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sábado, julio 04, 2026

Chivatos

En el trabajo hay que andarse con pies de plomo con lo que escribes. Ya no tanto en los emails, que también, sino en las continuas conversaciones que se tienen por los medios de mensajería instantánea con que nos vamos asaltando para interesarnos por cualquier tema, porque en cualquier momento hacen una captura de pantalla de una frase tuya, sacada o no de contexto, y la meten en algún chat para tratar de retratarte.

Todo lo que queda por escrito, por escrito queda.

No menciones nunca a nadie, porque a ese alguien le llegará.

Antes, una frase desafortunada se la llevaba el aire, hoy puede convertirse en una daga que te amenace cada día con volver.

Tengo suerte de tener la cabeza bien amueblada para no meter la pata, pero es horrible pensar que vivimos en un mundo de chivatos.

viernes, mayo 15, 2026

Pudor

Una de las ventajas de la inteligencia artificial, que tiene muchas, es la de evitarte sonrojar. 

Y es que hay asuntos por los que le pregunto que entran en el terreno del analfabetismo sobre algunas cuestiones: desde un apartado de la declaración de la renta al uso de un botón del mando a distancia de la tele. 

 Nadie me va a mirar mal diciendo, 'menudo papafrita de ingeniero'. 

 Sí, las desventajas ya las conocemos.

lunes, enero 05, 2026

Gafas

—¿Cuál es la comida típica de Sicilia? —preguntó Fran, mientras caminábamos por Palermo.
—La pasta alla norma —respondí.
Él me hizo gestos para que me callara, porque no me lo estaba pidiendo a mí, sino a las gafas con inteligencia artificial que le regalaron por su cumple.
Un invento que disfruté mientras visitábamos los templos de Agrigento, porque me lo prestó para que escuchara la crónica de lo que estaba ocurriendo en Venezuela.
—¿A qué hora sale el vuelo de Catania a Sevilla de los martes?
—A las cinco y media.
Pero me miró con cara de que no era conmigo con quien hablaba.
—¿De qué estilo es la catedral de Cefalú? —planteó la mañana que desayunábamos en la piazza del Duomo.
—Árabe-normando —le dije, sin recordar que llevaba puestas las gafas.
Ya en Siracusa, paseando ensimismados por la isla de Ortigia, Fran quiso saber si llovería esa tarde. Yo esperé a que el artilugio le contestara.
—Borete, ¿que si lloverá esta tarde?
—Ah, ¿que es a mí?
Ya somos tres en el matrimonio.

domingo, diciembre 14, 2025

Memoria

Cuántas veces no llegamos a un sitio de ensueño y no nos paramos a observarlo, para memorizarlo en nuestra retina, y sí nos dedicamos a fotografiarlo para guardarlo en la memoria de un teléfono a la que rara vez acudiremos.

Te vas del lugar y, de golpe, te planteas dónde estaba el sol, cuántas columnas tenía el edificio, cómo se movía la gente, qué arboles había.

Ya solo queda una foto, pero el tiempo de engrandecer la memoria se ha perdido para siempre.

miércoles, noviembre 05, 2025

Metálico

Hace unos días me devolvieron un dinero que presté y decidí no ingresarlo en el banco. Pensé que teniendo billetes en la cartera sería un poco menos gastoso.

Los problemas no vinieron por ahí, porque sigo siendo callejero, sino por mi torpeza para moverme con efectivo.

—Son siete con dos —me dice la del Carrefour.

¿Siete con dos? Empiezo a sacar billetes y monedas para que la cajera vaya picando de la palma de mi mano, porque hacía años que no los utilizaba para realizar ningún pago.

Me ocurre casi lo mismo que al escribir. Ya solo uso el boli para las dedicatorias de mis novelas.

—¿Qué significa esa palabra? —me preguntan, apurados.

Y no la entiendo ni yo.

martes, noviembre 12, 2024

Ragú

Comía unos tagliatelle al ragú en una esquina de la Vía del Corso, con un pichet de tinto de la casa y un sol de otoño de temperatura perfecta. Había visitado todo lo visitable entre Santa María Maggiore y la Piazza del Populo. Tan feliz como cansado, no tenía piernas para volver al apartamento.

