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Mostrando entradas con la etiqueta Prisas. Mostrar todas las entradas
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sábado, abril 04, 2026

Prisas

Cuando era joven tenía prisa por contar de mí, porque tenía necesidad de ser querido.

A cada individuo que se me cruzaba en el camino rápidamente le quería demostrar que yo era una persona interesante, sin darme cuenta de que cuanto más lo hacía menos se fijaban en mí.

En el hermoso mundo de mi presente, aun encuentro quienes actúan con ese ingenuo espíritu adolescente de querer hablar de cuánto bueno encierran dentro de ellos.

No hay que tener prisa, sino escuchar. Es la mejor forma de demostrar que, de verdad, eres una persona que vale.

viernes, septiembre 26, 2025

Prisas

Iba con mucha prisa en coche para llegar a tiempo a una reunión cuando, a cien metros de llegar, el de delante puso los intermitentes.

Me prohibí tocar el claxon.

La puerta del copiloto tardó en abrirse y de allí salió una mujer en la cincuentena, con una delgadez extrema, que no tenía apenas fuerza para cerrar el coche. Había un inmenso dolor en su rostro. Aún así, al pasar por delante de mí, tuvo la gallardía de levantar la mano para pedirme perdón por los treinta segundos que me había hecho perder.

Bofetadas así son necesarias.

sábado, febrero 03, 2024

Guggenheim

Pregunté a una de las trabajadoras del Guggenheim acerca de una sala, por ver si formaba parte de una exposición. Me contestó que sí, con entusiasmo.

Entré y comprobé que emitían un documental bastante peñazo y que no había nadie más allí; esa vigilante de sala y yo.

Me había programado una jornada cultural intensa en las dos horas libres tras el trabajo, por lo que apenas en un rato tenía que dejar el museo para asistir a la presentación de un libro no lejos de allí.

La chica observaba cómo miraba yo la película, que ocupaba toda la pared.

Apenas tenía cuarenta minutos y todo el Guggenheim, visitado mil veces antes y siempre con propuestas nuevas, por ver.

Me di media vuelta y me fui, cruzando la mirada contra el entusiasmo de la explicación de la chica.

Perdona, tengo prisa —me justifiqué, sin necesidad.

Tal vez ella pensaría que cuando uno va a una exposición no debe tener prisa, yo me dije a mí mismo que poco importa lo que piense de ti un desconocido.

Pero aquí estoy escribiéndolo...

viernes, julio 28, 2023

Neumáticos

Salía como un pollo sin cabeza de la fábrica para desayunar, entre reunión y reunión, sin apenas tiempo. Aparcaba el coche en el primer hueco para tener, al menos, unos minutos para mirar al infinito con el café por delante y recuperar el pulso.

Una de esas mañanas reventé el neumático al no querer maniobrar demasiado para dejar el coche en su sitio. Subía la rueda al bordillo con tanta fuerza que reventaba la goma.

Cuando lo reventé una segunda vez, años después, en un déjà vu que me dejó bloqueado, fue como recibir un fogonazo acerca de la importancia que tiene hacer las cosas con calma.

La calma es buena consejera de los pasos bien dados, aunque cada uno necesita romper sus neumáticos imaginarios para comprender que nada corre tanta prisa, ni nada es tan importante.

miércoles, abril 19, 2023

Discapacitado

Iba con prisa. No sé qué tenía qué hacer, pero se retrasaban al traerme la cuenta y quería pagar rápido.

Entonces me di cuenta de que el camarero tenía algún tipo de discapacidad. Desmontaba la mesa de al lado con cierta dificultad, lo que le obligaba a dar varios viajes para terminar de recogerla, limpiarla y volver a vestirla.

De pronto se me fueron los agobios. No había nada tan importante que no pudiese esperar unos minutos. Me asomé a la ventana del bar y respiré hondo, entregado al placer de ver a los peatones caminar. Apenas quedaba gente en el local, por lo que ese chaval no tardaría en venir, como así fue.

―¿Qué tal estaba todo? ―Me preguntó.

―Riquísimo ―Saqué mi cartera, pagué y le sonreí.

Algo estaremos haciendo bien.

miércoles, enero 25, 2023

Emoticono

Igual que me resistí a abandonar los discos de vinilo, para mí, amante de las letras, supuso un sacrilegio entrar en el mundo de los emoticonos.

La grandeza de la lengua que nos une nos permite expresar, con toda la riqueza y detalle que queramos, cualquier reflexión, sentimiento o postura respecto a cualquier tema. No hace falta más que dedicarle unos segundos a elaborar nuestro discurso y otros tantos a escribirlo, incluso en una pantalla de móvil.

Un día admití que no se pueden poner puertas al campo y que mi empecinamiento no era sino caminar en contra del progreso, porque enviar un corazón rojo a Fran cada vez que me acuerdo de él es una manera tan válida como otra de mostrar mi amor, porque terminar una respuesta con un muñequillo que guiña el ojo es una buena opción para quitar hierro al asunto, porque, a fin de cuentas, nos permite mantener un hilo rápido con el exterior en momentos en los que las prisas, el trabajo o la desgana nos convencerían para quedarnos callados.

Tengo una amiga uruguaya que se niega y, cada vez que le escribo, debo contenerme para no enviarle todo mi cariño disfrazado de corazones. Ella resistió más que yo.

domingo, junio 27, 2021

Cumpleaños

Es triste felicitar por teléfono el cumpleaños a alguien querido y que te responda con un mensaje preparado, impersonal y anónimo.

Sé que estamos muy liados, pero no cumplimos años todos los días ni tenemos diez mil amigos. Llegamos a un punto de frialdad en las relaciones en que parece que todo se puede programar.

Quizás llegue el momento, o tal vez ya ha llegado para algunos, en que saludes a la gente conocida por medio de mensajes enlatados, para que no te olviden, pero sin comerse uno mucho la cabeza. Hoy es día 23, pues hoy salen los saludos a Marisa, si es lunes, toca preguntarle a mi hermana por mi sobrino. 

Ya ocurre en Navidad, en que recibes felicitaciones huecas, textos cursis a los que no le han dedicado más que el tiempo de reenviar. No hay nada más frío que te digan que disfrutes con tus seres queridos. Suena a alcanfor.

Reenviar, reenviar, reenviar. Te paso la patata, que no tengo tiempo. Pero que veas que sigo aquí.

Nos da miedo quedarnos solos, pero nos curramos poco el evitarlo.

Si alguien se acuerda de ti en un día especial, respóndele al menos por su nombre.

lunes, marzo 01, 2021

Yema

Me gusta dejar la yema para el final.

Así tengo organizada mi vida y no me ha ido mal.

Lo que más me gusta del huevo es la yema, y la rodeo antes de atacarla con el tenedor, distraído con las patatas, los guisantes, el jamón o la cebolla. El premio final está ahí, como incentivo. 

Siempre puede uno ir directo a lo que más satisfacción produce y obviar el resto. Pero el resto está ahí, amenazante, sugerente, provocador.

Creo que no es bueno hacerse el loco e ir por la vida picando sólo de aquello que te produce satisfacción. Ir deprisa es mala compañía. 

Estos tiempos son de ir deprisa, de querer enamorar sin trabajártelo, de publicar libros sin aprender a escribir, de conseguir más seguidores sin saber qué ofreces. De esculpir egos huecos, sencillos de resquebrajar.

¿Qué se aprende conquistando cimas de montañas en helicóptero?