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sábado, mayo 17, 2025

Positiva

Mi trabajo me gusta tanto como me frustra.

Este desagrado se debe no tanto a la  necesaria presión por obtener resultados, sino a la manera en que se maneja la gente para conseguirlos, a partir de malos modos que destruyen lo hermoso que puede encontrarse en colaborar en equipo para conseguir las metas que nos proponen.

No hace mucho, una de las personas que más hace por complicarme la existencia me reconocía:

Lo que más aprecio de ti es tu espíritu positivo, Salva.

A estas alturas de mi vida le respondí, tras agradecerle el comentario—, no pretendo cambiar.

Pese a que haya días en los que apetezca dar rienda suelta al descorazonado trabajador que hay en mí.

sábado, enero 18, 2025

Maldad

Sufrir de muy cerca, durante el último año, a una persona mala, perversa, me ha servido para aprender a ser un tipo mejor.

Lo decía una notable jurista, 'no nos engañemos, hay gente mala malísima'.

Puede que tenga que ver con mi carácter optimista, o luchador, pero es la gente sin principios la que me hace reafirmar los míos. Cuando tratas con quien no tiene escrúpulos, percibes cuán necesarios son.

Al enfrentar a alguien que solo busca destruir tienes dos alternativas principales, entrar en la batalla o confirmar qué es lo que nunca querrías ser. Y alejarte. 

Observas, analizas y valoras que tú siempre podrás mirarte al espejo cada mañana sintiéndote bien en tu cuerpo.

Descubres qué parte de ti, en tus reacciones, en tu vocabulario, en tus gestos podría tener algo similar a quien actúa tan mal y, entonces, tiendes a corregirlo, para ganar paz, para limpiarte.

Hay quienes tienen que convivir cada minuto con su mala sangre. Ese es su castigo.

sábado, agosto 31, 2024

Castigos

Como soy de naturaleza optimista, creo en mi evolución como persona siempre a mejor.

Este verano me ha ocurrido al menos en tres ocasiones, meter la pata en mis sueños y recordarlo. Comportarme como un energúmeno en situaciones concretas, sin controlar mis complejos, mis enfados, mi impaciencia y teniendo la suerte de visualizar con claridad lo ridículo de esas actitudes y el daño innecesario a gente que quiero.

Una especie de aprendizaje regalado, una sesión de psicoterapia gratuita.

Cerrar los ojos justo tras despertarme y poder volver al escenario, ya consciente, para decirme: "así, no".

Pensar que mis actitudes feas las voy trasladando al otro lado de la almohada, para fastidiar a personas que solo existen en mi cabeza, es un alivio, porque además trae incorporada la enseñanza. "No se te ocurra, Borete, volver a actuar así".

Encerrar al estúpido que hay en mí en un mundo inexistente para los demás.

¡Qué buen rollo!

lunes, octubre 09, 2023

Muerte

Cada mañana, al despertarte, puedes pensar en que vas a morirte o en las muchas cosas que tienes por hacer en el día. Y las dos realidades son verdad. Está en cada uno el saber a cual engancharse.

Este finde le preguntaba a un amigo si no había ninguna mañana en la que, yendo al trabajo, sintiera un ataque de felicidad al pensar lo bien que le trata la vida.

Jamás, Salva.

En cambio, yo sí. Yo tengo la fortuna de padecer esas explosiones internas de bienestar, aunque duren apenas lo que tardo en arrancar el coche.

Mi gran pregunta es ¿cuánto hay de nosotros mismos en ese pensamiento que surge cada vez que suena el despertador?

¿Hasta qué punto se nace con las ganas de vivir? 

Me asustaría pensar que nacemos destinados a observar la realidad con un filtro determinado.

jueves, marzo 23, 2023

Al otro lado

Siempre queremos estar al otro lado.

Si hace calor echamos de menos el frío, si es invierno soñamos con el verano. Si salimos mucho, querríamos estar holgazaneando en casa, si, por fin, estamos tirados en el sofá añoramos no estar de tapas.

Nos llevamos media vida suspirando por lo que no tenemos sin regocijarnos en lo que está en nuestras manos.

A mí me gusta provocar la alabanza del aquí y del ahora. Verbalizarlo. Mucho. Por cualquier motivo.

Cantar al aire lo bonita que está la ciudad, la noche tan espléndida que hace, lo divertida que es esta película, lo buenísimas que están las alcachofas que me acabas de hacer. 

Lo bien que me lo paso contigo. 