Cuando fui a pedir un Uber vi que apenas tenía batería y me impacienté por pedir la cuenta, que tardaron en traer. Ya en la calle, el móvil se me apagó por completo.

Estaba a tres kilómetros de mi alojamiento y no sabía ni hacia dónde tirar. Sin Google maps ni Uber, pensé en meterme en un kiosco a comprar un plano de la ciudad.

De pronto tuve una visión. ¡Un taxi con la luz verde!

La tecnología nos vuelve tontos. No tuve más que levantar la mano.

sábado, junio 01, 2024

Bogavante

El crío estaba en la mesa de al lado, en un chiringuito en Conil, con la mirada puesta en su tablet, con un plato de arroz bajo su barbilla en el que, como un autómata, de vez en cuando metía el tenedor.

Nosotros nos debatíamos entre un calamar a la plancha o un arroz negro, cuando un camarero pasó con un bogavante gigante, vivo, en un plato, para enseñarlo a clientes que estaban unas mesas más atrás.

Al pasar junto al niño, los padres le pidieron que enseñara el animal a su hijo.

Se lo puso literalmente en la cara, el crío miró apenas una décima de segundo y siguió con su maquinita.

¿Dónde está el mundo real de esa criatura? 

domingo, abril 21, 2024

Amigos

El otro día leía que se han multiplicado por cinco, en los últimos treinta años, las personas que declaran no tener ningún amigo íntimo.

¡Nadie a quien poder llamar a cualquier hora del día!

Entonces me puse a hacer cuentas de cuántos tengo yo, de a cuáles le puedo aplicar la categoría de íntimos, e incluso a calcular cuántos tenía hace treinta años, cuando era un imberbe perdido en mis diatribas.

Sin duda, he ganado en amigos, en número y en calidad, pero ese juego mío no es limpio, porque estoy comparando a un adolescente encerrado en su habitación con el hombre social que soy hoy.

Si lo analizo con frialdad, entiendo ese estudio. Visto desde mi atalaya de observador de la sociedad en la que vivo, creo firmemente, a mi pesar, que la gente ha perdido mucho de contacto emocional, carnal, humano con sus semejantes. Sobre todo en los últimos tiempos.

Sustituimos abrazos por unos cuantos 'me gusta' y dos corazones.

jueves, diciembre 07, 2023

Wasaps

—Yo dejo los wasaps sin responder el tiempo que haga falta —me decía el otro día un conocido, mientras me mostraba el listado de los mensajes que andaban pululando desde hacía días por su teléfono.

Lo decía con un cierto aire de suficiencia y, ante mis preguntas, lo remataba hablando de lo cansado que estaba de lo informal que es la gente a la hora de dar respuesta a los mensajes.

Entendiendo que nuestra libertad está por encima de obligaciones que no lo son, siendo consciente de lo difícil que es desprenderse de toda esa tecnología que nos acorrala, yo soy partidario de no cambiar mis hábitos por reflejo de lo mal o bien que lo hagan los demás.

Puedo tardar en enviar un wasap de vuelta por estar trabajando, cenando o durmiendo una siesta, incluso por despiste, pero no de forma premeditada para mostrar ser más o menos adicto al móvil.

Cuando alguien querido me escribe, hago lo posible por reaccionar en cuanto puedo, por una cuestión de cariño, de respeto.

Otra cosa son los grupos, que crecen como setas, y de los que trato de escaparme en cuanto puedo.

Pero si eres tú y me escribes a mí, haré por atenderte como mereces.

lunes, noviembre 06, 2023

Cerebro

No era un camino muy largo, una reciente mañana de sábado, entre dos preciosos pueblos de Cádiz, Conil y Arcos de la Frontera. Yo iba de copiloto y coloqué el teléfono en la guantera.

Me tentó mirar en el móvil dónde estaba el pueblo de Naveros, donde se cultivaban los garbanzos que comimos el día anterior en Venta Melchor, al ver su señal en la carretera. Me contuve. Quise saber quién era la mujer que cantaba una balada en portugués. Hice por abrir la guantera, pero me resistí. Me acordé de un artículo sobre Palestina que había leído al desayunar y quise leérselo a Fran, lo que obligaba a buscarlo en el teléfono. No lo hice. Atravesamos Paterna de Rivera y quise saber cuántos habitantes tendría. Evité la tentación de mirarlo. Vi nubes negras a lo lejos y me prohibí mirar el tiempo. Fran me preguntó si había un parking cerca del centro y le dije que no lo iba a mirar.

