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martes, enero 13, 2026

Mierda

No es justo decir que el mundo es una mierda si no te has esforzado un poco en poner de tu parte para cambiarlo.

Con el tiempo y las circunstancias, no hay más que ver el panorama actual, puede llegar el desasosiego, claro que sí.

En cambio hay personas que ya nacen cabreadas, que critican a todos por igual, que consideran que no hay quien se salve. Son esos amargados los que votan a partidos cuyo principal objetivo no es otro que cargarse todo, que nos vayamos a freír espárragos, que si a mí me va mal, tú te vas a fastidiar también.

Claro que tenemos poder.

viernes, noviembre 07, 2025

Mujeres

Cenábamos en un bar muy coqueto por Plaza de Armas.

Todo novelista lleva un mirón encima y esa noche, relajada, me embelesé con la risa de dos mujeres que debían rondar los cuarenta.

No eran carcajadas, ni sus decibelios eran altos, ni sabía de qué hablaban. Eran, simplemente, dos mujeres libres pasando un buen rato.

A los chavales ultraderechistas de hoy en día les explicaría que en esa escena está el triunfo de décadas de democracia.

sábado, enero 18, 2025

Trump

Ya tenemos a un delincuente en la Casa Blanca, elegido por una amplia mayoría de estadounidenses.

Un defraudador fiscal, machista, xenófobo, imperialista, negacionista, involucionista.

Ya está aquí.

El pueblo ha decidido que lo gobierne un multimillonario sin escrúpulos y así nos irá.

La historia universal del hombre está plagada de capítulos como el que hoy se inicia, donde triunfa lo soez, lo violento, la brutalidad, el desprecio al otro, la ética de la no ética, la negación de la empatía.

Llegan momentos duros para los que queremos creer en un devenir luminoso para el planeta.

A nosotros quizás no nos dé tiempo a sufrir las consecuencias de este enorme paso atrás, pero las generaciones venideras nos maldecirán.

miércoles, noviembre 06, 2024

Horror

He pasado media noche en blanco con la esperanza de que el pueblo estadounidense asumiera la responsabilidad de no dar el poder a un delincuente convicto que habla de los inmigrantes como asesinos, que trata a las mujeres como objetos sexuales y que lidera asaltos contra las instituciones democráticas cuando el resultado no le conviene.

Pero no, nos quedan cuatro años por delante para soportarlo al frente de la primera potencia mundial, cuando el cambio climático, que él desprecia, empieza a mostrar sus fauces.

Que lo estén celebrando Putin, Netanyahu, Milei, Orban y Kim Jong-un es la mejor prueba del horror que se avecina.

Hoy, más que nunca, es necesario defender la democracia.

Triste

Gana el fascismo. 

Mi profundo lamento por el devenir del planeta. 


sábado, junio 01, 2024

Guilty

Escuchas a Trump tras ser declarado culpable y no tienes más remedio que sonrojar.

Vergüenza ajena no solo por él, sino por pensar que la mitad de la población americana, un país del primer mundo, pueda creer sus frases sin sentido o empatizar con su causa, la de un hombre corrupto, vulgar, machista, chabacano, mentiroso, prepotente, extorsionador, filibustero, que puso a su propio país contra las cuerdas tras incitar a una muchedumbre a atacar su propio Congreso.

Si esto ocurre en Estados Unidos, qué no podemos esperar del resto de democracias del mundo.

El otro día leía a un filósofo decir que a una gran parte de la población le encantaría que todo se fuera al garete, eso sí, siempre que ellos no se vieran afectados.

Quieren que el mundo se vaya al infierno y verlo tranquilitos por la tele.

lunes, marzo 25, 2024

Partido

Entiendo que deban existir los partidos políticos, porque creo en la democracia.

Asumo, por tanto, que son necesarios los políticos, para hacer la labor de proponer, y en su caso ejecutar, acciones que redunden en el bienestar de la sociedad a la que se dirigen.

