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Mostrando entradas con la etiqueta Infancia. Mostrar todas las entradas
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domingo, julio 05, 2026

Castilleja

Sevilla tiene, camino de Huelva, una pequeña meseta de nombre árabe.

De apenas 100 metros de altura, te permite contemplar la ciudad apenas llegas desde Portugal. 

Ya en el Aljarafe vive casi tanta gente como en Sevilla entera. 

Cuando yo era pequeño y apenas existían urbanizaciones, mi abuela tenía allí una casa, grande, con un pilón, donde nos bañábamos todos los primos mientras mi madre y mi tía Elo preparaban gazpachos y tortillas de patatas en los interminables días de verano.

—Es esta la puerta —le dije a Fran, mientras buscaba mostrarle ese sitio mágico de mi infancia en Castilleja de la Cuesta—. No, ¡no!, frena el coche. Es esta de las persianas color crema.

Entonces veía un árbol, un azulejo, una farola que me llevaba medio siglo atrás.

—Qué va, es esta, la de la puerta verde —allí donde mi abuela recogía las 'regañás' y los bollos calentitos—. Seguro que era esa.

Miraba entonces a las ventanas de arriba y me despistaba.

—No, no tenían esas rejas. Debe ser esa otra de allí...

¡Cómo se desvanecen los tiempos que no volverán!

miércoles, julio 01, 2026

Maera

Casa Maera no es solo uno de nuestros restaurantes favoritos en Sevilla, sino un auténtico vivero de posts para mis redes sociales, porque allí se respira autenticidad. Como almorzar en el salón de una casa abierta al mundo, con comidas de cuchareo que te trasladan a lo mejor de nuestra infancia.

Salía Fran de un día de hospitales con su familia y buscamos un sitio para cenar donde fuese fácil aparcar. Así que nos fuimos a un sitio que nos gusta de Mairena del Aljarafe y allí que nos encontramos con Pepa  y Ramona, su madre, las dos almas de Casa Maera.

Mesa con mesa, estuvimos charlando mientras terminaban de cenar. 

Tras despedirnos de ellas y tras una comida exquisita, con el restaurante a punto de cerrar, pedimos la cuenta.

–Os han invitado.

¿Se puede tener más clase?

sábado, junio 13, 2026

Clics

Los dos pensamos al mismo tiempo: ¡David!

Paseábamos este pasado sábado por el mercado de antigüedades de Villarreal de Santo Antonio y nos topamos con un vendedor de clics de Famóbil de todas las vestimentas posibles. Raquel y yo lo vimos y al unísono lanzamos el nombre de mi hermano.

No vi nunca un niño más fácil, y barato, para jugar en solitario.

Tenía un bombo grande de los antiguos del detergente Colón lleno hasta arriba de esos muñequitos. A él le daba igual que estuvieran vestidos de supermán, de romano o de marinero. A todos los distribuía en la alfombra para ponerlos a jugar al fútbol. 

A su bola, en su mundo, sin molestar a nadie. Como siempre.

domingo, mayo 17, 2026

Carrito

Celebrábamos el cumple de mi amigo Joaquín en un bar el sábado al mediodía y, de golpe, se planteó un problema complejo: A mi amiga Tere la niña se le había quedado dormida encima.

Yo vi el panorama y no atisbé solución. ¿Nos la turnábamos entre todos para tomarla en brazos?

─Y ahora, ¿qué hacemos? ─pregunté.

─Tranquilo, Salva, hemos traído un carrito.

─Ahá.

domingo, mayo 10, 2026

Bran

Como mi sobrino Iván nació pocos meses antes de que yo encontrara a Fran, para él su tío Borete es inseparable de Fran.

Con media lengua en sus primeros años, cuando yo llegaba a casa de mi hermana siempre me preguntaba:

—¿Y Bran?

—No ha podido venir, Iván.

Para él el amor es también ver a dos hombres quererse.

martes, abril 21, 2026

Novelero

Me encanta escuchar y, como buen novelero, meto cuñas en cuanto veo silencios. 

—Entonces apareció Natalia y...

—Montó el pollo —interrumpo.

—¿Qué pollo ni pollo, Salva?

Recuerdo, de pequeño, en casa, que en cuanto mis padres comenzaban a hablarnos de alguien yo saltaba como un resorte:

—¿Se ha muerto?

domingo, febrero 01, 2026

Novela

Hace apenas unos minutos que he terminado mi última novela y ya siento el vacío de no volver a ella por un tiempo.

Me resulta aun sorprendente mi capacidad para conmoverme con historias que yo mismo he inventado, ese pellizco en el corazón al sentirse descubierta Marita por su hijo, mis lágrimas al acompañar a Iker para ayudar en la mudanza de su padre, la belleza de la devoción del protagonista por su primo Gorka, el dolor aterrador de perder a una segunda madre...

Entiendo que me emociono hasta los huesos porque las historias que escribo no hablan de mí, pero se construyen desde lo más íntimo de mis inquietudes: la pérdida de la infancia, la maternidad rota, el trabajo no deseado, las amistades que no fallan, lo azaroso del destino, la salud mental de nuestros mayores, el amor como solución a todo.