-Estoy intentando llegar a Arcos sin tocar el teléfono.

Él me miró con cara de conocer mis experimentos sociales.

Ya subiendo las cuestas de esa maravillosa población me confirmé una teoría, el móvil se ha convertido en una prolongación de nuestro cerebro que provoca síndromes de abstinencia. Controlables. De momento.

lunes, julio 17, 2023

Estrellitas

A día de hoy todo lo evaluamos, es el gran poder que las nuevas tecnologías le han dado al cliente.

Que te tratan bien en una ferretería, le pones cinco estrellas, que no te saludan al entrar en una confitería, le pones una, que la novela que te regalaron te gustó, cinco estrellas, que la carne estaba fría en el restaurante, una estrella. Que ni fu, ni fa, ¡tres!

Así, nos vamos acostumbrando a comprobar las puntuaciones del teléfono que vamos a comprarnos o del hotel donde vamos a alojarnos. 

Conociendo al ser humano, llegará el día en el que alguien invente las estrellas para personas. Que tú me digas 'que te zurzan' y yo te ponga una estrella, que yo le monte un pollo, y me ponga otra, que ella me desmonte con una sonrisa, cinco del tirón.

Nos cruzaremos por las calles con un luminoso que diga cómo estamos de bien o de mal puntuados, de modo que el mundo se dividirá entre estrellados y estrellones, momento el que comenzará el mercadeo de puntuaciones.

—Te invito a cenar, siempre que me quites la mala nota del otro día, que no me como una rosca.

viernes, junio 16, 2023

Estar quieto

Mirar al infinito se ha convertido en una actividad excepcional.

Apenas nos queda la almohada, la luz apagada y el silencio para otear, si no el infinito, al menos nuestro interior.

Es la enfermedad y el gran avance de esta generación que nos ha tocado vivir. La sobreestimulación. El chaparrón de información. 

Viajar en metro es no cruzar ya la mirada con nadie, porque todos están asomados a esas ventanas para ver mundos lejanos a ese túnel por el que cruzan, más atentos al baile de una niña en Pekín que de la sonrisa tonta de la señora del asiento de enfrente.

Cuántas veces no tomamos el móvil sin saber qué queremos encontrar. Buceamos allí, al otro lado de la pantalla, para evitar bucear en nosotros mismos.

Bien, hoy lo dejo en casa. Pero, no podré contar los pasos, ¿y si me llaman? ¿Y si veo algo a lo que quiero hacer una foto? ¿Y si me pierdo y no sé volver? ¿Y si quiero recordar como se llamaba esa actriz? ¿Y si me da por buscar los ingredientes de una fideuá en el supermercado? ¿Y si quiero ver cómo va la guerra de Ucrania?

Y si... 

Vivimos esclavos de un dulce narcótico mental.

lunes, febrero 27, 2023

Antiguo

Me fuerzo a no querer ser antiguo al analizar nuestros días, porque soy un convencido de que el progreso siempre ha ayudado al hombre a profundizar en su bienestar, incluso porque el cambio está asociado al ser humano. Ninguna generación ha vivido un mundo tan avanzado como el suyo propio.

Ese convencimiento no quita para que me preocupen determinados comportamientos que observo desde mi atalaya de libre pensador.

Uno de ellos es el esfuerzo. Llámenme carca, que no lo soy, pero a todos se nos pasan las horas muertas embobados con vídeos de gatos haciendo travesuras, de olas invadiendo un pueblo costero, de chavales dando sustos por la calle. Horas de relax, necesarias tal vez, en las que nuestra pereza sube a la cumbre de todas las perezas para no hacer otra cosa que pasar con el dedo a otro vídeo tonto de una chica bailando un reggaeton, o de un mono robando en el bolso de una japonesa.

¿Dónde van a parar esas horas perdidas? Sobre todo, ¿dónde van cuando de gente joven se trata? Esas tardes y fines de semana sin hacer estrictamente nada productivo, embriagados por el dulce sopor de los estímulos que nos llegan de todos lados para tener nuestra mente anestesiada, ajena a la producción propia, a la construcción de retos, al esfuerzo del aprendizaje.