Es más, no dudo de la honradez de muchos de ellos.

Lo que sí sé, porque me conozco, es que nunca podría pertenecer a un partido, por muy cerca de mi ideología que se encuentre. Hacerlo implica comulgar con ruedas de molino cuando no se tiene razón, cuando se mete la pata, cuando se mete la mano. Justificar lo injustificable en defensa de la organización.

Escasean los líderes fuertes, sagaces, libres de espíritu y tajantes en la responsabilidad ética.

Tal vez no existan porque el sistema les impide existir.

jueves, febrero 15, 2024

Jueces

Tenía un compañero de clase, tan empollón como yo, que tardó hasta los treinta y tantos años en sacarse las oposiciones a notario.

Pudo hacerlo porque tenía una familia pudiente detrás que lo mantuvo durante todos esos años, de encierro conventual, para empaparse de libros gordísimos con leyes por memorizar.

Lo mismo ocurre con los jueces, los inspectores de Hacienda y otras profesiones que, salvo contadísimas excepciones, pertenecen a la clase alta de nuestro país.

No conozco a ningún juez ni notario que provenga de una familia obrera.

De ahí el carácter netamentte conservador de la carrera judicial. Si la vida nos lleva delante de un tribunal, sabemos que quien nos juzgue, muy probablemente, tendrá una sensibilidad que no corresponde con el perfil medio de la ciudadanía.

Incluso siendo un hombre bueno, tendrá un recorrido vital más acomodado que la media, menos conectado con las capas menos favorecidas de nuestra sociedad.

Si los jueces eligieran a su propio Consejo del Poder Judicial, tendríamos uno de los tres poderes de la democracia alejado de la realidad de las cosas. 

Si el pueblo vota, que sean nuestros representantes quienes los elijan.

viernes, diciembre 15, 2023

Hungría

Yo me eduqué en no ir a sitios donde no me gusta cómo se piensa.

Todo empezó pronto y en la casa de un amigo. Yo era un mico pero ya sabía que allí no. Me desagradaban las fotos, las banderas, los comentarios, la forma de hablar.

Decidí, bien pronto, dónde no. Lo que fue una casa se convirtió en muchas otras, y las casas se convirtieron en barrios que me disgustan. 

A día de hoy mis autorrestricciones se transformaron en países a los que nunca iría. Por lo que votan, por lo que odian, por lo que representan.

En toda sociedad hay gente buena, sana, inteligente, culta, pero yo no quiero visitar lugares donde se alaba la violencia, se denigra al diferente, se vota en negro, se pone a la religión por encima del hombre, la tradición sobre el respeto, donde se infravalora a la mujer.

jueves, julio 13, 2023

Izquierdas

Ser joven y no ser de izquierdas es una contradicción biológica.

No sé quién dijo esta frase, pero no puedo estar más de acuerdo. Si estás naciendo al mundo y no quieres cambiarlo, es que no tienes sangre en las venas.

Yo quiero ser joven por siempre.

Me muevo, mucho, entre gente de derechas, a las que quiero. A las que respeto. A las que escucho. 

Tengo, de hecho, todo para ser conservador. Fundamentalmente un buen sueldo, porque, no nos engañemos, la gráfica está clara. Cuanto más dinero se tiene, más a la derecha se vota. Es científico, no hay más que ver los mapas de los barrios de nuestro país. Cuanto más alta es la renta, más es azul su voto, e incluso verde oscuro. El ser humano es así. A mí, lo mío, que no me lo toquen. Conservar, se dice, conservador, se califica. Conservar.

Ser de izquierdas no es venderlo todo para dárselo a los pobres. Eso es de santos. Ser de izquierdas es querer pagar impuestos de acuerdo a tu nivel económico para que se redistribuya. Tan fácil como eso.

Yo no me voy a ir de España si gana la derecha. 

No. 

La democracia es esto, admitir que gobierne quien decida el pueblo, pese a que duela. 

