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martes, agosto 18, 2026

Tristón

Tengo un compañero de trabajo, al que quiero, a quien llamo Tristón.

Sí, la pareja de Leoncio, para los que tenemos una edad.

No hay vez en la que le pregunte cómo está que no venga con una desgracia nueva. Todas verdad.

Cuando me saluda por el sistema de chat de la empresa, para solicitarme algo, yo respondo a su 'hola' con un emoticono al que le salen lágrimas como una fuente. Entonces él me responde, con el mismo cariño: 'cabrón'.

miércoles, octubre 15, 2025

Felicia

—Eres la primera persona que se dirige a mí con buen humor en todo lo que va de mañana —me dijo Felicia, una compañera rumana, cuando empezamos nuestra videoconferencia.

De inmediato miré la hora en el ordenador, las 12:15 del mediodía. Comenzando la jornada a las 7:00 y siendo una hora menos en su país, esa mujer llevaba soportando malos humos durante más de seis horas.

Las empresas no son conscientes de lo productivo que uno se vuelve cuando el personal trabaja con espíritu colaborativo hacia los demás. Se concentran en resultados que se miden en euros, cuando el rendimiento habría que medirlo por el sentimiento de bienestar laboral, fácil de medir a partir de encuestas.

Una compañía que tenga bien estructurada su línea de negocio debe preocuparse ante todo por asegurar un entorno de respeto y colaboración, clave primera y última para conseguir grandes metas.

Los caracuernos son el veneno de cualquier organización.


jueves, enero 09, 2025

Democracia

En mi empresa comparto muchas horas con compañeros que son, mayoritariamente, de derechas. Es una realidad, del mismo modo que mi familia, más allá de mi núcleo más cercano, también piensa en modo conservador.

Mis amigos, en cambio, son, en general, de izquierdas, mucho más afines a mí. Los he elegido yo. No porque les haya pedido un carnet para afianzar la amistad, sino porque las cosas funcionan así.

La gente se busca de forma natural.

A una persona sí la define su tendencia política, no nos engañemos. Pero también la define su sentido de la lealtad, su grado de empatía, sus ganas, o no, de comerse el mundo, su capacidad de amar, su espíritu combativo, su humor, su percepción de la realidad.

Asistimos a tiempos convulsos en los que no puedes hablar de política sin dar gritos, cuando la política es un tema central de nuestra sociedad, que está en la base de la democracia que muchos, cada vez más, quieren liquidar.

No nos permitamos odiarnos.

viernes, enero 05, 2024

Dios

Yo no creo en Dios, pero me acuerdo de él cuando meto, a solas, la pata.

Es una complicidad surrealista, esas risas que él se pega cuando hago una de las mías debido a mis despistes.

Que me pego un resbalón, que busco las llaves y las tengo en la mano, que me lanzo a bailar como un descosido, que se me cae la tostada con la mantequilla hacia abajo, entonces siento su risa.

¿Será que mi Dios es un guasón?

Se ríe de mí, tal vez, porque yo me río de él.

viernes, octubre 20, 2023

Locura

Yo a veces entiendo más al loco que al cuerdo. Cuando me cruzo con gente que tiene todo bajo control y pocas dudas en su recorrido vital, empiezo a asustarme, porque la vida se compone de tantas incertidumbres que casa mal con lo racional. Tratar de esquematizar la existencia es como poner puertas al campo. Las circunstancias lo desbordan todo. Está más preparado para la batalla quien se enfrenta a ella con humor.

De ahí que un punto de locura, de salirse del tiesto, de carcajada sea el mejor antídoto contra la imprevisión. Para cuidar la salud mental hay que aplicarse un puntito de insensatez.

Es el extremadamente cuerdo el loco de nuestros días.

sábado, julio 22, 2023

El escudo

Cuando más consciente es uno del absurdo de la vida, más fino es el sentido del humor.

El humor se ceba con la muerte, con lo correcto, con lo formal, para fortalecernos con ese poder que nos da de hacer que no se nos vaya la vida con los golpetazos que esta nos da.

Un gran ejemplo son las abuelas, cuando sacan esa risa socarrona y contagiosa al hablar de cualquier tema. Ellas, que han enterrado amigas, hermanos, que disfrutan entre achaques los últimos años, son las que mejor saben reír y asumen, además, que esa es su salvación.

Perder el sentido del humor, o no haberlo tenido nunca, es carecer de un escudo protector que nunca gana la batalla a la realidad, pero la amortigua.

miércoles, octubre 12, 2022

Larga

Me gusta la gente larga.

