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Mostrando entradas con la etiqueta Paciencia. Mostrar todas las entradas
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jueves, junio 05, 2025

Convencer

Estar dispuesto a dejarse convencer no solo es una señal de humildad, también lo es de inteligencia.

Tener la mollera cerrada a que el otro te pueda dar argumentos más sólidos que los tuyos es una de las razones que nos está llevando a este ambiente irrespirable de confrontación.

No puede darnos igual lo que diga quien no piensa como nosotros. Puede que, incluso, en muchas ocasiones, tenga razón.

Para alcanzar ese punto, hace falta silencio, paciencia y respeto. 

Somos maestros en relatar nuestras heridas, pero torpes exploradores de las almas vecinas.

viernes, diciembre 06, 2024

Personas

Las personas no son como nosotros pensamos que deberían ser y ahí radica parte de nuestras frustraciones con ellas, que no nos damos tiempo a conocerlas e, inconscientemente, les pedimos que actúen como nosostros vemos lógico actuar.

Pero ellas no son nosotros y de ahí viene el desengaño muchas veces, por reflejar en los demás nuestras expectativas, que no son propias a esa persona.

Porque somos detallistas, pensamos que los demás lo serán, porque nos consideramos sociables damos por descontado que los otros saben socializar. Cuando eso no llega, nos frustramos, pero tal vez la culpa no está en ellos, sino en nosotros, por no habernos dado el tiempo de conocerlas, por pedirles que sean como no son, por juzgarlas con los ojos con los que nos juzgamos a nosotros mismos.

miércoles, diciembre 27, 2023

Tráfico

Resulta desesperante cruzarte con un mal conductor, aquellos que no se enteran de que las calles no son de su propiedad ni atiende a señales, ritmos ni sentido común.

Si, además, tienes prisa o no estás en tu mejor momento, el cuerpo te pide dar bocinazos y gritar, aunque nadie te escuche.

En esos momentos es buena práctica acordarme de algunos pésimos conductores amigos míos. Humanizo entonces a quien, en ese momento, me está haciendo la puñeta.

viernes, octubre 27, 2023

Tocapelotas

El trabajo me ofrece muchas enseñanzas sobre mi mundo personal.

—Es bueno que tengas gente así en tu equipo —me dijo una vez un auditor.

Por gente así hacía referencia al típico tocapelo..., pejiguera, quería decir. Ése que pone siempre el punto sobre las íes, el que si le dices A quería B, pero si le dices B se asombra de que no le hayas dicho A. El que pregunta y repregunta, y vuelve a preguntar, ante la mínima consigna que le marques. El que agacha la cabeza cuando te ve, pero que se indigna cuando tú no lo saludas.

—Son personas que te hacen crecer —me decía este auditor—, porque tienes que sacar lo mejor de ti para gestionarlos. Debes tener bien clara cada respuesta, tienes que aprender a controlar los nervios, preparas con esmero cada paso que tienes que dar.

Sí. Le doy la razón. La gente peñazo que he tenido en mis equipos me ha hecho crecer como persona, por mucho que no los quiera tener a mi lado ni en pintura.

domingo, marzo 27, 2022

Móvil

Estamos escasos de contención.

Es una consecuencia directa de los tiempos en los que vivimos, en los que todo se mueve a una velocidad de vértigo y la palabra paciencia se ha devaluado hasta ser considerada como una tara.

Queremos conocer las noticias ya, que nos traigan el sushi ahora, ver ese vídeo en este momento, que me traigan esa camiseta mañana. Vamos construyéndonos necesidades imperiosas en el día a día y muchas no tienen que ver con el dinero, sino con la información. De ahí que consultemos de manera compulsiva el móvil para comprobar si ha pasado algo nuevo en Ucrania, con los transportistas, en nuestra ciudad.

Tomamos el teléfono ahora y lo volvemos a consultar cinco minutos después, como si en ese suspiro de tiempo el mundo se haya podido dar la vuelta del revés.

Yo trato de aplicar la contención. Aparcar el móvil durante horas en la mesita de noche, tratar de no consultarlo cuando estoy cenando, pasear sin mirarlo en busca de no sé qué.

No es sencillo. No hay lugar para el que mires en el que no haya alguien viendo el móvil, que muchas veces, es cierto, ofrece una compañía inestimable.