Lo feliz que estoy aquí, conmigo.

viernes, diciembre 02, 2022

Realidad

Siempre importa menos la realidad real que la realidad propia.

A fin de cuentas, es el tamiz que uno pone el que consigue llevar a tu corazón aquello que tú ves, no lo que se supone que tienes que ver, de ahí que haya mucho 'loco' que es feliz, porque en su locura construye un mundo paralelo que no es menos cierto que el mundo real, porque es el que él vive.

La libertad no es sólo decir o hacer lo que a uno le venga en gana, es también ver el espacio que nos rodea con las gafas que queramos utilizar.

A mí me da igual que me digan que de eso no me puedo reír o que ese tío es un impresentable, mientras no lo vea yo.

No quiero que me teledirijan hacia una realidad deformada, que quizás sea la real, pero que yo consigo enderezar con mi capacidad para ver el mundo que yo deseo.

domingo, noviembre 13, 2022

Optimista

Siempre he pensado que ser pesimista es de torpes, porque por el mismo precio se enfocan las cosas de otra manera y se vive mejor.

El caso es que seguramente tenga más razones el que lo ve todo negro, porque la realidad es que nos plantaron en este mundo sin preguntar y no nos dieron escapatoria, nacimos condenados a morir.

Esa premisa la conocemos todos, sin embargo es posible trabajar nuestro espíritu, no digo que sea fácil, para apreciar las luces que nos ofrece la existencia en este corto recorrido que se nos regaló sin nosotros pedirlo.

Cuando esas luces se nos apagan, de tanto en tanto, las buscamos en el bienestar de aquéllos a los que queremos. Si no es por mí, que sea por ti.

El optimismo comienza por uno mismo, por buscar esas cualidades que tenemos y potenciarlas, dejar de flagelarnos por lo que pudimos ser y no fuimos, para reconciliarnos con nosotros mismos y querer a la persona que somos hoy. Cuando das con esa parte sana que hay en ti, se irradia esa energía positiva en todo tu interior.

Sí, tal vez los optimistas seamos ilusos, pero vivimos mejor, sabemos encontrar la mayor parte de las veces la salida digna a cada disyuntiva, nos juntamos con gente cálida, oteamos el horizonte a la búsqueda de estímulos que nos cosquilleen el estómago. Y aunque no siempre se consigue, lo transcendente es la actitud.

Actitud de mimetizarnos con la naturaleza, de dejarnos llevar por ella, sin oponer continuas resistencias al devenir de las cosas, sino nadando impulsados por la corriente hacia islas alcanzables donde poder disfrutar, de tanto en tanto, la felicidad de estar vivos.

miércoles, septiembre 21, 2022

Novela

Anoche terminé de escribir mi última novela y un arreón de melancolía me invadió esta mañana al despertarme.

Cuando llevas meses compartiendo tu día a día con otra realidad paralela, se hace extraño no acostarse paseando por esos escenarios inventados.

De un día para otro pierdo los superpoderes para construir universos en los que los personajes han ido pasando de figuras borrosas a compañeros de viaje en el hermoso camino de conformar historias de vida entrecruzadas.

A ellos les he dedicado largos tiempos de reflexión, poniéndome en sus pieles, tentándome la ropa, empatizando con los obstáculos que yo mismo les ponía delante sin darme apenas cuenta, porque dentro de los superpoderes están el de dar vida y el de no saberlo.

En estos últimos meses, cada noche, me he quedado dormido pensando en ellos, para escapar de mí y mis circunstancias, en una suerte de terapia gratuita donde mis personajes me han sentado en el diván, para hacerme olvidar momentos difíciles de mi mundo real, tirándome de la mano para sacarme de allí, de los pozos en los que los humanos caemos sin querer.

Pongo punto final a mi novela más social, con la que he querido acercarme al viejo, al explotado, al desahuciado, al inmigrante, al señalado, al engañado en una historia cargada de humor y de optimismo, comandada por una mujer de armas tomar que se pone el mundo por montera cuando creía, ella misma, que el relato de su vida ya estaba escrito. Siempre estamos a tiempo de dar un giro a nuestro futuro.

Comienzo a asumir, eso sí, que en mis historias siempre está la mujer en el centro de todo. De ellas nace la vida y ellas me corresponden ofreciéndome personajes como Andrea, Lucía, Virginia, Elena, Estíbaliz, Patricia, Lara o Reyes, que ya estarán siempre a mi lado.

