lunes, febrero 09, 2026
Carca
sábado, marzo 15, 2025
Famosos
No es un fenómeno nuevo que existan famosos cuya única cualidad sea la de ser famosos.
Personajes que no han creado nada, que no destacan en nada más allá de su ubicuidad mediática, siempre presentes, siempre en la foto.
Mientras les dedicamos portadas, entrevistas y horas de tertulia, ignoramos a quienes realmente tienen algo que decir.
Esos no interesan. Quizás porque nos recuerdan, con su talento y su esfuerzo, lo poco que nos exigimos a nosotros mismos.
viernes, enero 24, 2025
Actualidad
Me duele que cada vez me duela menos la actualidad.
Que mis muchas esperanzas, de joven, en el ser humano, se desvanezcan cada tiempo un poquito, que los telediarios no dejen de ser un bucle que tiende a volver a lo más ruin en ciclos que estamos condenados a repetir.
Buceo en las páginas de los periódicos por encontrar la noticia que me diga que sí, que ese investigador, aquella escritora, este músico, aquel emprendedor, esa filósofa me han acercado, una vez más, al menos una vez más, a la utopía de creer que sí que es posible.
Que aún es posible.
jueves, septiembre 26, 2024
Periódicos
La historia del ser humano es, muchas veces, circular.
Hace más de un siglo, cuando comenzaron a circular trenes entre grandes ciudades europeas, los rotativos de la época señalaban cómo la gente se dedicaba a leer la prensa mientras viajaba y lo documentaba con fotos en blanco y negro.
'Se está perdiendo la conversación entre ciudadanos', alertaban.
Dentro de un siglo seguramente se rían de nuestros miedos acerca del uso de los móviles, una antigualla que algún abuelo tendrá entre sus reliquias.
jueves, junio 27, 2024
Investigación
jueves, diciembre 21, 2023
Desequilibrio
domingo, octubre 22, 2023
Animal
Desde pequeño he sido un animal devorador de prensa. Ya le quitaba a mi padre el ABC para leérmelo de arriba abajo sin escatimar un solo artículo. Conforme fui teniendo uso de razón, entendí que no me gustaba como veía el mundo ese diario y me convertí a periódicos más progresistas.
Siempre he pensado que mi nivel cultural, más o menos sólido, me lo ha dado más la prensa escrita que la literatura.
Son granitos que se van sumando a diario, año tras año, durante varias décadas. Un aprendizaje sobre la naturaleza humana, la política, la sociedad, la cultura, los avances científicos, la salud que no se obtiene de ninguna forma más eficiente que a través de la gota malaya, constante, de la lectura diaria de un periódico.
Ocurre, a mi pesar, que hay épocas, recientes, en que he empezado a rehuirlos. Cuando la maldad se hace tan espantosamente presente, como en estos días, dejo a un lado las noticias, las leo de perfil, para no contaminarme de la falta de esperanza en el ser humano.
Volverán los días de sol.
domingo, enero 22, 2023
Opinar
jueves, abril 21, 2022
Conspiración
martes, mayo 11, 2021
Prensa
martes, febrero 09, 2021
Caricia
domingo, febrero 07, 2021
Relámpago
sábado, diciembre 26, 2020
Prensa
viernes, enero 29, 2016
Antiguo
Tal vez no esperase la reacción de un país cada vez más cansado de palmear a figuras de papel maché construidas a base de vacíos y falsas carreras por estaciones, haciendo que evitan preguntas de medios que les dan de comer a base de airear sus vacuas miserias.
Afortunadamente en nuestra querida España van quedando cada vez más fuera de onda estas actitudes chulescas que se vanaglorian de estar en el centro del mundo, que tratan de arrastrar con ellos la forma de ser de un pueblo, que se encierran en plazoletas de albero como si eso tuviera algo que ver con nosotros, sin saber que están a un tramo de pasar al ridículo más espantoso con sus vidas supuestamente envidiables.
Yo veo la imagen y me doy cuenta de la evolución imparable de este país hacia fronteras sin marcha atrás en que estos personajes vestidos con chaquetilla, con pantalones marcando paquete y un trozo de tela llevando de un lado a otro a una endeble vaquilla están rozando el punto de lo grotesco.
Seguro que esa niña verá esa foto de aquí a treinta años y se le subirá un calor enorme a las mejillas pensando ¡qué ridículo más espantoso!
jueves, diciembre 26, 2013
TAC
Si debo establecer un criterio de selección, a lo que más tiempo dedico cuando me siento delante de un periódico es a leer con atención los artículos de opinión, acordes o no con la línea editorial del medio del que se trate. En estas páginas es donde se encuentra, al menos yo, una interpretación elaborada de la actualidad, diseccionada, organizada, comparada, crítica, ácida, irónica, didáctica, reivindicativa o equivocada. Son momentos en que mi 'yo' pensador se enfrenta al de intelectuales, profesionales o sabios que me explican o tratan de convencerme de verdades que nunca son únicas.