Sí, lo sé, la juventud de hoy es maravillosa, abierta de mente, inquieta, preparada. Sí, sé que el panorama que les estamos dejando no es alentador, con sueldos miserables y viviendas inasequibles. Estoy en el mundo.

Yo sí sé que, desde mi atalaya, observo el mundo y no dejo de pensar en que nos estamos aborregando. 

sábado, octubre 08, 2022

Desubicado

Anoche salí a cenar sin móvil, por olvido.

El primer impulso fue el de volver al garaje, subir a casa y recuperarlo. Pensé, de forma instintiva, que si pasara algo importante siempre darían con Fran.

-¿Llevas tu móvil?

-Sí -me contestó.

Camino hacia Triana pensé en la situación como un esclavo al que quitan los grilletes. No voy a poder hacer fotos, me decía. ¿Y si me llaman mis hermanas?, me preguntaba. ¿Cómo irá el fútbol? ¿Habrá nueva ofensiva ucraniana en Rusia? ¿Tendré algún email de la aplicación que compré por la tarde?

Reconozco que antes de la primera tapa busqué varias veces el teléfono en mi pantalón, que en la conversación surgieron algún término que me hizo pensar buscarlo en Google, que cuando dijimos de volver a quedar quise mirar el calendario.

Pero ¡qué buena noche pasé! Cómo disfruté escuchando a Elisa, a Joaquín, a Marina... Metido en sus historias de amor, sus trabajos, sus niños, en las bromas de Fran, en observar a los clientes del local, las vistas del río con una tranquilidad desconocida.


domingo, marzo 27, 2022

Móvil

Estamos escasos de contención.

Es una consecuencia directa de los tiempos en los que vivimos, en los que todo se mueve a una velocidad de vértigo y la palabra paciencia se ha devaluado hasta ser considerada como una tara.

Queremos conocer las noticias ya, que nos traigan el sushi ahora, ver ese vídeo en este momento, que me traigan esa camiseta mañana. Vamos construyéndonos necesidades imperiosas en el día a día y muchas no tienen que ver con el dinero, sino con la información. De ahí que consultemos de manera compulsiva el móvil para comprobar si ha pasado algo nuevo en Ucrania, con los transportistas, en nuestra ciudad.

Tomamos el teléfono ahora y lo volvemos a consultar cinco minutos después, como si en ese suspiro de tiempo el mundo se haya podido dar la vuelta del revés.

Yo trato de aplicar la contención. Aparcar el móvil durante horas en la mesita de noche, tratar de no consultarlo cuando estoy cenando, pasear sin mirarlo en busca de no sé qué.

No es sencillo. No hay lugar para el que mires en el que no haya alguien viendo el móvil, que muchas veces, es cierto, ofrece una compañía inestimable.

Yo, en todo caso, aplico la contención. Casi siempre respondo con tardanza porque trato de ir a mi ritmo y no me gusta que un aparatejo controle mi respirar.

domingo, enero 16, 2022

Duda

Vivimos en una sociedad tan radicalizada que tienes que estar en un bando o en otro.

No hablo de política, sino de cualquier materia que salga a la luz.

Tienes que posicionarte.

Yo reivindico el derecho a la duda. 

Si bien tengo muy claros mi principios básicos de comportamiento, muy ligados a los compromisos de justicia social, hay mil asuntos sobre los que tengo más preguntas que respuestas. Cuestiones sobre las que puedo dar parte de razón al que argumenta en un sentido y al que lo hace en el contrario.

El mundo va tan deprisa que no llego a alcanzar los beneficios o las desventajas de determinados avances tecnológicos, de la relación del ser humano con ellos, del uso que hacemos de las nuevas formas de trabajo, de relación, de cómo se enfocan los retos de la humanidad, de la importancia de actuar en un sentido o en otro respecto a la nutrición, de cómo debería atacarse el cambio climático, del papel de Europa en el mundo, del futuro del negocio editorial, del enfoque que debe darse a la educación de nuestros jóvenes.

¡No sé pronunciarme sobre tantos asuntos!

Me gusta, en cierto modo, que sea así. Me asustan las certezas absolutas.

viernes, julio 16, 2021

Viejas

Echo de menos los veranos de mujeres mayores en las terrazas contando sus cuitas, con vestidos fresquitos de flores en las noches de calor.

