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domingo, enero 22, 2023

Cita

Esta noche será de las grandes.

De aquellas que conformarán un recuerdo señalado en mi historia personal.

Gracias a una payasada mía con 18 años, las conocí. Mariángeles estudiaba Matemáticas, Elisa Medicina y yo Ingenieros. Pipiolos que no sabíamos de la misa la media y formamos en poco tiempo un triángulo perfecto e inseparable.

Años después yo acabé desapareciendo por no tener el valor de reconocer mi homosexualidad. Ellas se separaron tiempo después por celos propios de la juventud.

A Mariángeles la recuperé diez años después y hoy es mi mejor amiga.

De hecho, tengo sin publicar una novela, la primeriza, que se titula 'Tres' y cuya protagonista es Elisa. Una Elisa que se convirtió en tema de conversación en todas estas décadas.

Qué habría sido de ella.

Pero Elisa apareció hace poco. Con los nervios a flor de piel, la esperé en la Flor de Toranzo. Le pregunté si quería que fuese solo o con Fran.

-Ve con él, quiero conocerlo.

Apareció ella. Yo dejé a una chavalita de pelo lacio negro, que le llegaba por la cintura, y me encontré con una señora de porte maravilloso y cabello canoso, corto. No tenía más que cerrar los ojos y sentir la misma voz de entonces.

Hoy se cierra el triángulo de nuevo. Treinta años después. Hoy tenemos cena en casa y nos encontraremos los tres.

¿Quién no va a llorar?

miércoles, diciembre 28, 2022

Envejecer

Ni mucho menos todo es feo cuando se habla de envejecer.

Al hacerlo, ganamos en sabiduría, no tanto en una colección de conocimientos que se puedan listar, sino en la capacidad para saber distinguir lo superfluo de lo importante.

Una de las características más emotivas de cumplir años, es que también los cumplen los demás, y es precioso hacer este viaje acompañados. Cuando te ves tomando una cerveza con alguien con quien te la tomabas treinta años atrás y puedes desconcentrarte unos segundos de la conversación para visualizar sus arrugas, sus canas, tanto como para confirmar lo que nunca cambió, esa misma voz, la mueca al reírse, la peca de siempre.

Ver cómo nos hacemos mayores es más fácil cuando te reflejas en las miradas de los otros, que ven en ti, sin pensarlo, un colega fiel de aventuras, que les hace mucho más agradable este caminar sosegado del que desconocemos el final, porque quizás esa meta sea lo menos importante.