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martes, noviembre 12, 2024

Azafata

Porque soy muy despistado, era la segunda vez que me pasaba en pocos meses. Me ocurrió en el vuelo a Bucarest de septiembre y en este de noviembre a Roma.

La compañía aérea Wizz-air te cobra las maletas pero, además, debes facturarla previamente en el mostrador.

Harto de viajar, me parece una práctica antediluviana, así que se me olvida y aparezco con la maleta en el embarque.

—Señor, no puede embarcar, a no ser que pague 50 euros por la maleta.

—Pero, ¡si la he pagado!

—Tenía que facturarla previamente.

No era yo el único, sino que había unas diez personas en mi situación. Es una forma poco elegante de sacarte los cuartos.

En el vuelo a Bucarest enfurecí y pagué los 50 euros. En el de Roma calmé a la gente, saqué mi mejor sonrisa, me excusé con la azafata y conseguimos pasar todos, gratis, gracias a su 'simpatía'.

—Excúsanos, no volverá a ocurrir.

Siempre gana la sonrisa.

sábado, septiembre 14, 2024

Tableta

Ayer, ya sentado en el avión en mi vuelo Bucarest-Sevilla, fui a tirar de mi libro electrónico para amenizar un viaje de 4 horas.

¡No estaba en mi mochila!

Me levanté, bajé por la escalerilla, me planté en la pista y me atendieron.

-Ha desaparecido mi tablet -denuncié.

Me trataron de muy buenas maneras. Alguien por el walkie llamó al control de seguridad. 

Yo lo veía claro, me hicieron quitarme los zapatos en el escáner, perdí la pista a la bandeja con mis cosas en el control de rayos y alguien, tal vez la chica rubia con un moño grande que iba delante de mí, aprovechó para hacerse con mi ebook.

-Señor, desde Vigilancia me dicen que no ha aparecido nada.

Volví a subir al avión, mosqueado. Traté de localizar a la rubia del moño en vano.

Ya en Sevilla, llegado a casa, busqué el cargador del móvil entre mis cosas y, ¡sorpresa!, apareció la tableta metida en un bolsillo escondido.

Me subió un calor repentino de vergüenza propia.

¡Cuántas veces no calumnianos sin motivo!

lunes, enero 30, 2023

Periodista

Cuando veo el telediario, querría ser periodista.

Y si estoy en el hospital envidio no haber sido médico, y piloto de avión si vuelo, o investigador al anunciarse un avance contra el alzheimer, incluso actor cuando me meto en una película.

La pena, o la suerte, es que solo tenemos una vida para ponernos a prueba; que no somos conscientes de la importancia de las decisiones tomadas hasta que ya el camino está hecho.

O casi hecho, porque siempre hay un tramo por recorrer, una curiosidad por satisfacer, personas de las que aprender.

Lo que no vale es desmerecer aquello a los que nos dedicamos porque, aunque no nos lo creamos, siempre hay alguien a quien le hubiera gustado hacer lo haces tú.