x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Zamora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zamora. Mostrar todas las entradas

sábado, febrero 22, 2025

Zamora

Es un pueblo de menos de cien habitantes, en Zamora, donde todos sus vecinos están emocionados con el nacimiento de un crío tras mucho tiempo sin celebrar algo tan hermoso.

Van parando a los felices padres por la calle para llenarlo de besos e interesarse por cómo está.

Un crío que crecerá rodeado de mucho amor.

Sin embargo, para el partido político Vox se trata de un hecho tenebroso, porque los padres de esa criatura son marroquíes. Añoran los tiempos de la Inquisición y las hogueras.


sábado, mayo 15, 2021

Zamora

Mi romance con Zamora lo provocó un Burger King.

Salíamos de Cáceres camino de León más tarde de lo previsto, tras una visita guiada espectacular por la ciudad vieja, con el destino intermedio de un restaurante de carretera del que nos habían hablado maravillas. Pero lo encontramos cerrado. Había mucha hambre y ya no era hora de comer, así que el móvil nos indicó una posibilidad: unas hamburguesas en Zamora.

La ciudad, en su parte nueva, me pareció más grande de lo que podía imaginar. Saciamos el apetito y decidimos dar un paseo, antes de emprender la marcha hacia León.

Ahí vino el amor.

En cuanto nos asomamos por entre los callejones de la zona más antigua para ver transcurrir el Duero, inmenso, a sus pies, ya supimos que teníamos que volver con calma a esa ciudad vieja de iglesias románicas hincadas en el suelo, de tabernas donde te sirven alubias gigantes y cuestas que te abren vistas a un horizonte muy verde. Seguro que se conjuraron ganas de disfrutarla y un día azul, pero ya no podemos pasar por esa ruta sin parar allí donde el turismo no suele poner la cruz.

A veces, cuando nos dejamos llevar por lo no previsto, aparecen Zamoras que nos dicen, ¿no ves la vida que te pierdes cuando sólo haces lo que se supone que hay que hacer?

La comida rápida también aporta, a veces, beneficios y salud mental.

lunes, diciembre 17, 2018

Laura

Queda apenas media hora para que comience el telediario y no apetece. Apetece poner música, olvidar el mundo, plantearse qué cenar y qué próximo libro leer.

Encender la tele para escuchar en qué lugar de la sierra de Huelva encontraron el cuerpo de Laura no apetece. Entran ganas de taparse entre cojines con un buen libro, no pensar en esa sonrisa cortada de golpe por un monstruo. Ni imaginar los momentos de terror previos, ni escuchar los detalles que vendrán, ni asistir al llanto de una familia rota.

No es agradable verse en el espejo de lo más miserable del ser humano ni asumir que haya gente así. No apetece.

Con cada Laura muerta morimos un poco todos. Y no apetece verlo tan claro. Ver cómo de repugnante puede llegar a ser el vecino, cómo de dura puede ser la vida. No apetece pensar qué podría haber sido de esa joven entusiasta hace unas semanas por una plaza en un instituto. No entran ganas de ponerse en la piel de ese pueblo destrozado de Zamora.

No apetece.

El cuerpo pide no encender la tele, no aceptar que nos han matado un poco más, que somos un poco menos inocentes, un poco menos buenos, un poco más desengañados de lo que podríamos llegar a ser y nunca seremos.