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domingo, octubre 03, 2021

Andes

Tuve la fortuna de nacer con una enorme capacidad de sugestión, de forma que disfruto con pasión las cosas más allá del tiempo en el que se producen, sólo con imaginar cuándo ocurrirán o trayendo su recuerdo a mi mente.

Tras una semana de trabajo en la ciudad brasileña de Curitiba, volaba a Chile para continuar mis tareas en una fábrica cercana a Santiago. Toda mi lucha con la agencia de viajes fue reprogramar el vuelo para evitar la noche y poder así sobrevolar los Andes en todo el esplendor bajo la luz del sol.

La experiencia fue sobrecogedora. Dejas las cumbres blancas tan cerca que hasta las azafatas se asoman a contemplar el espectáculo de los lagos turquesa en un infinito manto blanco que refleja una luz imposible de disfrutar sin pensar que la magia existe.

El descenso comienza apenas las nieves han dejado paso a inmensos bosques verdes. A punto de aterrizar, cuando ya teníamos cerca las casas cercanas al aeropuerto, el avión rugió y se reorientó hacia arriba en una maniobra de una brusquedad inesperada. Los gritos se hicieron histéricos.

Les habla el comandante, hemos debido abortar el aterrizaje por la presencia de manadas de perros en las pistas.

Nunca supe si eso fue cierto, pero hay veces en que las verdades son tan imposibles de creer que más vale inventarse mentiras piadosas cuando las situaciones se vuelven críticas.

domingo, noviembre 27, 2011

Ritual

No sé cuándo fui consciente de haber encontrado, a lo largo de mi crecimiento como persona, la equivalencia entre el acto de aprender y el de ser feliz.

Quizás porque el aprendizaje no lo hago equivalente al hecho de estudiar, o no al esfuerzo, o no a la obligación.

Aprender por el gusto de conocer.

Hoy, como tantos otros domingos, he salido a la calle, me he comprado el periódico y me he ido a desayunar durante casi dos horas.

Tiempo para sumergirme en la realidad de un Marruecos que acaba de votar a un gobierno islamista en que aprendí que la propia monarquía ha sido impulsora de partidos políticos para ahuyentar la posibilidad de un país gobernado bajo las leyes de la sharia, desayuno en el que descubrí el lado luterano de Ángela Merkel, amante de las matemáticas y de la lengua rusa, que llegó a pertenecer a las Juventudes Comunistas de la RDA. Desde Chile me explicaban, poco después, por qué esas movilizaciones estudiantiles en un país en pleno progreso, y encontré la clave en la baja calidad de la enseñanza, al haber confundido los políticos cantidad con calidad. Me explicaron el drama que supondría para España volver a la peseta, fundamentalmente por la descapitalización de la banca y me adentré en una clase de 4º de ESO del País Vasco durante la exposición de su drama de una víctima del terrorismo. Analicé durante quince minutos gracias a un estudio estadístico, hacia dónde se fueron los votos del PSOE del 20N, en esa zona centrista poco ideologizada que se reparten de elección en elección los dos grandes partidos. Me sorprendí por las altísimas compras de automóviles en estos tiempos de crisis de los 'rent a car' o el desembarco en Norteamérica de unas 'muñecas de Famosa' que yo creía desaparecidas. Me alegré de saber que cada vez se tiene más en cuenta el compromiso ético de las grandes empresas con el empleado o con el medio ambiente por parte del cliente y de los inversores. Buceé en la historia de Atenas y Roma para entender algo de la crisis que hoy afecta a griegos e italianos, en un artículo en que se defendía una salida política, casi espiritual, a esta crisis. Me aproximé a Medina Azahara para conocer cómo un grupo de intelectuales cordobeses defendió el inicio de excavaciones para protegerla del desconocimiento social de esa ciudad fundada en el siglo X.

Pasando páginas de un periódico que cuesta menos que un desayuno, tuve dos horas nuevas de placer. Un viaje de Chile a Alemania, de Marruecos a Grecia, de la política a la empresa pasando por lo espiritual.

Difícil encontrar formas más baratas de alegrarse una mañana de domingo, siempre que se entienda que el conocimiento es crecimiento, que te ayuda a hacerte como persona y como observador del mundo, de las realidades de otros tiempos y de éstos, de otros sitios lejanos, que lo son menos cuando tienes la curiosidad de detenerte un rato y leer.