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Mostrando entradas con la etiqueta Soledad. Mostrar todas las entradas
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jueves, marzo 26, 2026

Anónimo

Cuando uno pasea con espíritu anónimo, sin mirar para adentro, se da cuenta de cuántos mundos hay en este.

Personas que cavilan sus entripados con caras serias, parejas que hablan entre sí, niños que se parten de risa delante de un balón, ancianos que te ven pasar con la melancolía de sus mejores años.

Hacer ese ejercicio es una forma de derretirse: ¡miles de millones de personas con sus cuitas!

Nos comunicamos poco: desconocidos que se cruzan con desconocidos.

Por eso me gusta defender esta ventana, donde nos hablamos pese a no habernos mirado a los ojos.

Saber del extraño es sentirse menos solo.

martes, diciembre 16, 2025

AVE

La gente no sabe pasar dos horas en silencio.

Imagino la angustia de viajar a solas en un avión, no porque se pueda estrellar, sino por no poder llamar a alguien para hablar de nada.

Esta semana viajaba en AVE y la señora del asiento posterior al mío no dejó de hablar, con al menos diez personas, durante las más de dos horas de trayecto.

Llamadas prescindibles que empezaban con un ¿qué te cuentas?, sin preocuparse en absoluto por que los que estábamos a un metro de ella no podíamos siquiera pensar en nuestro mundo.

Se lo dije al salir:

—Señora, usted no vive sola en el mundo.

Me miró como quien observa a un extraterrestre. 

miércoles, mayo 21, 2025

Soledad

Hay mucha soledad.

Solo hace falta vivir con los ojos abiertos para comprobarlo.

Tendemos a relacionar esa maldita palabra con la vejez, cuando hay personas de apariencia exitosa que no tienen un teléfono al que llamar para tomar una cerveza por el puro placer de charlar.

Si la gente fuera consciente, desde la más tierna infancia, de lo reconfortante que es entretejer un amplio círculo social estable alrededor, la sociedad sería más libre.

Más libre para equivocarse, para pedir ayuda, para no fingir.

No hay mayor antídoto contra la tristeza que saber que alguien, en algún rincón, piensa en ti sin que se lo recuerdes.

sábado, mayo 10, 2025

Asceta

Yo bien podría haber nacido asceta.

Pese a lo buen vividor que soy, lo mucho que me gusta la calle, organizar cenas en casa o viajar acompañado, en cuanto me retiro un tiempo a solas me doy cuenta de lo poco que necesito para disfrutar de la vida.

Una cama, un buen libro y cuatro imprescindibles en la nevera. Poder pasear, hacer algo de estiramiento y darme tiempo para cocinar.

De haber vivido otros tiempos, tal vez hubiera elegido ser monje, no por creencias religiosas, sino por disfrutar del silencio y mi mundo interior.

Conocer a Fran es lo mejor que me ha pasado.

sábado, marzo 22, 2025

Vejez

Asusta ver cómo la gente que conoces se va metiendo cada vez más en su escondite.

Es condición humana.

Pasan los años, las décadas, y el individuo, sin advertirlo, se vuelve cada vez más refractario al contacto social y encuentra sus parcelas de felicidad en el fondo de su agujero, al que le abre rendijillas para ver sin ser exponerse.

Cada día más en nuestro mundo y menos en el de los demás.

Aun así, a veces basta un gesto, una palabra, para que esa rendija se abra un poco. Uno se habitúa a vivir en voz baja, pero la necesidad de los otros nunca se va del todo.


sábado, marzo 15, 2025

Soñada

No llevo la vida soñada, pero soy, en esencia, feliz.

Gestionar esa contradicción no es de valientes, se acerca más a una estrategia vital. Si racionalizo mi día a día, las horas a las que suena el despertador, los malos humos que tengo que soportar en el trabajo, la escasa vocación hacia mi profesión o los largos viajes laborales en soledad podría llegar a concluir que he equivocado el tiro. 

