domingo, junio 21, 2026
Chanel
domingo, mayo 10, 2026
Emoción
martes, febrero 18, 2025
Francisca
Fue no más de un minuto y ya tengo necesidad de leer de ella: Francisca Aguirre.
Fran se había quedado dormido viendo el documental de Antonio Machado y al día siguiente le comenté.
—Hay un momento en que habla de él una poetisa con tal devoción, que se me puso la piel de gallina.
La película está en Filmin, así que esa misma noche la busqué para ponerle ese minuto en el que Francisca habla con devoción de la generosidad de Machado, hacia el ser humano, al escribir sus poemas. Cuando lo encontré, ¡Fran se había dormido de nuevo!
Pensé entonces en 'La Naranja Mecánica', tendría que ponerle pinzas en los párpados para que no se me durmiera.
A la tercera, la noche siguiente, fue la vencida. Conseguí que escuchara esas palabras de puro amor hacia la literatura del poeta en boca de una poetisa.
—Maravilloso —admitió.
Está por allá por el minuto 31, no os arrepentiréis.
domingo, enero 12, 2025
Reverte
Tras publicar 'Andrea no está loca', una novela iniciática donde descubro mi vida como escritor al tiempo que la ciudad de Nueva York, me invitaron desde una asociación literaria a compartir espacio con Javier Reverte en una mesa redonda en La Casa Encendida, para hablar de literatura de viajes.
¡Qué responsabilidad!
Al avisarme con tiempo, no desperdicié la oportunidad de leer varios de los libros de viaje que Reverte había publicado en su larga vida de escritor, a los que uní alguna que otra novela de grandes autores, de las que guardo un gran recuerdo.
Y allí estaba yo, un escritor que apenas daba sus primeros pasos, junto a él, generoso, en las etapas finales de su carrera.
Hace unos meses, tras un viaje a Roma, me topé con su Un otoño romano, un encargo que le hicieron para retratar la ciudad. Entre sus páginas, describe cómo tuvo que volver a Madrid para dar una conferencia, y no pude evitar hacer cuentas: ¿habría sido aquella charla en La Casa Encendida, la que compartí con él hace veinte años?
Las fechas cuadraban. Busqué en mis archivos y encontré la foto de esa tarde.
De golpe, sentí un estremecimiento. Me vi formando parte de un libro, de su libro, y me dije qué afortunado he sido en la vida.
Mi recuerdo para Javier Reverte, un maestro que siempre tuvo la generosidad de tender la mano a quienes comenzábamos. No dejéis de leerle, es viajar a través de las palabras.
miércoles, agosto 28, 2024
Schumacher
Llevamos casi veinte años yendo a ese restaurante del Algarve, el Arte Náutica.
Siempre tranquilo, solemos pedir una de las mesas que dan a los ventanales que nos sitúan a pocos metros de la orilla, en un local de madera que está elevado sobre la arena a través de grandes pilotes.
Nunca presté demasiada atención, pero desde las primeras visitas ya vi la foto que tienen colocada del piloto de Fórmula 1 Michael Schumacher, al fondo del restaurante. El otro día, más lleno de lo habitual, nos sentaron frente a su retrato.
Entonces creí entender que la composición era una especie de altar dedicado a este hombre que lleva más de diez años en coma.
—¿Estuvo aquí Schumacher? —pregunté al más veterano de los camareros.
Sorprendido por la pregunta, se emocionó y nos hizo girar la cabeza hacia una esquina.
—Esa era su mesa —nos dijo.
Con las lágrimas saltadas, nos habló de su humildad, su educación, el respeto por todo el personal, su generosidad.
Yo me emocioné con su emoción y me lamenté por haber tardado tantos años en percibir esa historia en el ambiente.
miércoles, agosto 21, 2024
Memoria
martes, julio 02, 2024
Aparición
sábado, marzo 16, 2024
Luz
Un amigo mayor que yo, al que admiro y respeto, me dijo hace unos años una frase que me ha acompañado todo este tiempo.
—Salva, transmites luz.
En esa charla me animaba a seguir amando así la vida, a aprovechar de todo lo que había conseguido crear a mi alrededor, a ser consciente de mi propia felicidad.
Yo, sin falsa humildad, le di la razón, porque no veía en mí sino a un hombre que había dejado atrás un pasado oscuro, el de la época adolescente en la que él me conoció, para convertirme en alguien con la fuerza que da el quererse.
