Le pido las cosas por favor y le respondo con un gracias.
─Qué exagerado ─me decía, entre risas, un compañero.
─Sí ─le comentaba yo─. Tú ríete, pero cuando vengan a asesinarnos seguro que dicen: 'A Salva, no, a ese hombre dejadlo tranquilo'.
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Hay días en que te miras en el baño de un bar y te dices:
—Vaya cara de torta de aceite que se me está poniendo.
El rostro va configurándose con los mandamientos dictados por la genética y antes que después saldrá una aplicación de inteligencia artificial que te mostrará una foto hiperrealista para decirte:
—Ese viejo serás tú.
Entonces, antes de volver al bar, le guiño el ojo al espejo.