Entendí, hace tiempo, que no hay que recrearse en lo que te disgusta sino valorar aquello que te hace grande. De forma que potencio la parte humana de trabajar con grandes equipos, me encariño de las ciudades de visita obligada y me formo sin cesar en la parte más bonita de un oficio que al que le supe encontrar su punto.

Y luego está la desconexión, el amor al llegar a casa, las risas con los amigos, la liberación de contar historias, los paseos junto al mar, el bajar a la calle y perderme en mi ciudad.

jueves, octubre 31, 2024

Ruido

Cuando me viene a la cabeza alguna de mis meteduras de pata, que son habituales, me pongo a cantar.

Suele ser al estar a solas, mientras me hago unos huevos revueltos o me achicharro con el agua de la ducha. Me viene la imagen de mí mismo diciendo lo que no debía y salta un tarareo de mi boca.

De mí, que no sé cantar.

Es una reacción instintiva del cuerpo ante los castigos de la mente. Aunque esté sin nadie más en casa, me entra la vergüenza y, tachán, me pongo a cantar.

¿Cómo pude decirle eso?

miércoles, octubre 09, 2024

Fotos

Me gustaría hacer fotos a personas que viven en su mundo, pero no quiero molestar.

Guardar para siempre la imagen que, de pronto, resume el significado de la soledad, del disfrute, del sofoco y no tener que forzar las neuronas para guardar un retrato que se difuminará con el tiempo.

Si les pidiera permiso, se rompería la magia del instante preciso.

Quizás por eso me guste dibujar con palabras esas situaciones cotidianas, de mi día a día, y así capturar, sin importunar a nadie, esos fogonazos mágicos del existir.

lunes, septiembre 02, 2024

Montecristo

El fin de semana pasado fuimos a ver 'El Conde de Montecristo' en sesión matinal. Una gozada de película francesa, de factura impecable. Un disfrute que removía las neuronas de esos largometrajes clásicos que solíamos ver de pequeños.

Fuimos los últimos en entrar a la sala y, al llegar, percibí a varios espectadores sin compañía.

Me gusta ver a esos cinéfilos solitarios, a comensales sin compañía en un restaurante, a paseantes sin rumbo por la ciudad. Gente que se niega a no disfrutar de su ocio pese a no tener con quien compartirlo en el momento en el que le apetece.

De jovencito, me escapaba al cine sin amigos y sudaba hasta que apagaban las luces. Mi inseguridad me hacía pensar que los demás me señalaban con sus miradas.

Tardé en descubrir que a la gente le importa un pimiento tus miedos.

Nada, y menos la soledad, nos debe impedir disfrutar de lo que nos gusta.

jueves, junio 01, 2023

Descartes

La escritura es una actividad de pura soledad.

Que a veces, muchas veces, queda ahí, sin que nadie destape el tarro de las palabras vertidas en el papel.

Somos pocos los privilegiados que podemos disfrutar del retorno que ese trabajo personal provoca en los demás, sentir así las emociones en el otro a través de dos juegos de soledades, del que se aísla para construir, del que se concentra para descifrar.

Como todo ejercicio realizado sin otra compañía que uno mismo, el escritor es vulnerable a la crítica, o a la falta de crítica. Cuando uno deposita sus textos en otras manos está dando el alma para ser juzgada, lo que no siempre es fácil de llevar.

Yo he tenido la suerte de haber conseguido construir bumeráns muy amables conmigo, repletos de emociones provocadas en quienes los reciben que retornan para decirme 'me llegas al corazón'.

Eso no impide que haya días en los que reina el desconcierto en mi yo escritor, días en los que se hace fuerte la parte insegura de mí para reprocharme mi vanidad, mis propuestas, ese monstruo que todos tenemos dentro que me vapulea, que me dice te repites, no llegas a la altura, no tienes nada que contar, que me acusa de perder el tiempo.

Cuando eso ocurre, recurro a Descartes, a su indestructible 'pienso, luego existo', de modo que me digo a mí mismo 'me emociono con mis escritos, luego valgo'.

martes, mayo 02, 2023

Iniciativa

He aprendido a admitir que hay personas que nacen sin iniciativa.

