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jueves, abril 02, 2026

Irrepetible

Pertenecemos a la época de la humanidad más explosiva de las que jamás hayan existido.

Siempre ha habido progresos, retrocesos, cambios, pero nunca tanto y tan deprisa: estamos viviendo la ciencia-ficción de los años 70.

Todo lo imaginable parece hacerse realidad, cada invento supera al siguiente: los teléfonos fijos son dinosaurios olvidados, los discos de vinilo reliquias de las que presumir y la inteligencia artificial ya empieza a hacernos dudar de por cuánto tiempo gobernaremos el mundo.

Cuanto más avanzamos da la sensación de que menos somos el centro de nuestras vidas.

Es hermoso. Es aterrador.

domingo, febrero 15, 2026

Empatía

El más peligroso de los humanos es aquel que desconoce la empatía.

El que cree que su país es el único mapa posible, que su calle es el centro del universo, que su rellano es la frontera definitiva.

No sé cómo se mide la empatía de un pueblo. No hay termómetros en las plazas ni análisis de sangre colectivos, pero es seguro que la hemos dejado caer sin darnos cuenta.

Qué bueno que surgiera un científico prodigioso que supiera encontrar la vacuna contra la desgana hacia el otro. Vacuna obligatoria, de esas que nada más pinchártela te hiciera decirle al enfermero:

Gracias por cuidar tan bien de mí.

martes, abril 01, 2025

Edadismo

¿A partir de cuándo dejamos de ser útiles?

Recuerdo una película futurista, La fuga de Logan, que retrataba una sociedad, en apariencia feliz, donde sus ciudadanos desaparecían al cumplir 30 años. Lo maquillaban con un ritual, 'El Carrusel', para no decir que los liquidaban. Ya eran molestos.

¿Dónde está nuestro carrusel?

Una sociedad como la nuestra, embelesada a través de pantallas móviles con la adoración de la belleza, cada vez se siente más incómoda con quienes comienzan a no ser 'de calidad'.

Tiene nombre.

Se llama edadismo.

Tiene solución.

Se llama empatía.

Y memoria.


martes, junio 25, 2024

Dictadura

Vivir en un país dictatorial suena a ciencia-ficción a alguien educado en democracia.

La realidad, sin embargo, nos señala que un porcentaje elevadísimo de la población mundial no conoce otra cosa. Es más, hay quienes en las democracias votan por convertirse en ese tipo de nación. La que censura, la que no protege, la que no escucha.

He trabajado en países donde no hay acceso libre a internet, ni sindicatos, ni derecho a reclamar. Lugares donde se obedece.

Cualquiera podría decirme que qué más da. También somos borregos del sistema en nuestra sociedad.

Yo, sin embargo, defiendo con ardor que luchen ideas entre sí, las que me gustan y las que no, y las votemos, porque nadie, nunca, tiene toda la razón. Que los derechos sociales se conquisten en parlamentos, que los líderes políticos estén sometidos al poder de la justicia, que no haya cárcel por pensar libremente y exponer las ideas propias.

Son millones de personas bajo el yugo del dictador que no se pueden revolver contra el sistema.

Ciencia-ficción hecha realidad.

sábado, agosto 05, 2023

Ciencia ficción

A la hora de ver cine, tenemos conflicto en casa, porque me pirran las historias de futuros imaginados, con visitantes de otros planetas, artilugios que vuelan a velocidades imposibles, aparatos electrónicos que se insertan en el cuerpo humano, humanoides que se insertan entre nosotros, planetas replicantes de la Tierra, lunas paradisíacas y torneos interestelares.

Me gusta la ciencia-ficción porque desbarata mi mundo, me permite soñar despierto, entregarme al relato de alguien que quiere contarme cómo son sus pesadillas sobre el futuro o sus esperanzas de un mundo mejor.

Es un género sin reglas, salvo las lógicas del buen narrador, en el que todo está permitido; donde la dificultad es hacer creíble aquello que no existe, hasta desbordarte de emoción.

Es salir del escenario, atravesar el espejo, romper los relojes, olvidar las normas para poder pensar en grande, sin condicionantes.

Dame una novela o una peli de ciencia-ficción y no te molestaré hasta devorármelas.

viernes, diciembre 31, 2021

Destino

No creo en el destino individual de cada persona, son demasiadas las circunstancias que nos atenazan como para poder deducir qué será de nosotros al final de nuestros días.

Sí tiendo a creer, en cambio, en el destino de la humanidad. En lo concreto. No hablo de países ni de períodos, sino de un concepto más global de destino.

Mucho antes de que se inventara la rueda, el hombre estaba predestinado a descubrirla. Hace siglos nadie podría imaginar el motor de gasolina, los móviles, los rayos X. No existían pero estaban en el futuro cierto, nadie los intuía pero teníamos que pasar por ahí. Era cuestión de tiempo.

Ese futuro certero que desconocemos también está ya definido para nuestras generaciones. Mucho más de lo que imaginamos. Es seguro que el hombre, en su tremenda capacidad de progresar, tonteará con la inmortalidad, creará pasadizos atemporales, se atreverá a fabricar personas a medida.

Todo está allí, en el futuro, y no podrá ser de otra manera, aunque hoy no lo alcancemos ni a imaginar.

Quizás por eso me embelesa la ciencia ficción.