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sábado, septiembre 20, 2025

Muleta

Llegué al hotel de Bursa con el coche de alquiler y en la misma puerta me indicaron que el aparcamiento era gratuito.

—En la planta menos dos, señor.

Al bajar la rampa un hombre uniformado me miró, tomó una muleta, rodeó el coche y la barrera se abrió. No me pareció verlo cojear.

No le di más importancia hasta que al día siguiente, al volver de trabajar, otro uniformado diferente se acercó, cogió otra muleta, y rodeó el coche.

Al abrirse la barrera pensé, ¿qué me estoy perdiendo?

En cuanto llegué a Sevilla, Fran me lo explicó.

—Será un artilugio con un espejo en el extremo para mirar los bajos del coche.

Y se queda tan pancho. ¿Tendría un espejito esa muleta?

sábado, abril 06, 2024

El ser humano

 Contaba acerca del único accidente de circulación que he tenido. Íbamos por la sierra de Cádiz en dos coches, hacia una casa de campo que habíamos alquilado para un fin de semana largo. Yo conducía el segundo.


Lloviznaba.

En una curva, el que conducía Araceli se salió de la carretera.

—Lo que es el ser humano —expliqué yo—. Yo me salí justo detrás y no nos matamos de milagro.

—Así que no fuiste tú, sino el ser humano —ironizó mi amiga Carmen.

Tenía toda la razón. Cuando hacemos algo bueno, es mérito nuestro. Cuando nos pegamos un castañazo, la responsabilidad es del mundo mundial.

viernes, diciembre 01, 2023

Radio

Una manta de agua me acompañó toda la tarde de ayer, entre Aveiro y Sevilla.

Un viaje larguísimo en coche.

Había tan poca visibilidad por determinados tramos de la carretera que apenas podía adelantar a los camiones. 

El GPS iba retrasando la hora de llegada sin cesar, pretendiendo amargarme la tarde.

Lo que el GPS no sabía, tan moderno, es que la radio, más antigua que yo, le ganaba la partida por goleada.

Hay pocos placeres similares al de escucharla mientras atraviesas cientos de kilómetros de paisajes, por muy lluviosos que sean. Me introduje en conversaciones interesantísimas sobre el cambio climático, acerca de terapias genéticas y de técnicas de canto. Recorrí las selvas africanas mientras cruzaba Coimbra, conocí la vida de Henry Kissinger al tiempo que circulaba por la provincia de Badajoz.

Viajar, aunque sea conduciendo bajo el diluvio universal, nunca es un tiempo perdido.

Y menos aun con la radio como compañera.

lunes, febrero 27, 2023

Louvre

Era la ruta más rápida para volver del trabajo.

Mis oficinas estaban en las afueras de París y la combinación con el transporte público era muy compleja, así que durante semanas probé varias alternativas con el coche, hasta dar con el recorrido más directo hasta casa.

El problema era cuando llegaba al túnel que atravesaba bajo el museo del Louvre. Llegaba por la parte derecha de una avenida de cuatro vías y tenía que colocarme, en pocos metros, en el carril derecho. Era el momento más tenso del día. Podría perder quince minutos en avanzar, apenas, la distancia entre dos árboles.

Cuando ya estaba bien enfilado, los conductores de los coches a mi derecha me suplicaban, literalmente, para que les dejara pasar. Me gustaba observarlos, porque esos mismos que acababan de colocarse en el carril bueno eran los que luego maldecían a quienes intentaban situarse delante de ellos. El ángel se volvía demonio en cuestión de segundos. Quien pedía misericordia le negaba la oportunidad al siguiente en pedir clemencia.

Era un aprendizaje diario brutal acerca del ser humano. Del arte del pedir... y de la miseria del dar.

jueves, julio 29, 2021

Lisboa

Esta noche cenaré en Lisboa y me reiré del mundo. Brindaré por mi felicidad y la de los míos. Me subiré al carro de la euforia que provoca dejar de trabajar unas semanas. Viviré con emoción ese paseo por las calles empedradas de una ciudad que pretendo hacer mía los próximos días, abierto a olerla, a montarme en sus tranvías, a alquilar motos eléctricas con las que ir de los barrios altos a la Plaza del Comercio con mi amor, a untar paté de sardinas y beber vino alentejano, a recorrer las rutas que nos ha preparado mi amiga Mariángeles, a buscar bares donde canten fado para nosotros.

Hay quien dice que la euforia es de tontos, porque la vida pone todo en su sitio. Que ser tremendamente feliz por empezar unas vacaciones es no ser consciente que antes que te des cuenta estarás de nuevo en reuniones de trabajo.

Yo, no. Si no celebro hoy que soy feliz, ¿cuándo lo hago? ¿A quién hay que pedir permiso para perder los papeles y gritar que me muero de ganas de aprovechar estos días que serán sólo para mí?

En un rato cogemos el coche, en unas horas seremos lisboetas y durante días recorreremos un puñado de ciudades y muchos paisajes para disfrutar de la alegría de estar vivos.

¿Me acompañas?