No es una cualidad que juegue a su favor, pero tampoco debemos ser talibanes para hacerles el vacío a quienes ni nos llaman nunca, ni proponen nada.

¿Quién no viene con un defecto de fábrica?

Es incómodo que con ellos deba ser uno quien siempre tire del carro, la cuestión es valorar si nos merece el esfuerzo. 

Cuando decides que sí, que esa persona vale la pena, adelante.

Ocurre, a menudo, que suelen decir que sí a nuestras propuestas. Tengo un matrimonio amigo que no me llama estrictamente nunca y cada vez que lo hago yo me dicen que sí, a todo, a la primera. Una cena, un acto cultural, un paseo. A todo que sí. 

Tenemos un amigo que vive, solo, a cuatro calles, que siempre nos agradece, de corazón, que contemos con él. 'Se me pasan los días sin hablar con nadie', admite. Eso sí, si no lo llamamos, no existe.

Diferente sería que dijeran, habitualmente, que no a cada iniciativa. Entonces sí hay que cerrar el grifo.

Decidí hace tiempo que prefiero valorar mi capacidad de promover que gastar energía en criticar la pasividad en los otros. 

Son personas a las que quiero, pues ya está, venían con esa pequeña tara.

Si uno no llama porque el otro no lo hace, al final nos abocamos a un planeta de soledades.

El mundo lo movemos los valientes.

jueves, abril 27, 2023

Llamadas

No hace tantos años, recuerdo las tardes tontas en las que hacía llamadas largas, de apagar luces, tumbarme en la cama y concentrarme en una charla sin prisas con gente que me importaba.

A día de hoy, esas personas me siguen importando, mucho, pero las charlas se han sustituido por frases cortas llenas de emoticonos en las que nos ponemos al día de dos o tres cosas fundamentales cada cierto tiempo.

Casi molesta que suene el teléfono si no te avisan antes de que te van a llamar, lo que no es negativo ni positivo. Hemos reinventado la forma de comunicarnos para privilegiar el mensaje a la llamada y así dominar nuestros tiempos. Te escribo cuando me place, a cambio dejo que me respondas cuando encuentres un hueco para mí.

El mensaje es más frío que la conversación, no hay duda. La charla arropa más que un par de corazones rojos. Somos cada vez más prácticos, sí, pero, ¿a cambio de qué? Ganamos en libertad. Perdemos en calidez. 

¿Cuál es el resultado de esa cuenta?

Cada vez hay más días en los que gente que vive sola, mucha, no abre la boca desde que se despierta hasta que se va a dormir. 


miércoles, enero 18, 2023

Perrito

A cuánta gente no agarrarías y abrazarías como a un perrito chico.

A mí se me vienen varios nombres a la cabeza, personas cercanas que te provocan ese sentimiento tan hermoso de la ternura, bien porque sean frágiles, bien por ser intrépidos, por creer en el mundo o por cabrearse con él, gente solitaria y gente buena.

Necesitamos más abrazos. Que yo te vea triste y pueda achucharte, que estés emocionado y me emocione contigo también.

Sin embargo damos pocos apretujones, nos contenemos en nuestras esferas aisladas sin rozarnos, pasamos por la vida como pequeños héroes autosuficientes, nos negamos la capacidad de fundirnos en esos abrazos en los que se hablan corazón con corazón.

Es triste, pero muchas veces necesitamos un par de cervezas para salir de nuestro yo de siempre y así acercarnos para decirnos cuánto nos queremos. 

Incluso cuando sabemos cuán medicinal es ese momento para los dos.

lunes, diciembre 26, 2022

Normal

Cuánto daño ha hecho el adjetivo normal.

Asociado al concepto de 'lo más frecuente', ha conseguido estigmatizar muchas realidades paralelas, tan normales, por humanas, como cualquier otra.

Históricamente, se ha educado al zurdo para ser diestro, al homosexual para esconderse, al gordo para que muera a base de dietas, al noctámbulo para cambiar los hábitos, al solitario para que socialice, al inmigrante para que no se le note mucho...

