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martes, agosto 18, 2026

Salud

Lamentablemente somos un puntito en una inmensa nube estadística y nada garantiza que unos buenos hábitos de salud o alimenticios nos conduzcan a una vida larga y de calidad. 

Todos hemos visto morir jóvenes a gente sanísima.

Pero es lo que hay: comprar las menos papeletas posibles y portarse bien.

Ese es nuestro cachito de poder.

viernes, agosto 22, 2025

Objetivo

Uno tiene que ser consciente de lo que quiere ser, aunque nunca lo consiga.

Ocurre al escribir una novela. Uno debe tener claro qué quiere contar, dónde quiere llegar, qué quiere transmitir. Luego los personajes, si están bien perfilados, toman alma y vida propia, te toman de la mano y te llevan por caminos insospechados. Una historia es más grande cuanto más han ganado la partida los protagonistas al autor.

Vivir es igual. Es importante saber qué sí y qué no, para trazar un camino coherente. 

Luego vendrá el azar a destrozarlo todo, pero que nos destroce con la sonrisa de quienes vivían convencidos.

viernes, enero 31, 2025

Oportunidad

Lo dramático y maravilloso de la vida es que solo se nos da una oportunidad.

Hay quien se da cuenta demasiado tarde y hay quien no se entera nunca.

No es cuestión de vivir con ansiedad, nunca lo hice, sino con plena consciencia de nuestro papel en el propio desarrollo personal. Hay mucho de azar, otro tanto de decisiones de otros, pero, sobre todo, es en nuestros pasos donde se encuentran las claves del camino que recorremos.

Si en cada cruce eliges la opción más cómoda, acabas por descubrir que no te has movido de allí donde siempre estuviste. 

sábado, marzo 23, 2024

Noche tenebre

No hizo falta más que una mirada para entendernos.

Aquello nos había impactado.

Desde ese día nos juramos que había que volver a repetir.

Era Jueves Santo y habíamos llegado a esa iglesia por puro azar, tras una larga caminata por las calles comerciales de Florencia. Serían las ocho de la tarde.

Al abrir la puerta, dudamos si podíamos entrar, pero entramos. Allí estaba pasando algo indescriptible. Un espacio inmenso de incienso y velas, con las estatuas de los santos tapadas de terciopelo negro y cientos de mujeres, vestidas como vírgenes, arrodilladas frente a una capilla. Sonaba música de órgano, mientras cantaban con voz muy baja.

Sin hacer ruido, Fran y yo nos situamos lo más camuflados que pudimos, entre las bancadas.

Era la 'noche tenebre'.

Mañana salimos para Florencia, abducidos por esa noche, en ese sitio, a dejar el espíritu correr como quien saca a un perro por la montaña.

sábado, agosto 05, 2023

Golfo

Una noche loca parisina me crucé con un golfo, muy golfo, en una discoteca. Llevaba gafas de sol grandes y naranjas, era muy delgado y me cogió de la mano. 

Tú te vienes conmigo.

Acabamos en un after a las afueras de la ciudad, en un descampado lleno de gente que bailaba como loca, con el sol ya bien arriba. ¡Qué noche más divertida! Ni sé cómo volví a casa, ni sabría volver allí.

Meses después, en mi primer viaje a Nueva York, oí un grito en otro garito donde tomaba un gintónic.

¡Salva!

¡Era el chico de las gafas naranjas!

Volvió a cogerme de la mano y me llevó a bailar con él. ¡Qué bien me lo pasé!

Esa noche recuerdo que pensé lo divertida que era la vida.

¿Aparecerá de nuevo el tipo de las gafas naranjas?

domingo, enero 08, 2023

Fnac

Hay dos, tres o cuatro cosas que hacemos en la vida que cambian, un poco más de lo normal, el destino de los demás.

Sí, tenemos ese poder.

Cuando eres consciente de esos momentos puntuales de tu trayectoria vital, te sientes parte del mundo. Haber conseguido modificar el trazo de lo previsto es una manera de coger valor para con uno mismo.

Una de esas ocasiones fue para mí la de que dos amigos se conocieran, gracias a que un día de hace diez años yo los junté en una librería para verme presentar una novela. Ellos vivían a miles de kilómetros de distancia y yo tenía dos hilos, que me unían a cada uno de ellos.

Ese día, sin ser consciente, hice un nudo entre los dos extremos, me fui a casa y la magia funcionó.

Cada vez que quedo con ellos, hay algún momento en el que abro los pulmones y me siento parte activa del mundo.

Sí, tenemos ese poder.

domingo, enero 16, 2022

Futuro

Tengo una edad en la que a los padres de mis amigos se les entierra, o se les va la cabeza, o se vuelven dependientes, o viven una tranquila vejez.

Tenemos la ventaja, o no, de conocer nuestro futuro en los viejos a los que queremos, porque conforme te acercas a esos paisajes te das cuenta de las escenas que nos esperan y suspiras por quedar encuadrado entre aquéllos que transitan esos espacios con la calma de los tiempos dulces en los que el pasado, enorme, se merienda a un futuro cada vez más pequeñillo.

La vida, sin embargo, es azarosa. Te llevará por donde quiera y todas tus coherencias, las expectativas, el sueño de lo quisieras ser se verá desarbolado por la fuerza y los remolinos con los que llegue la marea.

