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miércoles, octubre 15, 2025

Narcolanchas

El gran payaso-emperador que cree gobernar el mundo ha decidido hacer juicios sumarísimos tomando una Coca-Cola en sus campos de golf de Florida.

Ni siquiera eso: ha dado libertad a los suyos para asesinar sin mayor prueba que su palabra —lo que es igual a menos cero— a presuntos delincuentes en supuestas narcolanchas que no tienen derecho a defenderse.

¿Hacia eso vamos? ¿Quieren naturalizar el crimen de estado? ¿Anestesiarnos ante las barbaridades cometidas por el abuso de poder?

Si se equivocan, serán daños colaterales. Si aciertan, se habrán desecho de personas que tienen derecho, qué menos, a una defensa.

Estamos en los tiempos de los matones y mejor no destacar: te aporrean.

martes, junio 25, 2024

Dictadura

Vivir en un país dictatorial suena a ciencia-ficción a alguien educado en democracia.

La realidad, sin embargo, nos señala que un porcentaje elevadísimo de la población mundial no conoce otra cosa. Es más, hay quienes en las democracias votan por convertirse en ese tipo de nación. La que censura, la que no protege, la que no escucha.

He trabajado en países donde no hay acceso libre a internet, ni sindicatos, ni derecho a reclamar. Lugares donde se obedece.

Cualquiera podría decirme que qué más da. También somos borregos del sistema en nuestra sociedad.

Yo, sin embargo, defiendo con ardor que luchen ideas entre sí, las que me gustan y las que no, y las votemos, porque nadie, nunca, tiene toda la razón. Que los derechos sociales se conquisten en parlamentos, que los líderes políticos estén sometidos al poder de la justicia, que no haya cárcel por pensar libremente y exponer las ideas propias.

Son millones de personas bajo el yugo del dictador que no se pueden revolver contra el sistema.

Ciencia-ficción hecha realidad.

viernes, septiembre 17, 2021

Justicia

La vida es demasiado corta para ser justa.

Estoy convencido de que el tiempo terminaría por poner las cosas en su sitio, pero duramos poco en este mundo para ver siempre los resultados.

Todo se precipita rápido y, cuando te das cuenta, hay gente maravillosa que ha pasado por nuestro mundo a la que ya no podemos felicitar.

En el trabajo se encuentran grandes ejemplos de personas solidarias y de otras trepas que terminan sus carreras sin que el orden natural de sus comportamientos haya puesto las cosas en su sitio. Cuando la organización se da cuenta de lo mucho que contribuía el primero a que todo funcionase bien y de lo venenoso que era el segundo, ya les están haciendo la cuenta para la jubilación. Desgraciadamente, suele acabar mejor posicionado el que se ha dedicado a medrar para ascender a costa de quien hiciese falta.

Miro a mi alrededor y veo gente muy válida que no ha conseguido destacar. Personas que nunca pondrán una zancadilla, que siempre estarán ahí para cuando haya que echar un cable, que pondrán al equipo por delante de su persona.

Si existiese esa justicia universal, y si fuese más rápida, estoy convencido de que seríamos mejores personas, porque veríamos en múltiples ejemplos ajenos cómo hay que actuar en la vida para ser un verdadero triunfador.

viernes, abril 30, 2021

Justicia

Yo, de joven, fui más de moverme por lo legal que por lo justo, por lo que tiene que ser y no por lo que es lógico que sea. 

Muy suizo.

Con el tiempo he ido comprendiendo la fuerza de la mano izquierda y de que la regulación que ha hecho el hombre de las cosas, porque era necesario hacerla, sólo puede funcionar con excepciones.

Hace unos años me contaba un amigo que vive en Alemania hizo una fiesta en petit comité en su casa, entre otros con una vecina, que se divertía como la primera y bebía a morro lleno. A eso de las once ésta se fue a su apartamento y diez minutos más tarde llegaba la policía. Ella se asomó a la puerta:

-Es que a partir de las once no se puede hacer ruido -decía, subiendo los hombros, tras admitir haber puesto la denuncia.

No podemos siempre agarrarnos al 'así se tiene que hacer'.

Vivo en un tercero sin ascensor y, a veces, el cartero me suplica que baje a recoger paquetes certificados que llegan a mi nombre. Sé que es él quien tiene que subir, pero sé también que el hombre está mayor y pesa más de cien kilos. No me cuesta bajar.

Si puedo ayudar a mover tu mesa en el restaurante, a rellenar un formulario a quien no sabe, a cargar los pesos de quien no puede, tomo aire y lo hago.

Si en el trabajo sólo hiciésemos lo que estrictamente está establecido que deberíamos hacer, nuestras empresas quebrarían. 

El mundo está lleno de indignados por lo mal que hacen las cosas los demás, pero hace poco por ayudarles.

Cuando uno atraviesa la frontera de sus quehaceres buscando la complicidad del otro se establece una melodía divina de violines afinados.

viernes, julio 27, 2018

Contadores

Independientemente de dioses, integro en pensamientos subconscientes el embrujo de una justicia universal que nos arropa desde no sabemos dónde. Algún mecanismo automático o apuntador omnipresente que toma nota, hace fotos, graba conversaciones y vigila cada uno de nuestros pasos. Discos duros espirituales con trillones de trillones de datos en los que contadores individuales almacenan sonrisas como puntos verdes y gritos como rojos, desplantes que descuentan, favores que incrementan. Memorias imparciales que nada olvidan en algún lugar del infinito espacio acerca de lo que fuimos, acotando nuestras virtudes como ventajas para calificar con limpieza comportamientos que no siempre son puros, aliviando las cargas negativas a quienes arrastran dolores congénitos de cabeza o ruinas familiares de las que no fueron culpables. Dispositivos que son más benevolentes con humanos nacidos en Uganda que con aquéllos que crecieron en California, aparatos empáticos que no se censuran, ni se estropean, que no juzgan con sesgo ni evalúan los reconcomes de miedo al vivir, sino que almacenan actos, posturas, alardes, besos y empujones sin atender a pensamientos que no saben descifrar; hadas electrónicas notarias de nuestras líneas de conducta.

