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lunes, junio 27, 2016

Español

Rajoy se asoma al balcón de Génova y se oyen gritos de 'yo soy español, español, español'... y yo me pregunto: ¿de qué país soy yo?

Un grito del nacionalismo más rancio, casposo y futbolero para cantar que ha ganado un partido de corruptos.

Confieso que anoche viví con alivio el batacazo de Podemos. No quiero un país dirigido por un egocéntrico prepotente que tiene como modelo económico el chavismo y que quiere repartir pagas universales sin saber de dónde sacar el dinero. España merece mucho más. La política es más compleja que cuatro eslóganes.

Pero, ¿dónde están esos políticos que reclamamos? ¿Dónde el líder que nos presente las cuentas al detalle y sus proyectos construidos de justicia social? ¿Dónde el que consiga emocionar nuestro intelecto y no nuestras tripas?

Respiraba aliviado al ver la cara de Pablo Iglesias consternado y me enfrentaba desde mi sofá a un desfile de banderas españolas en la calle Génova.

¿De qué país soy yo?

sábado, marzo 05, 2016

Odio

Independientemente de la política, los pactos y los programas de gobierno, esta última semana de investidura me ha dejado grabada la imagen obscena del odio.

No es sano construir nada a partir del rencor y la difamación, incluso aunque hubiese razones que lo justificasen. Pablo Iglesias tiene treinta y tantos años, pero sus soflamas políticas en el parlamento van cargadas de palabras gruesas y tonos amenazantes. Poco me importa que pueda tener más razón que un santo en algunas de sus denuncias; yo no quiero ser gobernado por gente que grita cuando puede hablar, que se recrea en sus propias verdades sin humildad, que se afana en demonizar al otro.

España necesita entendimiento y diálogo para que entre todos los que pensamos distinto podamos construir un país mejor, más solidario y más justo, respetuosos con las personas y donde la libertad sea un bien supremo.

Ojalá que esas palabras escupidas con tono amenazante comiencen a ser el principio de su fin político y deje paso a personas de mayor corazón, que piensen que esta querida España nuestra se puede defender desde posiciones diversas sin tener que fustigar al contrario con una verborrea populista nacida del puro narcisismo patológico.