Hay posturas que no sé si son buenas o malas, pero me encantan.
Hablo de gimnasia.
Colocarse en la cama bocarriba con la cabeza fuera y dejarla caer. Tumbarse en el suelo y colocar las piernas en uve sobre la pared. Apoyar los codos en la ducha y dejar que se resbalen con el jabón hasta abrir la espalda.
Las integré porque decían que eran buenas, pero me vienen mejor para la cabeza que para el esqueleto.
Hay reuniones de trabajo en las que me pondría del revés.
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