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lunes, diciembre 08, 2025

Perro

Hay un camino de madera que me funciona como el mejor ansiolítico.

Cubre varios kilómetros entre Armaçao de Pera y Salgados, en el Algarve portugués. Caminarlo sin prisas los fines de semana es mi gimnasia preferida, para el corazón y para la cabeza. Atravesando un parque natural, recorres todos los olores y todos los paisajes, desde una zona de dunas a un humedal, pasando por zonas llenas de árboles que no sabría nombrar.

En invierno es un camino tranquilo, donde puedes recorrer mil metros sin encontrarte con nadie.

De vez en cuando te topas con un corredor y no es extraño que venga acompañado de su perro, algunos con la lengua fuera.

Hay veces que cruzo la mirada con ellos, con los perros, agotados tras el dueño.

"Menuda mala suerte tuve en el sorteo", me dicen, exhaustos, con la mirada.

jueves, diciembre 04, 2025

Onda

Soy un gran lector de clásicos.

Haber disfrutado de Madame Bovary, Trafalgar, La tía tula o La montaña mágica es algo que queda dentro para siempre. 

Lo que sí observo, en mis intentos actuales de acercarme a escritores de hace siglos, es cómo la onda literaria actual vibra en otra frecuencia. La falta de tiempo para el ocio que padece nuestra sociedad hace que se haga bola para muchos el poder pausar los ritmos para leer capítulos largos donde, aparentemente, no pasa nada.

No hay paciencia.

Se pide más emoción, más rápido, más golpes de efecto, menos profundizar.

Es un reto al que nos enfrentamos los escritores actuales: saber narrar en la prisa de los demás.

Cada lector mira cuánto queda para terminar una escena, cómo de largo es el texto de facebook, qué porcentaje del ebook llevo leído, qué grosor le queda aún a la novela. 

Corremos, corremos, sin saber muy bien hacia dónde. Sin pararnos a disfrutar de estar parados. De respirar.

Recomendaría vivamente a Machado: 'caminante no hay camino, se hace camino al andar'.

No hay sitio al que llegar.