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domingo, marzo 08, 2026

Iraníes

A los defensores de las brutalidades cometidas en Gaza e Irán se les llena la boca defendiendo las causas feministas y LGTB de esos países como argumento principal para defender que se los masacre.

Deberían empezar por defenderlo en su propio país.

¿Quién es tan inocente para creer que Trump está devastando Irán para liberar a sus mujeres? 

¿Quién, en su sano juicio, duda de que no lo haría de no ser por las cantidades ingentes de petróleo que atesora en su suelo?

Yo estuve trabajando en Teherán y vi esa realidad infame del trato a la mujer. Un país gobernado por una teocracia intolerante que no respeta los derechos de su pueblo. Y no es buscando la destrucción total, como se jacta el payaso americano, como se busca el bien de un país.

De esas bombas saldrá más odio aún. Más destrucción.

Hay medidas mucho más eficaces para hacer cambiar el destino de un pueblo sometido: condicionar la compra de bienes materiales a que se respeten derechos básicos sería un buen principio. El persa es un pueblo viejo, que entendería bien que para vender caviar o petróleo tendría que reorganizar su mundo.

Medidas que tienen que ver con las leyes y la palabra. Pero debemos querer utilizarlas.

Y ni siquiera la vieja Europa ha querido hacerlo. Puede más la codicia. Por eso, casi todos, miran para otro lado.

domingo, mayo 11, 2025

Europa

La llegada del euro coincidió con mi traslado a Francia. 

De la máquina del café de Rueil-Malmaison, donde trabajaba, recogía las monedas con espíritu de coleccionista. Comentaba con mis compañeros de qué país era cada una de ellas y monté con espíritu infantil, en mi casa parisina, una estantería donde las coleccionaba. 

—Me falta la de dos céntimos de Malta y la de 2 euros de Luxemburgo —les decía, entre miradas de no entender de dónde había salido ese españolito tan entusiasta.

Lo hacía con los pulmones abiertos por lo mucho que suponía para mí avanzar en paralelo con Europa en esa operación de abrir fronteras, de compartir espacios, de internacionalizar soluciones.

Me hizo sentirme mucho menos extranjero en Francia.

Hoy se defiende por todo el continente el éxito que ha supuesto estar unidos. Ochenta años sin guerras dentro de la Comunidad Europea, el mayor período de paz de nuestra historia.

Una unión voluntaria de países que, con todos sus defectos, defienden derechos y valores comunes.

No somos conscientes de que vivimos en el mejor de los mundos posibles. No debemos permitir que los agoreros nos lleven de nuevo al tiempo de las cavernas.

lunes, febrero 03, 2025

Ejemplo

Hay programas informativos en los que periodistas hablan sobre los derechos de los trabajadores a la conciliación familiar, a sus jornadas laborales de 8 horas, y ves a esos mismos reporteros, currantes de tomo y lomo, en la edición de la mañana, la tarde y la noche, de lunes a viernes, y en la tertulia del sábado noche, y en una conexión el domingo.

No salen las cuentas.

Vivimos en un país donde se ven edificios de oficinas iluminados a las ocho de la tarde.

Es lo que hay, porque si protestas hay un regimiento detrás esperando a ocupar tu puesto.

Queda mucha lucha aún.

lunes, enero 13, 2025

Escena

Hay veces en que una escena es suficiente para calificar a una persona para siempre.

Recuerdo ese jefe al que alguien de su equipo, un tipo competente y comprometido, le solicitó un cambio de horario.

—Acaban de ingresar a mi madre por un problema grave, voy a quedarme esta noche con ella. Si le parece mañana entro dos horas más tarde y las recupero en el siguiente turno.

Su encargado le respondió:

—A mí no me vengas con historias personales. Tú entras a tu hora y punto.

Hablo de una empresa enorme, donde los trabajadores tienen consolidados sus derechos y hay medidas de flexibilidad que se pueden adoptar ante situaciones como estas.

