víctima potencial de su propia avaricia, tendremos que concluir que lo que ha fallado en todo este tiempo son las instituciones y las reglas de juego que nos hemos dado, no suficientemente robustas ante este lastre.

El pueblo, en sí, se ha mostrado incapaz de condenar con su voto al corrupto; quizás no haya que echar toda la culpa al ciudadano, aunque sí mucha, porque siempre había excusas para argumentar que no había partido político limpio de culpa a quien entregar la confianza.

Ahora vemos atravesar el corto espacio físico entre su coche y las puertas del juzgado a un demacrado Iñaki Urdangarín, producto de los años más opulentos de nuestra reciente historia, brillante deportista, con apellido vasco y jugador del Barcelona, impecable en sus formas, apuesto y fértil procreador; progenitor, en suma, de una familia perfecta.

En mis reflexiones personales, lo que me ha hecho no poner en duda la Monarquía española es la figura en sí del rey Juan Carlos. La racionalidad se enfrenta claramente a la ilógica de que un gobernante salga de la cuna y no de los votos, pero las circunstancias específicas de nuestra historia hicieron de este rey afable y demócrata una figura querida.

La avaricia de un hombre envalentonado por el mérito de haberse hecho un hueco en la Casa Real puede hacer, sin embargo, que la ciudadanía se replantee la lógica de las cosas.

Cuando no hay otro argumento que el ser un privilegiado para hacerse con posiciones de nepotismo, lo dado por supuesto empieza a no serlo tanto. Utilizar el nombre adquirido por matrimonio para solicitar favores a sabiendas de su ilegalidad es difícilmente perdonable.

Lamento la situación a la que ha llegado, pero quiero que nuestra joven democracia haga caer sobre él, en caso de demostrarse su culpabilidad, todo el peso de la ley.

La gente lo está pasando realmente mal, y no podemos permitir una vida de ensueño en mansiones americanas de seis millones de euros a quien recurre a actos condenables para hacerse con dinero público. ¡Es muy grave!

La Monarquía será aceptada en el futuro si se admite el principio republicano de que todos somos iguales ante la ley. El caso Urdangarín debe servir para reforzar las reglas del juego de este país tan proclive a prácticas inexcusables.

jueves, febrero 19, 2009

Decisiones acertadas

Como bien dice Erich Fromm, el ser humano es producto de sus decisiones.

Lo que hoy somos se ha ido conformando a partir de elecciones vitales, más o menos transcendentales, que nos llevan al lugar que hoy ocupamos, al bienestar que disfrutamos, la estabilidad emocional, los vínculos amorosos, amistosos, familiares, nuestra situación laboral, anímica, el nivel de autoestima.

Es cierto que las decisiones desacertadas van llevando a las personas a una espiral menos controlable cuanto más desacertadas son éstas y más abundan.

Tengo gente cercana a la que quiero que desespera por no encontrar su lugar en el mundo, porque, sin ser malos, han tomado decisiones dejándose llevar por la soberbia, por la avaricia, por el placer inmediato, por el qué dirán, por la falta de autoestima…

Difícil distinguir a veces la fina frontera entre lo acertado o no. La vida siempre pide más comida, más madera, siempre nos pone a prueba, continuamente tenemos que dar pasos. Y avanzar hacia un lado implica no haberlo hecho hacia el lado contrario.

Todos hemos dado pasos equivocados llevados por nuestras miserias. El problema es cuando estas decisiones se encadenan en un no ir a ninguna parte porque no se tiene rumbo ni criterio.

En cambio, cuando tu parte sana te guía la vida se vuelve plena. Nada mejor que sentirse querido porque realmente te entregas sin condiciones a la gente que amas, que avanzar en el trabajo a base de ser brillante o de intentarlo, no por maquiavélicas estratégicas…

Dar por el placer de dar, no por esperar nada a cambio.

Cuando se entra en esa dinámica utópica todo rueda redondo.

Es difícil librarse de las mezquindades que nos guiñan el ojo, pero hay que intentarlo.

Que las ilusiones no se cuantifiquen en euros es una condición necesaria, no suficiente, para ser feliz. Y esas ilusiones construyen el camino que nos vamos marcando.

De las espirales malas se sale también, claro que sí, pero cómo pesan las decisiones equivocadas…