Esta vez he acompañado en su lucha a mi querida Maru, he empatizado con ella, me he implicado hasta los huesos. Me ha vuelto loco. 

Cuando llegué ayer a la última frase, pronunciada por Beatriz, una octogenaria orgullosa, sensible, moderna, terriblemente viva, sentí toda la grandeza que la literatura me ha regalado desde pequeño y, con el tiempo, me ha permitido regalar.

Vuelvo, desde hoy, a vivir una sola vida.

martes, febrero 22, 2022

Momentos

—Tú sólo te quedas con los buenos momentos —me dijo un amigo hace años.

—Sí, me encanta tener esa bendita enfermedad —le respondí.

Es una fortuna tener esa capacidad de retener lo luminoso y no sé qué parte de ella está trabajada por mí o ya venía de fábrica.

Haber tenido una adolescencia muy negra pudo haber supuesto una condena para mis días futuros, pero yo supe transformar lo previsible en un mal sueño y creo, honestamente, que me ayudó mucho la literatura.

Porque yo me encerré en la ficción cuando me sentí el chaval más atormentado del mundo. En las novelas que leía encontré un abanico de personajes perfectamente perfilados donde podía verme con nitidez. Si al sumergirme en historias de otros sitios encontraba la tristeza, no era tan raro yo, si al viajar a otros tiempos comprobaba que la gente perdía los papeles por amor, ¿por qué no yo? si cuando perseguía al protagonista éste confesaba sus flaquezas, ¿qué había en mí que me impidiese hacerlo?

Yo no era menos que nadie.

Esas novelas fueron mis mejores amigas en el tremendo desfiladero que suponía ir abrazando la madurez. No eran objetos de papel, sino regalos escritos por personas venidas de otros lugares, de otra épocas, que me contaban que el mundo era así, grande, imperfecto, arrebatador, inabarcable. Que nada era tan extraño, que todo era posible.

Es entonces cuando yo me agarré a la luz de mis sueños para romper el futuro que me correspondía.

Yo quería ser el héroe de mi propia vida. No quería enfangarme en la pena, ni atarme a mis desgracias, así que creé un mecanismo en mí, una especie de repelente a lo negro del que me embadurnaba cada mañana, que me hace siempre remontar, buscar lo bueno, obviar lo negro, decir que eso lo viví, que nada me asusta lo suficiente, que tengo unas grandes alas para seguir viajando hacia allí donde se cumplen los deseos.

martes, enero 04, 2022

Disposición

Muchas veces es cuestión de disposición.

De querer ver los defectos o las virtudes.

A mí me salva que tiendo a buscar lo bueno de las cosas, sin por ello asumir que nada sea perfecto, porque entiendo que hay una parte importante en nosotros a la hora de construir el relato de lo que nos rodea. Tal vez la parte más crucial, el intérprete que pone palabras a los hechos está en nuestra cabeza.

Todo pasa por el tamiz de nuestro cerebro, nada llega a nosotros que no sea a través de él. Lo que vemos, lo que sentimos, lo que tocamos. Y es ahí, en nuestra computadora central, donde elaboramos la síntesis de todo lo percibido y nos lo contamos, con palabras. Sí, no sabemos pensar si no es con nuestro lenguaje. Es por eso que es tan importante que incorporemos un filtro inteligente que nos ayude a vivir mejor, un filtro que potencie los colores que nos agradan y matice los que nos disgustan.

Yo puedo ver una magnífica catedral y fijarme en la lata que está tirada en el suelo, en la caca del perro que no han recogido o deleitarme con el espléndido rosetón de su fachada principal.

No hay mundos perfectos.

domingo, diciembre 19, 2021

Agoreros

Que yo sea optimista no quiere decir que sea tonto.

Tratar de exprimir la vida al máximo no es estar ciego a los dolores del mundo, ni a los propios. 

Me cansan los agoreros que están en las trampillas de nuestros suelos para asomar la cabeza a cada festejo y gritarnos ¡te caerás!

Claro que me caeré, me daré batacazos tremendos, habrá días en los que no querré vivir, como ya conocí en el pasado. Maldeciré mi suerte, me daré chocazos con la pared. Seguro.

Mientras tanto me dedicaré a cerrar con buena silicona las alcantarillas desde las que se asoman esos que nacieron para recordarte, con maldad, lo frágiles que somos.

Eso ya lo sé yo.

jueves, julio 15, 2021

Pesimista

Me cansa la gente que repite que el mundo es una mierda, porque quizás tengan razón, pero no hay que decirlo.