En el siguiente escalón de mis inquietudes están los grandes conflictos, que no tienen por qué ser internacionales. Actualmente estamos viviendo en nuestro país determinados enfrentamientos, llámese aborto, Cataluña o la corrupción, que merecen toda mi atención, en cuanto a sujetos sensibles que son en que, si bien mi posición es clara y hay certezas incuestionables, hay múltiples matices que hacen de ellos unos temas polémicos en los que el ser humano se pone a prueba.
La economía, a pesar de mi desconocimiento, me parece un asunto apasionante, por lo que implica de base de nuestro funcionamiento como sociedad; o la cultura, en todas sus grandes manifestaciones; incluso los avances científicos, con los conflictos éticos a los que a veces va asociado.
A un segundo nivel, o tercero, dejaría el capítulo de sucesos y la crónica social o deportiva.
Pero claro, comprando prensa nacional uno acaba desconectándose de la actualidad local de la propia ciudad o comunidad donde reside, salvo que hablemos de Alaya o sucesos desagradables como la muerte de una familia envenenada. Afortunadamente está internet para saciar esa curiosidad.
El otro día, sin embargo, acababa de terminar el desayuno y la lectura de El País, tenía una cita media hora más tarde y, para hacer tiempo, me hice con un diario de la ciudad.
Me pedí un café y abrí al azar el periódico por la mitad. Una foto grande daba paso a una noticia impactante: El día anterior habían sometido a un TAC a la Virgen de Montesión. El equipo médico y el hermano mayor de la cofradía, posando junto al gran aparato, así lo atestiguaban.
jueves, noviembre 21, 2013
Arisco
Veo pocos placeres similares a tomar una bici las mañanas de los sábados, pasearme la ciudad aletargada con el sol temprano de primera hora hasta el VIPS de República Argentina, comprar El País, pedirme un batido de chocolate blanco -insuperable, artesanal- y un croissant tostado con jamón york y queso (¡sin bechamel!) y saber que durante un determinado tiempo éste no existirá, flotando en la nebulosa de dejar de ser yo para viajar a las preocupaciones de otros países, meditar reflexiones de intelectuales acerca de nuestro mundo político o bucear en la biografía de algún escritor admirado que, sin estarlo previsto, se vuelve una necesidad de lectura futura.
En esas estaba yo, en el instante previo en que comenzaba a adentrarme en esa cueva personal de felicidad total, cuando al sentarme en mi sillón de eskai para pedir el goloso desayuno me encontré, de bruces, con un antiguo compañero de la fábrica, ya jubilado, con el que compartí muchísimas horas de trabajo en el pasado. Un hombre que ni me cae bien ni mal, que leía la prensa a tres metros frente a mí.
Como un gato, fui levantándome fijando mi mirada en él, que seguía con su lectura -seguro que en su propio túnel atemporal- sin levantar la cabeza.
Como una serpiente, sin hacer ruido, fui rodeando su mesa hasta conseguir escapar de allí y situarme, de espaldas, en mi propia trinchera.
Cuando ya estaba a salvo, con toda la parafernalia montada en mi cuartel general provisional y daba el primer sorbo al batido, me planteé cómo un tío tan mayorcito puede llegar a ser tan infantil y arisco.
jueves, enero 03, 2013
Clínex
En mi modesta opinión la prensa sevillana va a rebufo de las inquietudes más básicas de la población menos inquieta. Que la población quiere fútbol, toma fútbol. Que el pueblo quiere hermandades de Semana Santa, ración doble todo el año. Que a los sevillanos les gusta saber cuántas farolas hay rotas semanalmente, ahí tenéis vuestro informe.
Es una caricatura, sí.
Una misión que no debe olvidar el periodismo, entiendo, es la de crear opinión e incluso provocar una evolución de ésta a partir de informaciones contrastadas, complejas y tendentes a no solo informar, sino formar.
Prefiero mil veces saber cómo transcurren los acontecimientos en una Siria que se desangra o los últimos avances en investigación médica en Estados Unidos que no el parte diario de besamanos en las iglesias sevillanas.
Pero no habría que ir muy lejos para que yo volviera a caer en las redes de la prensa de mi ciudad. Bastaría con que me provocasen contándome historias de la Sevilla real con la profundidad que nos merecemos o artículos de opinión de cómo va el mundo, del que no somos ombligo, con el punto de vista de nuestro carácter andaluz.
Llevo años observando la sonrisa casi nunca correspondida de los negros que abarrotan las principales avenidas del extrarradio de la ciudad vendiendo clínex. Son personas que habitan a mi lado, que no creo que puedan vivir de esa miseria. Quiero saber quiénes los organizan, qué comen, dónde duermen, de qué países vienen, cuánto tiempo se quedan de media, cuántos se integran, cuántos regresan. Quiero saber si se casan con gente del lugar, cuáles son sus sueños, hasta qué puntos están atendidos sanitariamente, qué es de sus familias.
