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miércoles, febrero 28, 2024

Anchoas

Uno de los grandes retos del ser humano es saber gestionar sus contradicciones.

Nadie se libra.

No importa cuál sea la lucha, los intereses, las aficiones o los miedos, que siempre hay un detalle en nuestro comportamiento que nos desmiente, de ahí que, salvo con temas de aceptación universal, sea tan peligroso sentenciar acerca de nada, porque tendremos antes o después que comernos nuestras palabras.

Puedo ensalzar a Murakami y al mismo tiempo detestar cómo gestiona los finales de sus obras.

Puedo odiar a toda la clase política y admirar profundamente a un político.

Puedo condenar todas las guerras y, al mismo tiempo, defender la batalla de los ucranianos.

En temas peliagudos, me he visto defendiendo una opción tras haber abanderado la contraria.

Todo quien me conoce sabe que si hay alguna comida que no soporto, son las anchoas, pero, en secreto, y sin que nadie se entere, siempre hay aceitunas con anchoas en mi nevera.

jueves, mayo 25, 2023

Mago

Si hay un mago de las humanidades que une civilizaciones, ese es Murakami.

Hay quienes critican su literatura por ser demasiado fácil, por sacarse conejos de la chistera para solucionar planteamientos irresolubles, por repetirse en tramas y personajes. Todos tienen razón, lo que no quita para que sea leído cada día por millones de personas.

Quizás haya que recordar a esos críticos que la lectura de Murakami reconforta, que el lector empatiza con sus personajes, que crea atmósferas muy particulares en las que te metes y no sabes, ni quieres, salir.

Ayer Carmen Estellés me dio una alegría al avanzarme que le concedían el Princesa de Asturias de las Letras.

¡Olé!, grité.

Olé por mezclar en su universo a Oriente y Occidente, con la falta apremiante que nos hace romper fronteras en estos años convulsos en los que todo lo malo viene de fuera. Olé por mostrarnos la grandeza de su país, por tratar con tanta delicadeza el sexo, por hacernos sacar el móvil para investigar grupos de música o recetas de cocina en mitad de una novela, por sentir que no somos tan raros, por sentir que ser tan raro no es malo.

Los premios sirven para eso, para reconocer al creador, para alegrar al seguidor, para decirle a quien no lo conoce, ¿no te apetece viajar con Murakami?

Anímate, empieza por 'La muerte del comendador'.

miércoles, agosto 10, 2022

Trampa

 -¿Otra vez Murakami?

Sí. A mí no me cansa Murakami, ni siquiera admitiendo que tiene trama, que cierra en falso las novelas. No me importa que se invente efectos para salir de un atolladero argumental, ni que se le vaya la olla a sus personajes. Yo le sigo, me gusta pasearme con él, confío en acompañarle allí donde me quiera llevar.

Otra vez he vuelto a él y, cuando lo cuento, siempre es la misma reacción.

-¿Pero te queda algún libro suyo por leer?

Quedan pocos, la verdad. Los administro como manjares por devorar en una parte refrigerada de mi librería, en un rincón donde existe aún la magia y se esconden recetas de comida japonesa y discos de jazz.

Mi bienestar proviene del equilibrio entre mis rutinas y experimentar con lo nuevo. Las primeras me dan calor, lo segundo me aporta luz. Las dos cosas encuentro cada vez que me asomo a una novela de Murakami.

domingo, mayo 29, 2022

Preferir

El verbo preferir tiene una musicalidad atractiva, positiva. Al preferir, uno opta por lo que considera mejor, y ahí esta, a mi entender, el peligro. Que es un verbo que se lleva demasiado bien con el, por ootro lado tan agresivo, del competir.

—A mí me enamora Córdoba tanto como Granada.

No necesito tomar un papel para apuntar cuántos rincones espectaculares tiene cada una, en cuál tengo más amigos o dónde se come mejor.

Cuántas veces no alabamos a una actriz y alguien te dice 'yo prefiero a esta otra'. Sí, a mí también me chifla ésa de la que tú me hablas, pero estamos hablando de que yo he visto una película en la que una señora lo ha bordado.

—Me ha encantado la última de Paul Auster.

—Pues yo me quedo con Murakami.

—Pero ¿Quién ha nombrado al japonés? Pregúntame, mejor, por qué me ha impactado la de Auster.

Ante dilemas que tengan que ver con derechos fundamentales, hay que posicionarse con firmeza. 

En los placeres de la vida se puede preferir infinitas veces sin que por ello lo que no nombres hoy no te vaya a quietar el sueño de mañana.

lunes, agosto 22, 2016

Muero

En una de las paradas de nuestro viaje por Europa de estas vacaciones recién terminadas, mi sobrino Iván me imitaba, con risas, y repetía con voz impostada una frase mía:

-Muero por llegar a Gante y ver el Políptico de Van Eyck.

Yo simulé una cara de cabreo y él insistió:

-¡Es que tú te mueres por todo!

Sí. Desde que él me lo dijo, caí en la cuenta de las veces que uso esa expresión. 'Muero por volver a Nueva York, por pasear de nuevo por Lisboa, por volver a atravesar en camioneta la Cordillera de los Andes, o a patearme los templos de Kioto entre geishas, o a comer pollo al sultán en una azotea de Bursa, o pescado y licor de ciruelas en el mercado de Pusán, o recrearme otra vez con el retrato del matrimonio Arnolfini de Van Eyck en la National Gallery, o por bañarme al anochecer en la playa granadina de La Herradura, o por vivir de nuevo la noche ténebre del Jueves Santo en la iglesia de San Miguel y San Gaetano de Florencia, o por tomar un antojito en la Venta Esteban de Jerez, o por leer un nuevo libro de Murakami, o de Auster, o por pasear una vez más Barcelona con Rivo y Ángels, o Hamburgo con Gabi, o Ámsterdam con Fernando, o por recorrerme una mañana más cada rincón de la catedral de Sevilla...'

Muero por seguir vivo y teniendo intacta la capacidad de emocionarme.

domingo, marzo 11, 2012

Aomame

La buena literatura divierte, informa y forma.

A más calidad, más fácil es que se cumpla esa función de formación humana, sutil y carente de moralejas; a mejor literatura más permeable se hace al lector a la reflexión e interconexión con el que escribe, por muchos años que hayan pasado de su muerte o miles de kilómetros que te distancien de él. Son momentos únicos en que un autor te abre la mente a su mundo, que haces en parte tuyo.

Son innumerables los aprendizajes que, como ser humano, he recibido de los grandes clásicos o de la buena prosa contemporánea.

Son frases o reflexiones que provocan un 'clic', un antes y después en tu forma de pensar, que haces tuyas, incorporas para siempre y además sabes ponerle nombre al personaje, le encuentras un paisaje a la escena, recuerdas circunstancias y te acuden emociones de cuando un día atravesaste esa página.

Recién finalizado 1Q84 de Murakami, tendré para siempre en mí el momento en que Aomame, la joven protagonista de esta historia intimista, se introduce en la cama con su amado Tengo para hacer el amor tras veinte años sin verlo.

Ella, desnuda en la cama, emocionada y henchida de amor, le confiesa con rubor la desconfianza en su físico, falsamente protegida por la poca luz que atravesaba las sábanas que les cubrían:

'Imagino que no te gustarán mis pechos, son pequeños, y uno es mayor que otro'.

A lo que él responde con sinceridad:

'Me encantan. Si tus pechos no fueran así, no serían tuyos'.