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martes, octubre 10, 2023

Sabelotodos

Considerándome un tipo culto, sin excesos, tengo tirria a los tipos cultos con excesos. Esos sabelotodo que adoctrinan sobre lo que sí o lo que no.

En el mundo literario en el que yo me muevo los hay a patadas y son un coñazo, porque el salto de culto a cultureta es un camino de no retorno. Aquellos a los que les encanta escucharse, que sermonean sobre lo que sí y lo que no.

Son los que se ven con el derecho a poner etiquetas para clasificar quién tiene el visto bueno.

La cultura, en su base, se debe de caracterizar por justo lo contrario, por la apertura de miras y la humildad para dar oportunidad a todo aquel que quiera contarte una historia, crear un paisaje, componer una melodía que nadie nunca haya conocido.

jueves, mayo 04, 2023

Antigua

Hay gente antigua, y no tiene que ver con la edad.

Hay niños rancios con quince años.

Y abuelas modernísimas con ochenta.

Antes sabíamos que existían, pero desde hace unos años tenemos constancia de que son muchos. Los rancios. Los antiguos. Que tienen todo el derecho a existir, faltaría más. El problema con ellos es que creen que muchos de nosotros no tenemos derecho a ser como somos, porque no somos como Dios manda.

Son los de que las cosas siempre han sido así y malditas las ganas que hay de cambiarlas.

Total, a muchas mujeres siempre las han maltratado de puertas para dentro y no tenía por qué enterarse nadie. Los hombres 'raritos' se casaban y luego se iban al parque a pagar a jovencitos para desfogar. Bastaba con mirar para otro lado. O se les metía en el seminario. Se escandalizan al ver que una mujer decide ser madre por sí sola. Son los que aseguran que todos los delincuentes son negros, sudacas o moros. Así, con esos términos. Son los que simulan los ruidos de un gorila cuando un jugador de color toca el balón en un campo de fútbol. Son así de empáticos. Se llevan las manos a la cabeza por el hecho de que haya familias que quieran desenterrar a sus muertos, fusilados por un dictador, mientras llevan flores a los suyos en sus panteones. Son personas que creen que este país es de su propiedad, por lo que cuando no gobiernan los suyos, los demás son unos okupas. Para ellos, no es cierto que la tierra se seque y los veranos sean cada vez más largos. Eso siempre ha pasado. 

España, su España, siempre ha sido así. 


viernes, abril 29, 2022

Resines

He visto varias veces un anuncio de Resines que me parece desafortunado.

Aparece en una peluquería y dice todo lo que le sobra, entre otras cosas un disco de jazz francés, la decoración del local y el uniforme del peluquero.

—Yo vengo a cortarme el pelo, y punto —sería el resumen del anuncio—. Que no me cobren de más (que no me toquen los huevos, le falta decir)

Sí, hay mucha gente que tiene el dinero justo para ir a cortarse el pelo. Y existen las peluquerías low-cost. Faltaría más.

Sin embargo, si todo lo hiciéramos tal como él define, simplemente Resines no trabajaría como actor, ¿para qué sirve un actor? Ni le habrían pagado para hacer ese anuncio, porque no lo conocería ni su padre.

Tampoco existiría el jazz, ni la decoración, ni las empresas que se dedican a elaborar uniformes.

Me parece sibilino, además, lo de ponerle el adjetivo de francés al jazz, para hacerlo más ajeno. Quedaría peor decir un disco de flamenco andaluz.

El anuncio, como tantas cosas en estos últimos tiempos, me parece populista. Rancio. Pensado con las tripas, de puro chuleo. Una gracieta sin gracia. Muy de machito perdonavidas encantado de haberse conocido.

Afortunadamente la vida es más sutil, y yo sí quiero que existan profesiones que no sirvan para nada. Gente que cante, que decore, que interprete, que ponga color a la vida. Quiero que haya una flor en la mesa del restaurante, que suene buena música en el taxi, quiero leer novelas por el puro placer de leer y viajar aunque no gane nada físico con ello, quiero visitar exposiciones que no son necesarias para sobrevivir y sí, quiero escuchar jazz. Francés. Me ha creado una necesidad. Jazz francés por un tubo.

Si tuviera más pelo, iría a esa peluquería con los ojos cerrados.

No volvamos a las cavernas.