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jueves, abril 02, 2026

Marabunta

Hay situaciones reales que se convierten en sueños y quedan allí instaladas para reaparecer cuando menos las esperas.

Estábamos rodeando Central Station, en Manhattan. Hubo un momento en el que había tal cantidad de gente caminando hacia todos lados que perdí pie: descubrí una grieta por la que se asomaba un dios juguetón. ¡Nadie sabía dónde iba! Sus criaturas se le habían ido de las manos. Íbamos como ositos de Duralex en todas las direcciones.

En décimas de segundo me recompuse y seguí mi camino para escapar.

Sé que estuve allí. ¿Lo estuve?

domingo, abril 14, 2024

Empire State

Suelo viajar a Nueva York con mi padre mientras duermo.

Son excursiones no programadas, con ese superpoder que nos dan los sueños de recorrer miles de kilómetros, en apenas segundos, sin consultar la agenda.

Tal como le ocurría en París, en los días reales de carne y hueso, a él en Manhattan se le va la cabeza hacia las azoteas, pero no encuentra las buhardillas de pizarra que tanto le sorprendían de la capital francesa. 

—¡Qué maravilla de ciudad!

Quizás yo saqué de mi padre esa capacidad infinita de maravillarme. Él no para de girar la cabeza hacia arriba para contemplar los rascacielos mientras yo disfruto observándolo a él observar.

Siempre me ocurre que se me olvida llevarle a ver el Empire State antes de despertarme y me apresuro a tomar el metro para llegar allí, en esos instantes en que aún confundo la vida de aquí con la de allí y me niego a terminar el viaje.

Afortunadamente nunca alcanzamos a ver el gran rascacielos de King Kong, porque me da miedo que el día que lo visitemos ya no tenga motivos suficientes para acompañarme a Nueva York las noches más inesperadas.

viernes, agosto 04, 2023

Helicóptero

Fue el regalo de boda que nos hizo Isa.

Al ser la luna de miel en Nueva York, nos sorprendió con un billete para sobrevolar Manhattan en helicóptero.

El día era fresco y soleado, nos pasaron a una sala para darnos instrucciones, en un pequeño edificio a orillas del East River.

Cuando nos lanzamos a las alturas, tan de golpe, tan alto, tan ruidoso, la emoción se desparramaba a borbotones. Fue llevándonos desde el Downtown, cerca del puentre de Manhattan, hasta Central Park, bordeamos el Empire State, el rascacielos de la Chrysler, vimos cómo Broadway rajaba la ciudad en diagonal. 

Yo no paraba de echar fotos, que cualquiera sabe dónde estarán hoy. 

Todavía me pesa no haber dejado el móvil en el bolsillo y haber disfrutado a pleno pulmón de ese espectáculo inigualable. 

Nos llevamos media vida atesorando recuerdos que luego olvidaremos y nos olvidamos de vivir el ahora, el aquí, despreciando los quince minutos de dar vueltas por los cielos de Nueva York.

sábado, marzo 05, 2022

París

No hubo mayor clímax que cuando le dije a Iván que nos íbamos aquel verano a Nueva York.

Los colores le subieron y me dio un abrazo. Era un chaval que todavía pensaba en Batman y saltaba por las calles de Manhattan como Spiderman.

Desde entonces, el ciclo lógico de la vida fue apartando a mi sobrino de nuestros fines de semana, de los viajes en coche, de las comidas en casa tras el colegio.

Así que cuando le propuse pasar un fin de semana largo en París todo estaba por redescubrir. A sus diecinueve maravillosos años sus amigos son su mundo, como debe ser. Tardó algo en contestar a mi wasap, pero finalmente lo hizo.

-'Pues vamonooooooooos'

Han sido días de paseos con un hombre. Un hombre, sí. Que comienza a confiar a sus tíos cuáles son sus miedos, cómo ve el mundo, que sabe explicar sus estudios, que tiene claro la importancia que tiene su red de amistades.

Nos habló del miedo a la muerte, de las primeras traiciones, del impacto de la guerra en él.

Lo que más me gustó, sin duda, fue sus ganas de conocer, de no poner una pega, de reírse con nosotros a carcajadas, de querernos como nos quiere él.