No voy a caer en la trampa en la que nos quieren meter: 'votar por izquierdas o por España'. España somos todos. Y siempre lucharé, aunque esté en minoría, por la distribución de la riqueza, por la justicia social, por la protección del débil, del diferente, por no discriminar a nadie por su orientación sexual, ni por su raza, ni querré que a nadie se le juzgue por querer morir con dignidad, por abortar, por querer ser independiente. Ninguna de las leyes sociales, ninguna, las ha aprobado un gobierno de derechas. 

Me da una pena que me atormenta el pensar en ver a franquistas en el futuro gobierno. Sí, franquistas, racistas, homófobos, xenófobos, machistas, negacionistas. ¡Paletos! Llamemos a las cosas por su nombre. Tienen nombres y apellidos. Están en los parlamentos, en los ayuntamientos. Estarán en el gobierno de España si no los paramos.

Pienso en las lágrimas de mi madre, joven, viendo nacer la democracia y se me hace un nudo en la garganta imaginar que ella pudiera ver en lo que nos hemos convertido.

Quiero ser siempre joven, quiero un país ilustrado, moderno, empático, de colores, solidario, bien avenido, justo, vanguardista, culto.

Ésa es mi España, mi amada España, la de García Lorca, la de Cernuda, la de Machado.

Vienen tiempos feos, para mí. Para muchos.

Y me muero de la pena.

lunes, mayo 22, 2023

Pureza

Noto que hemos perdido capacidad de pensar con pureza.

Hay quien es incapaz de criticar o defender determinadas opiniones por no ir en contra de las proclamas de aquel partido con el que simpatiza. Si su líder se sube al monte y dice una barbaridad supina, el votante da mil rodeos por no criticarlo.

El problema es que los políticos dicen cada vez más barbaridades y parte de la ciudadanía queda presa de esos mensajes exaltados. Cuanto más los aplaudamos, más subirá el tono, más tremenda será la frase, más simple y prehistórica la arenga, menos espacio dejará para el matiz.

Si queremos ganar en profundidad democrática, debemos aprender a no casarnos con otra cosa que con la verdad, el sentido común, el bienestar general, la bondad. No podemos permitir que nos arrastren al enfrentamiento, sino que debe ser la ciudadanía la que reconduzca a terrenos de consenso la convivencia entre todos.

¿Cómo se consigue eso?

Expresándonos en todos los ámbitos como si no existieran los políticos, que son necesarios, sí, pero no pueden coartar nuestra manera de ver la realidad de las cosas.

Si tú, que me conoces, ves que critico al líder que tú me supones, estoy facilitando que tú seas menos talibán, también, con el tuyo.

Yo no comulgo con ruedas de molino, por mucho que lo diga quien preside el partido más cercano a mi forma de pensar.

No pasa nada, no somos herejes por discrepar, no es pecado dar la razón al contrario cuando la tiene.

Humanicemos el debate, que nadie coja un micro para gritar al viento lo que pensamos tú y yo.

lunes, noviembre 21, 2022

Bisexualidad

Si hay una tendencia maldita, ésa es la de la bisexualidad.

Porque la gente no se la cree y no hay mayor estigma que resultar una persona poco de fiar. 

El grado de salud moral de una sociedad se gradúa en función de cómo trate a las minorías. Cuanto más pequeña sea ésta y mejor esté integrada, más sana es la convivencia colectiva. A nivel racial, sexual o religioso, todos cuentan. En cuanto dejamos a alguien atrás, algo se pudre.

Basta con echar un vistazo al mapamundi para darse uno cuenta de que aquéllos lugares de religión obligatoria y condena al homosexual son los más pobres a nivel moral y democrático.

El bisexual no está del todo integrado ni en los países más avanzados, porque la gente es del blanco o el negro. Ya que no eres heterosexual, ok, tolero que seas homosexual. Tolerar, verbo horroroso con este uso. Pero no me vengas con patrañas de que te gusta la carne y el pescado. No me líes. Demasiado moderno soy ya.

