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jueves, junio 27, 2024

Presentaciones

Cuando preparamos presentaciones de trabajo suelo pedirles a mis compañeros simplicidad.

Ser simple a la hora de mostrar un tema es muestra de sabiduría, por mucho que uno se crea que cuantos más datos, más gráficos, más fotos, más explicaciones mejor será reconocido nuestro desempeño.

A la gente le cuesta priorizar, descartar entre varias opciones.

La vida es decidir. 

Siempre se gana cuando se elimina lo superfluo hasta llegar a lo que realmente importa.

Quien sabe mucho de algo, lo explica con sencillez.

domingo, noviembre 05, 2023

Opciones

Tengo dos historias en mente para arrancar mi próxima novela y no sé por cuál decidirme 

Una es una comedia romántica heterosexual, en la que una pareja que acaba de conocese, en los cuarenta, se despiden pasándose un teléfono que tiene un número equivocado. 

La segunda, un recién viudo homosexual que descubre las infidelidades de un marido ya muerto.

Las dos me ofrecen escenarios que quiero explorar, en los que están presentes el azar, por un lado, y el amor total, por el otro.

¿Qué os apetece más?

miércoles, enero 18, 2023

Dudas

A veces me digo, quién soy yo para sentenciar esta y otra cosa. A cuento de qué lanzo al aire de las redes sociales textos que parecen manuales tontos de autoayuda. Qué me lleva a contar anécdotas personales como pretendida enseñanza ante determinadas situaciones. 

Es buena la duda. Plantearse con ojos críticos lo que uno hace. Ridiculizarse incluso hasta sudar frío. Hacerse harakiris emocionales para resituarse de vez en cuando.

Es buena, sí, mientras no bloquee, porque lo peor que puede pasar es que nos convirtamos en estatuas de sal de no saber si ir para atrás o para adelante.

Descender al fondo de nuestra forma de entender el mundo es higiénico, desde el momento en el que sales más fuerte por haber respondido a tus principales temores. 

Actuar por inercia, porque siempre lo hice o por miedo a cambiar es lo que menos puede llenarnos.

Si la duda te corroe, plántale cara, pero no dejes nunca que te paralice.

domingo, enero 16, 2022

Duda

Vivimos en una sociedad tan radicalizada que tienes que estar en un bando o en otro.

No hablo de política, sino de cualquier materia que salga a la luz.

Tienes que posicionarte.

Yo reivindico el derecho a la duda. 

Si bien tengo muy claros mi principios básicos de comportamiento, muy ligados a los compromisos de justicia social, hay mil asuntos sobre los que tengo más preguntas que respuestas. Cuestiones sobre las que puedo dar parte de razón al que argumenta en un sentido y al que lo hace en el contrario.

El mundo va tan deprisa que no llego a alcanzar los beneficios o las desventajas de determinados avances tecnológicos, de la relación del ser humano con ellos, del uso que hacemos de las nuevas formas de trabajo, de relación, de cómo se enfocan los retos de la humanidad, de la importancia de actuar en un sentido o en otro respecto a la nutrición, de cómo debería atacarse el cambio climático, del papel de Europa en el mundo, del futuro del negocio editorial, del enfoque que debe darse a la educación de nuestros jóvenes.

¡No sé pronunciarme sobre tantos asuntos!

Me gusta, en cierto modo, que sea así. Me asustan las certezas absolutas.

martes, enero 23, 2018

Duda

Uno de los enemigos que tengo mejor identificados tiene que ver con el embotamiento en las decisiones por tomar que éste adversario me provoca. Microparálisis la mayor parte de las veces, pero que sumadas entre sí lo convierten en un ladrón de vida que te hace patinar en espacios vacíos.

Ese contrincante que me mantiene en tensión, sin embargo, se hace invisible para muchas de las personas que quiero. Se camufla entre los pliegues de sus ropas, se alía con las sábanas de sus camas, se confunde con el agua de sus duchas para insinuarles por qué salir esa noche con lo tranquilo que se está en casa, para tentarles con una siesta cuando les apetece un café, para obligarlos a lanzar un mensaje cuando en realidad quieren llamar a ese amigo que les importa.

Luchar contra él me lleva a veces a precipitarme por no darle cancha. No hay disyuntivas que no tengan una respuesta rápida. Si el cuerpo me pide salir a correr, me deshago de él para ir a calzarme las zapatillas de deporte. Si no quiero correr, no permito que me enrede en remordimientos.

A veces salgo magullado en mi lucha contra este enemigo de nombre femenino que me asalta en las horas bajas para decirme que no tiene sentido implicarse tanto en currarse proyectos que no me llevarán a ningún lado, porque este oponente te necrofiliza en cuanto te descuidas, jugando con esa parte de ti que ya está desengañada del mundo.

Hay días en que tengo la sensación de que caigo enredado en su tela de araña; que me coge la vuelta y me narcotiza el hermoso veneno paralizante de la duda.