Cuando llegó a mis oídos esta historia, ya no necesité, ni quise, saber más de esa persona.

miércoles, junio 26, 2024

Orgullo

Me casé con Fran en el 2010 y utilicé días de vacaciones que fui acumulando durante meses para poderme ir de luna de miel.

No porque la empresa, como tal, no me fuera a conceder los días que me correspondían por ley, sino porque aún por aquella época entre mis compañeros se hablaba de maricones, tipos que perdían aceite y barbaridades de ese tipo. 

Yo me quería casar, no ser un héroe.

Afortunadamente la ley ha normalizado muchas cosas. Ya puedo pedir permiso si tengo que acompañar a Fran a una consulta médica, o estamos protegidos en caso de que al otro le ocurra algo. 

Incluso hablo con normalidad, con determinados compañeros de trabajo, de mis fines de semana con mi marido en el Algarve.

Algo tan sencillo como hablar de tu cotidianidad sin que te ridiculicen con sonrisitas y chismorreos.

Yo hubiera sido una persona más brillante, más feliz y luminosa, si no me hubieran tenido encerrado durante media vida por leyes que no reconocían mis derechos a tener una vida normal, ni mamarrachos escupiendo por la boca comentarios degradantes para hacerse los graciosos. 

Cada chiste me suponía un paso atrás.

Homofobia que no venía de tertulias de televisión o noticias en los periódicos, que también, sino de gente cercana que era importante para mí.

Todavía hoy hay gente que nos señala.

Todavía hoy hay quien no entiende que tengamos un día al año para celebrar el Orgullo de ser personas que luchan y lucharán por tener los mismos derechos y no ser, nunca más, discriminados ni insultados.

jueves, marzo 30, 2023

Pejigueras

Los pejigueras en cuestiones de derechos son los que hacen avanzar a la sociedad.

Situaciones que nos molestan en nuestro día a día, y que somos perezosos en denunciar, van desapareciendo gracias a que hay quien se empecina en protestar, manifestarse y reclamar.

Si no fuese por la testadurez de quien se siente maltratado, aunque sea en temas menores, no se acabaría legislando en favor del ciudadano.

Son ellos, los que llaman a la policía por que alguien está fumando en un local, por los decibelios de una obra en el bloque, por la falta de personal en una estación de tren, por la rampa que no existe para discapacitados, por la dificultad en realizar un papeleo.

La mayoría nos encendemos por dentro y pasamos a otra cosa. Los pejigueras, tal vez pensando sólo en ellos mismos, nos van liberando de piedras el camino.

lunes, noviembre 21, 2022

Bisexualidad

Si hay una tendencia maldita, ésa es la de la bisexualidad.

Porque la gente no se la cree y no hay mayor estigma que resultar una persona poco de fiar. 

El grado de salud moral de una sociedad se gradúa en función de cómo trate a las minorías. Cuanto más pequeña sea ésta y mejor esté integrada, más sana es la convivencia colectiva. A nivel racial, sexual o religioso, todos cuentan. En cuanto dejamos a alguien atrás, algo se pudre.

Basta con echar un vistazo al mapamundi para darse uno cuenta de que aquéllos lugares de religión obligatoria y condena al homosexual son los más pobres a nivel moral y democrático.

El bisexual no está del todo integrado ni en los países más avanzados, porque la gente es del blanco o el negro. Ya que no eres heterosexual, ok, tolero que seas homosexual. Tolerar, verbo horroroso con este uso. Pero no me vengas con patrañas de que te gusta la carne y el pescado. No me líes. Demasiado moderno soy ya.

Yo, que sólo siento atracción física por los hombres, reivindico esa tendencia. El que te exciten las mujeres y los hombres. No imagino sexualidad más rica que la de no tener ninguna cortapisa para enamorarte de otro ser humano.

A mí me hubiese encantado, ya desde joven, haber podido comerle la boca a aquel o aquélla que me conquistara con su conversación, sin importar cómo fuesen sus genitales. Poderle quitar la ropa, tumbarme a su lado, tocar y dejarme tocar, sin tapujos ni fronteras. Amar a la persona y llegar a la cumbre por ser como es por dentro y por volverme loco lo de fuera.