A cambio encuentro, más veces de lo que mi estómago es capaz de soportar, fotos de señoras aristocráticas con pelo de peluquería vendiendo muebles antiguos en rastrillos benéficos.
Periodismo de investigación, moderno, no entrevistas hechas con rejillas del siglo pasado.
Necesito riesgo, aventura, inconformismo, innovación, propuestas, provocación... pero la encuentro en otros periódicos que no son andaluces.
La pena es que sé que todo es ponerse y romper.
sábado, julio 28, 2012
Disfrute
Soy la persona más feliz del mundo con la vida que llevo, pero estas tres semanas de libertad que me regalan una vez al año significan para mí reencontrarme con el disfrute de saber que otra vida existe, la del ritmo pausado y los paseos sin rumbo fijo.
Esta tarde ya podré correr por la playa al caer el sol y bañarme al anochecer en las playas del Atlántico. ¡Qué más se puede pedir!
No sé si el ser humano está orientando bien el tiro a lo largo de su historia para construir estructuras de vida tan programadas, en que todos somos o queremos ser rehenes de estos ciclos que nos hacen soñar durante el año con unos días de vacaciones concentradas en un pack que, de no tomarlo con buen tino, puede crearnos más ansiedad que alivio de ver pasar los días y no saborearlos como se merecen.
Creo que la clave es no esperar más de ellos que lo que cada día te pueda traer. Tener la mente abierta, llenar bien los pulmones, estar dispuesto a decir que sí a todo plan, a cualquier amigo que aparezca, a no cerrarte a rutinas ni a objetivos cifrados, que de eso tenemos suficiente durante el resto del año.
¡Viva el verano!
lunes, julio 02, 2012
Himán
A todo ello se une que las fuentes informativas se socializan. Es difícil que ocurra algo en cualquier lugar del mundo donde no haya un móvil, y algunos de alta calidad fotográfica, para grabarlo. Además la gente, el lector, cada vez tiene más ganas de expresarse, hay más criterio y más fuentes donde comparar, por lo que la proliferación de blogs, páginas informativas, algunas de ellas tremendamente especializadas y de calidad o enlaces a los medios de otros países suponen un reto aún mayor para la prensa, radio o televisiones clásicas por las que nos hemos dejado guiar desde que tenemos uso de razón.
Hasta los lectores más empedernidos, como yo, que buscan siempre el hueco para disfrutar de un buen periódico en papel en una cafetería tranquila un fin de semana cualquiera, sin que haya relojes que perviertan, entramos sin querer en la dinámica de la prisa, el café rápido y la mirada acelerada de los titulares de cuatro o cinco cabeceras para palpar el pulso a la actualidad.
Todo esto implica que hay menos dinero y, consecuentemente, las empresas del ramo tienen que recortar. ¿Cuál es el trozo más grande del queso? El personal. Eso provoca un estrés intrínseco en el profesional del periodismo, que en muchos casos acaba aceptando peores condiciones laborales, menos sueldo y más horas, para trabajar en un perímetro mayor del que no llega a controlarlo todo.
No hay que ser muy avispado para comprender que esa tensión que pone al periodista en el ojo del huracán implica, estadísticamente, una merma en la calidad del producto ofrecido y, por ende, una disminución de la confianza del lector.
El otro día leí un titular en El País, periódico que ha sido y es una de mis referencias, referido a un asunto deportivo en el que venía a decir que 'el portero era un 'himán' para los balones'.
Escandalizado por el error garrafal no tuve tiempo de ser el primero. Había múltiples comentarios criticando ese despiste mayúsculo. Aún así, y siendo una noticia de primera plana, el periódico tardó horas en corregirlo.
Sí, han eliminado a los más bajos del escalafón, los correctores ortográficos. Y los segundos serán los que vigilan por el buen uso de la página web. Después vendrán los fotógrafos menos 'brillantes', los comentaristas menos 'polémicos', y se empezará a mirar con lupa cuántas entradas provoca tal o cual articulista para sacarlo de la nómina o proponerle un tres por dos.
Ante situaciones así no queda otro remedio que pensar a lo grande, buscar alternativas diferentes y asegurar una actividad que siempre va a ser necesaria.
¿Dónde está la solución?
Mi opinión es que la calidad atrae al público y perdiéndose ésta se entra en un círculo de caída a los infiernos.
¿Cómo compaginar calidad y falta de recursos?
Con buenos gestores que sepan optimizar la oferta y adecuarla al lector. No se puede informar de todo, a todas horas y a cualquier precio.
Es fácil opinar y difícil llevarlo a cabo. El reto es apasionante, seguro.
Los que confiamos en la profesión periodística deseamos con ansia que ésta recupere su sitio a costa de una política inteligente, no miserable, de quienes tienen el poder de decidir.