No hay que decirlo todo el tiempo.

Sí, si ponemos encima de la mesa todos los datos, siempre ganará el pesimista. Porque la vida, analizada con objetividad, es absurda. 

La grandeza del ser humano está en darle la vuelta a los datos y poner en valor lo emocional.

Lo emocional no se mide en kilos, ni se le pueden aplicar fórmulas matemáticas. No tiene que ver con la carne ni con la física, pero precisamente ésa es su fuerza, que consigue salvar las barreras de lo que se restringe a la supervivencia para dar el salto al alma humana, a lo que nos hace inteligentes, seres sociales, individuos que se mueven por afectos, por proyectos, por ilusiones.

Recuerdo las viejas imágenes de un Paquirri moribundo en la ambulancia.

"Tanto luchar, para nada"

Sí, hay veces que nos puede atacar ese sentimiento de que la vida nos lleva a callejones sin salida, de que siempre busca más de nosotros, de que nos consume sin dar nada a cambio, de que siempre pide más comida, más esfuerzo, más carnaza.

Está en nosotros el buscar las rendijas de luz en nuestra existencia, romper esos cristales opacos de lo evidente y encontrar el sentido a todo lo que somos en nuestra capacidad de amar. A nosotros, a los nuestros, al mundo y a esta vida pasajera que hemos tenido el lujo de conocer.

No es de ingenuos amar la vida, es de personas muy inteligentes.

Vivir en el lamento es una forma de no vivir.

martes, mayo 04, 2021

Sangre

Los optimistas nos alimentamos de sangre nueva.

Los desengaños con el personal que nos rodea ocurren por igual entre quienes ven el vaso medio lleno o medio vacío, la diferencia es que los segundos se recrean en esas frustraciones para encerrarse en su mundo y no dar oportunidad a que otros les defrauden. O no.

A veces aparece gente maravillosa.

Los que vemos la vida con ojos esperanzados, en cambio, abrimos puertas cuando cerramos otras.

Lo bueno es que, a determinadas edades, solemos congeniar con gentes que ven el mundo con un soplo de candidez y un mucho de ganas de vivir.

Los otros están en su cueva.

Mis amigos de siempre, los más fieles, se sorprenden, y disfrutan, cada vez que organizo algún encuentro, porque siempre descubren a gente nueva en mi terreno.

Si a mí me reuniesen en una fiesta con mis amigos de hace treinta años pasaría una noche muy divertida, pero si me dijesen que son las personas con las que compartir mi mundo a partir de entonces respondería que ni loco.

Sé que hay gente importantísima para mí que aún no conozco.

martes, noviembre 10, 2020

Pesimista

El optimismo no es un arma naif, sino trabajada.

En mi caso, es una opción elegida conscientemente. Argumentada intelectualmente, sostenida sobre la experiencia propia. He sufrido el dolor y conocido la fragilidad del ser humano desde bien joven. He debido gestionar una sexualidad diferente en tiempos que no eran estos. Como todo hijo de vecino he sentido traiciones, desengaños y frustraciones.

Entregarse al sinsentido era una posibilidad extrema, pero recrearse en el dolor era torpe.

Tal vez sea de inteligentes ser pesimista, asumir todo el peso de la existencia y visibilizar de lejos los nubarrones futuros; pero no es práctico.

Y la vida es práctica, no teoría.

Que todo es efímero ya lo sé, nadie tiene que explicarme cómo de imprevisible es la salud, ni me caigo de un guindo al pensar en la naturaleza humana. Que todo lo material puede irse al traste. Que el mundo no gira redondo ni para todos igual. Que no se puede dar nada por hecho. Que todo lo mueve el azar. 

Ya lo sé.

Por eso me gusta volar, no agarrarme a ilusiones que se cuenten con dinero, salir de paseo para fotografiar la ciudad al atardecer, decir siempre que sí a planes nuevos, leer mucho, celebrar con vino las noches sin nombre, cuidar con disimulo a la gente que quiero, embelesarme con las historias de quien me puede enseñar, viajar a sitios que me vuelven loco, entrenar a diario para no dar excusas a ninguna enfermedad, buscar la emoción en óperas grabadas en Youtube, navegar por fotografías para acompañar mis textos, crear textos para crecer como escritor. Soñar los sueños de quienes amo. Amar por puro amor.

Que sepa encontrar el sol en cada estancia no quiere decir que no vea las telarañas ni los cajones a medio cerrar.