jueves, diciembre 04, 2025
Onda
viernes, abril 18, 2025
Mails
Con tanta movida trumpista uno acaba por darse cuenta de lo frágil que resulta el mundo en que vivimos.
Visto lo visto, uno de mis mayores temores es perder este canal de comunicación que desde hace tantos años me mantiene unido a ti diariamente. Esa café que te tomas leyendo mis posts, tu despertar asomado a mis textos, el rato que dedicas a comentar mis relatos, el enlace de ida y vuelta que hemos establecido.
Así que le pedí a mi sobrino que rehiciera mi web.
—Por si Facebook o Instagram me bloquean por algún pensamiento subversivo o alguien hackea mi cuenta.
E Iván ha hecho un trabajo soberbio, ya lo podréis ver.
—Así podrás conseguir los correos electrónicos de tus lectores —me decía—, por si te quedas sin redes.
¡Ya está terminada la web! Y viene con regalo, un pequeño cuaderno electrónico con mis diez textos más celebrados en todos estos años.
Aquí te espero -> www.salvador-navarro.com
jueves, abril 21, 2022
Conspiración
viernes, noviembre 30, 2018
Vergüenza
El odio al inmigrante no es sólo una cuestión de incultura, sino de maldad, porque seguramente mucha de la gente que piense como esta mujer será católica, apostólica y romana y, sin embargo, no tiene la mínima calidad humana para evitar soltar improperios hirientes sobre la memoria frágil de miles de seres humanos que han muerto ahogados en el traicionero estrecho de Gibraltar al que desafiaban por tratar de encontrar una vida más digna.
Me aterroriza pensar que el próximo domingo las portadas de los periódicos informen de que en mi querida tierra han salido elegidos diputados del ultraderechista partido VOX (vergüenza + oprobio + xenofobia) y me tendré que tragar mis argumentos de que España está a salvo de partidos fascistas como el Frente Nacional o la Liga de Salvini.
No me vale el argumento de que en democracia cabe todo. No. Hay propuestas que no caben en una constitución democrática.
Hay mucha gente amargada que no desea otra cosa que odiar.
domingo, agosto 26, 2012
Drama
He venido construyendo desde hace tiempo una teoría sobre mí, del mismo modo que me gusta elaborarla sobre los otros, para explicar mi lugar en el mundo.
A saber: soy lo que soy por la gran carga dramática con la que he afrontado la vida.
Drama en cuanto a capacidad para atacar con ojos pasionales cada decisión como si fuera la última, creyendo ser consciente de lo que suponía un no en cada caso, interpretando mi vida futura en función de lo no hecho, no disfrutado, no proyectado.
Todo ello no implicaría, en mi caso, una connotación peyorativa sino más bien lo contrario; plantearme que las oportunidades no se repiten, que la gente no pasa por tu lado a pedirte amistad, que los proyectos laborales no esperan a que a ti te entren ganas de aceptarlos, que el amor es especialmente duro cuando no lo mimas.
Un síntoma para mí de vejez sería el dejar de ver la vida así. La energía irá disminuyendo, de hecho ya lo hace, pero no la óptica para afrontar el caminar.
No hay nada más absurdo que estar poniendo esparadrapos antes de tener heridas, y me he encontrado desde siempre con tanta gente así, tan incapaz de apreciar la unicidad de su propia existencia, que me sublevo de pensar, a veces, cuánto las quiero y qué torpes son.
La vida no tiene borrador.