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Mostrando entradas con la etiqueta Egoísmo. Mostrar todas las entradas
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domingo, febrero 22, 2026

Tráfico

Conducir mucho en carretera también da lecciones de vida.

Sin ir a los casos extremos de accidentes que quedan grabados para siempre en la memoria, hay determinados comportamientos que te hacen reflexionar sobre el alma humana.

Y hay uno especialmente delicado: el comportamiento de los mosquitas muertas.

Son esas personas que, a la búsqueda de su propia seguridad, ponen en peligro la de los demás. Conductores que van a 40 kilómetros por hora en carreteras que permiten ir a 90, lo que bloquea a quien va detrás y necesita llegar a su cita en un tiempo razonable. Obliga a la otra persona a maniobrar con una tensión innecesaria. No se mata el que entorpece, se mata el que acaba arriesgando.

La seguridad no es ir más lento, sino a la velocidad adecuada.

No es frenar al mundo, sino circular con él.

domingo, febrero 15, 2026

Empatía

El más peligroso de los humanos es aquel que desconoce la empatía.

El que cree que su país es el único mapa posible, que su calle es el centro del universo, que su rellano es la frontera definitiva.

No sé cómo se mide la empatía de un pueblo. No hay termómetros en las plazas ni análisis de sangre colectivos, pero es seguro que la hemos dejado caer sin darnos cuenta.

Qué bueno que surgiera un científico prodigioso que supiera encontrar la vacuna contra la desgana hacia el otro. Vacuna obligatoria, de esas que nada más pinchártela te hiciera decirle al enfermero:

Gracias por cuidar tan bien de mí.

sábado, octubre 04, 2025

Fidelizar

Salvo excepciones, no hay personal más antipático que el del bar de un aeropuerto.

No hace falta razonar mucho para entender por qué: allí no hay que fidelizar al cliente.

Es así de triste, a veces, el ser humano. Cómo no tengo nada que ganar contigo, porque no voy a volver a verte, me da igual servirte el café frío y con cara de cuerno.

Me gustaría pensar que no tengo razón, que no nos movemos siempre por el interés, que somos capaces de sonreír sin esperar nada a cambio, que es posible ayudar por el simple placer de hacerlo.

Pero llego al aeropuerto, me pido un café y me reafirmo en que somos egoístas.

domingo, junio 29, 2025

Pañales

Hay pensamientos que no se deben compartir, porque desnudan tus miserias.

Cenábamos en casa de unos amigos y una de las comensales nos puso al día de cómo sus hijos se iban haciendo adolescentes. Ahí vino la retahíla del egoísmo de esa edad, de su ensimismamiento, de cómo se quedan abducidos por los videojuegos y se llevan el día encerrados en su habitación.

—Yo me quedé con la pena de no tener una niña —lamentó.

De haber sabido lo que iba a responder, no le hubiera preguntado el porqué de ese lamento.

—Porque no voy a tener quien me cambie los pañales cuando sea una vieja.

Y hablaba del egoísmo de sus hijos.


domingo, abril 06, 2025

Egoísmo

Siempre hay argumentos para ser egoísta. No los escuches.

Todo cruce de caminos tiene una salida en la que meterte más dentro de ti. Está señalado con simbolitos de sol y hamacas, porque es verdad que se está calentito en los lugares donde uno está escondido.

No suele ser el destino adecuado. Allí no está el corazón.

Lo fácil suele ofrecer pocas recompensas.

Un día vociferarás tu soledad y no habrá nadie que escuche el grito.

lunes, julio 15, 2024

Tan peligroso es ir lento como rápido

Cuando viajas mucho en carretera te das cuenta que tan peligroso resulta ir más rápido como más lento, sobre todo si el camino lo realizas por nacionales.

Lo que ocurre es que el más lento no pone en peligro su vida, sino las de los demás. Cuando ves una carretera bloqueada por alguien que va a 50 cuando el límite es de 90, compruebas que ese conductor obliga a todos los que están detrás a realizar adelantamientos que, muchas veces, rozan las condiciones de seguridad.

Así va mucha gente por la vida, con apariencia de prudente, sin importarle cómo afecte su comportamiento a los demás. Personas que solo piensan en su propio confort y, a los demás, que les den.

Esos que envenenan las relaciones con sutilezas y luego se hacen los sorprendidos cuando las relaciones se pudren.