Y, para ayudarme en el viaje, tiro de personajes que se hicieron ya reales en novelas anteriores. Aquí volveremos a la cocina de Patri o al gabinete de rayos uva de Reyes. Son amigas leales en este mi mundo de ficción, tan real dentro de mí, como actrices de un director de cine que las necesita en el plató.

Si en 'Lo que hicieron de mí' hablaba de Álvaro, un hombre que cargaba con una culpa infantil que no le correspondía, en esta nueva novela os hablaré de Iker, un joven de salud frágil que se maneja como puede tras haber sido sobreprotegido desde muy pequeño.

¡La infancia!

Feliz de haber pasado tanto tiempo en Donosti con las Urzaiz, ahora toca corregirla, maquetarla, ponerla bonita para que en unos meses seas tú, quizás, quien te remuevas con esta historia arriesgada de herencias familiares donde la torpeza, a veces, desluce al amor.

jueves, enero 15, 2026

Mary Poppins

Cuando cuento que fuimos a ver Mary Poppins con mi tía Elo de muy pequeños, mis hermanas no se acuerdan.

Pero yo nos recuerdo cantando el supercalifragilístico cogidos de la mano por la calle Sierpes.

Seguro que a ellas, que cantaban conmigo, no les ocurrió.

A mí, sí.

lunes, diciembre 29, 2025

Amor

A mí me educaron con amor.

Sin saberlo, tiro mucho de ahí para seguir hacia delante, sin querer investigar hasta qué punto fue verdad o yo endulcé mi propio relato.

Todas mis novelas, sin pretenderlo, bucean ahí: en el niño que fuimos.

Pero no recurro a ello de forma consciente, solo sé que es mi verdad, que se fomentó en mí una forma de acercarme al mundo llena de luz.

Es en ese lugar donde aparece mi madre, la que no me reñía sino para comer.

Aquel beso cada noche antes de dormir.

Cuando observo tanto cascarrabias me digo: no todos tuvieron la suerte que tuve yo.

martes, diciembre 23, 2025

Apuntes

Pena que durante mi infancia, el escritor que iba a ser yo no hubiera cogido apuntes.

En las cenas de Nochebuena, sin ir más lejos. En esa casa grande de la abuela materna, con todos los Leones reunidos después de un año sin vernos. Las preguntas sobre estudios y noviazgos de todos los tíos, los chistes empapados de alcohol, el aliño de zanahorias de mi tía Cuqui, los ensayos de villancicos tras las cortinas, el pastel de cabracho de Rosalía, las quejas de los mayores sobre los precios, la guasa con quien no estaba, las bromas con el discurso del Rey.

Las mujeres en la cocina, los hombres frente a la tele. Niños corriendo por todos lados.

Hoy hubiera retratado con astucia a esa enorme familia que éramos, tan cercana, tan distante, tan gritona.

La muerte de mi madre puso a cada uno en su sitio.

domingo, noviembre 30, 2025

Bailar

Cuando pienso en gente feliz, me la imagino bailando.

No hay más que mirar a los niños. Esa falta de pudor cuando suena una canción y se bambolean de un lado a otro.

Porque no hay cosa más tonta, más innecesaria, más relajante que dejarse llevar por la música.

¿Quién no ha aprovechado un ratito a solas en casa, ha puesto el equipo a todo volumen y se ha lanzado a la pista del salón?

Ese día, ese rato, era feliz.

viernes, noviembre 07, 2025

Palangana

Mi hermano es palangana.

Como lo era mi padre.

Yo, afortunadamente, soy bético. Seguí la estela de mi madre.

A los sevillanos, en cuanto nos presentan a alguien que es del equipo contrario, lo vemos más feo.

Es gracioso cómo hay sentimientos que te instalan de pequeño de los que no te podrás deshacer.

Puede parecer una tontería, pero cuando la rivalidad vive dentro de casa, aprendes a querer al enemigo. Cuando el Sevilla gana un partido o un trofeo a mí me revienta, pero entonces pienso en David y en mi padre, y me relajo.

sábado, noviembre 01, 2025

Arena

Miro la arena bajo el Arte Náutica y veo al pequeño Iván jugando al fútbol con la camarera.

Hay imágenes, benditas, que quedan para siempre.

Ese restaurante es nuestro refugio, donde Fran y yo acudimos tras el duro trabajo de la semana, desde hace veinte años, cada vez que nos acercamos a Portugal.

Lo descubrimos cuando mi sobrino era un renacuajo al que no le gustaba comer. Se venía con su balón y se liaba a pegar patadas a los pies del local, erigido sobre patas de madera en plena arena.

Una tarde, una camarera bajó a jugar con él.

lunes, septiembre 29, 2025

Abuela

A mí la gente que habla mucho me pone un poco nervioso.

Mi abuela hablaba mogollón, pero la quería tanto (y le tenía tanto respeto) que no podía decirle que se callase, cuando éramos pequeñitos, porque no podíamos ver los dibujos animados con tranquilidad.

