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domingo, mayo 17, 2026

Loncha

No me gusta desayunar siempre lo mismo, pero flipo cuando me hago un croissant con queso y jamón york.

A esas horas en las que el mundo no existe y no ha levantado el día, abro la nevera y disecciono el croissant.

Es entonces cuando llega el momento de la loncha de queso, que viene envuelta entre papeles del mismo color.

'¿Cuánta gente hoy en el mundo no se comerá ese papel sin darse cuenta?'

No hay desayuno de croissant mixto en que esa pregunta no ronde por mi cabeza.

Hasta el día en el que me lo coma yo.

Hay obsesiones peores.

lunes, diciembre 23, 2024

Luxemburgo

No hace mucho me acerqué a visitar la boulangerie que tenía abajo de casa cuando vivía en París.

En un paseo emocional, volviendo veinte atrás al lugar donde tan feliz fui, me asomé por ver si seguían vendiendo croissants de almendras. 

Las chicas que atendían no eran las de entonces, lo que tenía claro no tanto por recordar sus caras sino por su juventud.

Recordé entonces las tardes de invierno en las que bajaba casi a escondidas de mí mismo para saborear uno de esos croissants rellenos de crema recién hechos. 

Mi penitencia era correr todo el perímetro de los Jardines de Luxemburgo por cada uno que me comía. Así que, si no quería correr, no bajaba a pecar.

Veinte años después echo de menos no solo los croissants, sino la carrera de penitencia entre maravillosas alamedas bajo un frío glacial.

miércoles, octubre 02, 2024

Pistacho

Una feliz tarde de verano paseábamos en familia por Turín.

Había antojo de helado, así que entramos en un local clásico, donde quedaban tapados los colores y texturas tras tapas metálicas a modo de farmacia antigua.

Me decidí por el pistacho y continuamos el paseo.

No había caminado más de dos manzanas cuando me deshice de la tarrina en una papelera, tras apenas dos cucharadas. Ya había saciado mi capricho.

Hago igual, en lo posible, con todos los pecados que me tientan. Una Coca-cola, un croissant de chocolate, unas patatas fritas, unos churros. Me los pido muy de vez en cuando, los disfruto, en la dosis necesaria para satisfacer mi deseo, y me deshago de ellos sin necesidad de rematar.

Quiero cuidarme sin renuncias talibanes.

domingo, septiembre 15, 2024

Diosa de la glucosa

La diosa de la glucosa nos ha cambiado la vida.

Hartos de escuchar críticas a los millones de influencer que nos dicen qué debemos comer o no, o en qué postura debemos dormir, aparece esta francesa en mi vida que me convence de todo lo que he hecho mal desde pequeño. 

Ese goloso que habita en mí y se ponía hasta arriba de zumos, croissants y dulces cada despertar, y se quería morir a media mañana cuando el pico de glucosa se venía abajo como quien cae de un precipicio, sucumbió a los poderes de esta mujer.

Desde hace un tiempo, me dejo guiar por sus consejos y me siento mucho más en forma. De hecho, he convencido a Fran de las bondades de sus propuestas.

Todo lo bueno que nos pasa tiene que ver con ella.

Así que, como en una experiencia religiosa, cada vez que nos preparamos de comer o vamos a un bar a tapear nos miramos y, a veces, nos decimos.

—Hoy nos riñe la diosa.