Me asustan mucho los suavones.

domingo, julio 07, 2024

La mala educación

No hace mucho acabé por asumir una realidad con la que viviré hasta mi muerte: la mala educación de nuestra sociedad.

Me gustaría desprenderme de mi elevada sensibilidad ante el inacabable listado diario de personas irrespetuosas que nos hacen la vida mucho más fea de lo que en realidad podría ser.

Pese a las sonrisas, los buenos gestos, la alegría de muchos de quienes me rodean, no tengo capacidad para obviar al que grita, al que chulea, al que mira mal, al enteradillo, al egoísta.

Lucho por invisibilizarlos, para siempre fracasar.

Cuesta trabajo convivir entre personas que no saben que conviven con otras personas.

sábado, marzo 16, 2024

Los otros

Me da mucho más miedo la muerte de los que quiero que la mía propia.

No por una cuestión de bondad, sino de egoísmo. Yo no quiero sufrir.

Soy de los que piensa que, cuando uno muere, todo se acaba, luego en el momento en el que yo desaparezca tengo claro que ya no habrá dolor, ni gozo, ni angustias dentro de mí.

En cambio, el día en el que alguien muy amado se vaya de mi lado, tendré que sufrir la pena, enorme, real, sentidísima, de no poder abrazarlo nunca más.

domingo, enero 28, 2024

Sensible

A veces querría ser menos sensible, pero no sé si ese deseo es sincero.

Me junto con gente tan alejada de los problemas del mundo que me digo si no sería más fácil vivir así. A fin de cuentas, mis diatribas acerca de lo que es justo o injusto no llegan a producir el más mínimo efecto para cambiar las cosas.

Dicen que es más feliz quien no empatiza, porque al no hacerlo no se lleva a casa los problemas de los demás.

La sensibilidad es una virtud que puede dañar a quien la padece, que abre los ojos a realidades que otros no ven, que perturba, hiere, descoloca, dificulta, desarbola, te cuestiona.

Yo querría ser menos sensible, me digo, pero sé que me haría mal.

miércoles, noviembre 15, 2023

Impotencia

Aguanté cuarenta y cinco minutos antes de saltar. Pero salté.

No se da usted cuenta de lo mucho que molesta.

El tipo me miró de reojo, al otro lado del vagón, y bajó la voz.

Ya le habíamos aguantado dos llamadas de trabajo, la organización de un viaje a Barcelona y la explicación de cómo se manejaba un programa informático. Con sus cascos, la voz a todo volumen y en su mundo.

El AVE es un reflejo de la sociedad mediocre y egoísta en la que vivimos. Cuatro pelagatos cantan a voz en grito su vida sin pensar en lo mucho que molestan y un grupo, mayoritario, de borregos educados, tenemos que tragar quina.

Algún día me llevaré un sopapo, pero no dejaré de protestar. 

viernes, mayo 12, 2023

Tacaño

El tacaño, muchas veces, cree que los demás no nos damos cuenta de que lo es.

El tacaño se niega a verse tacaño.

Uno puede tener menos dinero, más apuros, una situación económica angustiosa en casa, que eso no tiene que ver con la cicatería. 

Una persona avara es un persona egoísta, pura y simplemente, y eso se da en todas las condiciones sociales. Quienes nunca ofrecen su casa, ni llevan vino a las cenas, ni preguntan cuánta gasolina hay que echar, quienes te buscan cuando apareces en la máquina de café para que los invites. Siempre está el que pone por encima de todo lo suyo, pero aprovechando un poco lo del resto. Hay quien ahorra a costa de los demás.

A mí la experiencia me ha demostrado, salvo alguna puntual excepción, que no me llevo bien con quienes son muy mirados con el dinero.

Es que me cuesta mucho ganar el dinero.

Pues por eso mismo, por lo mucho que cuesta, lo quiero compartir contigo.

La generosidad es un valor sublime que se manifiesta de mil formas posibles. Quien esconde la mano a la hora de pagar, va a esconderla cuando le toque dar la cara por ti.

lunes, febrero 27, 2023

Louvre

Era la ruta más rápida para volver del trabajo.

Mis oficinas estaban en las afueras de París y la combinación con el transporte público era muy compleja, así que durante semanas probé varias alternativas con el coche, hasta dar con el recorrido más directo hasta casa.