Entonces, sin saberlo, sacaba mi crueldad infantil como táctica. Cuando mi madre intervenía, poco, para preguntarle algo a la abuela, aprovechaba para montar un drama.

—¡Mamá, así no nos enteramos de nada!

martes, julio 29, 2025

Ogro

Llevo escribiendo desde pequeñito.

Guardo relatos de épocas lejanísimas que me hacen ver la atmósfera opresiva en la que yo me abría al mundo, donde el futuro se me ofrecía como un ogro que me achuchaba a dirigirme por un camino que los demás evitaban, que ni siquiera veían.

Ese ogro y esa atmósfera no eran de mi ciudad, llena de luz, ni de mi familia, llena de amor. Ese monstruo y ese camino estaban dentro de mí.

Conforme fui construyendo relatos, cuentos y novelas, las tramas, los traumas y los colores seguían a los paisajes que habitaban en mi cabeza.

Los que me habéis acompañado desde entonces podéis entender cuando digo que nada de lo que cuento me ha ocurrido, pero todo lo que narro es parte de mí.

Cada vez más sano, más maduro, cada vez el ogro más pequeñito. Ya casi un llavero en mi bolsillo que un día perderé.


lunes, junio 02, 2025

Escaqueo

Desde pequeño, he tenido a mi lado un diablillo que me decía ‘hazte el enfermo’ cada vez que sonaba el despertador.

Esa tentación omnipresente de eludir obligaciones… a la que casi nunca le he hecho caso.

Sería que junto a ese pequeño demonio tenía un angelote bien gordo, que yo no veía, pero que me empujaba a ser lo que siempre he sido: un tipo tremendamente cumplidor.

Cada vez que acometo un proyecto, como la novela que estoy rematando, siempre aparece el satanás de cola roja para reírse de mí, "qué pesado, Bore, ¡otro libro más!", sin darse cuenta de que el rubiales con alas me tiene reventado de tanto apostar por mí.

Reválida

Recuerdo cuando en casa de mi abuela todos mis tíos hacían cábalas cuando nos preguntaban por el curso en el que estábamos y se ponían a hablar entre ellos de reválidas y bachilleratos que a mí me sonaban a batallitas.

Esta semana comienzan los exámenes de la PAU, que antes se llamaba EVAU y que corresponde a la Selectividad de nuestros tiempos. Algo que me ha tenido que explicar mi amiga Mariángeles este fin de semana en Portugal, para así no perderme.

Al no tener hijos, cuando mis amigos me hablan de los suyos y me dicen que están en 4º de la ESO o 2º de bachillerato, yo pongo cara de no saber de qué me hablan.

—¿Eso es como 1º de BUP?

Nunca nos explicaron lo rápido que nos convertiríamos en contadores de batallitas.

lunes, mayo 19, 2025

Pasado

Despertaba con placidez el domingo sin despertador y conseguía entrelazar imágenes de mis sueños, en los que corría, entre risas, por la orilla de la playa de mi infancia, perseguido por mis amigos. No me podían pillar.

Antes de abrir los ojos, viajé, ya consciente, a esos tiempos de sol y luz.

Sí, descubrí que había risas de dolerme la barriga que ya no aparecen en mi presente, como también había mucho miedo a ser desplazado por mi pandilla, a esa nariz tan grande que no paraba de crecer, a no saber qué estudiar, a perder a mi madre. Miedo al despertar sexual. Miedo al mundo.

No me cambio por ese chaval que fui. Ahora las risas son otras. Menos dependientes de los otros, más elaboradas por mí.

lunes, marzo 03, 2025

Borracho

Hay palabras que me llevan a la infancia y muchas tienen que ver con la merienda.

La merienda en sí, ¿hay algo más infantil?

Hasta el mismo nombre es de dibujitos animados, de mesa camilla en invierno y mantel de hule bajo el sol en verano. Su soniquete es el de barriga llena, de azúcar cuando no era veneno, de risas y cara de siesta, de tele sin apenas volumen.

Son bocatas de Nocilla, galletas mojadas en leche, bollos de chocolate, Panteras Rosas. Es la voz de alguien que ya no está.

El otro día nos ofrecieron un pastel al terminar una cena y pregunté qué era.

—Un borracho —me explicaron.

¿Un borracho?, me dije, ¡cuántos siglos sin escucharlo! Una palabra que, como un túnel del tiempo, me llevó al sofá de la casa de mi abuela Salud.

Zafios

Hay escenas familiares tan cutres, tan descarnadas, que me planteo la desgracia de nacer en ese entorno.

Veo críos que apenas saben hablar al que sus padres vociferan con palabras zafias, en la cola del Carrefour o en la barra de un bar, que me hacen desear, para esos niños, que algún ángel los rescate.

Por mucho que nos quieran vender el sueño americano de que todo el que quiere, puede, cuando la familia en la que naces es tóxica, con independencia de la clase social, es difícil salir adelante de forma equilibrada.

Observo los gestos, los desprecios, el mal rollo y me digo: que haya algún compañero de clase que lo invite a su casa a merendar, que tenga un primillo que lo saque los fines de semana al campo, que tenga un abuelo bueno que le diga que la vida no tiene por qué ser así.