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lunes, mayo 11, 2026

Picnic

Como todos los años, habíamos organizado un picnic primaveral.

Tradición desde que la pandemia nos obligó durante un tiempo a no salir de la provincia. 

Fran encontró un espacio arbolado de horizonte infinito camino de Isla Mayor, al que cada año acudíamos cargados de comida casera y ganas de reír.

Pero anunciaron lluvias.

Lo fácil hubiera sido cambiarlo por un almuerzo de sábado en una venta, pero Fran se obstinó. Alquiló, con el acuerdo de todos, un terreno bajo techo a las afueras de Salteras.

Incondicionales, allí nos plantamos todos para echar un día de campo.

Las comidas apenas sirven para ponernos al tanto de cómo nos van las cosas. 

Fran quería, todos queríamos, regalarnos tiempo.

lunes, diciembre 15, 2025

Lluvia

Me gusta escribir cada tarde con música clásica, salvo cuando llueve.

Si viviera junto al mar, quizás lo haría en silencio cada tarde, con la sola compañía del rugido de las olas.

Fue hace tiempo cuando tuve esa revelación. Corría por la arena, casi al caer la noche, entre Conil y El Palmar. La playa para mí. Escuchaba música cañera por mis auriculares y, de pronto, pensé en cómo sonarían esas olas al correr.

La lluvia me mete aun más dentro de mí.

domingo, marzo 03, 2024

Lluvia

Estoy seguro que que el hombre controlará que llueva lo preciso, donde sea necesario y a las horas en que no moleste.

Tanto como que dará con la técnica, individualizada, para eliminar el horroroso drama del cáncer de nuestra sociedad.

No tengo dudas de que encontrará la fórmula para producir alimentos suficientes para toda la población sin destrozar el planeta.

Lo que no tengo claro es si ese mismo hombre se matará antes a sí mismo en guerras de soberbia, ira y rencor.

jueves, mayo 18, 2023

Lluvia

Quién me hubiera dicho un día lo bonita que podía ser la lluvia.

Sentir, sin mirar las ventanas, que el cielo se oscurece; escuchar, sin quitar la música, el golpear del agua contra el suelo del patio; oler a tierra mojada en plena ciudad, subir el estore y ver la torre de Don Fadrique anenazada por nubes negras; grabar los rayos desde la ventana, sacar la mano y chuparme la palma para recordar a qué sabe la naturaleza.

A eso hemos llegado, como el amante que ve a su amor partir para siempre después de no haberlo cuidado y trata de retenerlo un minuto más, tocarlo, verlo, sentirlo cuando ya la ruptura es irreversible.

Así estamos, así está ella, enfurecida, dislocada, agresiva, distante. Nos lo dijeron quienes sabían de esto, que lo estábamos haciendo mal, que le estábamos haciendo daño, que llegarían los días en que echaríamos de menos todo lo que nos daba.

Hoy aparece, furiosa, y echas de menos los tiempos en que no era noticia verla llorar.