Si juntamos a todos los que padecemos alguna "anormalidad", nos percatamos de que cualquier comportamiento o realidad humana que no haga daño al otro es normal de por sí.

Es más, una sociedad será más sana cuanto más realidades refleje, donde quepan todos, donde nadie pueda ser marginado por cómo vista, cómo coma, en qué crea, en qué lengua se exprese o con quién se acueste.

Cada vez que señalemos a alguien, lo estamos sacando del equipo con nuestro dedo acusador.

No hace mucho, en nuestra España había dirigentes que decían gobernar para la gente normal. ¡Qué dolor!

Aún hay políticos que lo pretenden. Les asusta la diversidad. Les asusta su propio país y la gente que lo compone. Sueñan con una nación de heterosexuales cristianos blancos castellanoparlantes, que es mucho más pequeña que el país que realmente somos.

Hay lugares del mundo donde lo normal se legisla por decreto y se convierten en una fábrica de crear personas infelices.

sábado, diciembre 17, 2022

Regañinas

A vivir se aprende viviendo.

No valen las regañinas de los padres, ni las advertencias de los desenamorados, ni los dolores del enfermo mientras no te hayan dolido a ti.

Todo se descubre como en un túnel que va abriéndose a nuestro paso, que nos hace imaginar qué habrá allí, a lo lejos, qué será esa luz, de dónde vendrá ese ruido, por qué huele a lo que huele.

No. No vale que te lo cuenten. 

Tienes que sentirlo tú.

Y es maravilloso y dolorosísimo encontrar el amor, conocer la enfermedad, enfrentarte a los muertos, los tuyos, no los de los otros, disfruta r de tus logros, no el del héroe de esa película que acabas de ver.. 

De pronto una luz intensa alumbra el túnel y te das cuenta de lo impresionante que resulta vivir.

Terrorífico y maravilloso

Y te toca gestionarlo a ti. 

Y querrás advertirle a otros que por ahí te hiciste daño, que por allá se vive mejor, que cuidado con confiarse mucho, que mejor...

Y se caen donde caíste tú.

Y entonces miras hacia atrás y echas una sonrisa a tus padres, al desenamorado, al enfermo.

A ese amor que se fue. 

domingo, noviembre 13, 2022

Solo

Hay que reivindicar la figura del solitario, mal vista en esta sociedad, por otro lado tan individualista.

Si te encuentras en la sala de cine a una señora sola, a un tipo comiendo en una mesa de restaurante sin compañía, a alguien aislado en un asiento de avión la tendencia es a calificarlo como raro.

Yo antes caía en ese error, quizás porque me llevé muchos años yendo al cine conmigo mismo a películas que nadie quería ver, viajando sin compañeros por trabajo, visitando ciudades por el puro placer de hacerlo a solas. Sentía esa mirada escrutadora de quien piensa que eres infeliz.

Yo he evolucionado a todo lo contrario, a admirar a aquéllos que viajan por la vida sin más que ellos y sus circuntancias.

El éxito se ha basado demasiado tiempo en tener pareja, en formar una cuadrilla de amigos, en tener una amplia vida social, estigmatizando al que disfruta de un vino a solas, reflexionando, observando cada detalle del restaurante que nunca antes vio al estar de charla, distinguiendo el cilantro en un plato en el que tiene puestos los cinco sentidos, emocionado hasta las trancas delante de una pantalla de cine sin darle apuro llorar.

Sintiendo que tú llenas todo tu espacio.

Cuando se elige, es preciosa la soledad.

lunes, mayo 30, 2022

Soledad

En esta inmensa vida, tan pequeñita a veces, hay períodos de tremenda soledad, donde no valen los amores, los dineros, la familia ni el proyecto por entregar.

Estamos solos y no hay ojos que nos miren,

Momentos en los que no somos nada sino nosotros mismos, en los que visualizamos que apenas quedaría un armario con ropa a media planchar y nuestros caprichos en la nevera con fecha de caducidad.

