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viernes, junio 02, 2023

Isa

Me llamó una amiga de la infancia para saber de mí. 

Nos pusimos al día con cuatro datos fundamentales acerca de nosotros, las familias, nuestros trabajos, con el cosquilleo que produce escuchar voces que te meten en la máquina del tiempo.

Se ve que paseaba con su madre, ya muy mayor y sin la claridad mental de aquellos tiempos en que cuidaba de nosotros. Sin pedirle opinión, le zampó el teléfono a la señora para que hablase conmigo.

—Es Borete, mamá.

La mujer, cohibida después de media vida sin tener noticias de mí, no sabía sino mandarme besos y recordar tiempos pasados. 

Entonces su hija le explicó, a las bravas, que yo era homosexual. Tragué saliva.

—Está casado con un hombre, mamá.

Se hizo un silencio al otro lado, hasta que su madre, incómoda, reaccionó.

—Vaya... Pero, a pesar de todo, Borete siempre ha sido muy bueno.

Al menos no me lanzó a la hoguera.

lunes, octubre 09, 2017

Muda

La encontró Guillaume a petición nuestra. Buscábamos una actriz hispanoparlante que viviese en París y apareció Belén, paraguaya de humor sarcástico, habladora, gamberra, piel blanca, largo pelo negrísimo y rasgos lejanamente raciales.

Nos embarcamos todo el equipo en un vuelo de Ryanair para grabar en un estudio alquilado por cuatro días el inicio de la película. Una escena lésbica oscura que marcaba, desde el inicio, el desenlace final de 'No te supe perder'.

-¿Te importaría desnudarte de cintura para arriba? -le pregunté, ajeno a las convenciones entre artistas.

Respondió, rotunda, que no había problemas.

Esa noche de rodaje había tensión en el ambiente. Acabamos de copas por los canales de Saint-Martin. El resto del fin de semana pasó entre escenas de metro y de calles atravesadas por los Grandes Bulevares.

Días después aterrizó en Sevilla, grabamos los primeros segundos de metraje y disfrutamos de su capacidad de reírse del mundo en un fin de semana maravilloso. Nos hablaba de Paraguay, de su hermana famosa de series de televisión, de su arisco amante francés y de su amor por el teatro.

La vi varias veces más, en París, de nuevo en Sevilla, el tiempo pasó. Tuvo un hijo hace poco, se fue a vivir a Brasil.

Seis años después la película se terminó, pero ella no aparecía en los títulos de crédito. Me escribió:

-Salva, ha debido ser un error pero...

Le expliqué que no. Se había decidido suprimir, por coherencia, las escenas iniciales. Tuve que asumir la decisión de otros y no buscar excusas.

-Lo siento en el alma, Belén.

Ella me mandó besos. Me dijo que ya había merecido la pena lo vivido tan sólo por conocernos a Fran y a mí. Que nos deseaba lo mejor.

Querida Belén, me diste una lección de humanidad.