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jueves, abril 30, 2026

Remo

De adolescente, me inscribí en un club de remo.

Ese repetir el mismo movimiento durante kilómetros en la llanura líquida del Guadalquivir, bajo puentes y campanas de iglesias, se convertía en una suerte de práctica sudorosa de la meditación.

Pegar el culo a los tobillos, abrir los brazos, meter las palas en el río y empujar con todas mis fuerzas, de las piernas primero, de los brazos después, hasta expulsar el agua, ya casi tumbado.

Una y otra vez.

Mi mente anestesiada, de pronto, por cualquier estímulo, salía de allí, olvidaba lo que estaba haciendo y perdía el equilibrio. 

Cuanto más metido estaba en mi mundo, más cerca de caerme al agua.

sábado, abril 25, 2026

Pilates

Mis hermanas tienen una preciosa academia de Pilates y, la duda ofende, Fran y yo somos parte de su clientela.

Los martes que no viajo, allí estamos como un reloj para dejarnos llevar por Raquel, de la que no imaginaba yo su gran capacidad didáctica hasta que nos dio la primera clase, hace años.

Cada sesión, en determinados ejercicios, se nos cruzan las manos a Fran y a mí, y si no se nos cruzan nos buscamos. Nos reímos de los despistes del otro, de mi incapacidad para alcanzar determinadas posturas, de sus atajos para hacer menos esfuerzo.

El otro día un amigo nos contaba que había hablado con Raquel de nuestras clases y de cómo ella le decía:

Son dos tortolitos.

miércoles, agosto 20, 2025

Esfuerzo

Cuando una va paseando por la playa y se cruza con un corredor de rostro fatigado, a menudo se pregunta si tiene sentido ese sufrimiento.

Es más cómodo el paseo, sí. Incluso ver el paseo de los demás con una caña en la mano desde un chiringuito.

Todas las opciones son válidas. Faltaría más.

Sin embargo, el del chiringuito se pierde la sensación de logro que supone apagar el cronómetro tras la carrera y sentir la tarea cumplida, esa ducha reparadora del final que te recoloca el cuerpo en tu sitio y, sí, esa cervecita de recompensa por haberlo conseguido un día más.

Admiro a quien se esfuerza.

miércoles, agosto 06, 2025

Felicidad

Siempre me ha apasionado el concepto de la felicidad, tan disperso y tan concreto al mismo tiempo. Todos sabemos a qué nos referimos al nombrar la palabra pero cada uno daría una definición diferente.

Escuchaba una charla de un profesor de filosofía en la que explicaba los resultados de un estudio en el que se listaban las cualidades que debe poseer una persona para sacar el máximo jugo a la felicidad. Terminada la conferencia, las apunté en el móvil para no olvidarlas, porque en su exposición ese catedrático utilizaba argumentos rotundos que me convencían.

Así, un individuo tendrá más oportunidades de ser feliz si es una persona optimista, agradecida, resiliente, decidida, deportista y amigable.

Cuando terminé de anotarlo todo me dije, ¿cuánto de ello se puede trabajar?

lunes, diciembre 23, 2024

Luxemburgo

No hace mucho me acerqué a visitar la boulangerie que tenía abajo de casa cuando vivía en París.

En un paseo emocional, volviendo veinte atrás al lugar donde tan feliz fui, me asomé por ver si seguían vendiendo croissants de almendras. 

Las chicas que atendían no eran las de entonces, lo que tenía claro no tanto por recordar sus caras sino por su juventud.

Recordé entonces las tardes de invierno en las que bajaba casi a escondidas de mí mismo para saborear uno de esos croissants rellenos de crema recién hechos. 

Mi penitencia era correr todo el perímetro de los Jardines de Luxemburgo por cada uno que me comía. Así que, si no quería correr, no bajaba a pecar.

Veinte años después echo de menos no solo los croissants, sino la carrera de penitencia entre maravillosas alamedas bajo un frío glacial.

martes, agosto 20, 2024

Planes

Qué hermosos son los días de verano para planificar los meses por venir.

Planes que, en su mayoría, nunca se cumplirán, pero que tanto bien nos hace imaginar. Tiempo de pensar en quiénes vendrán a cenar a casa, en las escapadas que nunca nos daremos a Londres, en las rutinas deportivas que no sabremos mantener, la pila de autores que leeremos, las tardes semanales de cine que acabaremos anulando, los platos que no aprenderemos a cocinar.

Los escasos huecos del día a día se encargarán de limitar nuestros propósitos de 40 horas diarias, hasta ir modificando levemente lo que ya estábamos acostumbrados a hacer y no nos venía nada mal.

Pero, que no nos quiten soñar. Sería quitarnos el verano.

viernes, abril 12, 2024

Salud

Hay un factor placer en el cuidarse.

Saber que la ensalada que tomas es sanísima, renunciar esa noche a la cerveza, darte el largo paseo hasta Triana pese a la pereza, hacer las flexiones antes de dormir, estirar la espalda en la ducha, comprar un kilo de sardinas en el mercado, con todo su omega 3.

Tenemos que disociar la lucha salud-disfrute, porque las dos caben en el mismo cofre de las maravillas.

Querer a nuestro cuerpo es querer al mundo. Cuidarlo es lo menos que nos podemos pedir.

viernes, julio 23, 2021

Tokio

No hubo decisión más acertada en mi juventud que apuntarme a hacer remo.

Tendría 13 años, muy buenas notas y una vida social que se limitaba al paseo de ida y vuelta a clase.

Fue, a esa edad, cuando comprendí la grandeza del deporte, no sólo por lo que implicaba de esfuerzo, disciplina y solidaridad, sino porque me permitió salir de mi caparazón, encontrar ilusiones fuera de mi círculo cerrado, conocer otros círculos sociales y empezar a valorar mi cuerpo.

El deporte es un reflejo aumentado de la vida. Forjar un proyecto, luchar por él, trabajar en equipo, disfrutar de cada paso ganado, comprender cuáles son tus límites, abandonar cuando no puedes más. Como la vida misma. 

Como la vida, también, tiene su parte negra, allí donde entra la corrupción, el dopaje, la trampa.

Disfrutar de un partido de tenis o de un campeonato de natación es un puro disfrute. Cuando sientes que lo entregan todo en pos de la victoria.

Hoy empiezan los Juegos Olímpicos, una vez más, marcando nuestros períodos vitales. Qué época de juventud más hermosa cuando tuve la posibilidad de estar en Barcelona durante las Olimpíadas. 

Sidney, Atenas, Seúl, Atlanta, Londres, Pekín... ciudades que han quedado grabadas en nuestra memoria personal gracias a la grandeza del ser humano, que un día se organizó para ver quién era el más fuerte, el más rápido, el más alto.

El deporte como símbolo de la Vida, porque todos vamos detrás de un sueño.

lunes, junio 12, 2017

Sol

En los duros días de invierno uno relaciona la felicidad con una jornada al sol, pero esas mañanas llegan y me percato de lo incómodo que me resulta tirarme sobre una toalla a dejar pasar las horas como una sardina.

Así estaba el sábado cuando decidí que, para no aguarle la fiesta a Fran, aprovecharía ese rato de exposición solar para hacer algo de deporte. No hay nada como la gimnasia pasiva. Así que me concentré en hacer estiramientos de lumbares de 30 segundos. Levantar lentamente la columna, desde el coxis hasta el cuello y permanecer con todo el cuerpo levantado, en forma de pirámide, para reforzar los lumbares. El silencio de esa zona de la playa acompañaba. Cada vez complicaba más el ejercicio, levantando una pierna, cruzándola, luego la otra...

Me giré boca abajo para continuar con los ejercicios. Decidí hacer una plancha. Colocar los codos sobre la toalla y subir todo el cuerpo manteniendo bien firme los abdominales. El sol pegaba de plano.

Entonces me acordé de que estaba a punto de terminar la deliciosa novela 'Un cuento dulce', premio Goncourt del 2016. La abrí por la hoja pellizcada por la que la dejé la noche anterior. Decidí que aguantaría en la posición de plancha el tiempo de leer las páginas pares. Las impares para descansar.

De pronto vi a Fran mirarme tomando el sol, haciendo abdominales, sumergido en una novela francesa.

sábado, octubre 29, 2016

250

Soy un convencido del carpe diem, de aceptar los retos cuando surgen y de no programar los futuros momentos felices.

Tal vez por haber padecido una adolescencia atormentada, he aprendido a ser una persona fácil.

El hecho de valorar el presente como la clave del bienestar personal me hace ser un avezado gestor del tiempo. Un lema que tengo integrado desde que me conozco es el de que hay tiempo para todo. Mucha gente, en general, se queja de lo contrario, mientras se les pasan las tardes en el sofá, bloqueados frente al televisor, o no saben qué hacer cuando llega el viernes tarde y el trabajo ya no necesita de ellos.

El disfrutar de la vida, según mi teoría, no está reñido con la organización. Hay que saber cuáles son los objetivos.

En mi caso hay dos irrenunciables: mi salud y mi carrera literaria. La primera se puede ir al garete en cualquier momento y la segunda puede no llegar nunca a explosionar, pero en mi mano está hacer lo posible por que eso no ocurra.

Cada día hago deporte, aunque sea testimonial. Hay mil ejercicios sanos con los que ejercitarse en la alfombra de casa y un sinfín de senderos urbanos por los que correr. Me cuido porque me apasiona la vida.

En mi devenir como escritor tengo grabada una consigna: todos los días escribo al menos 250 palabras de mi próxima novela (siempre hay una próxima novela). No me privo de mis viajes, mi callejeo casi diario o los encuentros con los amigos, pero siempre busco el hueco al llegar a casa tras el trabajo para componer esas 250 palabras que me conectan a mi capacidad para contar historias y encontrar esa parte creativa en mí que me hace tanto bien explorar.

Tener unas rutinas que busquen lo mejor de ti y encontrar la constancia para desarrollarlas es también una manera, hay infinitas, de ser feliz.

jueves, agosto 25, 2016

Sumas

Por mucho que alguien se escape a un lugar idílico en un día laborable de cualquier mes del año, siempre encontrará gente allí disfrutando de una experiencia que para esa persona es excepcional. Si un día se pega un homenaje merecido en un restaurante de lujo, encontrará mesas llenas de comensales que charlan allí con toda naturalidad. Cuando vaya a un concierto majestuoso de ópera, acabará aplaudiendo emocionado entre una multitud entusiasmada y podrá preguntarse: ¿pero dónde he estado metido yo?

El ser humano, por lo general y de forma subconsciente, tiende a pensar que esos que viajan, se relamen con servilletas de seda y viven la dolce vita son todos los mismos y muchos más de los que son.

Si su equipo nunca gana una competición, uno llega a creer que es un desgraciado por no conseguir nunca nada, sin razonar que la inmensa mayoría de los clubs no ganan jamás.

Agrupan a los triunfadores en un 'todos menos yo' que los hace pequeñitos y provoca el efecto contrario al de sentirse privilegiados. Hacen sumas raras que suelen dejarlos en el escalafón inferior del disfrute.

Hay que guiñarle el ojo al que aplaude junto a ti o se baña en aguas cristalinas de un paraíso, porque ellos, como tú, sois triunfadores por entender que la vida está llena de momentos excepcionales para sentirse únicos; momentos irrepetibles que no todos saben aprovechar, creyéndose intrusos en un paraíso inmerecido.

miércoles, agosto 17, 2016

Nadal

Estos días de verano, aunque intento mantener la forma y seguir haciendo ejercicio diariamente, he ganado kilos y he perdido fondo a la hora de correr. Los días de levante en Conil no han ayudado al no poder salir de casa si no era para meterme en el coche o en un bar a tomar cervezas.

Esta semana, en Marbella, conseguí al fin salir a correr por los alrededores de la urbanización donde estamos. Suelo hacer de media 10 km, pero esa vez a los 4km iba muerto. Al ser un circuito pequeño, la tentación de escaparme al apartamento y darme un baño en la playa era enorme.

Entonces pensaba en los gritos de ánimo que di a Nadal en sus últimos partidos en los Juegos de Brasil, ¡qué fácil exigir un esfuerzo más desde el sofá a un tipo que acababa fundido cada encuentro!, y sacaba fuerzas para 4 km más.

Necesitamos muchos Nadales que nos inviten a obligarnos a ser mejores.