Los lamentos llegarán, seguro. Habrán días de verano en los que alguien dirá, 'te acuerdas de la hostia que se dio en la Feria', habrá sin duda quien dormirá muchas noches pensando en lo que fuiste para él. Existirán esos días en los que una foto tuya aparecerá y subirá una emoción momentánea.

La soledad observa, da también calorcito, nos da nuestro sitio, nos ve actuar, aunque sea cómplice muda y no tenga capacidad de achuchar.

Yo estoy ahora con ella y le ofrecería un té. Me verá prepararlo, se sentará a mi lado, me aconsejará, sin hacerlo, una pintura para este texto. Hasta que amanezca. Entonces se oirán ruidillos desde la habitación, y Fran abrirá las puertas del dormitorio con los ojos cerrados y levantará las manos, y vendrá dando pasos medio sonámbulos hacia mí para besarme, mientras ella, la muda, se alejará sola por el baño para encontrarse con su colega, la que cuida de Fran. 

domingo, abril 03, 2022

Coches

—Tú sabes, se dedican a hablar de coches.

Había preguntado a una amiga cómo llevaba un matrimonio cercano su separación, tras muchos años de vida en común. 

—Ella está bien, ella fue la que decidió romper, ella está fuerte.

Pero su chico, el abandonado, porque en casi todas las relaciones hay alguien que pierde más, está perdido. Sin apenas vida social, demasiado enganchado a esa historia recién terminada, no acaba de encontrar un asidero al que agarrarse.

—Mi marido hace por quedar con él, para sacarlo de casa —me explica mi amiga.

Para darle cierta vida, liberarse de la soledad con una charla, unas cervezas. Entonces me intereso por saber de qué hablan, cómo ve ese hombre su futuro, si va a hacer por rehacer amistades para romper con su vida anterior, para no verla a ella por todos lados.

Curioso, como escritor y como persona, por saber como un hombre consuela a otro con el corazón roto.

—Tú sabes, se dedican a hablar de coches.

martes, octubre 26, 2021

Pegas

Si es cuestión de poner pegas, no se salva ni el Tato.

Ni nosotros mismos, muchas veces, nos aguantamos, ¿qué sentido tiene ser exigente con las perfecciones de los demás?

Cierto es que los años nos van arrimando a personas con las que tenemos más afinidades, tanto como que con ese paso del tiempo son más y más los que se meten en sus cuevas, refugio de sus soledades. La vida apalea y no todos están dispuestos a librar batallas innecesarias, así que van renunciando a todo lo que no sea vivir en su agujero, en muchas ocasiones tras convertir en apestados a todos aquellos que alguna vez, aunque sea en su percepción tremenda de las cosas, les fallaron.

No hay nadie cercano, nadie, que no me haya fallado una, dos y tres veces. No soy partidario de poner cruces, porque pocas cosas son tan graves, porque yo soy el primero que en multitud de ocasiones no estuve a la altura.

Porque sé distinguir el error del desprecio.

Soy un fiel defensor del perdón de despistes, malas caras y gruñidos varios de la gente a la que quiero.

Se les dice 'esto no me gusta de ti' porque 'me gusta ser tu amigo'.

 

martes, agosto 17, 2021

Nitidez

El mundo se ve con más nitidez cuando viajas solo.

Cuando recorres paisajes sin nadie a tu lado te sientes transparente, como si te hubieran cogido con la pinza del Google Maps y te hubieran colocado como un muñequillo en una calle desconocida. Allí te quedas plantado, con tu cámara a cuestas, observando cómo deambulan los demás, que sí se sienten protagonistas de su propia historia.

Te conviertes en un intruso consentido que no ocupa espacio y que observa cada detalle con ojos frescos. En esos momentos no eres de ningún lado, porque no hablas y tu acento no te delata, porque no te preguntan y no tienes nada que contar. Eres el espía perfecto de ese paisaje que has decidido conquistar.

Cuando vas acompañado no todos tus sentidos están puestos en lo que es ajeno a ti y se te escapan cosas. Eres un protagonista más, que interactúa, se ríe y charla.

Yo quiero siempre viajar en buena compañía, pero cuando estoy solo me llevo la mar de bien con el turista curioso que hay en mí.