Esa mezcla de inteligencia, descaro y picardía que hace que capten todo a la primera sin necesidad de explicaciones. Personas muy vividas a las que les basta un movimiento de ojos para comprenderte.

No es fácil encontrarlos, pero yo tuve la suerte de casarme con alguien así.

Son personas observadoras, de verbo fácil y humor del bueno, intuitivas, perspicaces, empáticas, que cogen al vuelo lo auténtico, como sabuesos en busca del mejor hueso.

A mí gusta provocarlas, por ver cuánto juego dan.

Todo el estímulo no lo va a proporcioar el físico, un bellezón puede hacer que te tiemblen las piernas, pero si detrás no hay un cerebro a un alto nivel, el erotismo acaba yéndose por el desagüe.

El riesgo de la gente larga es que, si no espabilas, se puede cansar de ti.

miércoles, septiembre 21, 2022

Novela

Anoche terminé de escribir mi última novela y un arreón de melancolía me invadió esta mañana al despertarme.

Cuando llevas meses compartiendo tu día a día con otra realidad paralela, se hace extraño no acostarse paseando por esos escenarios inventados.

De un día para otro pierdo los superpoderes para construir universos en los que los personajes han ido pasando de figuras borrosas a compañeros de viaje en el hermoso camino de conformar historias de vida entrecruzadas.

A ellos les he dedicado largos tiempos de reflexión, poniéndome en sus pieles, tentándome la ropa, empatizando con los obstáculos que yo mismo les ponía delante sin darme apenas cuenta, porque dentro de los superpoderes están el de dar vida y el de no saberlo.

En estos últimos meses, cada noche, me he quedado dormido pensando en ellos, para escapar de mí y mis circunstancias, en una suerte de terapia gratuita donde mis personajes me han sentado en el diván, para hacerme olvidar momentos difíciles de mi mundo real, tirándome de la mano para sacarme de allí, de los pozos en los que los humanos caemos sin querer.

Pongo punto final a mi novela más social, con la que he querido acercarme al viejo, al explotado, al desahuciado, al inmigrante, al señalado, al engañado en una historia cargada de humor y de optimismo, comandada por una mujer de armas tomar que se pone el mundo por montera cuando creía, ella misma, que el relato de su vida ya estaba escrito. Siempre estamos a tiempo de dar un giro a nuestro futuro.

Comienzo a asumir, eso sí, que en mis historias siempre está la mujer en el centro de todo. De ellas nace la vida y ellas me corresponden ofreciéndome personajes como Andrea, Lucía, Virginia, Elena, Estíbaliz, Patricia, Lara o Reyes, que ya estarán siempre a mi lado.

Esta vez he acompañado en su lucha a mi querida Maru, he empatizado con ella, me he implicado hasta los huesos. Me ha vuelto loco. 

Cuando llegué ayer a la última frase, pronunciada por Beatriz, una octogenaria orgullosa, sensible, moderna, terriblemente viva, sentí toda la grandeza que la literatura me ha regalado desde pequeño y, con el tiempo, me ha permitido regalar.

Vuelvo, desde hoy, a vivir una sola vida.

lunes, noviembre 01, 2021

Trato

A mí me ha salvado el trato.

Porque no soy especialmente brillante en mi trabajo, ni soy un enamorado de mi profesión.

Sin embargo, me ha ido bien. He tenido, tengo, una carrera profesional interesante, he tocado muchos palos, he vivido en varios sitios, me han asignado fuertes responsabilidades, he dirigido equipos, me he codeado con gente de mucho nivel.

Estoy convencido de que la clave de mi éxito está en el trato. Hacia los demás, hacia mí mismo. Saber ponerme en mi lugar con una sonrisa, saber escuchar al otro sin importar su jerarquía.

A los años de entrar en Renault, en el salón de actos de mi fábrica, el director dio una charla a todos los mandos de la empresa sobre la gestión de los recursos humanos. En ella defendió lo que él definió como la técnica de las 3 haches.

—Humanidad, humildad y sentido del humor.

Fue ése uno de los momentos clave de mi vida, porque entonces añadió:

—El mejor ejemplo de quien lo sabe poner en práctica es Salvador Navarro.

Entonces todo el mundo se giró hacia mí y yo subí al cielo del anfiteatro. Fue una lección de vida. Nunca olvidaré esas palabras, que han sido una guía constante para mí.

Días después, al salir del trabajo, fui a comer con mi padre, que estaba en su ronda diaria de tapeo con los amigos. Al saludarlos, él, achispado y orgulloso de mí, comentó en voz alta.

—Borete, les he contado a mis amigos lo de tus 3 efes, pero con las cervezas no me acuerdo de ninguna.

—Eran haches, papá.