El problema era cuando llegaba al túnel que atravesaba bajo el museo del Louvre. Llegaba por la parte derecha de una avenida de cuatro vías y tenía que colocarme, en pocos metros, en el carril derecho. Era el momento más tenso del día. Podría perder quince minutos en avanzar, apenas, la distancia entre dos árboles.

Cuando ya estaba bien enfilado, los conductores de los coches a mi derecha me suplicaban, literalmente, para que les dejara pasar. Me gustaba observarlos, porque esos mismos que acababan de colocarse en el carril bueno eran los que luego maldecían a quienes intentaban situarse delante de ellos. El ángel se volvía demonio en cuestión de segundos. Quien pedía misericordia le negaba la oportunidad al siguiente en pedir clemencia.

Era un aprendizaje diario brutal acerca del ser humano. Del arte del pedir... y de la miseria del dar.

martes, diciembre 06, 2022

Severos

A veces juzgamos con severidad lo que, en cambio, nos perdonamos a nosotros mismos.

La llamada que no devuelves, la cita a la que no acudes, el saludo que no das encuentran la excusas apropiadas en ti, sin embargo, si son los otros los que no lo hicieron, haces por introducirlo en una lista negra de agravios que no hace más que aumentar.

Se ha viralizado una cultura del yo. Antes que nadie, yo. Y después, yo. Da igual que estés dando la tabarra una hora al teléfono sin pensar que a tu interlocutor no le interese en absoluto lo que le cuentas. Pero, ¡ay, si es el otro el que no para de hablar!

La mejor cultura del yo debe ser la de ponerse en la piel del otro, no hay mejor forma de cuidarse de uno mismo. De darse valor. De quererse.

jueves, noviembre 10, 2022

Egoísta

Ser generoso es una forma de ser egoísta, porque quien más sale ganando cuando te ofreces a los demás eres tú mismo.

Yo trabajo en un grupo multidisciplinar, en el que nos entendemos con profesionales de muy diversos sectores de la empresa. Supe, desde el primer día, que andaría perdido si no me ganaba la complicidad de mis compañeros.

Eso me hace reconocer con franqueza y públicamente cada cable que me echan. Si hago una presentación, emito un informe o respondo a un email, trato siempre de aclarar quiénes son las personas que me han ayudado a realizar ese trabajo. Las pongo en valor cara a otros colegas o a nuestros jefes.

Es algo que hace mucho bien a todos, a la persona aludida, sí, pero sobre todo a mí, porque me da la oportunidad, sencilla, de demostrar que soy de fiar.

Ponerse medallas que no son tuyas es la mejor manera de meterse en el agujero de la mediocridad.

Cuando uno reconoce los valores de otro y los pregona, no hace sino crecer.

jueves, marzo 17, 2022

Escaqueado

Los que más ocupados dicen estar son los más escaqueados.

Yo padezco a esos compañeros que, ya antes de decirles buenos días, te saludan con quejas de su carga de trabajo.

Estoy hasta arriba, Salva.

Son personas que despliegan una estrategia inteligente, ya que al mostrar al mundo mundial lo reventado que están, hacen que los demás acabemos cargando con sus mochilas.

Llega a tal punto su teatralidad que, a veces, acaban creyéndoselo. Porque les funciona. Ese punto de ansiedad trabajada que les hace cascarón de huevo para todo aquello que tenga que ver con la solidaridad hacia el otro.

Lo peor es cuando se lleva a la esfera personal y cierran los oídos a la escucha activa de quienes están a su alrededor. No están dispuestos a hacer frente a nada que les suponga esfuerzo.

Escaqueados de la vida.

viernes, junio 18, 2021

Tabarra

A mí no me gusta dar la tabarra, por eso me gusta cuidarme.

Soy consciente de que si las cosas me fueran mal, en lo anímico o en lo físico, tendría gente a mi lado para ocuparse de mí. No tengo la más mínima duda, pero tampoco necesito ponerlos a prueba. 

Hacer lo posible por no preocupar a los demás es también una forma de amarlos, de ahí que yo haga por llevar una vida sana, sin obsesiones. 

Cuando uno se deja ir, va entrando en una rampa cada vez más pronunciada de la que es difícil escapar, sin valorar muchas veces que en esa caída progresiva uno se va agarrando a los que le rodean, por mucho que uno no pida ayuda ni quiera molestar. 

