Les expliqué que había pedido unos días de vacaciones para bajar el estrés, no para subirlo y que me parecía escandaloso tratar tan mal a un cliente.
La chica se disculpó y me prometió resarcirme con el pago de esa noche.
No llegó el dinero. Pasó un mes y reclamé. No hubo respuesta.
Coloqué entonces una reseña al alojamiento explicando exactamente lo que me encontré y el maltrato recibido.
De inmediato esa chica me escribió para preguntar dónde podía ingresarme el dinero para que yo retirase la reseña.
Yo le contesté categórico.
'No necesito el dinero'.