Yo, que sólo siento atracción física por los hombres, reivindico esa tendencia. El que te exciten las mujeres y los hombres. No imagino sexualidad más rica que la de no tener ninguna cortapisa para enamorarte de otro ser humano.

A mí me hubiese encantado, ya desde joven, haber podido comerle la boca a aquel o aquélla que me conquistara con su conversación, sin importar cómo fuesen sus genitales. Poderle quitar la ropa, tumbarme a su lado, tocar y dejarme tocar, sin tapujos ni fronteras. Amar a la persona y llegar a la cumbre por ser como es por dentro y por volverme loco lo de fuera.

miércoles, noviembre 17, 2021

Posicionamiento

Si mañana me posicionara políticamente con uno de mis textos, perdería a buena parte de mis lectores.

El juego de la gestión pública se ha enfangado tanto que se ha perdido la libertad para expresarse sin que te señalen. En ese terreno todos los insultos están permitidos, todos los odios, prejuicios y rencores.

Contrastar formas de ver cómo la sociedad tiene que gobernarse debería ser un ejercicio bonito de participación, donde cada cual pudiese expresar su manera de comprender el mundo y, al mismo tiempo, escuchase cómo el otro lo haría.

Porque la política, en sí, es preciosa. Es la ciencia que analiza la organización de la sociedad. Cuáles son los pros y los contras de optar por una determinada opción respecto a todos los aspectos de la vida. 

A mí me hubiese gustado que posicionarse no implicase colocarse en un búnker, sino defender unos principios que no tienen por qué ser los certeros, porque estoy convencido de que no hay verdades absolutas en la política, salvo las básicas que todo demócrata debe defender: los derechos humanos, la libertad de expresión y el voto igualitario.

Yo querría saber cómo piensas tú, no para confirmar si estás en mi tribu, sino para conocerte mejor.

sábado, octubre 09, 2021

Opinión

Hay mil asuntos sobre los que no tengo opinión.

O sobre los que mi opinión podría cambiar en función de mi estado de ánimo.

Debemos ser valientes para asumir que hay temas que no dominamos y no romper el silencio con teorías sobre aquello que desconocemos.

No sé si es bueno legalizar la droga o la prostitución, como mucho puedo hacerme preguntas honestas acerca de lo que supondría el que se hiciera. No sé si es conveniente que la industria se robotice cada vez más, porque lo que supone de logro, al eliminar tareas repetitivas o fatigosas, implica también disminución en los puestos de trabajo. Desconozco si es buena idea enfrentarse a China por no ser un estado democrático, porque el gigantesco país es tan poderoso que desestabilizarlo podría implicar traer el caos al planeta Tierra.

Quiero saber de mucho, pero sé que no llegaré a asimilar tantos conceptos como para ser una persona capaz de argumentar acerca de lo divino y de lo humano.

Admiro a quien tiene criterios claros, al tiempo que me asusta que sus argumentaciones no tengan bases lo suficientemente sólidas como para mantenerse en pie.

¿En manos de quién estamos?

Nuestro futuro debería estar supervisado por sabios buenos, que tengan los medios y la mesura para saber decidir, pero eso va contra las bases mismas de la democracia.

Dudar de todo es sano, aunque yo dude hasta de la duda en sí.

miércoles, mayo 12, 2021

Político

No hay que dar por supuesto el pensamiento político en el otro.

Yo fui educado en un colegio en el que el ambiente era irreductiblemente de derechas, lo que coartaba la libertad de posicionarse en otro sentido sin ser marcado. Eso es terrible. Tanto como puede ocurrir en el caso contrario, donde la consciencia individual de que la solución para la sociedad está en pensamientos progresistas impida asimilar que se pueda pensar diferente.

Pasé de la etapa de retención a la de proclamar mis ideas políticas al viento, quizás como defensa para no volver a tiempos en que otros condicionaban mi pensamiento.

Ni reclusión ni proclamas.

Salvo si estoy con personas muy cercana y de mucha confianza, me siento incómodo cuando alguien expresa sus convicciones políticas en modo de reprobación hacia el otro. Porque el otro quizás soy yo, o quien está sentado a mi lado.

Me gusta mucho hablar de política, porque me gusta el ser humano y sé que en el camino que tomemos como sociedad está el futuro de nuestra supervivencia. 

Pero me gusta hablar en positivo, sin dar por sentado que mi posición es la buena. Es la que yo considero mejor, pero no podemos entrar en el juego de buenos y malos, porque entonces no habremos entendido qué es la democracia.

Yo puedo querer convencerte a ti, pero estoy dispuesto a que tú trates de hacer lo propio conmigo.

domingo, marzo 29, 2020

Enterados

En momentos de crisis, y vivimos una de proporciones bíblicas, se muestra el verdadero rostro de las personas. En su mayor parte, reacciones que se definen con adjetivos solidarios, humanos, de compasión, de fuerza, de espíritu de equipo. Pero también salen de sus cavernas los amargados que se relamen con los paisajes de color negro, con el agravante de que un individuo gris hace más ruido que veinte soles.

Son ellos los enterados, los que sabían todo lo que iba a pasar, los que acusan, los delatores. Son, están entre nosotros, los que critican una acción y la contraria, aquéllos que vieron en sus bolas mágicas mascarse la tragedia, pero se lo callaron. Los que escupen sin preguntar, los que amenazan sin interesarse por nada que no sea su propia verdad, construida de prepotencia y asco.

Cuando los que no podemos hacer mucho más que quedarnos en casa observamos la bravura con que todos los que tratan de salvar vidas se comportan, no veo mejor actitud que la de alabar los esfuerzos y aplaudir cada noche. No se nos pide más. No es momento de disparar a las pantorrillas de quienes tienen la responsabilidad de sacarnos de ésta.

Tenemos la suerte de vivir en un estado democrático donde, cuando las aguas vuelvan a su cauce, cada cual tendrá la oportunidad de ser juzgado.

jueves, octubre 10, 2019

Monstruos

La democracia crea monstruos.

El sistema menos imperfecto del que los humanos nos hemos dotado requiere evoluciones que impidan que personajes malvados, iletrados y ególatras como Donald Trump puedan llegar al poder.

Aún estamos a tiempo de que los países civilizados legislen para evitar que mentirosos compulsivos con aires de César gobiernen nuestros destinos. Mientras las cámaras legislativas sigan en manos de partidos medianamente sensatos se hace necesario elaborar reglas de juego de las que no se pueda salir. No podemos permitir partidos políticos o dirigentes que se burlen de sus contrincantes a golpe de tuits, sean estos ciudadanos de su país, oponentes políticos o países ajenos al suyo.

Hay que perfeccionar el sistema para evitar que se pueda votar con las vísceras, porque no todo vale. Ya Hitler salió de las urnas.

Una sociedad no puede estar al albur de lo que un fanático decida al tomarse la tercera coca-cola para desayunar tirado en su sofá.

Se proclama defensor de su pueblo a base de enemistarse con todos, de arruinar el comercio mundial, de reírse de los más débiles apoltronado en un PIB inigualable. Ahora los hombres blancos del interior de la América profunda sonríen satisfechos, con la cortedad de no saber mirar más allá, incapaces de reflexionar acerca de un futuro negro cuando los países a los que machaca su dirigente acabarán por arrastrar al planeta entero a una espiral de degradación de la que no escapará el Nerón que se dedicó a incendiar por doquier sintiéndose a salvo de su propia ira.

miércoles, agosto 21, 2019

Salvini

Yo voy más lejos que la condena a Salvini, yo pagaría dinero por fichar a uno de esos inmigrantes del Open Arms. Acostumbrado a cruzarme con gente apagada que maneja con soltura el verbo aburrirse, tener la posibilidad de contar con alguno de ellos, hayan pagado o no a mafias por escapar del infierno, sería todo un regalo. ¿Acaso no dejan familias atrás? ¿No abandonan paisajes infinitos en los que jugaron de chavales? ¿Alguien duda de que tienen miedo a la más estricta soledad de ciudades heladas donde serán tratados como parias?

Yo dedico más tiempo a pensar en cómo se puede llegar a votar a Salvini que en él como líder. Siempre han existido trasnochados arrogantes, narcisistas sin escrúpulos, gente mala que se abriga en su vileza para presumir de hombría. Tipejos que dicen la barbaridad más grande creyendo que por su boca escupen lo que muchos miserables no se atreven a pronunciar. Gentuza que busca en las tripas de gente amargada con sus vidas, para exprimirles la bilis y hacérsela vomitar en las urnas.

Yo me quedo con cualquiera de los del Open Arms. Ellos sí que quieren vivir a pleno pulmón.

Habrá quien me diga que los meta en mi casa, que les dé de comer, que me gaste el dinero en ellos, que quite de en medio a esos negros, a esos moros, a esos desdentados. Pero yo respondo que no soy ningún héroe, sino un ciudadano que quiere estar orgulloso de un país que acoja a esos valientes que un día decidieron abandonar un mundo que sí tuvieron para luchar por una vida decente.

Saldríamos ganando todos y pagarían las pensiones de los que hoy votan su muerte.

sábado, marzo 23, 2019

Bananas

En Sevilla, de pequeño y en mi entorno, interioricé dos mensajes acerca de los catalanes, que son admirables y son muy suyos. La conjugación de esas dos argumentaciones podía convertirse, a partir de la experiencia personal, en un deslumbramiento hacia esa tierra, algo que se acrecentó en mí cuando tuve desde adolescente la oportunidad de visitarla en muchas ocasiones, o en desapego, por quienes los veían como una gente que sólo se miraba el ombligo. No hay verdades que se apoyen en mensajes tan simplistas.

Como simplista pienso que es el universo en el que se ha educado a los escolares catalanes en estos cuarenta años de democracia, con una visión catalanocéntrica del mundo donde lo español es, además de ajeno, cutre, corrupto y casposo. La modernidad estaba en ellos y, por ende, la superioridad moral. Todo lo demás era intoxicación del estado opresor. Poco importaba tener un autogobierno con competencias inimaginables en otra democracia occidental, ser la comunidad más rica de España o disfrutar de una posición de privilegio en el enorme mercado de nuestro país. Nunca era suficiente para marcar territorio al mundo soberanista.

La ambición llevó al nacionalismo hiperventilado a utilizar las propias leyes, dadas por consenso entre todos los españoles, casposos o no, para romperlas. Reírse de todos nosotros y de una gran parte de sus propios conciudadanos catalanes, romper en dos el Estatut y declarar la independencia con malas artes, como juego de trileros, reventando el verdadero significado de la palabra democracia.

‘Votar no es delito’, gritan al viento con expresión victimista. No, votar no es delito. Pero si yo no pago mis impuestos, si yo no respeto la ley, si yo me río de las sentencias judiciales es seguro que acabo delante de un tribunal. En Barcelona, Sevilla y Maspalomas. ¡Afortunadamente! Imaginemos que un pueblo vota que todos los inmigrantes censados tienen que cobrar la mitad de sueldo que los nacidos en el lugar por el mismo trabajo. ¿Se podría permitir? ¿Todo voto es demócrata o sólo aquél que acata las leyes de todos?

Ahora nos encontramos con un presidente de la Generalitat que trata de mofarse de la Junta Electoral Central colgando carteles con lazos amarillos en un edificio de todos los catalanes, sin darse cuenta del daño irreparable que está haciendo al prestigio de una tierra que no hace muchos años era una bomba cultural, cosmopolita, modelo de integración y símbolo de modernidad.

Yo cambiaría el lazo por una banana, que también es amarilla y adjetivaría bien a esa república imaginaria de aquéllos que se creen por encima del bien y el mal.

Ridículo.