Siempre me gustó observarlas, meterme entre las faldas de mi abuela y escuchar cómo describían el mundo con la gracia, la sabiduría y el aplomo de quienes ya no tienen nada que perder.

Vivimos en mundos menos entrelazados con los demás, la tecnología sustituye tertulias de antaño y se pierden ciertos olores, charlas en voz alta y risas flojas de tiempos que no fueron mejores, pero que a veces se añoran.

No reniego de nada de mi presente, faltaría más. 

Tan sólo ocurre que hay días en que me gustaría que el ocio estuviese menos programado, que no pasáramos tanto tiempo en nuestras burbujas de confort y abriésemos más las orejas, el tacto y el olfato a disfrutar de los que tenemos al otro lado del tabique, en el banco de la plaza tomando pipas, para soltar el estrés de estos mundos perfectos que necesitan carcajadas de viejas tomando el fresco para ponerlos en su justo lugar.

lunes, julio 05, 2021

Fast

Llegábamos a Sevilla tras pasar bastantes días fuera, teníamos ganas de cenar en casa pero la nevera amenazaba con estar vacía. Y apetecía un vino.

Así que, subiendo por la autopista desde Cádiz, Fran encontró una aplicación con estética vanguardista para conseguir alguna botellita a horas raras de domingo.

-He encontrado una aplicación: 'Fastwine'

Sonaba muy bien. Fastwine. Vino rápido. Hay aplicaciones para todo. Podías llamar y te llevaban el vino que quisieras a la hora exacta que tú marcases. Una gozada para completar un fin de semana espléndido. 

Fran llamó con el manos libres y al otro lado del teléfono respondió una mujer a gritos.

-¡Papá! ¡¡¡Papá!!! ¡¡¡Papaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! 

Los dos nos miramos alucinados y Fran bajó el volumen al móvil.

-¡Un chaval! Que quiere vino el colega. ¡Vente pa'bajo! Que estoy 'atacá'. Que no sé cómo funciona esto. ¡¡¡Papaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

El padre no le iba a la zaga.

-A ver -nos dijo con malas pulgas-. ¿Qué quieren ustedes a estas horas?

Yo no sé si me alegré de que todo fuera tan desastre, pero a veces viene bien que todo salga al revés para reírte de este mundo moderno que queremos construir. 

Tuvimos que acercarnos al almacén a recoger la botella que encontramos por 'Fastwine'.

-A estas horas no hay reparto que valga.

No estaba malo.


lunes, febrero 01, 2021

Corazón

De vez en cuando me gusta enviar corazones.

Por puro placer.

Por hacer ver a la persona a la que se lo envío que está presente en mis pensamientos.

No hay que esperar momentos especiales para decirle que es importante para ti. El momento es ahora.

Sí. Son amistades que ya se saben que son valiosas, lo que no quita para que yo les haga ver que lo son. Demasiadas veces damos por supuestas emociones que no demostramos.

Son los emoticonos la nueva literatura, porque algunos de ellos encierran mensajes tan directos que evitan frases extensas difíciles de construir y el receptor, a veces, no necesita más que una imagen simple para entender tus emociones.

Mi oficio de escritor no está reñido con la pulsión de un corazón bien rojo que, palpitando, vuela a los móviles de aquellas personas que me son imprescindibles.

Anda, no lo pienses.

Envíale un corazón.

lunes, enero 11, 2021

Paralelo

No quiero hacer dos cosas a la vez.

Ni tres.

Conseguir ver una película sin ver el móvil. Leer un libro sin ver la tele. Cenar con mi amor sin más compañía que la música. No consultar mis emails a cada rato.

Nos hemos obligado a la productividad, a llevarlo todo para delante. Se nos viene algo a la cabeza y lo hacemos.

Quiero aprender a hacerla después. Esa idea que se me ocurre. Después.

Porque disfruto mucho cuando me concentro en algo en plenitud, en un combate a muerte diario con el diablillo que me susurra, ¿has mirado el wasap?

Se valora lo contrario y yo quiero desvalorarme. Deshacer la eficiencia que hay en mí para buscar lo profundo que sé que poseo. No se construyen castillos grandes mirando hacia todos lados.

Es una necesidad el demostrarme que puedo ser como deseo ser.

Porque no me pido tanto.