lunes, octubre 12, 2026
jueves, agosto 13, 2026
Sobresaltos
Cuando recibes tantas emociones, el cuerpo reacciona a esa estimulación recolocando piezas.
Tras 17 días intensos en Italia, de ciudad en ciudad, todos mis sueños son febriles, con personajes inventados que recorren castillos y canales, dándome sustos y tocándome la barriga. Llevo dos días despertándome alterado:
—Fran, no te imaginas lo que he soñado hoy.
—No hace falta que me lo jures. Mira tu WhatsApp.
Ahí está la foto de cómo me defiendo contra mis fantasmas italianos.
domingo, mayo 24, 2026
Hay grupos de Whatsapp que son una condena.
Alguien te llevó a un sitio donde descubres que te sientes mal y no te apetece tener que comentar por qué.
Si das una explicación para salir o si lo haces a la francesa, de las dos formas quedas mal, así que te dedicas a contemplar cómo los demás se manejan en territorio hostil.
Porque no quieres hacer daño.
Yo inventaría una puerta invisible que te permitiera escapar con tu foto colgada y una alarma sonora conectada por si alguien pregunta si sigues por ahí.
domingo, enero 11, 2026
Memoria
Cuando un estímulo activa un recuerdo escondido en los pliegues de mi cerebro, me mando un WhatsApp a mí mismo.
Porque sé que mi memoria es frágil.
Es así cómo he construido gran parte de mis relatos que leéis cada tarde, en los que puedo compartir una anécdota de cuando era pequeño porque hubo un instante preciso en que ese clic se produjo y supe buscarle el cajón donde archivarlo.
La memoria es un fenómeno extraño, que se moldea con el tiempo. Podré contar lo que yo creo que viví, que no será sino lo que mi cerebro ha organizado, filtrado y moldeado con los años.
Escribir los textos diarios se convierte en una cuestión de gimnasia mental, que no tiene solo que ver con el narrar sino también con el retener esas chispas del ayer que me hagan tener el cerebro, y el alma, en forma.
Vivir sin memoria es vivir sin pasado. Es volver a caer.