Como todo en esta vida, esa frase también implica una carga, potente, una responsabilidad personal. Cada vez que viajo por situaciones que me provocaban emoción y la emoción no aparece, me lo planteo.
¿Me habré apagado ya?
miércoles, abril 12, 2023
Brasil
miércoles, noviembre 02, 2022
Textos
jueves, marzo 31, 2022
Panaderos
miércoles, enero 19, 2022
Tres
sábado, diciembre 04, 2021
Abrazo
sábado, septiembre 04, 2021
Primera
domingo, junio 20, 2021
Reencuentro
domingo, enero 17, 2021
Emoción
viernes, diciembre 11, 2020
Turandot
Cuando viví en París conocí a gente interesantísima.
Entre otros a un canario del que no recuerdo el nombre. Un abogado apuesto que me sacaba unos diez años y aparecía en escena cuando le apetecía.
Una noche me invitó a la ópera junto a su novio, actor, y una amiga danesa judía de pelos muy rojos. Los tres, maravillosos.
Era en Bastilla y se trataba de Turandot.
Yo iba con el corazón abierto, dispuesto a rendirme al espectáculo.
Por entonces no sabía nada de esa ópera y mi única experiencia había sido ver la Cenicienta de Rossini en la Garnier, una obra cómica que no llegó a cautivarme.
Con esas premisas nos sentamos en una de las primeras filas. Me dejé llevar por una princesa china que cantaba con un hula-hop fluorescente bailando en su cintura, como en el principio de la Guerra de las Galaxias, sin enterarme de nada pero entregado del todo.
—¿Turandot es un país? —pregunté a la danesa, ingenuo, en el entreacto, mientras degustábamos un vino blanco.
—¡Es el nombre de la princesa! —exclamó en un inglés agudísimo.
A la vista de mi azoramiento me aclaró que podía leer la traducción en simultáneo justo arriba del escenario.
Vibré inmensamente con las tres preguntas que le hace la princesa a su futuro pretendiente. Casi me ahogo de la emoción cuando cae la noche y Calaf tiene que soportar la presión de la venganza de su amada, que busca por todo Pekín con el ejército movilizado alguien que lo delate.
Nos fuimos a cenar justo después y yo no podía soportar la impresión.
Estoy seguro de que ellos tres, a quienes nunca volví a ver, alguna vez habrán comentado, entre risas, que nunca verán a nadie más turbado ante una representación artística que al sevillanito que esa dulce noche se les unió.
miércoles, noviembre 25, 2020
Perfección
Aprendí a tiempo que lo perfecto carece de emoción.
Nací tan responsable que en mi pequeña cabeza no cabía otra cosa que ser impecable. En mis estudios, con mi familia, con los amigos.
Querer tenerlo todo organizado es una lucha tan imposible de ganar que no crea sino frustraciones. He compartido trabajo con gente tan cuadriculada que todo contratiempo era un sofocón. Yo lo veía de lejos y me aplicaba el cuento.
Dejarse llevar por la incertidumbre no es tampoco la opción.
La clave es encontrar ese equilibrio inestable en que uno tiene tan claras las ideas acerca de lo que se quiere como capacidad para asumir que todo se pueda revolver en un remolino inesperado.
Ser consciente de lo que se quiere tanto como de que todo se puede echar a perder.
Deberían educarnos en la improvisación. No es justo que de pequeños se nos muestre la vida con códigos fijos, porque te los crees. Horarios estrictos, exámenes, notas, disciplina.
Un día nos sueltan y te agarras a unos pilares muy endebles, crees que el mundo gira redondo, que hay plazos, reglas, causas y efectos. No nos dijeron que todo está lleno de vientos que soplan hacia todos lados, que hay gente que deja de quererte, no nos prepararon para asustarnos con el amor, ni para desbordarnos con el sexo, ni con la debilidad creciente de los que nos cuidaban. No nos educaron para sortear precipicios.
A mí me hubiera gustado que me hubieran dado más sustos de pequeño, que me hubieran desordenado la vida, que me hubieran protegido menos, que me hubiesen tapado los ojos cada cierto tiempo para hacerme girar como una peonza en medio de cualquier parte.
Sin embargo, nos construyeron el paraíso de una infancia a la que siempre queremos volver porque no nos educaron para aceptar que no hay manera de ordenar el mundo.
Me asustan los padres súper protectores. Crean, con mucho amor, futuros ciudadanos infelices.