Sólo podemos hacer lo que mejor sabemos. Vivir ahora con todo el corazón posible.

sábado, mayo 15, 2021

Zamora

Mi romance con Zamora lo provocó un Burger King.

Salíamos de Cáceres camino de León más tarde de lo previsto, tras una visita guiada espectacular por la ciudad vieja, con el destino intermedio de un restaurante de carretera del que nos habían hablado maravillas. Pero lo encontramos cerrado. Había mucha hambre y ya no era hora de comer, así que el móvil nos indicó una posibilidad: unas hamburguesas en Zamora.

La ciudad, en su parte nueva, me pareció más grande de lo que podía imaginar. Saciamos el apetito y decidimos dar un paseo, antes de emprender la marcha hacia León.

Ahí vino el amor.

En cuanto nos asomamos por entre los callejones de la zona más antigua para ver transcurrir el Duero, inmenso, a sus pies, ya supimos que teníamos que volver con calma a esa ciudad vieja de iglesias románicas hincadas en el suelo, de tabernas donde te sirven alubias gigantes y cuestas que te abren vistas a un horizonte muy verde. Seguro que se conjuraron ganas de disfrutarla y un día azul, pero ya no podemos pasar por esa ruta sin parar allí donde el turismo no suele poner la cruz.

A veces, cuando nos dejamos llevar por lo no previsto, aparecen Zamoras que nos dicen, ¿no ves la vida que te pierdes cuando sólo haces lo que se supone que hay que hacer?

La comida rápida también aporta, a veces, beneficios y salud mental.

lunes, octubre 10, 2016

Caña

Dice Fran que siempre salgo de casa con la caña de pescar. No lo niego. Mariángeles se mofa con cariño de mí al comentar que siempre que viene a alguna de mis cenas o fiestas está expectante para ver qué invitado desconocido, para ella, aparece. Tiene razón también.

Espero seguir así muchos años, con capacidad para integrar gente nueva en mi vida.

A determinadas edades hay quien dice que ya tiene su cupo de amistades cubiertas. ¡Yo no! Tengo, y la gente que me conoce lo sabe, grandes amigos. Pero el mundo es grande y, pese a lo frustrantes que resultan muchas personas y actitudes, sé que aún existe gente circulando por cualquier lado a la que estoy destinado a encontrar y tomar un sincero aprecio, que serán imprescindibles en mi futuro.

Me decía el otro día Nuria lo mucho que disfrutó tomando una cerveza con un par de portugueses a los que conoció en el bar de El Corte Inglés. ¡Claro que sí!

La pena, le comentaba yo, es la poca oportunidad que nos damos los humanos para conversar e interesarnos por el otro, para charlar con los de la mesa de al lado en el restaurante, para comentar un cuadro con alguien desconocido mientras visitamos un museo, para entablar conversación con quien acaba de reconocer que lee a Murakami, que le encanta Venecia, que viaja con una ONG, que es creativo, bloguero, inventor de máquinas inservibles o pescador de personas sin pescar.

miércoles, octubre 22, 2014

Toro

No sé qué fascinación nos produce a los humanos la visión del peligro. A mí, al menos, me resulta hipnotizador, tal vez morboso, el sentarme delante de una pantalla a ver imágenes de situaciones comprometidas, desde un tsunami, a un vuelo sin motor o un encierro de los sanfermines. La explicación, en mi caso, puede que esté en mi espíritu tan poco aventurero. Soy cagueta por naturaleza, o quizás más bien por puro raciocinio. Me gusta tanto vivir que no quiero jugármela. No quiero romperme una rodilla haciendo esquí ni la crisma escalando una montaña.

Hay, en cierta forma, un sentimiento de admiración hacia el que disfruta la vida con ese empuje liberado de precauciones.

Estos meses un familiar mío se debate en una peculiar lucha por vivir. Ya de muy joven la vida le dio una buena cornada. Cuando las preocupaciones de los demás chavales de su edad era estudiar, echarse novia y salir de marcha, él ya sabía lo que eran las operaciones a vida o muerte y los diagnósticos tremebundos.

Ha tirado para adelante a pesar de todo, ha formado su familia y se ha rodeado de una esfera de cariño de aquéllos que ven en él lo que pudo ser de su propia vida de haber sido trincado por el toro.

Hoy vuelve a verle, tan joven, las orejas al lobo y los que están cerca no pueden sino rodearlo de afecto.

Recuerdo los sanfermines de este año. Un toro resbaló en la famosa curva de la calle Estafeta. Cuando se incorporó le echó el ojo a un joven gordete y se fue a por él. Lo reventó a cornazos, lo estampó contra la barrera y lo revoleó a diestro y siniestro. Cuando por fin lo soltó, el chaval corrió como pudo buscando cómo salir. Pero no le dio tiempo. El toro, en medio de la muchedumbre, lo volvió a localizar y se fue de nuevo hacia él para darle otra paliza. No sé qué será de la vida de ese hombre, pero el susto ya lo tiene de por vida.

Hay gente a la que le toca que le mire el toro, mientras el resto observamos desde la barrera animando al atropellado para que se recomponga y huya del peligro, mirando en ese espejo de la fatalidad en el otro la naturaleza cruel de la vida que, una vez más, pasó por nuestro lado.