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miércoles, enero 07, 2026

Obrigado

Cuando viajamos a Estambul, Marrakech, Palermo o Berlín, nuestros primeros agradecimientos siempre son en portugués:

Obrigado.

Porque para nosotros, acostumbrados a nuestros fines de semana en el Algarve, estar fuera de España es estar en Portugal.

Los que nos escuchan, con nuestro fuerte acento castellano, dirán: ¿de qué país son estos dos?

martes, julio 29, 2025

Lujo

Cuanto más grande es el grado de confort, más alto es el precipicio.

Paseábamos por los jardines de Yves Saint-Laurent en Marrakech, de una estética arrebatadora y lancé una reflexión al aire:

—Qué duro, para este hombre, ser mortal.

Llegados a un nivel de calidad de vida tan inmensa, teniendo cualquier lujo al alcance de la mano, meciéndose uno en la belleza de lo cotidiano, es mucho más terrorífico pensar en perderlo todo.

Poseer es condenarse.

domingo, julio 27, 2025

Marrakech

Marrakech siempre será una habitación luminosa en la que pasé horas leyendo sobre Estambul. 

Será también el bullicio de calles destartaladas de muros ocres y motos que te atropellan, y gente amable que te saluda con la mirada al pasar, y tajines de pollo, y de pescado, y de cordero. Sin embargo, recordaré esas tardes marroquíes con mi cabeza apoyada en la barriga de Fran, leyendo sobre Estambul. 

El calor implacable del verano nos obligó a disfrutar una ciudad intermitente, a la que nos asomábamos y de la que escapábamos a nuestro refugio, como se vuelve a una sombra fresca al mediodía, para seguir leyendo sobre Estambul. 

Sé que pasarán los años y vendrán imágenes de ese espacio mágico donde nos refugiamos, felices, mientras sonaban las llamadas del almuecín. Y me costará saber si ese lugar estaba en Marrakech o en Estambul.

Taxista

Nuestra entrada en Marrakech fue propia de una película de acción, con nuestra taxista tratando de llevarnos a las puertas mismas del riad entre calles estrechísimas llenas de comerciantes que apartaban sus mercancías para hacernos camino.

Todos señalaban con una sonrisa, incluso a cien metros de distancia, por dónde podía tirar, cuánto cuidado debía tener.

Escenas imposibles de imaginar en cualquier ciudad europea.

Así ha sido nuestro viaje a Marrakech, un paseo inolvidable por la hospitalidad humana.