El subconsciente tiene esos miedos que la razón ignora, aunque sus teorías sean todo lo difusas que su condición subterránea implica.

Mi subconsciente, en duermevelas pausados de soledades, quiere pensar que en algún lugar alguien sabe cómo fuimos, cómo estamos siendo; tal vez porque mi subconsciente tenga elaborada la teoría de que si no existiera esa justicia sabelotodo la gente no tendría escrúpulos en mostrar su peor cara a escondidas de la justicia humana.

domingo, mayo 13, 2012

Imperdonable

Es difícil de comprender que durante los últimos decenios fueran los partidos políticos que nos gobiernan localmente quienes decidieran poner a correligionarios suyos al frente de las cajas de ahorro, sin el currículum adecuado y con sueldos siderales por el simple mérito de militar en el PSOE, el PP, el PNV...

No hace mucho tiempo el Banco de Valencia, participado mayoritariamente por Bancaja, avalaba una fianza de tres millones de euros para que no entrase en prisión Jaume Matas, quien fuera presidente de Baleares y a quien se le imputan delitos muy graves.

Tres millones de euros, una cifra astronómica que no sabemos en base a qué patrimonio se concedió.

Bancaja y Caja Madrid, las dos cajas de ahorro principales que sostenían a Bankia, ahora nacionalizada, han tenido dirigentes nombrados a dedo por la cúpula del Partido Popular, éste que ahora se dedica a recortar en becas, servicios sociales y sanitarios, el que nos quiere dar cada día lecciones de ética desde el púlpito de la Moncloa.

No hay distingos. En esa mafia financiera intervinieron todos los partidos, colocando a los suyos en poltronas no merecidas para labrarse un patrimonio que cualquier mortal no consigue ni trabajando cincuenta vidas.

Es imperdonable, por tanto, que ahora vengamos los ciudadanos de a pie a pagar esos desmanes, esa época de lujo asiático en que se instalaron a base de inflar las tasaciones, de dar el 120% del valor de las viviendas en préstamos, a comprar con avaricia suelos y promociones con la única idea de enriquecerse más.

Hoy leía que el 98% de los préstamos concedidos por la también intervenida CAM eran directamente ligados al ladrillo.

¿Dónde estaba la supervisión de todo esto?, ¿cómo un país ha podido perder tanto esfuerzo ahorrador y de progreso en invertirlo en especulación?, ¿por qué los partidos políticos que nombraban no pedían explicaciones?

Sí, los ciudadanos tenemos mucha culpa por haber seguido ese sendero de la avaricia inmobiliaria, pero ¿hasta qué punto estábamos informados de los riesgos que el sistema corría?, ¿quién puede echarnos en cara no haber realizado auditorías que no nos corresponden?

Ahora pagará una generación entera los desmanes de políticos profesionales que se dedicaron a amasar fortunas en consejos de administración sin haber tenido la formación ni la ética que merecía el puesto. El agujero es enorme y allí irá a parar, a ese agujero, el esfuerzo de muchos jóvenes, allí se quedarán muchos de ellos sin poder pagarse estudios universitarios. Ese agujero va a llenar España de comedores sociales, de tratamientos médicos no realizables, de inmigrantes desprovistos de protección, de jubilados con pensiones pírricas.

Es sencillamente imperdonable, y quienes nos han llevado a esto no merecen un reproche, sino un castigo judicial acorde con la barbarie provocada.

viernes, diciembre 09, 2011

Paradojas

Conduciendo el otro día cerca del Aljarafe sevillano, a pocos kilómetros de cruzar el Guadiamar, me llegó por la radio la impactante noticia de que el Tribunal Supremo, ¡por cuestión de formas!, falla en contra de la Junta de Andalucía y a favor de Boliden, la empresa sueca causante del mayor desastre ecológico conocido en decenios en nuestra región, tras la reclamación de la primera para que le sean pagados los gastos ocasionados por ese derrumbe de la balsa hipercontaminante de Aznalcóllar.

No sólo eso, sino que las costas del proceso judicial también recaen en la Junta.

Yo, que no estoy ducho en Derecho, me planteo ante este tipo de paradojas irritantes por qué tiene tan poca mano izquierda la Justicia. Si se ha visto un defecto de forma, de competencias o de cualquier asomo de trámite burocrático mal gestionado, se debe informar al departamento, consejería o institución concernido, pero no podemos permitir, una vez más, que se rían de los andaluces.

Una multinacional sueca se viene al sur, compra unos terrenos mineros para gestionarlos. Construye una balsa para hectómetros de residuos muy contaminantes que se demuestra que no pasaba los mínimos parámetros de seguridad. Se rompe la balsa. Boliden deja la mina a su suerte, no se implica en la limpieza del desastre ocasionado y se larga con las manos sucias a otra región del mundo donde su política de 'no escrúpulos' pueda seguir rentándole dinero.

¿Imaginamos la historia al revés?

Un grupo minero español se implanta cerca de Goteborg o Estocolmo, y causa una tragedia ecológica irreparable.

¿El Tribunal Supremo de Justicia sueco habría permitido que ese grupo se fuera de rositas sin pagar los cien millones de euros que hubiese costado hacer frente a sus responsabilidades?

A veces uno se plantea si nuestra Justicia es equitativa o si los corsés que ella misma se establece la hacen no sólo corta de cintura, sino cegata.