Yo quiero ser lo más joven posible con mis años, los de ahora y los que tendré, porque me apetece tener el control de mi vida el mayor tiempo posible.

Llevar mala vida, a sabiendas, no es sino una forma más de egoísmo, porque nadie vive solo en el mundo.


jueves, mayo 20, 2021

Principios

Yo sí pierdo amigos por principios. 

Me lo comentaron hace unos meses de ella. Que no respetó el confinamiento ni los días más duros, que va a todos lados sin mascarilla y que se ríe del virus.

Tengo tantas experiencias vividas a su lado, tantos abrazos, que olvidé todo eso que me contaban. 

Uno tiene cierta capacidad de meter en el rincón de los olvidos aquello que no quiere escuchar y, a fin de cuentas, nuestros mundos habían cambiado, los jueves cenando en El Paladar, las fiestas en la terraza de su casa, la risa floja y sus ojillos chisposos fueron dejando paso a otras gentes, aunque cuando nos encontrábamos siempre había un punto de felicidad compartida. Podía dejar lo que hiciera para seguir el rato con ella. Inteligente, aguda, peculiar.

El otro día, sin embargo, me la crucé volviendo a casa, por una zona muy concurrida. Iba con sus gafas de sol y sin protección ninguna.

Me basta esa imagen para saber que ya todo se acabó.

lunes, marzo 01, 2021

Yema

Me gusta dejar la yema para el final.

Así tengo organizada mi vida y no me ha ido mal.

Lo que más me gusta del huevo es la yema, y la rodeo antes de atacarla con el tenedor, distraído con las patatas, los guisantes, el jamón o la cebolla. El premio final está ahí, como incentivo. 

Siempre puede uno ir directo a lo que más satisfacción produce y obviar el resto. Pero el resto está ahí, amenazante, sugerente, provocador.

Creo que no es bueno hacerse el loco e ir por la vida picando sólo de aquello que te produce satisfacción. Ir deprisa es mala compañía. 

Estos tiempos son de ir deprisa, de querer enamorar sin trabajártelo, de publicar libros sin aprender a escribir, de conseguir más seguidores sin saber qué ofreces. De esculpir egos huecos, sencillos de resquebrajar.

¿Qué se aprende conquistando cimas de montañas en helicóptero?

domingo, febrero 21, 2021

Fotos

El diablo aparece en los detalles.

Suelo practicar un ejercicio al observar las fotos que se publican en las redes. Retratos de conocidos a los que sigues que se hacen con sus familiares, con amigos, con compañeros de trabajo. 

El autor de la publicación suele salir todo lo bien que da de sí en una foto. Lógico. Pero ¿y los demás?

Una muestra de la calidad humana de esa persona viene dada por cómo sale reflejado el resto de acompañantes en la foto que publica. Cuando su amigo sale con los ojos cerrados, su hermana con el gesto desencajado o su compañero de trabajo en una pose que le hace dos veces más gordo, ya comprendes en gran parte cómo funciona ese individuo.

Tiene su vida orientada al lucimiento propio. 

Algo que no sería censurable si, al mismo tiempo, presumiera y se preocupara de la gente que le quiere.
  

martes, julio 21, 2020

Bandera

Yo era un niñato imberbe e insistí terriblemente en que me compraran una bandera de España para un partido de fútbol.

Mi padre conducía, mi madre iba de copiloto. Sólo yo estaba detrás. Íbamos hacia el centro de la ciudad.

Les explicaba que todos mis amigos se habían citado en el campo del Betis para ver a la selección. No sé si yo tendría quince años, ni quiero mirar muy bien las fechas, porque me entran escalofríos de vergüenza.

Ella cortó mi discurso, pidió a mi padre que frenase en mitad de la avenida de la Borbolla y se bajó del coche, donde se hizo un silencio terrible entre mi padre y yo. Se alejó entre callejuelas camino de ninguna parte.

Nunca paso por ese lugar sin recordar ese frenazo.

No puedo precisar en mi recuerdo si ya estaba operada de su cáncer o no, ni sé qué situación económica atravesaban por entonces. Sólo sé que era el principio de su fin.

Qué terrible dolor no haber sabido pedirle disculpas.