La paradoja del escritor es el contraste diario entre la pereza por retomar la novela y la euforia tras haberlo hecho.
Cambiarse de traje cada día para meterse en situaciones psicológicas complejas, como las que habitan mis novelas, supone un desgaste enriquecedor.
Sí, todo es contradictorio: escapar del carrusel de Instagram, levantarse del sofá, apretar los dientes y disfrutar del traqueteo de un viaje al centro mismo de tu universo.
Hay gente que me espera allí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario