No sé si es un problema de bizquera, o de falta de visión o de pura deformación, pero es difícil mantenerle la mirada.
La gente así suele potenciar todo lo bonito que hay en ellas para combatir ese lugar complicado en el que todos se concentran.
─Yo muero con este hombre ─le dije a Fran.
─Eso se llama empatía, Salvador.
Me encanta cuando me dice Salvador.
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