Yo, en todo caso, aplico la contención. Casi siempre respondo con tardanza porque trato de ir a mi ritmo y no me gusta que un aparatejo controle mi respirar.

jueves, septiembre 09, 2021

Impacientes

Somos impacientes intuyendo la vida de los demás.

No nos coge el teléfono y ya pensamos que no quiere hablar con nosotros, está días sin llamarnos e imaginas que se ha olvidado de ti, lo ves tomando una caña a solas y deduces que le ha dejado la pareja, lo notas un poco más gordo y piensas que se están dejando ir.

Son muchas las veces en que la realidad de las cosas supera a la ficción, por lo que no conviene juzgar. Menos aún con la rapidez de un cowboy tirando a matar.

Es normal que anticipemos nuestras reacciones cuando alguien nos importa, tan sólo me digo que es bueno darse el tiempo para respirar la vida del otro, con unas prioridades que no son las mías, un corazón que bate a otro ritmo, una libertad para actuar a su modo sin que yo tenga derecho a recriminarla cada vez.

Que levante la mano quien no haya metido bien la pata por suponer, de más, acerca de la vida del otro.

Si nos agobia la gente que nos juzga en nuestras rutinas, no debemos permitirnos hacer igual con ellos.

No vale sólo con perdonarnos nuestras imperfecciones, los demás también tienen derecho.

sábado, noviembre 07, 2020

Elegancia

El ser humano posee el privilegio de lo sutil.

Tenemos mil oportunidades de practicarlo a diario, en pequeñas dosis, y no lo hacemos lo suficiente. Somos bruscos la mayoría de las veces. 

La sutileza va unida a la paciencia.

A mirar bien lejos. No se asciende en un trabajo a base de menospreciar la tarea del otro, sino apoyándola y demostrando cada día que tú estás ahí y resuelves. No se trajina una amistad por aceptar una solicitud en Facebook, sino prestando atención real a quien te interesa. 

Es más fácil aconsejar que dar ejemplo.

Lo sutil es elegancia.

Saber posicionarte frente al mundo sin dañar, encontrar caminos para mostrar afecto que no sólo sean corazones en Whatsapp, buscar momentos tontos para decir aquí me tienes.

Este viaje es largo, por mucho que parezca que se nos escape, y los compañeros de excursión no se ganan en un día.

Lo sutil es generosidad.

Es no pretender ganar partidas ni entender la vida como una competición. Es no llevar las cuentas de agravios, sino actuar por cómo eres tú. No por cómo tú piensas que los demás se merecen que tú actúes.

La sutileza es enemiga de rupturas salvajes, de rencores permanentes, de palabras huecas, de lamentos a gritos. Cuando se vive con elegancia te alejas de lo negro sin hacer ruido, te rodeas de ángeles que te aceptan, te organizas los días sin justificaciones, te paseas por el mundo sin mirar para atrás.

Podemos ser así.

viernes, enero 15, 2016

Claxon

Llegar a mi calle Santa Clara desde Torneo es fácil si conoces un atajo que te saca por una parte de dirección inesperada en Lumbreras, giro por Mendigorría a la derecha y te introduces por Álvaro de Bazán a la izquierda, una pequeña calle empedrada donde nació ese bailarín llamado Antonio cuyo mausoleo tiene copada media entrada del cementerio de Sevilla.

Mi espíritu agonía por apurar los tiempos me hace llegar más de una vez con prisas a casa, y este callejón es un lugar del mundo donde los tiempos se detienen. El hecho de ser una calle poco transitada parece dar derecho a sus vecinos para bloquearlo con sus coches y charlar, descargar o esperar a un familiar, como si fuese el peaje a pagar por aquéllos que lo profanamos.

Soy impaciente, defecto grave, pero evito mostrarlo en el coche. Mis años de conducción entre los atascos infumables de París me enseñó a ser educado, y flemático, al volante. Basta con que me hagan un gesto de disculpa para ponerme a jugar con las emisoras en el coche, organizar la guantera o trastear un rato las noticias en el móvil.

Es suficiente un guiño, una sonrisa, una mano levantada, una subida de hombros, un moverse de prisa...

Si no hay nada, ni un gramo insignificante de disculpa por hacerme pagar el peaje, entonces toco el claxon.