lunes, septiembre 07, 2026
Vértigo
miércoles, diciembre 24, 2025
Serio
domingo, octubre 26, 2025
Guapo
viernes, julio 25, 2025
Arrugas
Habituados a mirarnos cada mañana al espejo, envejecemos con las arrugas de la gente a la que queremos, la que vemos de tanto en tanto.
Hablar con ellos no es solo escucharlos, sino observarlos. Integrar esa cana de más, aquel pliegue que antes no estaba, esa barriguilla que nunca existió.
Ver eso en ellos es asumir eso en ti.
Da vértigo sentir cómo el tiempo nos lleva por un viaje inesperado que nos transforma en alguien que nunca habíamos sido.
sábado, febrero 08, 2025
Impotencia
Hay una realidad que me cuesta asumir, y me frustra, no puedo cuidar de mis amistades tanto como quisiera.
Enviar mensajes de móvil con corazones está bien y lo practico, pero alimentar las relaciones implica hablar, mirarse, tocar.
Hacer la cuenta de las horas libres no sirve más que para confirmar que no es posible, porque quedar para cenar con uno es renunciar a quedar con otra y las semanas pasan, de pronto te ves en primavera, y te quedan mil citas por concretar.
Yo quiero saber de ellos, tomar cafés, dar paseos, escucharles de sus vidas, ponerme al día de cómo les trata el mundo.
Que la vida se nos va y yo los quiero.
jueves, junio 27, 2024
Juventud
domingo, diciembre 11, 2022
Aburridísimo
jueves, noviembre 03, 2022
Duración
Durando igual, cada vez las cosas duran menos con los años, porque el tiempo, por mucho que se pueda medir, es subjetivo.
Escuché de un experimento con personas puntuales y tardonas. Las metían en una habitación cerrada y les proponían hacer sonar una campana cuando considerasen que había pasado un minuto. Los puntuales la activaban antes de que se cumpliera el tiempo, los que siempre llegan tarde la hacían sonar cuando las agujas ya se acercaban a los dos minutos.
Aunque ya es imposible, me gustaría que me hubieran metido de pequeño en ese cuarto de paredes blancas, para hacerme contar cómo era un minuto mío de los de entonces. Imagino lo impresionable que eso sería, la de cosas que pasarían por mi cabeza, el terror que me produciría estar ahí, las ganas que tendría de contarlo a mis amigos, las dudas de saber si lo haría bien. Estoy seguro de que habría un siglo de emociones en ese minuto.
Si me metiesen ahora en ese espacio sin referencias, tal vez recordaría el niño que fui y tocaría el claxon antes del primer suspiro, cuando el tiempo, malaje y volátil, apenas habría empezado a correr.
martes, abril 12, 2022
Perdidos
jueves, marzo 31, 2022
Panaderos
jueves, febrero 24, 2022
Jóvenes
miércoles, enero 19, 2022
Tres
jueves, octubre 07, 2021
Envejecer
jueves, septiembre 02, 2021
Carne viva
lunes, julio 12, 2021
Repetición
lunes, julio 05, 2021
TséTsé
domingo, abril 11, 2021
Pandemia
Dentro de nada las llegadas corriendo a casa tras la cena para evitar un control policial serán un mal recuerdo.
El tiempo lo borra todo sin piedad. Lo malo y lo bueno. Como un rodillo.
El otro día paseábamos la calle Sierpes con un guía turístico y nos hablaba de la Sevilla de hace cuatro siglos, esa época en que llegaban los galeones cargados de oro americano y la ciudad estaba repleta de mercaderes, maleantes, aristócratas, mendigos, marineros que pululaban por esa calle estrecha de una ciudad que era uno de los centros del mundo.
Yo veía el cielo azul e imaginaba con nitidez la escena. El mismo sol, la misma ciudad, pero no ponía caras, ni historias reales de personas ni aventuras que han sido borradas por el tiempo.
¿Qué queda de esos ciudadanos? ¿Qué quedará de nosotros?
Me escribo esto para el yo anciano que seré dentro de unos años, si tengo la suerte de estar aquí y ganas de leerlo.
Entonces comprobaré si es verdad que esta pandemia quedó en poco más que una pesadilla olvidada.
lunes, octubre 05, 2020
Tiranía
La tiranía del tiempo se acelera con la rutina.
Como las aguas envalentonadas de un río en una gran pendiente, como si dejásemos el dedo pulsado sobre un temporizador, el correr del tiempo se dispara cuando repetimos cada día los mismos pasos. La rutina es aceite para que se deslice, es cómplice de su indiferencia, es veneno que adormece. El tiempo se precipita ante la inacción, se ríe de tu cara de pasmo, se regodea.
Cuando en una película de aventuras vemos a los protagonistas salvar todo tipo de peligros, siempre imaginamos como premio a su victoria un tiempo de calma, una vida en la que sea la quietud la que domine su día a día, de dormir mucho y grandes desayunos.
Pero el tiempo, ya de por sí cruel, se te escapa como arenilla de las manos cuando te dedicas a ver la vida pasar. Hay que ponerle obstáculos, que no son sino rupturas en lo previsto. Diques de contención en forma de escapadas. De ti, de tu casa, de tu comodidad, de tu no hacer nada distinto.
No es cierto que el tiempo pase para todo el mundo igual, porque el tiempo es inventado. No pasa igual si sales, si investigas, si conversas. No corre igual si vas a un sitio desconocido, si llamas a ese amigo abandonado, si decides comer distinto, si dices sí a esa propuesta, si no duermes la misma siesta, si aprendes algo nuevo, si decides no ser otra vez el mismo.
Un día lleno tiene mil rocas donde agarrarte, un día plano es un día más, del que no recordarás ni el viento.
El horror es mirar atrás y ver vacío, porque sentirás la avalancha de un futuro lleno de nada precipitarse sobre ti.
sábado, abril 11, 2020
Vértigo
miércoles, abril 18, 2018
Tiempo
En nuestra infancia el futuro es infinito, en la adolescencia todos los proyectos caben. La madurez consiste en elegir caminos para abandonar otros, constriñendo ese horizonte inabarcable cada vez un poquito más, hasta tal punto que llega un día en que confirmas que no podrás ser casi ninguna otra cosa de lo que eres ya.
Con mi edad miro hacia atrás y toco con la punta de los dedos a ese niño que pasaba veranos eternos riendo en la playa, veo con nitidez mis años de universidad e incluso recuerdo los olores de mis primeros días en el trabajo; las declaraciones de amor, que varias hubo, el primer sexo, con el cuerpo temblando de turbación, el primer viaje a Francia, el abrazo de mi padre al firmar mi contrato, las guardias en el cuartel de Caballería. El día que Fran apareció con su camiseta roja en el Barón. Todo está accesible sin necesidad de prismáticos.
Esa comprensión certera me niego a tomarla con la angustia de quien asume la liviandad de los años; saber cuánto estos pesan es la mejor terapia para no desperdiciar tardes en no hacer nada, la mejor medicina para asegurar bien el tiro de las decisiones, todavía muchas, por tomar.
Ver tan de cerca al niño que fui me permite visualizar el viejo que quiero ser y lo mucho que quiero crecer hasta ese día.