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viernes, diciembre 06, 2024

Personas

Las personas no son como nosotros pensamos que deberían ser y ahí radica parte de nuestras frustraciones con ellas, que no nos damos tiempo a conocerlas e, inconscientemente, les pedimos que actúen como nosostros vemos lógico actuar.

Pero ellas no son nosotros y de ahí viene el desengaño muchas veces, por reflejar en los demás nuestras expectativas, que no son propias a esa persona.

Porque somos detallistas, pensamos que los demás lo serán, porque nos consideramos sociables damos por descontado que los otros saben socializar. Cuando eso no llega, nos frustramos, pero tal vez la culpa no está en ellos, sino en nosotros, por no habernos dado el tiempo de conocerlas, por pedirles que sean como no son, por juzgarlas con los ojos con los que nos juzgamos a nosotros mismos.

domingo, enero 07, 2024

Complicarse

Tengo una gran amiga que afirma no querer introducir a nadie nuevo en su vida. Radical.

Yo, en cambio, espero hacer amistades incluso en la residencia de ancianos donde acabe mis días, si llego a esa edad.

Ella argumenta los desengaños que me he llevado, yo le respondo con las personas que se han integrado en mi mundo.

Entiendo la vida como un viaje en el que vamos despidiendo y saludando a gente que, en determinados períodos, se convierten en importantes para nosotros.

Yo sé que aún tendré grandes amigos que a día de hoy no conozco. 

miércoles, julio 21, 2021

Mamarrachos

Yo he tenido la suerte de enamorarme hasta los huesos, siendo muy joven, de mamarrachos que no valían un pimiento.

De impresentables que buceaban en mis inseguridades para convencerme de que tenía que muscularme a todo precio y me enviaban desde Madrid botecitos de cristal con anabolizantes. Yo les quitaba la etiqueta y llamaba a una enfermera para que me los pinchara sin ser consciente de la mierda que me estaba metiendo. De fantasmas que me decían que se tenían que acostar con otros, porque yo no estaba lo suficientemente bueno para satisfacerles. De aprovechados que me pedían la tarjeta de crédito para arreglarse la boca a mi costa en nombre del amor.

Yo, atribulado por tanta maldad, le dije a la enfermera que no viniese más y guardé mi tarjeta sólo para mí.

Tuve la suerte de enamorarme de impresentables que me hicieron mucho daño, porque rápidamente supe lo que nunca querría en mi vida.

De haber caído rendido en los brazos de un tipo mediocre, hoy tendría, con muchas probabilidades, una relación mediocre.

Comprobar lo que no quería me hizo tener muy claro lo que sí. Elevó al máximo mi nivel de exigencia y me hizo fuerte como a nadie.

Tardé mucho tiempo en encontrar lo que buscaba, pero qué feliz soy hoy.

lunes, julio 05, 2021

Desengaños

Hay desengaños terribles que dejan mella para siempre en quienes los padecen.

Yo pongo cara a quienes, cercanos a mí, no quieren volver a saber de amores, de amistades, de confianzas, de proyectos, porque sufrieron palos tan gordos que el miedo puede con todo atisbo de ilusión.

Maldigo a ésos que no quisieron valorar las lágrimas de quien le quería, a quienes aprovecharon el sentirse amados para tirar de la cuerda hasta romperla, a los que traicionaron la confianza de personas crédulas, a aquéllos que ridiculizan al que siente y carecen de la mínima empatía para entender los destrozos que provocan el desprecio, el desinterés y el engaño.

Maldigo a quienes se escondieron, tras provocar incendios, en su burbuja de cristal.

Y al maldecirlos, maldigo la parte que hay en mí que un día no estuvo a la altura de personas a las que no supe querer como se merecían, de quiénes hui para evitar sufrir sin pensar que había formas de alejarse sin carreras alocadas de no mirar atrás.

Detesto haber hecho daño cuando no era consciente del daño que se puede hacer y de cómo de arrebatador es el dolor de quien se siente abandonado.