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martes, agosto 18, 2026

Tiepolo

—¿Es demasiado cursi para mis textos diarios?

—Es cursi —reconoció Fran—, pero escríbelo.

Había pasado mala noche, tras una cena tardía y abundante, así que perdí por completo el sueño a esas horas en que no hay un alma en la calle.

En vez de coger un libro o irme al salón, decidí viajar a mi recién despedida Venecia para asomarme a Ca' Rezzonico, el museo del Settecento. Volví a sus salones, a las ventanas al Gran Canal.

Pero, sobre todo, volví a los frescos de Tiepolo en los techos, trampantojos en colores pastel. Fui perdiendo la conciencia mientras caminaba, en sueños, por esos cielos pintados para atravesar la pared.

lunes, enero 20, 2025

Conchita

Fue un viaje inolvidable a Gran Canaria.

Mariángeles, recién salida de una larga relación, Fran y yo. Los tres nos largamos ese verano a Maspalomas, alquilamos un coche y nos dedicamos a meternos entre pecho y espalda unos desayunos de marajá, recorrer cada rincón de esa maravillosa isla y disfrutar del placer de las charlas al sol.

Eran otros tiempos y el descapotable que cogimos tenía aparato de compact disc's, lo que no sé es cómo se nos ocurrió comprar en la primera gasolinera en la que paramos un CD de Conchita.

—Qué tía más cursi —dijimos cuando empezó a sonar—. ¡Qué música más ñoña!

El caso es que nos acompañó durante todos esos días; cada vez que nos montábamos en el coche, sonaba ella. Si en cualquier lugar del mundo oigo una de sus canciones, me transporto de inmediato a las islas y esos días felices.

Hace poco, bajaba en coche a Sevilla, en una ruta larga, yo solo, y me puse colorado al pedirle a Google que me pusiera música de Conchita.

Me encantan sus letras, cursis y poéticas, me gusta su música ñoña y su voz de no haber roto nunca un plato.

Qué le voy a hacer.

lunes, marzo 25, 2024

Tacos

Será que soy demasiado cursi, pero me llevo muy mal con lo soez.

Hasta la palabra soez me resulta soez.

No me valen ni siquiera las situaciones extremas para utilizar la brocha gorda a la hora de expresarse. Por muy cabreado, angustiado o indignado que uno esté, sacar el listado de palabras malsonantes, escatológicas y bajunas es una forma, torpe, de retratarse. Incluso los gestos. No soporto aquel de bajar los dedos índice y corazón por encima de la nariz para referirse a la miseria económica. Mucho menos el del dedo corazón hacia arriba.

Es esa situación crítica la que nos tiene que mostrar como lo que somos, personas que controlan la aparente inercia de la palabra fea cuando vienen mal dadas.

domingo, diciembre 24, 2023

Cursi

La diferencia entre lo cursi y lo entrañable, para mí, es la que existe entre reenviar una felicitación navideña impersonal y escribir unas palabras sentidas a una persona concreta para decirle que, un año más, la tienes en mente.

Sí, recibir un mensaje enlatado ya implica que alguien se ha acordado de mí. Sin embargo, cuando va acompañado de mi nombre y el de los míos, eso roza el corazón.

La Navidad se llena de palabras empalagosas que no quieren decir nada. Deberíamos rebelarnos contra tanta cursilería y poner un poco más de corazón. No tirar de la agenda del móvil y enviar un mensaje indiscriminado, sino escribir, si apetece, a aquella persona que supone tanto para ti y decirle, por qué no, ¡Felices Fiestas! 

Un año más, me acuerdo de ti.